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UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR
FACULTAD DE HUMANIDADES
DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA 
“CONOCIMIENTO DE LOS ESTUDIANTES EN CUARTO AÑO DE PSICOLOGÍA
CLÍNICA DE LA UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR SOBRE ABUSO SEXUAL 
INFANTIL” 
TESIS 
SARA MARÍA AZURDIA LÓPEZ 
CARNÉ: 1163307 
GUATEMALA, ENERO DE 2012 
CAMPUS CENTRAL 
1 
UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR
FACULTAD DE HUMANIDADES
DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA 
“CONOCIMIENTO DE LOS ESTUDIANTES EN CUARTO AÑO DE PSICOLOGÍA
CLÍNICA DE LA UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR SOBRE ABUSO SEXUAL 
INFANTIL” 
TESIS 
Presentada al Consejo de Facultad de Humanidades 
Por: 
SARA MARÍA AZURDIA LÓPEZ 
CARNÉ: 1163307 
Previo a optar al título de: 
PSICÓLOGA CLÍNICA 
En el grado académico de: 
LICENCIADA 
GUATEMALA, ENERO DE 2012
CAMPUS CENTRAL 
2 
 
AUTORIDADES UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR 
 
Rector P. Rolando Enrique Alvarado López, S.J. 
Vicerrectora Académica Dra. Lucrecia Méndez de Penedo 
Vicerrector de Investigación y Proyección P. Carlos Cabarrús Pellecer, S.J. 
Vicerrector de Integración Universitaria P. Eduardo Valdés Barrías, S.J. 
Vicerrector Administrativo Lic. Ariel Rivera Irías 
Secretaria General Licda. Fabiola de la Luz Padilla Beltranena 
 
AUTORIDADES FACULTAD DE HUMANIDADES 
 
Decana M.A. Hilda Caballeros de Mazariegos 
Vicedecano M.A. Hosy Benjamer Orozco 
Secretaria M.A. Lucrecia Elizabeth Arriaga Girón 
Directora del Departamento de Psicología M.A. Georgina Mariscal de Jurado 
Directora del Departamento de Educación M.A. Hilda Díaz de Godoy 
Directora del Departamental de Ciencias 
de la Comunicación M.A. Nancy Avendaño 
Director del Departamento de Letras y 
Filosofía M.A. Ernesto Loukota 
Representante de Catedráticos Lic. Ignacio Laclériga Giménez 
Representante ante Consejo de Facultad Licda. Melisa Lemus 
 
 
ASESORA DE TESIS 
M.A. Tania Guillioli 
 
 REVISOR DE TESIS 
Dr. Julián Sinibaldi 
 
3 
 
 
4 
 
 
 
 
5 
 
AGRADECIMIENTO 
 
 
Gracias a mi familia, amigos, asesora, colegas, revisor de tesis y todas las demás 
personas involucradas por ayudarme a completar esta tarea final. Su apoyo, 
motivación, correcciones y guía fueron indispensables. 
1 
 
ÍNDICE 
 
RESUMEN ................................................................................................ 03 
I. INTRODUCCIÓN ...................................................................................... 04 
1.1 PSICÓLOGO CLÍNICO ....................................................................... 11 
1.1.1 DEFINICIÓN ........................................................................ 11 
1.1.2 PERFIL ................................................................................ 12 
1.1.3 FUNCIONES ........................................................................ 13 
1.2 ABUSO SEXUAL INFANTIL ............................................................... 18 
1.2.1 DEFINICIÓN ........................................................................ 18 
1.2.2 SÍNTOMAS O SIGNOS ....................................................... 20 
1.2.3 CONSECUENCIAS ............................................................. 22 
1.2.4 FALSAS CREENCIAS ......................................................... 24 
1.2.5 TRATAMIENTO PSICOLÓGICO ......................................... 26 
II. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ....................................................... 29 
2.1 OBJETIVOS ........................................................................................ 30 
2.2 ELEMENTO DE ESTUDIO ................................................................. 31 
2.3 DEFINICIÓN DEL ELEMENTO DE ESTUDIO .................................... 31 
2.4 ALCANCES Y LÍMITES ...................................................................... 32 
2.5 APORTE ............................................................................................. 32 
III. MÉTODO .................................................................................................. 34 
3.1 SUJETOS ........................................................................................... 34 
3.2 INSTRUMENTO ................................................................................. 35 
3.3 PROCEDIMIENTO.............................................................................. 36 
3.4 DISEÑO .............................................................................................. 38 
3.5 METODOLOGÍA ESTADÍSTICA ......................................................... 38 
IV. RESULTADOS .......................................................................................... 39 
4.1 RESULTADOS CUANTITATIVOS ....................................................... 39 
4.2 RESULTADOS CUALITATIVOS .......................................................... 57 
V. DISCUSIÓN DE RESULTADOS ............................................................... 89 
VI. CONCLUSIONES ..................................................................................... 105 
2 
 
VII. RECOMENDACIONES ............................................................................. 108 
VIII. REFERENCIAS ......................................................................................... 110 
ANEXO I - INSTRUMENTOS .................................................................... 114 
ANEXO II - TRANSCRIPCIONES ............................................................. 123 
ANEXO III - TALLER PARA INSTRUIR A LOS ESTUDIANTES DE 
PSICOLOGÍA SOBRE ABUSO SEXUAL INFANTIL ................................. 157 
 
 
 
 
3 
 
RESUMEN 
 
El objetivo de la presente investigación fue determinar qué aspectos conocen los 
estudiantes en cuarto año de psicología clínica de la Universidad Rafael Landívar sobre 
abuso sexual infantil. 
Los sujetos con los que se trabajó fueron 33 estudiantes, de la jornada matutina 
y la jornada vespertina, para realizar la investigación cuantitativa; 31 fueron mujeres y 2 
fueron hombres. Asimismo, se trabajó con 8 estudiantes, de ambas jornadas, para 
realizar la investigación cualitativa y complementar los resultados cuantitativos; fueron 
7 mujeres y un hombre. 
Para realizar el estudio, se aplicó un cuestionario de 20 enunciados, dividido en dos 
secciones, a los 33 sujetos. En la primera sección se usaron 11 preguntas de respuesta 
múltiple y en la segunda sección se usaron 9 preguntas de falso-verdadero. Los 
resultados fueron graficados y explicados. Además, se entrevistó en una sesión a cada 
uno de los 8 estudiantes elegidos por medio de un muestreo no probabilístico, el 
muestreo de sujeto-tipo. Se realizaron descripciones de casos y esquemas en base a 
las transcripciones de las entrevistas. 
Se concluyó que los estudiantes en psicología clínica conocen en qué consiste el 
abuso sexual infantil y las edades de las víctimas de este abuso. Muestran dificultad 
para identificar los tipos de este abuso, aunque sí conocen los tipos de indicadores que 
se consideran para determinar si hay abuso sexual infantil. Los estudiantes al tener 
opciones, logran identificar los síntomas físicos, conductuales y en la esfera sexual que 
manifiestan las víctimas. Por otro lado, conocen los sentimientos que presentan las 
víctimas. Tienen conocimiento sobre las falsas creencias que se manejan acerca del 
tema, aunque ellos también manejan algunas de estas creencias como verdades. 
Además, los estudiantes tuvieron dificultad en poder señalar cuáles eran o no 
consecuencias de este tipo de abuso. En el aspecto de tratamiento, los estudiantes 
conocen el rol del terapeuta y diferentes objetivos. Sin embargo, no tienen claro que 
áreas o técnicas utilizar para trabajar con los niñosabusados sexualmente. Por lo 
anterior se propone un taller para instruir a los estudiantes de psicología sobre abuso 
sexual infantil. 
4 
 
I. INTRODUCCIÓN 
 
En la sociedad guatemalteca, en la actualidad, el abuso a niños es algo que se 
presenta con mayor frecuencia de lo que se cree. Los niños están entre las principales 
víctimas de esta situación. El abuso atenta contra los derechos e integridad de las 
personas. Uno de los abusos que ocurren con frecuencia, ya sea por parte de un 
familiar, un conocido o extraño, es el abuso sexual infantil (ASI). Con base a 
investigaciones realizadas sobre la incidencia, se considera que una de cada cuatro 
niñas y uno de cada ocho niños, antes de llegar a los 16 años, serán abusados 
sexualmente; más del 90% de los agresores serán hombres, y más del 80% de los 
casos el agresor será una persona que conoce el niño (Neiman, 2010). 
El abuso sexual tiene causas multifactoriales que tienden a estar relacionados 
entre sí, éstas son familiares, culturales, sociales e individuales (Diner, 2007). En casos 
de abuso sexual infantil, el agresor es una persona mayor al niño, lo cual hace que éste 
se sienta amenazado y sobornado a obedecerle debido a la autoridad que el agresor 
posee. La agresión o fuerza física es infrecuente en este tipo de abuso, se utiliza más 
la seducción. A causa de las amenazas del agresor, los niños frecuentemente guardan 
silencio y prefieren no contarle a nadie lo que ha o está sucediendo. Asimismo, callan 
por miedo a que no se les crea, por vergüenza, por sentimientos de culpa están 
confundidos y/o por miedo a ser castigados (Empson y Nabuzoka, 2006). 
Los niños víctimas de abuso sexual presentan principalmente signos o síntomas 
de dos tipos: físicos y psicológicos. Debido a que los síntomas pueden aparecer por 
otras razones, es más probable que el niño sea víctima de abuso sexual si los síntomas 
que presentan son físicos y psicológicos. Por ello, es importante observar la reacción 
global del niño y no los síntomas o signos aislados (Diner, 2007; Empson y Nabuzoka, 
2006). 
El abuso sexual infantil resulta difícil reconocer y aceptar, no sólo por la víctima 
sino también por quienes se enteran de la situación. Por ejemplo, a una madre le 
puede resultar imposible concebir que su hijo(a) ha sido violado, más si es por alguien 
conocido. Además, el abuso sexual trae consigo un estigma social, el cual hace a las 
personas más renuentes a aceptar y hablar de ello; esto lleva a ocultar este tipo de 
5 
 
