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Sessão Especial do Congresso Nacional

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CONGRESO NACIONAL 249 
CÁMARA DE DIPUTADOS 
11\' REUNION - Continuación de la SESION ESPECIAL - JUNIO 25 DE 1952 
PERIODO LEGISLATIVO EVA PERO N 
Presidencia del doctor Héctor J. Cámpora 
Secretarios: doctores Leonidas Zavalla Carbó y Rafael V. González 
DIPUTADOS PRESENTES: 
ACUkA, .Judith :i!:lida 
AGüERO, Teodomiro de la Luz 
AGUILAR de 1\IEDINA, Generosa D. 
ALBARELLOS, .Juan 
ALONSO, José 
AL VAREZ, Magdalena 
ARGA~A, José María 
ARGUMEDO, Celfa 
ARIAS, .Jesús Pablo 
ASTORGANO, José 
ATALA, Luis 
BALBI, Aimar A. 
BENíTEZ, Antonio J. 
BIONDI, Josefa 
BLASI, Héctor A. 
BRIGADA de GóMEZ, Josefa Dominga 
BRIZUELA, Juan Francisco 
BUSTOS FIERRO, Raúl C. 
CAMPANO, Guillermo M. 
CAl\IPORA, Héctor J. 
CAMUS, E. P, 
CANTORE. Luis 
CARBALLJDO, Dorindo 
CARENA, Ezio Armando 
CARRERAS, Ernesto 
CARRIZO, Francisco Isidro 
CASTAGNINO. Rector 
CASTRO. Orlando 
CASUCCIO, María Elena 
CAVIGLIA de BOEYKENS, 1\'Iaría C. 
CLEMENT, Fernando Abel 
COBELLI, Francisco 
CHALUP, llugo del Valle 
DACUNDA, Angélica E, 
DA ROCHA, Alejandro J. 
DEGLIUOMINI. de PARODI, Delia D. 
DEGREEF, Juan Ramón 
DEIMUNDO, Antonio J. C. 
DEL RíO, Arturo R. 
DE PRISCO, Guillermo 
DíAZ DE VIVAR, Joaquín 
DI BERNARDO, Almerindo D. 
DISKIN, David 
D'JORGE, Luis 
DOl\ItNGUEZ, Carlos Joaquín 
DOMíNGUEZ, Roberto 
DUSSAUT, Santiago 
ESPEJO, Juana Alicia 
FERNANDEZ, Expédito 
FERNANDEZ, Berni~:~ S. 
FLORES, Francisca A. 
FONTANA, Alfredo 
FORTEZA, Eduardo J. 
GAETA de ITURBE, Dora l\Iatilde 
GAGO, Bernardo 
GARCíA, Juan C. 
GIANOLA, Jorge N, 
GOBELLO, José 
GOITIA, Carlos Inoeencio 
GóMEZ, Manuel Vicente 
GOMIS, Pedro A. J. 
GONZALEZ, Santos 
GONZALEZ, Ventura 
GRAMAJO, Rodolfo 
HERMIDA, Antonio 
LANFOSSI, Adolfo 
LANNES, Héctor L. 
LOGUERCIO, Dante N. 
LóPEZ, Gerardo 
LóPEZ, Noé 
LóPEZ, Plácido Guillermo 
LUNA, Pedro Antonio 
MACABATE, Manuel E. 
MACRI, Ana Carmen 
MAESTRO, José Angel 
t\-IARTíNEZ. Darwin 
MERLO, Patrocinio 
MESSINA, Bernardo R. A. 
MIE:L ASQUíA, Ángel J. 
MONTES, Abel 
MORENO, Silverio 
lUORESCHI, Humberto P. 
1\IOYA, Isaac Donaldo 
MUSACCHIO, Miguel 
ORDó:fírEZ PARDAL, Pedro A. 
ORLANDI, Rómulo E. 
ORTIZ de SOSA VIVAS, Dominga l. 
OSELLA MU&OZ, Enrique 
OTERO, Pedro Ramón 
PALLANZA, Adolfo 
PARINO, Edmundo 
PAZ, Edvino Alfredo 
PELLERANO, Jorge S. 
PERALTA, Angel Enrique 
PiSREZ. José C. 
PtREZ OTERO. Tito V. 
PERICAS, Luis 
PICERNO, José E. 
PIOVANO, lU:afalda 
POSADA José B. 
PRACANICO, Zulema N. 
PRESTA, José 
PRESTE, Pascual N. H. 
QUEVEDO. José C. 
RINALDI, Luis 
ROCAl\IORA, Alberto L. 
ROCHE, Luis Armando 
RODRíGUEZ, Celina E. 
RODRíGUEZ, l\lanucl Félix 
RODRíGUEZ de COPA, Seferina del C. 
ROUGGIER, Valerio S. 
RUJ\IBO, Eduardo l. 
SAINZ, Héctor Agustin 
SALABER, Carmen 
SALVO, Hilario F. 
SCANDONE, Eduardo Ernesto 
SffiOLDI, Agustm 
SPACHESSI, Modesto A. E. 
TEJADA, Beato Miguel 
TEJADA, María Urbelina 
TESORIERI, José V. 
TOMMASI, Victorio M. 
TORTEROLA de ROSELLI, Isabel A. 
ULLOA, José Manuel 
VERGARA, Amando 
VILLAF A&E, José María 
VILLA MACIEL, Otilia 
ZEREGA, Oreste A. 
AUSENTES, CON AVISO: 
ALBRIEU, Osear E. 
BIDEGAIN, Osear R. 
GONZALEZ, Antonio F. 
IDOMA.~ICO, Humberto 
LABANCA, Enrique V. 
LóPEZ, Pablo 
VILLARREAL, Pedro 
AUSENTES, SIN AVISO: 
ALENDE, Osear Eduardo 
BELNICOFF, Manuel 
FASSI, Santiago Carlos 
FERRER ZANCHI, Alfredo G. 
GALLO, Luis M. 
LATELLA FRíAS, Donato 
MARCó, Teodoro E. 
NUDELMAN, Santiago l. 
PERETTE, Carlos H. 
PIAGGJO, Juan José 
RABANAL, Francisco 
RAVJGNANI, Emilio Juan F. 
SANTUCHO, Osear D. 
WEJDMANN. Rodolfo A. 
DELEGADOS PRESENTES: 
BARRERA, Néctar A. 
ESCARDó de COLOl\IBO BERRA, P. 
FADUL, Esther M. 
FERNíCOLA, Elena A. 
PAROLíN, Orlando L. 
POLO, Antenor 
RíOS, Oetavio A. 
RODRíGUEZ GALLARDO, A. 
SAN MARTíN, Pedro J. 
AUSENTES. CON AVISO: 
MARI:&O, Ramón 
1\IONTA&A, Agapito 
250 CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACION Reuriión 11 ~ 
SUMARIO 
l.-Continúa la consideración del proyecto de ley por 
el que se disptme la erección de un monumento 
a Eva Perón. (Pág. 250.) 
2.-Apéndice: 
Asuntos entrados: 
I. ~Comunicaciones oficiales. (Pág. 272.) 
H.-Peticiones particulares. (Pág. 272.) 
-En Buenos Aires, a los veinticinco días 
del -mes de junio de 1952, a las 16: 
1 
MONUMENTO A EVA PERON 
Sr. Presidente (Cámpora).-Continúa la se­
sión especial. 
Si hay asentimiento general, la Presidencia 
dará entrada a las notas y telegramas de adhe­
sión al proyecto de ley en consideración, que 
han sido enviadas a la Honorable Cámara. 
-Asentimiento general. 
Sr. Presidente (Cámpora).- Habiendo asen­
timiento, se agregarán a sus antecedentes ( 1). 
Continúa la consideración del proyecto de ley 
por el que se dispone la erección de un monu­
mento a la señora Eva Perón ( 2). 
Tiene la palabra la señora diputada por la 
Capital. 
Sra. Espejo. - Señor presidente: nuevamente 
este recinto del Parlamento argentino, que se 
consagrara comO histórico hace tres años al san­
cionar la Constitución peronista, vibra al uní­
sono del pueblo de la patria. 