situaciones. Asimismo, existe falta de información adecuada sobre esto, lo cual 
contribuye a que se funden pensamientos, creencias o ideas erróneas al respecto del 
abuso sexual infantil. 
Los niños que son abusados sexualmente tienden a presentar varias y diferentes 
secuelas negativas. Su desarrollo puede ser afectado por este tipo de situaciones que 
se describen como traumáticas. Por lo mismo, se pueden desarrollar síntomas 
postraumáticos. Asimismo, el abuso ocasiona que sean más vulnerable las víctimas a 
desarrollar trastornos disociativos de personalidad (Diner, 2007; Escamilla, 2005; 
Portillo, s. f.). 
El abuso sexual infantil es una realidad nacional, por lo cual, es de importancia 
que los futuros profesionales de la salud mental manejen información adecuada sobre 
el tema. El conocer el tema a profundidad permitirá a los futuros profesionales 
identificar y saber con mayor seguridad a qué se enfrentan cuando se les presente un 
caso de abuso sexual infantil, tanto en la vida cotidiana, como dentro de la clínica. 
Con base a lo anteriormente expuesto, se tiene como objetivo de la presente 
investigación especificar cuál es el conocimiento que poseen los estudiantes de 
psicología clínica que cursan cuarto año en la Universidad Rafael Landívar sobre abuso 
sexual infantil. Se considera que investigar cuál es la información que manejan los 
estudiantes de psicología ayudará a aclarar cuáles puntos débiles y fuertes existen 
sobre el manejo de información que se les transmite y proporciona. Además, con base 
a la información que obtenga, se desarrolló un taller dirigido a informar a los futuros 
profesionales sobre el tema, el cual será de utilidad para quienes forman a los 
psicólogos. 
Se mencionan a continuación distintas investigaciones que se realizaron en 
referencia al conocimiento y abuso sexual infantil dentro de Guatemala. Las 
investigaciones referentes al conocimiento del tema relacionadas al maltrato infantil son 
las siguientes: 
Arcia (2009) tuvo como objetivo determinar el conocimiento que los estudiantes 
de último año de Psicología Clínica de la Universidad Rafael Landívar presentan sobre 
psicoterapia para supervivientes de violencia familiar. Utilizó dos instrumentos para 
evaluar el tema, primero se aplicó de forma colectiva un cuestionario, con la finalidad 
6 
 
de determinar el nivel de conocimiento sobre la psicoterapia de violencia familiar; 
después se aplicó de forma individual entrevistas semiestructuradas, para ampliar el 
conocimiento que tiene los estudiantes sobre dicho tema. La muestra fue conformada 
por los estudiantes de último año de la carrera de Psicología Clínica de la Universidad 
Rafael Landívar, año 2009, jornada vespertina, que estaban inscritos en el curso de 
Práctica Supervisada al finalizar el interciclo, para la aplicación del cuestionario. Para la 
aplicación de la entrevista, se seleccionaron 4 estudiantes por medio del muestreo no 
probabilístico. Se concluyó que los estudiantes conocen ampliamente la teoría 
relacionada al trabajo psicoterapéutico para supervivientes de violencia familiar, así 
como las áreas que deben intervenir y las técnicas que deberían utilizarse en 
psicoterapia. 
O’Meany (2011) tuvo como objetivo determinar qué aspectos conoce un grupo 
de padres de familia acerca de la diferencia entre técnicas de modificación de conducta 
y maltrato infantil. Se trabajó con una muestra de 8 sujetos, los cuales se 
caracterizaban por estar dentro de 25 a 40 años de edad, con nivel de escolaridad de 
secundaria como mínimo y estado civil casado. Se utilizó como instrumento una 
entrevista semiestructurada con preguntas abiertas, la cual se validó por medio de 
juicio de expertos. Se aplicó individualmente las entrevistas. En base al análisis de los 
resultados, se concluyó que la mayoría de padres de familia conocen la diferencia entre 
técnicas de modificación de conducta y maltrato infantil; los padres de familia conocen 
distintas técnicas de modificación de conducta, y tienen conocimiento de lo que es 
maltrato físico, negligencia física y cognitiva, maltrato emocional y abuso sexual. 
Por su parte, Búrbano (2005) tuvo como objetivo determinar qué conocimientos 
tienen los niños(as) de 9 y 10 años, de tercer grado, de las Escuelas de Asociación 
Movimiento de Educación Popular Fe y Alegría, acerca de lo que es violencia familiar. 
Los sujetos con los que trabajó fueron estudiantes que pertenecían a un nivel 
socioeconómico bajo. También incluyó a 7 maestros de dichos estudiantes, y 10 
niños(as) víctimas de violencia familiar. La investigación se llevó a cabo en las cuatro 
Escuelas de Asociación Movimiento de Educación Popular Fe y Alegría. Utilizó un 
diseño descriptivo, en el cual se elaboraron dos cuestionarios y una entrevista. Éstos 
fueron validados a través de consultas con expertos y de una prueba piloto. Se 
7 
 
analizaron los datos obtenidos en los cuestionarios, por medio del programa “Statistical 
Package for the Social Sciences (SPSS)” para Windows versión 7.5. Además, se 
analizaron cualitativamente los datos obtenidos de las entrevistas. Al final del estudio 
se concluyó que los niños(as) identifican los cuatro tipos de violencia familiar; la más 
reconocida fue la violencia física y la menos reconocida la violencia patrimonial. 
Asimismo, existen ciertos mitos, los cuales fomentan o solapan la violencia familiar. 
A continuaciónse presentan los estudios realizados en Guatemala, que se 
refieren al abuso sexual infantil. 
El estudio de Aguilar (2005) tuvo como único sujeto a una niña de 10 años, la 
cual fue víctima de abuso sexual intrafamiliar. El objetivo fue reconocer cómo influye la 
psicoterapia género sensitiva del Manual para el tratamiento Grupal del Incesto y el 
Abuso Sexual Infantil dirigido a niños y niñas entre los 7 y 12 años de edad. Antes de 
iniciar el proceso entrevistó a la madre y a la niña. Además, la niña realizó una prueba 
proyectiva (figura humana). Con la niña se trabajó por cinco meses. Al finalizar utilizó 
una entrevista a profundidad con la madre. Los resultados obtenidos al incluir la 
investigación muestran que la niña mostró conductas muy distintas a las del inicio. Es 
decir, cambió de ser una niña tímida a ser una niña extrovertida, que mostraba una 
buena autoestima. Asimismo, dejó de ser agresiva y rebelde, se volvió segura de sí 
misma, y su desenvolvimiento general mejoró. 
Zeissig (2006) realizó una tesis con el objetivo de reducir los síntomas del 
trastorno por estrés postraumático, mediante la aplicación del tratamiento grupal de la 
Dra. Gioconda Batres para el incesto y abuso sexual infantil, en niñas de 11 y 12 años 
de edad, que residían en ese momento en el centro de rehabilitación psicosocial 
“Comunidad de Alianza”. Los sujetos con los cuales trabajó fueron 5 niñas entre los 11 
y 12 años, que habían sufrido de incesto o abuso sexual infantil en algún momento de 
su vida, y que a causa de esto, presentaban síntomas del trastorno por estrés 
postraumático. Al finalizar con el tratamiento, éste se concluyó sólo con cuatro casos. 
El instrumento utilizado en la tesis fue la Escala Sintomática del Trastorno por Estrés 
Postraumático para Niños, la cual tiene como objetivo medir los síntomas más 
importantes de dicho trastorno y establecer su diagnóstico. Dicho instrumento se 
obtuvo mediante la solicitud al “Child Trauma Institute”. Fue traducido al español, con el 
8 
 
propósito de que no existiera problema al contestarla para los sujetos. Asimismo, se 
procedió a entrevistar a las autoridades de la institución donde se realizó el estudio. 
Con ellos se buscaba dar información sobre la metodología a utilizar durante el 
tratamiento, así como la selección de muestra. Se entrevistó individualmente a cada 
niña y se aplicó el pretest para medir la variable dependiente. El tratamiento conformó 
14 sesiones, dos veces por semana, con duración de una hora cada una. Después del 
tratamiento se aplicó el postest. Se concluyó que sí es efectivo el tratamiento grupal 
para el incesto y abuso sexual infantil de Gioconda Batres, para disminuir los síntomas 
del trastorno por estrés postraumático. 
Por otro lado, Córdova (2006) tuvo como objetivo determinar los cambios, a nivel 
de comprensión y actitud hacia el tema, ante la aplicación de la sección para padres, 
del Programa de Prevención de Abuso Sexual e Incesto, propuesto por Johana Tello en 
marzo del 2004. El programa fue aplicado a 7 sujetos voluntarios de la Escuela 
Particular Mixta “Pablo VI”, en Mixco. La muestra fueron mujeres y madres de niños no 
mayores de 8 años de edad. Utilizó como pretest y postest, una escala que contenía 
20 preguntas, las cuales estaban divididas en dos secciones, de Compresión y de 
Actitud, para determinar si existieron cambios a raíz de la aplicación del programa. 
Concluyó en base a los resultados que el programa fue efectivo ante su aplicación en la 
práctica. 
A nivel internacional se han llevado a cabo estudios sobre el abuso sexual 
infantil. Se presentan algunos a continuación: 
Cantón-Cortés, Cantón, Justicia y Cortés (2011) trabajaron en una investigación 
que buscó mediante modelos de ecuaciones estructurales para analizar los efectos 
directos e indirectos de la gravedad del Abuso Sexual Infantil (ASI), las atribuciones de 
culpa por el abuso y las estrategias de afrontamiento sobre la sintomatología del 
Trastorno de Estrés Postraumático (TEP). Asimismo, se controlaron los efectos de 
otros maltratos sufridos durante la infancia. Se trabajó con 163 estudiantes de la 
Universidad de Granada, en España, víctimas de ASI. El instrumento que se utilizó 
para recabar información fue el Cuestionario sobre Abuso Sexual Infantil. En base a los 
resultados obtenidos, se concluyó la gravedad del abuso (en términos de continuidad), 
la relación con el agresor y el tipo de actos cometidos, incrementa las atribuciones de 
9 
 