Nuevamente sus legítimos representantes, los 
que por su voluntad libremente expresada he­
mos llegado hasta aquí, para interpretar su man­
dato, nos hemos reunido para cumplir con él. 
Es el pueblo, nuestro pueblo, ese conglome­
rado de mujeres, niños, hombres y ancianos que 
hoy viven felices y tranquilos en una patria 
grande y próspera, libre y soberana, gracias al 
genio de Perón y a la abnegación y al sacrifi­
cio de esa mujer excepcional que compendia en 
sí misma toda la ternura y toda la valentía, Eva 
(1) Véase la relación de los asuntos entrados en 
la página 272 del Diario de Sesiones. 
(2) Véase el proyecto en la página 171 del Dia­
rio de Sesiones. 
Perón (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos prolon­
gados); es nuestro pueblo el que hoy nos dicta 
el mandato solemne, imperativo e impostergable, 
que venimos a cumplir con toda la emoción y 
con toda responsabilidad, que llena nuestros co­
razones de peronistas auténticos. 
Es mi voz de mujer del pueblo y de trabaja­
dora humilde la que, interpretando el deseo de 
los millones de mujeres argentinas, pide, con el 
corazón en alto, flameando con pujanza de estan­
darte, se perpetúe en mármol y en bronce el 
eterno agradecimiento de ese pueblo hacia quien 
todo lo dió en el afán supremo de lograr para 
siempre su felicidad. (¡Muy bieri! ¡Muy bien! 
-Aplausos prolongados.) 
Quizá nosotras, las mujeres peronistas, seamos 
quienes mejor podamos interpretar lo que 
Eva Perón representa en esta nueva Argentina. 
(¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos prolongados. 
Puestos de pie, los señores diputados corean los 
nombres del señor presidente de la Nación y 
de su señora esposa.) 
Mujeres del pueblo, hijas, hermanas, esposas 
de auténticos obreros, obreras ellas mismas, 
fuimos durante tantos años pobres despojos y 
frutos de la injusticia. Fué en los negros años 
de la patria entregada, cuando en la Argentina 
grande del héroe de los Andes todo era pe­
queño por culpa de los malos argentinos. Fué 
entonces que en este mismo Congreso, con leyes 
de ig11ominia, ellos vendieron la patria al oro 
foráneo. Fué entonces que los lobos de Wall 
Street y las hienas del capitalismo se saciaron 
con los despojos de las ilusiones muertas del 
pueblo argentino. Era esa época nefasta de las 
colas en las comisarías en que las mujeres del 
pueblo esperaban sin esperanza recibir como 
una limosna un puñado de azúcar y un pedazo 
de pan. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos pro­
longados. Puestos de pie, Ios señores diputados 
corean los nombres dei señor presidente de la 
N ación y de su señora esposa.) 
Lucha del pueblo contra una oligarquía; lu­
cha desigual, cruel e injusta. Por un lado, unos. 
pocos, las cien familias de los poderoSos, los aris­
tócratas de las vacas, todo lo tenían a su antojo; 
para ellos los honores, los placeres, las como­
didades; para ellos, que como Judas todo lo 
vendían, la vida fácil, placentera y feliz; para 
nosotros, los millones de seres que todoslos 
días, minuto a minuto, dábamos a la patria el 
holocausto de nuestro esfuerzo y de nuestro 
trabajo, nada. Nada que no fuera hambre, en­
fermedad, miseria y lágrimas. (¡Muy bien! ¡Muy 
bien! Aplausos prolongados.) 
El obrero sólo tenía un derecho: el de mo­
rirse de hambre. Los hospitales eran antros in­
fectos, verdaderas antesalas de la muerte. Allí 
íbamos a morir los pobres, porque entonces, 
señor presidente, aun había pobres en la patr-ia 
argentina, y éramos los más. El Conventillo sór-
Junio 25 de 1952 CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACION 265 
bién pareciera ver que, lo mismo_ que los gira­
soles, la patria mía no mantendrá su arrogancia 
si no recibe los destellos de Juan Perón y de 
Eva Perón. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos 
prolongados. Puestos de pie, los señores dipu­
tados corean los nombres del señor presidente 
de la Nación y de su señora esposa.) 