autoinculpación e inculpación a la familia por el abuso y empleo de estrategias de 
evitación. 
Así mismo, Pereda y Forns (2007) tuvieron como objetivo en su estudio 
actualizar y profundizar en la prevalencia y características del abuso sexual infantil en 
estudiantes universitarios españoles. La muestra que se estudió fue de 1,033 
estudiantes de la Universidad de Barcelona durante el curso 2001-2002. El instrumento 
para recabar datos dentro del estudio fue el cuestionario Traumatic Life Events 
Questionnaire (TLEQ) elaborado por Kubany y Haynes en 2001. Los resultados fueron 
que la prevalencia del abuso sexual antes de los 18 años fue de un 17.9 por ciento; 
15.5 por ciento fueron varones y un 19 por ciento fueron mujeres que manifestaron 
haber sufrido abuso sexual infantil. Al finalizar con el estudio se concluyó que la 
actualización de las estadísticas sobre la prevalencia del abuso sexual infantil permite 
confirmar que sigue siendo un problema extendido en la sociedad española. Esto 
también lleva a concluir que es necesario tener programas de prevención y ayuda para 
el elevado número de víctimas. 
En el 2008, Cantón-Cortés y Justicia tuvieron como objetivo examinar las 
consecuencias a largo plazo del Abuso Sexual Infantil (ASI) sobre el ajuste psicológico 
de estudiantes universitarios. Además, comprobar los efectos en dicho ajuste del 
empleo de diversas estrategias de afrontamiento, de evitación y aproximativas. La 
muestra con que se trabajó fue de 1,162 estudiantes de la Universidad de Granada, en 
España. Se obtuvieron los datos sobre el ASI por medio de un cuestionario elaborado 
con esta finalidad. Asimismo, se utilizó la escala “How I deal with things” de Burt y Katz, 
para evaluar las estrategias de afrontamiento, y se utilizó el Beck Depression Inventory 
y La Rosenberg Self-Esteem Scale, para evaluar depresión y autoestima de los sujetos. 
Se confirmó, en base a los resultados obtenidos, que ASI supone una experiencia de 
riesgo que puede afectar en mayor o menor medida al ajuste de las víctimas en función 
de la estrategia de afrontamiento utilizada. 
Los objetivos del estudio realizado por Cecil y Matson (2001) fueron examinar el 
porcentaje de abuso sexual infantil con las variables de edad de comienzo del abuso, 
tipo de abuso perpetrado y duración del abuso, con la relación entre estos factores y el 
funcionamiento psicológico entre las mujeres con una historia de abuso sexual infantil. 
10 
 
Además, determinar si los niveles de funcionamiento psicológico y discordia familiar 
difieren entre mujeres con y sin historia de abuso sexual infantil. Se trabajó con 249 
adolescentes afroamericanas, seleccionadas de un programa comunitario de salud, en 
Birmingham, Alabama. Se evaluaron el abuso sexual infantil, el funcionamiento 
psicológico y el ambiente familiar por medio de la aplicación de un cuestionario 
anónimo, por parte de dos entrevistadores formados. Se concluyó en base a los 
resultados obtenidos, que las mujeres adolescentes con historia de abuso sexual 
infantil sufren una serie de secuelas negativas, como malestar psicológico y familiar, 
que las mujeres sin historia de abuso sexual infantil. 
Por su lado, la investigación elaborada por So-kum (2002) tuvo como objetivo 
explorar las tasas de prevalencia y los perfiles de los abusadores y las víctimas de 
abuso sexual infantil en la sociedad china. La muestra fue conformadapor 2,147 
estudiantes universitarios de Hong Kong, elegidas por conveniencia. Se le administró 
cuestionarios que abarcaban con sus preguntas, temas como definiciones de abuso 
sexual infantil, el recuerdo de experiencias de abuso sexual ocurridas antes de los 17 
años de edad, información sobre incidentes de abuso sexual y datos demográficos 
personales. Al finalizar el estudio, se concluyó que en comparación con los estudios 
realizados en países occidentales, la presente investigación señaló tasas más bajas 
para las formas más severas de abuso sexual; además, que las víctimas chinas 
parecen menos proclives a la revelación del abuso sexual que las víctimas 
occidentales. 
En conclusión, las víctimas de abuso sexual infantil manejan varias secuelas 
después del abuso, como problemas en el ámbito familiar y problemas psicológicos, los 
cuales pueden afectar cómo afrontan y manejan su vida. Mientras que los estudiantes 
de psicología clínica tienen conocimiento en qué aspectos deben intervenir y las 
técnicas que se deben usar con supervivientes de violencia familiar. Al mismo tiempo, 
se comprueba que es útil crear y emplear programas para ayudar a las víctimas, como 
lo es proveerle tratamiento psicológico. Asimismo, se puede observar que los niños son 
capaces de identificar tipos de violencia. Además, los padres de familia pueden 
diferenciar entre una técnica de modificación de conducta y el maltrato infantil. 
11 
 
A continuación se presenta información que se utilizará como respaldo teórico 
para la investigación. 
 
1.1 PSICÓLOGO CLÍNICO 
 
1.1.1 DEFINICIÓN 
El psicólogo clínico es un profesional de la salud mental que estudia el 
psiquismo, las conductas y las formas de relacionarse de los individuos. Procede a la 
prevención, diagnóstico, rehabilitación y tratamiento de las alteraciones de la 
personalidad existente en la infancia, en la adultez y/o en la vejez, en sus aspectos 
individuales, en su adaptación medio socio-familiar y laboral, así como al desarrollo de 
la salud mental en la comunidad humana (Cavan y Frisch, 2002). 
Según Feldman (2006), los psicólogos clínicos son los profesionales de la salud 
que abordan el estudio, diagnóstico y tratamiento de los trastornos psicológicos. 
Mientras que Gazzaniga y Heatherton (2003) afirman que es un investigador científico 
básico y especialista en investigación psicológica altamente capacitado. Aplica su 
conocimiento empírico y las teorías del comportamiento normal en la evaluación, 
comprensión y cambio de patrones anormales del comportamiento de las personas. 
Además, se enfoca en ayudar a establecer una categoría diagnóstica para clasificar a 
la persona como perteneciente a una específica categoría de problemas psicológicos. 
Otra definición de psicólogo clínico es la que presentan Trull y Phares (2003). 
Afirman que es el profesional de la psicología que observa al paciente, administra e 
interpreta pruebas psicológicas para diagnosticar los desórdenes que se presentan en 
la persona. Además, utiliza diversas técnicas psicológicas, como terapia y 
psicoterapias, con el fin de ayudar y mejorar la adaptación del individuo, y ayudar a 
cambiar sus actitudes y conductas que le resultan contraproducentes. 
En Harrsch (2005), se define el psicólogo clínico como el profesional de la salud 
mental que se dedica al estudio, investigación y comprensión de la estructura psíquica 
de los individuos, estableciendo un psicodiagnóstico y un tratamiento de los aspectos 
psicopatológicos que se manifiestan en el paciente. Estos aspectos pueden afectar las 
distintas dimensiones de la persona. Éstas son: individual, familiar, socio-laboral y 
12 
 
comunitaria. Asimismo, el psicólogo clínico puede investigar y planificar programas de 
profilaxis y desarrollo de la salud mental. 
 
1.1.2 PERFIL 
El perfil de un psicólogo clínico es conformado mediante la conjugación de 
características de personalidad y de la capacitación académica de éste. Esto es un 
aspecto importante para casi todas las carreras en sí. No obstante, el psicólogo clínico 
enfoca, como condición, que sus características de personalidad sean acorde con el rol 
que se desempeña por parte de la profesión. Éste consiste en ayudar a las personas a 
resolver sus problemas emocionales, lo cual implica una gran responsabilidad y ética 
profesional. Esto es porque ayudar a las personas requiere de entrega y capacidad de 
servicio (Harrsch, 2005). 
Según Jurado (s. f.), el psicólogo clínico debe contar con ciertas habilidades para 
poder ser un psicólogo clínico eficiente y cumplir con su rol. Las habilidades son: 
 Observación: que sea capaz de analizar y detectar registros comportamentales, 
que tenga expedientes clínicos, escolares, y que realice observaciones 
individuales y grupales. 
 Diagnóstico: que conozca cómo aplicar e interpretar instrumentos psicológicos 
que le permitan obtener elementos suficientes para poder emitir un juicio 
diagnóstico; ello implica lograr la integración de los datos que se adquieran con 
los instrumentos. 
 Entrevistas: que pueda realizar entrevistas en base a las necesidades 
individuales, grupales, familiares, en niños, adolescentes, adultos y adultos 
mayores. 
 Comunicación: que posea la capacidad de redacción de informes, programas, 
ensayos, reseñas, artículos etc. 
 Intervención: el conocimiento para poder realizar la selección, diseño y 
aplicación de estrategias que le permitan ofrecer orientación y terapia para 
resolver problemas en el campo de su especialización. 
13 
 
 Prevención y desarrollo: que realice y tome parte en actividades dirigidas a la 
capacitación, actualización y supervisión de colegas y del personal en 
instituciones. 
 Planeación: que trabaje en el diseño de programas y proyectos que se 
relacionen con la salud y bienestar de los participantes, de los programas y 
proyectos, en escenarios públicos y privados, relacionados con la práctica 
profesional del psicólogo. 
 Evaluación: capacidad de selección y aplicación de métodos, técnicas, 
instrumentos y procedimientos en el proceso de investigación científica. 
 Investigación: que participe en diseñar y llevar a cabo proyectos de investigación 
aplicada, acerca de los riesgo de la salud de la población que utiliza los servicios 
de atención clínica. 
Por su parte, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), citada en 
Harrsch (2005), describe que debido a las actividades y problemas que se enfrenta en 
su profesión, es necesario que el psicólogo clínico posea una formación académica 
requerida y una serie de características de personalidad indispensables para ejercer 
esta profesión. Entre las cuales se pueden llegar a mencionar, el interés, tanto en el 
ayudar a las demás personas como por el conocimiento científico; el profesional debe 
ser modesto y genuino, lo cual le permite reconocer sus limitaciones para evitar dar 
lugar a sentimientos de omnipotencia o deseos de manipulación; asimismo, debe ser 
una persona que tenga un amplio conocimiento de sí misma y de su propia 
problemática emocional, que se respete y que respete a las personas con las cuales 
trabaja; que sea un buen observador y que tenga sensibilidad que le permite 
comprender a los pacientes; debe contar con una gran capacidad de autocrítica y de 
análisis, al igual que flexibilidad para poder aplicar los diferente enfoque teóricos que 
existen. 
 
1.1.3 FUNCIONES 
Dentro de la psicología clínica, Harrsch (2005) expone que el profesional se llega 
a ocupar esencialmente de problemas emocionales, empleando diversas técnicas y 
aplicando los principios de la psicología del individuo, buscando reducir las tensiones 
14 
 
que éstos crean en la persona, para poder lograr una mejor adaptación a la realidad. 
Atiende básicamente problemas de conducta, delincuencia, alcoholismo, drogadicción, 
trastornos sexuales, dificultades conyugales y trastornos asociados a disfuncionescerebrales. Según Cavan y Frisch (2002), el trabajo del psicólogo es el manejo del 
cuidado de los pacientes, proporciona terapia individual o grupal, además que debe 
estar especializado en evaluaciones e intervenciones clínicas. 
Las principales tareas que realiza un psicólogo clínico, según la UNAM, citada en 
Harrsch (2005), son: 
 La evaluación y diagnóstico de personalidad, inteligencia y aptitudes, entre otros 
aspectos. 
 Consultoría y psicoterapia a individuos, familias y/o distintos grupos. 
 Intervención preventiva a nivel comunitario. 
 Investigación aplicada de la personalidad, psicología anormal, y de técnicas y 
métodos de intervención clínica. 
 Selección, entrenamiento y supervisión. 
Además, la UNAM, citada en Harrsch (2005), efectuó una encuesta para 
determinar las actividades que desempeñan y tipo de problemas que principalmente 
atienden. Los resultados obtenidos indicaron que las principales actividades que los 
psicólogos clínicos llevan a cabo, en orden de importancia son: 
 Diagnóstico, 
 Psicoterapia, 
 Orientación, 
 Investigación, 
 Selección de personal y capacitación del mismo, 
 Asesoría y docencia, 
 Terapia de aprendizaje, 
 Trabajo comunitario y 
 Realización de dinámicas de grupos. 
Mientras que los principales problemas que se enfrentan son: desarrollo y salud 
mental, problemas de aprendizaje, problemas de la conducta, dinámica familiar, 
15 
 
problemas neurológicos, problemas sociales, alcoholismo y farmacodependencia, 
orientación vocacional y retraso mental. 
El Colegio Oficial de Psicólogos de España (2001) agrupa las funciones del 
psicólogo clínico en seis actividades principales: 
1) La evaluación: Consiste en la compilación de información relativa a los 
repertorios conductuales, el funcionamiento cognitivo y el estado emocional de los 
individuos. Se pueden tomar como objetivo central de la evaluación a una o más 
personas, como por ejemplo, una pareja, una familia, un individuo u otros grupos. La 
información obtenida se puede utilizar para diagnosticar problemas psicológicos, la 
elección de técnicas de intervención y tratamiento, la emisión de un informe judicial, la 
elaboración de un perfil psicológico, la obtención de datos complementarios a una 
evaluación previa, entre otros. Para realizar una evaluación, los instrumentos utilizados 
habitualmente son tests, cuestionarios, entrevistas, observaciones y aparatos 
psicofisiológicos. La mayor parte del tiempo se utilizan en combinación estos 
instrumentos, que llegan a constituir una batería de prueba o una estrategia de medida 
múltiple. 
2) El diagnóstico: Radica en la identificación y rotulación del problema 
comportamental, cognitivo, emocional y/o social que la persona, grupo o comunidad 
manifiesten. Es el resultado del proceso de la evaluación psicológica. Dentro de esta 
función, el psicólogo clínico debe tomar ciertas decisiones, entre las principales son: a) 
decisión sobre si se trata de un problema que cae dentro de su capacidad o no; b) 
decisión sobre el grado de gravedad de la información que se le presenta a primeras 
instancias del problema; c) diagnóstico, si procede; d) especificación del problema en 
términos operativos; y e) indicación del tratamiento. 
3) El tratamiento e intervención: El tratamiento supone de por sí 
intervenciones clínicas con el objetivo de comprender, apaciguar y resolver trastornos 
psicológicos. Éstos pueden ser emocionales, de conducta, preocupaciones personales, 
entre otros. El tratamiento o intervención conlleva algún tipo de relación interpersonal y 
situación social. Estas formas de ayuda se pueden conocer bajo varios nombres, como 
psicoterapia, terapia o modificación de la conducta, terapia cognitiva, terapia 
psicoanalítica, terapia existencial, etc. 
16 
 
 El tratamiento se puede aplicar de forma individual, en pareja o en grupo, y 
puede ser llevado a cabo por uno o más psicólogos que forman un equipo. Los 
pacientes pueden ser externos o internos de la institución. La duración del tratamiento 
puede variar dependiendo de las necesidades del paciente. Por lo general son entre 
cinco y cuarenta sesiones, teniendo de separación una o dos semanas entre cada 
sesión. La sesión puede durar entre media y una hora; esto puede variar también 
según las circunstancias de la terapia. Los objetivos del tratamiento pueden enfocarse 
en la solución de un problema específico, proponer la reconstrucción de la personalidad 
o algo entre estas dos situaciones. De igual forma, la actuación del psicólogo clínico 
puede incluir la prevención de problemas mediante la intervención en instituciones, así 
como la intervención centrada en personas con riesgo o en una comunidad. 
En algunas circunstancias la intervención que realiza el profesional de salud 
mental, se realiza mediante el conjunto de acciones que son destinadas a resolver un 
problema, que ha sido previamente identificado y analizado, de forma indirecta. Por 
ejemplo, modificar el manejo de información en una sala médica para reducir la 
ansiedad de los enfermos, la ejecución de una campaña de sensibilización de una 
comunidad para aumentar la participación en programas de prevención, etc. 
La intervención consiste también en la organización sistemática para el estudio y 
conducción de los factores individuales, ambientales y relacionales, que pueden 
favorecer y/o perturbar la adaptación a la enfermedad. Esta función implica objetivos 
como, a) identificar y evaluar los factores psicosociales que inciden en la calidad de 
atención que reciben los pacientes; b) identificar y evaluar los factores psicosociales 
que inciden en el bienestar de los pacientes durante su enfermedad; c) identificar los 
problemas psicosociales que son causados por la enfermedad (diagnóstico, curso, 
tratamiento y recuperación); y d) diseñar y ejecutar programa de tratamiento de los 
problemas psicosociales. 
4) Consejo, asesoría, consulta y enlace: El consejo se refiere en esta 
instancia al consejo experto que el psicólogo clínico proporciona para una variedad de 
problemas a solicitud de organizaciones. Esto incluye el contacto continuo entre un 
psicólogo como consultor técnico y los otros profesionales de cualquier servicio dentro 
del sistema sanitario. En esta situación, el trabajo del psicólogo radica en el cuidado 
17 
 
general de los pacientes de forma permanente. El psicólogo diseña y ejecuta, en 
colaboración con otros profesionales, programas para modificar o instalar conductas 
adecuadas. Las organizaciones que consultan pueden ser desde médicos y abogados 
en práctica privada, agencias gubernamentales, entidades judiciales y corporaciones 
multinacionales, hasta centros educativos y de rehabilitación, sociedades y 
asociaciones. En esta función se incluye el servicio de asesoría clínica que se puede 
proporcionar a otros psicólogos que lo requieran. Esto puede ser asesoramiento de un 
experto o supervisión clínica. La consulta tipifica por, a) el objetivo, el cual puede estar 
orientado al caso o orientado a la organización o programa; b) la función 
desempeñada, que se puede resolver como consejo, servicio directo, o enseñanza y 
otras formas; y c) el lugar de la responsabilidad, que se refiere a las consecuencias 
debidas a la solución que se ofreció a un problema de una organización recae en el 
clínico consultado o la organización que consultó. 
5) Investigación: El psicólogo por su formación está orientado a la 
investigación. Esta actividad es una característica del psicólogo en relación con los 
demás profesionales de la salud. Debido a esto, la investigación ha llegado a instituir 
una contribución reconocida en el contexto clínico y de intervención comunitaria. Las 
investigaciones del psicólogo clínico se realizan sobre todo en los propios contextos 
aplicados. A menudo, llegan a formar parte de las presentaciones profesionales. Las 
áreas de investigación por parte del psicólogoclínico son la construcción y validación 
de tests, el estudio del proceso y del resultado de distintos tratamientos psicológicos, la 
determinación del valor pronóstico de determinadas variables, la comprobación de la 
viabilidad de profesionales como terapeutas, el análisis de contextos infantiles o 
geriátricos, y la evaluación o experimentación neuropsicológica o psicofísica, entre 
otras. 
6) Enseñanza y Supervisión: Tiene distintas modalidades la dedicación a la 
enseñanza y formación de otros en tareas clínicas. El psicólogo puede estar total o 
parcialmente dedicado a la enseñanza. La supervisión de un practicum es un tipo de 
enseñanza especial en que el psicólogo clínico aporta su experiencia profesional a la 
formación de estudiantes. Esto consiste en que el estudiante asista a las sesiones que 
sean convenientes y viables, o incluso realice alguna tarea con el paciente y se reúna 
18 
 
entre sesiones con el supervisor. En todo caso, el paciente siempre es informado sobre 
la condición de estudiante de prácticas y de que el supervisor es el responsable. Esta 
supervisión puede ser individual o en pequeños grupos. El estudiante también está 
obligado a la confidencialidad, igual que el clínico profesional. Otra forma que se puede 
cumplir la función de enseñar es por medio de la prestación de ayuda a solicitud de 
estudiantes y de graduados que plantean y/o llevan a cabo una investigación. Esto 
incluye desde la orientación bibliográfica y el consejo para que el diseño responda lo 
que se desea saber, hasta la introducción en las habilidades como investigador; aquí 
se debe tener cuidado de no convertir al que solicita en sólo ejecutor de sus ideas al 
prestarle ayuda. Aparte, algunas orientaciones clínicas como la terapia o la 
modificación de conducta, llegan a incluir en ocasiones la formación de personas no 
profesionales de la psicología en principios y técnicas de análisis y modificación de 
conducta. Esta enseñanza puede ser dirigida, bajo control y supervisión del psicólogo 
clínico, a otros profesionales que su dedicación tenga relación con alguna forma de 
trato y atención social, como los médicos, enfermeras, técnicos sanitarios, profesores 
etc. Asimismo, se puede dirigir al propio paciente, formando parte del contexto 
terapéutico cuando la relación terapéutica implica la ayuda a las personas para que 
éstas aprendan nuevas maneras de comportarse en la vida cotidiana. 
 
1.2 ABUSO SEXUAL INFANTIL 
 
1.2.1 DEFINICIÓN 
Según Diner (2007), se considera abuso sexual infantil (ASI) cuando un adulto 
hace participar a un niño en actividades sexuales, como tocar, hacer tocar de manera 
seductora cualquier parte del cuerpo del niño y/o adulto; mirar, hacer mirar las partes 
íntimas del niño y/o del adulto; mostrar, tomar fotos explícitamente sexuales; hacer 
observar al niños actividades sexuales; penetrar en la vagina, ano, o boca con el 
órgano sexual y/o con un objeto en la vagina o ano. El abuso sexual infantil no sólo se 
limita al contacto corporal o visual, se considera también abuso cualquier actividad que 
el niño por su nivel de madurez no puede comprender y para las cuales no está 
preparado, ni física ni emocionalmente; como por ejemplo, propuestas verbales 
19 
 
indecentes. Empson y Nabuzoka (2006) incluyen adolescentes inmaduros que aún no 
han completado su desarrollo físico, mental y emocional como víctimas de abuso 
sexual infantil. Además, considera que las actividades sexuales pueden ser violaciones 
a los tabúes que rigen las relaciones entre los miembros de la familia y el desempeño 
del rol de cada uno dentro de ésta. 
Existen algunas características generales sobre el abuso sexual infantil (Diner, 
2007): 
 Las víctimas pueden ser niñas o niños de diferentes edades y clases sociales. 
 Es mayor el número de niñas abusadas sexualmente que niños. 
 El abuso suele ser más comúnmente incidentes repetidos con frecuencia a lo 
largo de varios años, en vez de ser un único incidente. 
 Puede ser moderado, severo o progresivo. 
 Aunque no se presente violencia o daño físico, el abuso sexual siempre hace 
daño psíquico en el niño debido a que atenta contra la identidad de éste, ya que 
es tomado como objeto y no como una persona con propios deseos. 
 Todo abuso es traumático, aún cuando el niño no lo registre como dañino, pueda 
en algún momento despertar sexualmente o no tenga un significado específico 
para él. 
 Existen consecuencias para el desarrollo del niño. 
 El 80 por ciento de los caso es cometido por un conocido, que puede ser una 
miembro de la familia. 
Escamilla (2005) explica que existen tres formas de abuso sexual infantil, las 
cuales son: 
1) Incesto, que se define como el contacto sexual realizado por un familiar directo 
(padre, madre, hermano o hermana) y otro adulto que deriva autoridad con la 
vinculación emocional con el niño (madrastra, padrastro). El incesto es una 
forma de abuso sexual infantil intrafamiliar, donde el agresor transgrede los 
tabúes sociales en lo que concierne a los roles familiares (Peroni, 2000). 
2) Violación, que es cuando el abuso es realizado por un adulto no familiar. 
3) Pornografía, que incluye exponer al niño a este tipo de material, como imágenes, 
videos o exhibicionismo; y utilizar al niño para crear este tipo de material. 
20 
 
1.2.2 SÍNTOMAS O SIGNOS 
De acuerdo con Empson y Nabuzoka (2006), los niños víctimas de abuso sexual 
presentan principalmente signos o síntomas de dos tipos: físicos y psicológicos. Los 
síntomas físicos que ocurren con mayor frecuencia son dolor, irritación, hinchazón, 
aparición de una enfermedad de transmisión sexual y dificultad para orinar o defecar. 
Mientras que los síntomas psicológicos son miedo, ansiedad, retraimiento, ira, 
pasividad, y conducta sexual inapropiada. Incluso se puede llegar a producir retrasos 
en el desarrollo del niño. Portillo (s. f.) agrega que los niños también sienten 
impotencia, irritabilidad, tristeza y autoreproche, además de tener problemas escolares 
y déficit en las habilidades sociales. Es más probable cuando un niño presenta de los 
dos tipos de síntomas, que sean a causa de un abuso sexual. Así mismo, debido a que 
los síntomas pueden aparecer por otras razones, es importante observar la reacción 
global del niño y no los síntomas o signos aislados. 
Peroni (2000) refiere que existen también signos que se pueden observar en la 
conducta del niño que ha sido abusado sexualmente, y éstos pueden llegar a variar 
dependiendo de la etapa de desarrollo del niño. 
- En niños pequeños y preescolares (de 3 a 6 años de edad) se puede 
llegar a observar trastornos de la conducta, retraso del lenguaje, enuresis, encopresis, 
miedo a determinadas personas y lugares, trastornos del carácter (irritabilidad, llanto, 
inquietud), trastornos del sueño (dificultad para conciliarlo, pesadilla, terrores 
nocturnos), juegos sexuales y reiterados que no corresponde a la edad del niño y 
masturbación compulsiva. 
- En niños en edad escolar (de 6 a 11 años de edad) se pueden advertir 
que manejan conocimientos sexuales inapropiados para su edad. Además, trastornos 
de conducta (problemas con los padres, cambios de humor), del aprendizaje, de la 
alimentación, de la imagen corporal, del sueño y somatizaciones. 
- En adolescentes (de 11 a 20 años de edad) los trastornos de conducta 
que se puede observar puede ser mala relación familiar, con sus semejantes, 
aislamiento, intento de suicidio, fuga de hogar, consumo de drogas y alcohol, depresión 
etc. Asimismo, se presentan trastornos del aprendizaje, trastornos de la alimentación y 
conductas sexuales promiscuas. 
21 
 
En Echeburúa y Guerricaechevarría (2005) se detalla una lista de los tres tipos 
indicadores o signos que se han estudiado en torno al abuso sexual infantil: 
1) Indicadores físicos: 
a) Dolor, golpes, quemaduras o heridas en la zona genital o anal. 
b) Cérvix o vulva hinchadaso rojas. 
c) Semen en la boca, en los genitales o en la ropa. 
d) Ropa interior rasgada, manchada y ensangrentada. 
e) Enfermedades de transmisión sexual en genitales, ano, boca u ojos. 
f) Dificultad para andar y sentarse. 
g) Enuresis o encopresis. 
2) Indicadores comportamentales: 
a) Pérdida de apetito. 
b) Llantos frecuentes, sobre todo en referencia a situaciones afectivas o 
eróticas. 
c) Miedo a estar sola, a los hombres o a un determinado miembro de la 
familia. 
d) Rechazo al padre o a la madre de forma repentina. 
e) Cambios bruscos de conducta. 
f) Resistencia a desnudarse y bañarse. 
g) Aislamiento y rechazo de las relaciones sociales. 
h) Problemas escolares o rechazo a la escuela. 
i) Fantasías o conductas regresivas (chuparse el dedo, orinarse en la cama, 
etc.). 
j) Tendencia al secretismo. 
k) Agresividad, fugas o acciones delictivas. 
l) Autolesiones o intentos suicidio. 
3) Indicadores en la esfera sexual: 
a) Rechazo de las caricias, de los besos y del contacto físico. 
b) Conducta seductora. 
c) Conductas precoces o conocimientos sexuales inadecuados para su 
edad. 
22 
 
d) Interés exagerado por los comportamientos sexuales de los adultos. 
e) Agresión sexual de un menor hacia otros menores. 
Estos indicadores no deben ser valorados individualmente, sino de una forma 
global y conjunta, ya que no es posible establecer una relación directa entre un solo 
síntoma y el abuso. Resulta más eficaz estar pendiente de cambios bruscos que tienen 
lugar en la vida del niño. 
 
1.2.3 CONSECUENCIAS 
Las secuelas del abuso sexual pueden variar en diferentes aspectos, tales como 
la edad de la víctima, características del abuso, su relación con el agresor, cómo 
responde su familia ante el abuso, incluso cómo responde el sistema judicial. El abuso 
resulta siendo destructivo siempre, dejando consecuencias a corto y largo plazo. Éstas 
llegan a intervenir en su desarrollo cognitivo, emocional y conductual (Batres, 2010). 
El abuso sexual en los niños llega a provocar sentimientos de ansiedad y de 
angustia. De igual forma, los niños pueden sentirse avergonzados, culpables, 
humillados, desvalorizados, incluso, sentir miedo e ira. Además, el niño se siente 
confundido y puede tener sentimientos ambivalentes, debido a que se siente 
traicionado por una figura que debe protegerlo y cuidarlo. Por esto, el niño siente que le 
debe lealtad. Lo anterior lleva a que los niños se mantengan callados respecta esta 
situación. No saben si está bien o mal lo que está sucediendo, y tienen miedo a que no 
se les crean, o que les reproche (Diner, 2007). 
Al mantener en secreto el abuso sexual, no se puede defender a la víctima, 
tampoco se puede proveerle el tratamiento médico y psicológico adecuado y necesario. 
Lo anterior lleva a que los síntomas postraumáticos que aparecen después de un 
trauma continúen afectando al niño. En la adolescencia, se ha encontrado que existe 
una correlación significativa entre el abuso sexual y el sexo de alto riesgo y embarazos 
no deseados. En la adultez, mujeres con antecedentes de incesto son más vulnerables 
a ser víctimas de violación debido a que no reciben la ayuda que necesitan. Por otro 
lado, es más frecuente que en las familias que ocurrieron estas situaciones, se vuelvan 
a repetir de generación en generación (Escamilla, 2005). 
23 
 
El niño que ha sido abusado puede llegar a tener dificultad para regular el afecto; 
es decir, que se siente sobrecargado por emociones o se siente como si estuviera 
adormecido, sin sentimientos (afecto aplanado). Los sentimientos de enojo, furia y rabia 
pueden llegar a ser generalizados por el niño. Se pueden presentar problemas y 
dificultades relativos a las relaciones interpersonales, sociales y sexuales cuando se 
encuentra la persona en adultez; se dificulta el poder confiar en los demás. Asimismo, 
se puede crear miedo a la intimidad e incapacidad para poner límite y autoafirmarse; es 
decir, puede ser una persona demasiada permisiva o rígida en sus límites. Se puede 
llegar a desarrollar un desprecio, incluso odio, por el propio cuerpo; además, se puede 
llegar a tener una baja autoestima y desvalorización personal. Esto puede llegar a 
situaciones donde exista automutilación, como cortaduras, quemaduras o golpes, e 
intentos de suicidio. La víctima puede deprimirse, tener problemas psicosomáticos, 
fobias, problemas de alimentación, abuso de sustancias, etc. Incluso algunas víctimas 
pueden llegar a olvidar periodos largo de tiempo con tal de no tener presente lo 
sucedido. 
Diner (2007) explica que a grandes rasgos se pueden llegar a desarrollar dos 
principales problemas o desórdenes en las víctimas de abuso sexual infantil. Éstos son: 
trastornos por estrés postraumático y perturbaciones del desarrollo infantil. Por otro 
lado, Portillo (s. f.) indica que se pueden distinguir consecuencias a corto y a largo 
plazo. Los abusos a largo plazo que sufren las víctimas pueden llegar a determinar 
significativamente una presencia de trastornos disociativos, de personalidad, 
alcoholismo, toxicomanías y conductas delictivas, además de graves problemas en el 
ajuste sexual. 
De acuerdo a Summit, citado en Intebi (2008), existen cinco patrones 
conductuales diferenciados que aparecen habitualmente en niños víctimas de abuso 
sexual infantil. Los patrones se dan en una secuencia: 1) el secreto, 2) la 
desprotección, 3) el atrapamiento y la acomodación, 4) la revelación tardía, conflictiva y 
poco convincente, y 5) la retractación. Los primeros dos patrones son requisitos para 
que se pueda producir el abuso del niño, y los tres siguientes patrones constituyen las 
consecuencias de éste. Estos patrones representan la realidad que viven las víctimas 
24 
 
por un lado, y por otro lado, representan las creencias más comunes que los adultos 
manejan. 
 
1.2.4 FALSAS CREENCIAS 
Se manejan falsas creencias sobre el abuso sexual infantil. Esto se debe a la 
falta de información adecuada, la ocultación del abuso y al estigma social generado; 
asimismo, éstas contribuyen a que continúe el ocultamiento del abuso sexual. Estas 
falsas creencias generalmente se centran en la frecuencia que ocurren este tipo de 
situaciones, y en las características del agresor, de las víctimas o de las familias en las 
cuales ocurren (Echeburúa y Guerricaechevarría, 2005). 
 A continuación se presenta una tabla que contiene las falsas creencias que se 
manejan comúnmente, y la realidad: 
FALSAS CREENCIAS REALIDAD 
Los abusos sexuales son poco 
frecuentes. 
Una de cada cuatro niñas y uno de cada 
ocho niños, son abusados antes de llegar a 
los 16 años. 
En la actualidad se producen con mayor 
frecuencia. 
Ahora se conocen mejor; antes no se 
estudiaban ni se denunciaban, actualmente 
se tiene mayor conciencia y sensibilización 
al respecto. 
Sólo niñas sufren abusos sexuales. El 40% de las víctimas de abuso sexual son 
niños. 
Los abusadores sexuales están locos, 
es decir, son enfermos psiquiátricos. 
Los abusadores son personas con 
apariencia normal, de estilo convencional, 
de inteligencia y no psicóticos. 
Los niños no dicen la verdad, al decir 
que son/fueron abusados. 
Los niños no suelen mentir cuando realizan 
una denuncia de abuso. Sólo el 7% de las 
declaraciones resultan ser falsas. 
Los menores son responsables de los 
abusos. 
La responsabilidad única de los abusos es 
del agresor. 
Los menores pueden evitar ser Los niños pueden aprender a evitarlo, pero 
25 
 
abusados. generalmente cuando les sucede les toma 
por sorpresa, les engañan o les amenazan, 
o no saben reaccionar adecuadamente. 
La mayoría de las víctimas son de clase 
baja. 
Los niños pueden pertenecer a cualquier 
clase socioeconómica o cultural, raza o 
religión. 
Sólo niños con problemas de retraso 
mental son víctimas de abuso sexual. 
La gran mayoría de víctimas tienen un 
promedio de inteligencia normal. 
El abuso sóloocurre en lugares 
públicos. 
Los abusos también pueden ocurrir dentro 
de la propia casa del niño o de algún 
conocido, como un pariente o un vecino. 
Los niños pequeños corren mayor 
riesgo con un extraño. 
Sólo un pequeño porcentaje de abusadores 
sexuales son desconocidos. La mayoría de 
agresores son conocidos por los niños, y 
muchos de ellos son parientes. 
La mayoría de los abusadores sexuales 
son homosexuales. 
El 80% de los abusadores son 
heterosexuales y el 80% de las víctimas son 
niños; algunas mujeres abusan de niños de 
ambos sexos. 
El típico abusador sexual es un hombre 
viejo y sucio que engaña al niño. 
La edad promedio de un abusador es de 30 
años. Algunos son adolescentes o jóvenes, 
y muy pocos tienen más de 50 años. 
El abuso sexual de niños es violento. El que abuso sexualmente de niños utiliza la 
fuerza con mucha menor frecuencia que 
con los adultos; utilizan mucho más la 
seducción. 
Si los abusos llegan a ocurrir dentro del 
entorno que uno está, uno sabría que 
se está dando la situación. 
La mayor parte del tiempo las víctimas 
tienden a ocultarlo debido a que siente 
miedo y/o vergüenza. 
La madre siempre sabe cuando un hijo 
está siendo abusado sexualmente. 
No siempre saben que está ocurriendo un 
abuso; es difícil de detectar, más cuando es 
26 
 
dentro de la misma familia. 
La madre al enterarse que uno de sus 
hijos es abusado sexualmente, lo 
defiende y denuncia al abusador. 
Las madres prefieren ocultar lo hechos, 
sobre todo si el agresor es un familiar. 
Las consecuencias de un abuso sexual 
no suelen ser importantes, a menos que 
exista penetración. 
Un abuso sexual siempre es traumático, 
aún cuando se deje de abusar a la víctima, 
las consecuencias no desaparecen. 
Los niños víctimas de abuso sexual se 
convertirán en agresores cuando sean 
adultos. 
No siempre se vuelven agresores, sólo 
existe un mayor riesgo. Además, muchas 
personas que no tienen historial de abuso, 
son abusadores en la adultez. 
Fuente: Diner (2007), Echeburúa y Guerricaechevarría (2005), Neiman (2010), Batres 
(2000). 
 
1.2.5 TRATAMIENTO PSICOLÓGICO 
El abuso sexual infantil se presenta de diferentes formas, por lo cual también el 
tratamiento ha de ser diferente, dependiendo de lo ocurrido y cómo ocurrió. Es decir, no 
es lo mismo si ha existido o no contacto físico íntimo, vaginal o anal; si consistió el 
abuso en exhibicionismo o en el engaño del niño para realizar actividades sexuales. 
También se puede distinguir el tipo de intervención según su grado de urgencia. No es 
igual una intervención que ocurre en el momento de la crisis, que una intervención que 
se da a medio o largo plazo (Portillo, s. f.). 
Peterson y Urquiza (2004) mencionan que se debe tener en cuenta las 
características del niño, tales como su edad, capacidad verbal, madurez emocional, 
capacidad motriz, etc. La duración del tratamiento se distingue entre los que se pueden 
desarrollar a corto, medio y largo plazo. 
El objetivo del tratamiento está centrado en ayudar al niño víctima de abuso 
sexual a entender, integrar y resolver las experiencias que afectan su desarrollo, sus 
pautas de interacción con el entorno y su seguridad. En el contexto de una psicoterapia 
de forma individual, el terapeuta realiza un rol de adulto con el cual el niño puede 
relacionarse de manera segura y sana. Con ello, se pretende que el niño pueda ir 
27 
 
recuperando la confianza básica en sí mismo y que pueda aprender a relacionarse con 
otros adultos y pares de una forma adaptativa (Empson y Nabuzoka, 2006). En Portillo 
(s. f.), se sugiere que el tratamiento se debe encaminar hacia la optimización de las 
potencialidades que han sido afectadas por el abuso y a eliminar las que favorecen el 
descontrol. Se distinguen tres niveles en los cuales se debe enfocar la intervención: 
físico, emocional y comportamental. 
La terapia que se utiliza con mayor frecuencia en el caso de abuso sexual es la 
terapia individual. En la intervención el terapeuta debe considerar que en la mayoría de 
los casos es más importante que el niño sienta que se está dispuesto a ayudarlo, que 
es un apoyo con el cual puede contar y que tiene una ayuda sistemática en la cual él 
puede confiar. Los tratamientos que se utilizan con niños son similares a los que se 
utilizan con adultos. Se diferencia en que se debe hacer una adaptación del 
procedimiento en base a la edad y a las características del niño, además el rol de 
terapeuta es más directivo. 
En la terapia de relación se tiene como objetivo ayudar al niño a conseguir un 
sentimiento de valor personal, eliminar la ansiedad y hostilidad que se desarrolla. Esta 
terapia se enfoca en la situación actual y en la relación paciente-terapeuta. Por otro 
lado, la psicoterapia centrada en el cliente busca corregir el aprendizaje erróneo, 
proporcionando al niño la oportunidad para desarrollar una autoconciencia y una visión 
positiva de sí mismo (Empson y Nabuzoka, 2006). En la terapia cognitiva se orienta 
hacia la restructuración cognitiva del niño, debido a que las preocupaciones de éste 
pueden distorsionar la percepción de la realidad y la creencia en sus recursos para 
afrontarla, entrenamiento en habilidades específicas de afrontamiento para reducir los 
niveles de ansiedad, en técnicas de detención del pensamiento, distracción cognitiva y 
programación de actividades incompatibles para controlar las preocupaciones y 
proveerle pautas de actuación (Echeburúa y Guerricaechevarría, 2005). 
Portillo (s. f.) sugiere algunas técnicas o actividades específicas para trabajar e 
intervenir con niños víctimas de abuso, la cuales son: a) conversaciones con el niño, 
sobre el abuso experimental y conductas sexuales; b) juego libre y dirigido; c) 
psicodrama; d) role-playing; e) dibujos libres; f) redacciones; g) relajación; y h) 
musicoterapia. 
28 
 
En resumen, el psicólogo clínico es un profesional de la salud mental que tiene 
como objetivo ayudar a las personas con los problemas que le afectan, sin importar en 
la etapa de vida que se encuentren. Además, contribuye a la formación de otros futuros 
profesionales del mismo ámbito. Por otro lado, el abuso sexual infantil se presenta 
cuando un adulto engaña o coacciona al niño(a) o adolescente a participar en 
actividades que tiene contenido sexual. Los niños que han sido víctimas de esto, 
tienden a sentirse confundidos, enojados y tristes. Asimismo, tienen sentimientos de 
angustia, ansiedad, y miedo. Los objetivos principales de una intervención psicológica, 
en estos casos, son ayudar al niño a superar las consecuencias del abuso y 
proporcionarle recursos de afrontamiento y pautas de actuación adecuada, todo ello 
para que puede llevar a cabo un ritmo de vida adaptativo. 
 
 
29 
 
II. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 
 
En la actualidad, se conoce de más casos de niños, niñas e incluso de adultos 
que han sido víctimas de abuso sexual infantil. Esto no se debe al incremento de la 
incidencia de este abuso. Es reflejo de que ahora se le ha puesto más atención a este 
tipo de situación y las víctimas se atreven a hablar sobre esto. Aun con la nueva 
atención hacia esta problemática, las estadísticas sobre la incidencia del abuso sexual 
infantil no representan la realidad social. 
Cientos de niños son abusados todos los días alrededor del mundo entero, por 
una razón u otra (De León y Álvarez, 2001). Los niños que son víctimas de abuso 
sexual infantil pueden presentar síntomas postraumáticos y perturbaciones del 
desarrollo infantil (Diner, 2007). Asimismo, pueden llegar a generalizar sentimientos de 
enojo, furia y rabia. 
En los adolescentes se ha encontrado que existe mayor frecuencia de que 
tengan sexo de alto riesgo y embarazos no deseados. Además, mujeres con historia de 
incesto son más vulnerables a ser violadas si no reciben la ayuda necesaria (Escamilla, 
2005). El abuso trae consigomuchas secuelas negativas para la víctima. 
Especialmente con personas que sufrieron abuso a largo plazo, llegan a presentar 
trastornos disociativos de personalidad (Portillo, s. f.). Debido a lo anterior, los niños 
requieren apoyo psicológico para superar las consecuencias, y poder obtener las 
herramientas necesarias para afrontar y lograr adaptarse de mejor forma a las 
exigencias de la vida (Empson y Nabuzoka, 2006). 
Por ello, es necesario que los profesionales de la salud mental estén informados 
sobre esta problemática. Esto permitirá que estén alertas a las señales o indicadores 
de este tipo de situación para diagnosticar e intervenir. Estar informado sobre esta 
situación puede ayudar, en un futuro, a prevenir e intervenir en casos de abuso sexual 
infantil (De León y Álvarez, 2001). 
Sin embargo, algunos estudiantes de psicología clínica que se encuentran con 
un caso de abuso sexual infantil no saben cómo reaccionar ni cómo proceder 
adecuadamente con el caso. Incluso muchos se asustan ante la situación y prefieren 
30 
 
evitar el tema. De igual manera, pueden evitar el contacto directo con la víctima (Intebi, 
2008). 
Otros manejan falsas creencias sobre el tema. Éstas se centran en la frecuencia 
que pasan este tipo de situaciones, así como las características de la persona que las 
lleva a cabo (agresor), de las víctimas o de las familias en las cuales ocurren 
(Echeburúa y Guerricaechevarría, 2005). Todo ello puede influir en cómo los 
estudiantes abordan este tema, sea en una conversación entre amigos o colegas, o 
cuando tenga un caso real con el cual deben trabajar. 
Por lo anterior, se plantea la siguiente pregunta: ¿Cuál es el conocimiento de 
estudiantes en cuarto año de psicología clínica de la Universidad Rafael Landívar sobre 
abuso sexual infantil? 
 
2.1 OBJETIVOS 
 
General: 
 Determinar qué aspectos conocen los estudiantes en cuarto año de psicología 
clínica de la Universidad Rafael Landívar sobre abuso sexual infantil. 
 
Específicos: 
 Averiguar si conocen en qué consiste el abuso sexual infantil y sus distintas 
clasificaciones. 
 Evaluar si advierten cuáles son los síntomas o signos físicos, conductuales y en 
la esfera sexual que pueden presentar las víctimas. 
 Identificar si conocen los posibles sentimientos que presentan las víctimas. 
 Identificar qué creencias falsas manejan los estudiantes respecto al abuso 
sexual infantil. 
 Examinar si los estudiantes conocen las posibles consecuencias y el 
tratamiento del abuso sexual infantil. 
 Elaborar un taller que instruya a los estudiantes sobre abuso sexual infantil. 
 
 
31 
 
2.2 ELEMENTO DE ESTUDIO 
 Conocimiento sobre abuso sexual infantil 
 
2.3 DEFINICIÓN DEL ELEMENTO DE ESTUDIO 
Definición Conceptual: 
 Bunge (2005) define conocimiento como el resultado de un proceso cognitivo, 
como por ejemplo la percepción, el experimento o la deducción. Se puede 
apreciar como conocimiento algo que no es necesariamente verdadero. La 
mayor parte del conocimiento de las personas es conjetural y simplemente 
verdadero a medias. Mientras que Oroz (2005) lo conceptualiza como la acción 
de conocer; se define como entendimiento, inteligencia y noción. Valhondo 
(2003) delimita conocimiento como las creencias, experiencias, inteligencia, 
intuiciones, juicios y valores que tiene un individuo. 
Se considera abuso sexual infantil (ASI) cuando un adulto obliga por medio de 
fuerza o engaño a un niño o adolescente inmaduro que aún no han completado 
su desarrollo físico, mental y emocional, a participar en actividades sexuales, sin 
importar si es consciente de lo que ocurre. Tales actividades pueden incluir 
contacto físico y puede o no incluir penetración en la vagina, ano o boca con el 
órgano sexual o con un objeto. Por ejemplo, tocar o hacer tocar de manera 
seductora cualquier parte del cuerpo del niño y/o adulto. Asimismo, las 
actividades pueden ser sin contacto físico. Como por ejemplo, mirar o hacer 
mirar las partes íntimas del niño y/o del adulto; obligar al niño a mirar material 
pornográfico o actividades sexuales entre otras personas, o utilizar al niño en la 
producción de pornografía; o hacer que el niño se comporte de forma 
sexualmente inapropiada (Diner, 2007; Empson y Nabuzoka, 2006). 
 
Definición Operacional: 
 Conocimiento de abuso sexual infantil, para efectos de este estudio, se 
considera como la noción, entendimiento y creencias que tienen los estudiantes 
en cuarto año de psicología clínica en referente al abuso que ocurre en relación 
a niños. Éste se puede dar cuando los niños son engañados o forzados a 
32 
 
participar en actividades sexuales. Éstos pueden ser con contacto físico, con o 
sin penetración; o sin contacto físico. Se midió por medio de un cuestionario. 
Además, una entrevista se utilizó para profundizar en el conocimiento de los 
estudiantes. Los indicadores para el estudio son: 
o Definición y clasificación de abuso sexual infantil. 
o Síntomas físicos, conductuales y en la esfera sexual. 
o Sentimientos que presentan las víctimas. 
o Falsas creencias que se manejan. 
o Consecuencias del abuso sexual infantil. 
o Tratamiento de las víctimas. 
 
2.4 ALCANCES Y LÍMITES 
En la presente investigación se pretendió abarcar el conocimiento que tienen los 
estudiantes en cuarto año de psicología clínica de la Universidad Rafael Landívar sobre 
el abuso sexual infantil. Ellos estaban inscritos durante el segundo semestre del 2011. 
Los resultados se limitan a los estudiantes con los que se trabajó. 
Una limitación para la realización de este estudio fue que no todos los 
estudiantes estaban presentes dentro del salón de clases al realizar el cuestionario. 
Asimismo, algunos estudiantes se rehusaron a participar. Dentro de realización de las 
entrevistas, la disponibilidad de tiempo, así como la facilidad de poder establecer una 
cita para trabajar o atender a los estudiantes fueron factores que limitaron la 
investigación. 
 
2.5 APORTE 
El estudio del conocimiento de los estudiantes de psicología clínica sobre abuso 
sexual infantil es de utilidad para el Departamento de Psicología de la Universidad 
Rafael Landívar, ya que proporciona información sobre sus estudiantes. Ésta permite 
evaluar qué tan preparados están en este tema, los puntos fuertes y débiles de ello. 
Esta información puede utilizarse al revisar el pensum de estudio. Además, con el taller 
que se proporciona como propuesta (Ver Anexo III), la universidad tendrá material 
didáctico para poder utilizar con los estudiantes de la misma. 
33 
 
Asimismo, beneficia a los estudiantes de psicología. Ellos pueden evaluar su 
preparación sobre el abuso sexual infantil. Además, pueden utilizar la propuesta para 
informarse en el tema y estar mejor preparados para cuando deban trabajar con un 
niño o adulto víctima de este tipo de abuso. Por ello, también son beneficiados los 
pacientes futuros de estos psicólogos, ya que contarán con profesionales capacitados 
sobre el abuso sexual infantil. 
 
 
 
34 
 
III. MÉTODO 
 
3.1 SUJETOS 
La población de estudio fueron los estudiantes de cuarto año de la carrera de 
psicología clínica en la Universidad Rafael Landívar. Se trabajó con los estudiantes 
inscritos en el segundo semestres del año 2011 en dicha carrera y universidad, en el 
Campus Central. Los estudiantes se encontraban entre 20 y 41 años de edad (la mayor 
parte entre 20–27), su nivel socioeconómico es medio-alto y la mayoría son mujeres. 
Los estudiantes viven en la cuidad capital de Guatemala, así como en municipios 
cercanos a ésta. Para fines del estudio no se tomó en cuenta la edad, ni la religión de 
los estudiantes. 
El tamaño de la población total de estudiantes que están matriculados, en el 
segundo semestre del 2011, es de 69 estudiantes, 39 de la jornada matutina y 30 de 
jornada vespertina, asignados en la cátedra de “Dinámica de parejas”, según la 
informaciónproporcionada por el Departamento de Planificación y Seguimiento 
(comunicación personal, 10 de octubre de 2011). Se intentó trabajar con la población 
total de estudiantes para realizar el cuestionario debido a su tamaño reducido. Este tipo 
de procedimiento es conocido como un censo. Según Alvarado y Obagi (2008), censo 
se define como el estudio en el cual se observan todos los elementos de la población 
estadística. Sin embargo, debido a las limitaciones que se presentaron al realizar el 
cuestionario, se trabajó únicamente con 33 estudiantes, quienes estaban en el salón de 
clase el día que se realizó el estudio y estuvieron dispuestos a colaborar. Las 
características de los sujetos se presentan en la tabla 3.1.1. 
 
Tabla 3.1.1 Características personales de los sujetos que realizaron el cuestionario. 
Edades 
Jornada 
Matutina 
Jornada 
Vespertina 
Hombres Mujeres 
20-21 5 4 0 9 
22-23 7 6 2 11 
24-25 2 3 0 5 
26-27 2 2 0 4 
32 0 1 0 1 
41 1 0 0 1 
Total 17 16 2 31 
35 
 
Para completar la investigación se entrevistó a 8 estudiantes. Para elegirlos se 
utilizó un muestreo no probabilístico, el muestreo de sujeto-tipo. Esto se define como la 
elección de los elementos, es decir, el subgrupo de la población, no está regido por 
probabilísticos, sino que se basa la elección dependiendo de las características de la 
investigación (Hernández, Fernández y Baptista, 2007). Los criterios que se tomaron en 
cuenta para seleccionar a los estudiantes fueron facilidad para contactarlos y que 
tuvieran un promedio entre 75 a 85 puntos en la carrera. Debido a la confidencialidad 
de los datos de los sujetos se asignó un número y nombre ficticio a cada uno para 
identificarlos. En la tabla 3.1.2 se presentan las características de los sujetos de esta 
muestra: 
 
Tabla 3.1.2 Características personales de los sujetos que respondieron a la entrevista. 
No. 
Nombres 
Ficticios 
Edad Sexo Jornada 
S1 Andrea 22 Mujer Vespertina 
S2 Bianca 22 Mujer Matutina 
S3 César 22 Hombre Matutina 
S4 Denise 22 Mujer Vespertina 
S5 Esmeralda 21 Mujer Matutina 
S6 Fiona 22 Mujer Vespertina 
S7 Gabriela 21 Mujer Matutina 
S8 Irene 21 Mujer Matutina 
 
3.2 INSTRUMENTO 
Para efectos de esta investigación se utilizaron un cuestionario y una entrevista 
elaborados por la investigadora. Su fin fue determinar el conocimiento sobre abuso 
sexual infantil que poseen los estudiantes de psicología clínica que cursan cuarto año, 
segundo semestre, en el 2011. 
Un cuestionario es un instrumento que se utiliza para recolectar información por 
medio de un conjunto de preguntas respecto a una o más variables que se desean 
medir (Hernández et al., 2007). El cuestionario tiene 20 enunciados divididos en dos 
secciones. La primera sección es con respuesta de selección múltiple, la cual consta de 
11 afirmaciones; la segunda es entre falso y verdadero, fueron 9 preguntas. Todos 
36 
 
estos enunciados son referentes a los siguientes aspectos sobre el abuso sexual 
infantil: 
 Definición y clasificación de abuso sexual infantil. 
 Síntomas físicos, conductuales y en la esfera sexual. 
 Sentimientos que presentan víctimas. 
 Falsas creencias. 
 Consecuencias. 
 Tratamiento. 
Además, se utilizó una entrevista semiestructurada, la cual según Montañés 
(2009) consiste en una entrevista que se centra en los temas que se desean abordar, 
pero que el orden en que se maneja el tema es libre. Asimismo, el modo de formular y 
agregar preguntas que sean pertinentes queda a la decisión del entrevistador. La 
entrevista figura 25 preguntas abiertas. Esto fue de utilidad para complementar algunos 
de los aspectos en el cuestionario y parte de los mismos indicadores. 
Para la realización de ambos instrumentos, el cuestionario y la entrevista, se 
utilizó como base la teoría que se expone en la introducción de ésta investigación. Los 
ítems de ambos instrumentos fueron validados por cinco expertos en el área. Se les 
proporcionó una copia de ambos instrumentos a los expertos, los cuales revisaron y 
expusieron sugerencias; las cuales se tomaron en consideración para finalizar la 
elaboración de los instrumentos. Están incluidas en la sección de anexos de la 
investigación una copia de cada instrumento (Ver Anexo I). 
 
3.3 PROCEDIMIENTO 
 Se empezó por buscar temas de investigación para la tesis, hasta que se eligió 
el conocimiento de los estudiantes sobre abuso sexual infantil. Por lo cual, se 
inició a recolectar información y los antecedentes para el estudio. 
 Se realizó el planteamiento del problema con el fin de delimitar el tema y obtener 
una idea más concreta de qué se estudiaría sobre éste y la población que se 
utilizará. 
 Se elaboraron los instrumentos que se utilizaron en la investigación: un 
cuestionario y una entrevista. 
37 
 
 Además, se validaron ambos instrumentos con la revisión de expertos en el 
área. Éstos fueron contactados por la investigadora para pedir su colaboración y 
opinión sobre dichos instrumentos. 
 Se tomó en cuenta las opiniones de los expertos para mejorar y complementar 
ambos instrumentos. 
 Debido al tamaño de la población, se decidió aplicar el cuestionario a la 
población total de forma colectiva y autoadministrada. Se contactó al catedrático 
que impartía Dinámica de Parejas en ambas jornadas y se le solicitó 
disponibilidad de tiempo dentro de la clase de cada jornada. 
 En un mismo día, se aplicó el cuestionario en la jornada matutina y vespertina 
dentro de la clase de antes mencionada. 
 Para la entrevista se seleccionaron 8 estudiantes por medio del muestreo sujeto-
tipo. Es decir, cumplieron con los criterios anteriormente expuestos. 
 Se coordinó con los estudiantes cuándo realizar las sesiones y en dónde. Las 
sesiones se realizaron en un lugar donde se tenía privacidad. La entrevista se 
realizó entre el estudiante y el investigador. Antes de iniciar las sesiones se le 
preguntó al estudiante si daba consentimiento a que fuera grabada la sesión, 
para después poder transcribir las respuestas. 
 Se transcribieron las sesiones que se fueron necesarias para completar la 
entrevista con cada sujeto. 
 Además, se tabularon los resultados de los cuestionarios administrados. 
 Los datos obtenidos de los cuestionarios se graficaron y explicaron en el capítulo 
de resultados. 
 Se realizó una descripción de los resultados de las entrevistas, así como 
esquemas unificando los datos obtenidos de las mismas. 
 Después se analizaron y discutieron los resultados obtenidos, siendo 
comparados con las investigaciones y la teoría. 
 Se elaboraron las conclusiones y recomendaciones en base a todo el trabajo 
realizado. 
38 
 
 Para finalizar, a partir información que fue recolectada durante la investigación, 
se elaboró un taller que quedó como material didáctico que puede ser utilizado 
para informar a estudiantes de psicología clínica sobre el abuso sexual infantil. 
 
3.4 DISEÑO 
El estudio se basa en el enfoque mixto. Este enfoque implica combinar los 
enfoques cuantitativo y cualitativo en un mismo estudio. Es un proceso por el cual se 
recoge, analiza y vincula datos cualitativos y cuantitativos para poder responder a un 
problema (Hernández et al., 2007). 
En el enfoque cuantitativo se maneja la recolección y el análisis de datos, 
basándose en la medición numérica para contestar preguntas de las investigaciones y 
probar hipótesis. Además, se puede establecer patrones de comportamiento en una 
población (Gómez, 2006). Con ello, se utilizó el diseño no experimental transversal. 
Éste consiste en recolectar y analizar datos en un solo momento específico de tiempo 
(Hernández et al., 2007). 
Según Hernández et al. (2007), el enfoque cualitativo se utiliza en las 
investigaciones para la recolectar datos sin medición numérica para poder probar o no 
una hipótesis en base a la interpretación de dichos datos. Dentro de este enfoque se 
utilizó un diseño fenomenológico.