El movimiento peronista -repito- bajo la 
conducción de sus únicos líderes, Juan Perón 
y Eva Perón, hizo de esta Cámara la verdadera 
expresión de la más pura democracia, e hizo 
que -por primera vez en la historia cívica del 
país- la mujer argentina ocupara su sitial en 
el Parlamento, logrando su emancipación inte­
gral y gozando de un pleno derecho negado 
por otros gobiernos que, en nombre de una 
mentida democracia, negaron siempre ese justo 
derecho, hoy logrado gracias a Eva Perón. 
(Aplausos prolongados.) 
Señor presidente, señoras y señores dipu­
tados: mientras en otras partes del mundo dos 
fuerzas, en nombre de la democracia, están 
destruyendo los pilares de una civilización; 
mientras lejos de nuestras fronte·ras la fuerza 
destructora de los cañones amenaza hacer callar 
la voz de los pueblos hermanos; mientras los 
gobiernos llamados «fuertes» -viviendo su 
propio engaño- pretenden en su caída arrastrar 
todo, aquí, en la República Argentina, su Par­
lamento, haciéndose eco del clamor de su pue­
blo, ha de levantar un monumento a Eva Perón, 
señalando al mundo que, mientras una civiliza­
ción de siglos sufre los estragos de un materia­
lismo crudo y sin alma, aquí se levanta· una 
nueva concepción de la civilización concebida 
en el espíritu y el amor de dos seres que se 
llaman Juan Perón y Eva Perón. (¡Muy bien! 
¡Muy bien! Aplausos prolongados. Varios seño­
res diputados rodean y felicitan al orador) 
Sr. Presidente (Cámpora).- Tiene la palabra 
la señora diputada por Buenos Aires. 
Sra. Salaher. - Señor presidente: la aten­
ción del mundo gira hoy ante una sola figura:, 
ante un solo nombre: Eva Perón. (Aplausos.) 
Se realizará en la Argentina lo q'!J.e no ha 
sucedido en ninguna parte: se erigirá un mo­
numento a la mujer más grande del mundo; 
un monumento levantado a una mujer del pue­
blo por voluntad unánime de un pueblo que 
quiere ofrendarle en vida el más justo, grande 
y cálido de los homenajes. (¡Muy bien! ¡Muy 
bien! Aplausos.) 
Los monumentos que en homenaje a Eva 
Perón se erigirán por todos los ámbitos de 
nuestra patria, no serán como todos los mo­
numentos. Serán únicos: no podrá destruirlos 
nada ni nadie, porque serán levantados sobre 
la más grande y la más firme de las bases: el 
corazón de todos los argentinos. (¡Muy bien! 
¡Muy bien! Aplausos.) 
Como el brillante amanecer de una aurora 
aparece Eva Perón en el escenario de la vida 
política y civil de las mujeres argentinas, y ahí, 
junto a ese compendio de virtudes encerradas 
en el perfecto estuche de su belleza, se realiza 
la transformación completa de nuestra sociedad. 
Pareciera que un milagro de Dios enviara 
a este ser sobre la tierra para redimir a un 
mundo cansado de vivir bajo el yugo de capi..; 
tales poderosos y foráneos. (¡Muy bien! ¡Muy 
bien! Aplausos.) Milagro de Dios como éste 
sobre la tierra, encarnado en un ser como Eva 
Perón, debe ser transportado al bronce de la 
eternidad, no para ejemplo de las generaciones 
presentes, porque Eva Perón vive en el corazón 
de todos los argentinos, pero sí para ejemplo 
de las generaciones futuras, que no podrán 
tener la dicha, como nosotros, de haber vivido 
junto a Evita; pero podrán contemplar en el 
bronce y en el mármol a la Dama de la Espe­
ranza, al ángel tutelar, al amparo de los dé­
biles, de los sufrientes, de los necesitados, de 
todos aquellos que con la misma condición de 
ella necesitaron, recibiendo con creces los be­
neficios de su obra. (¡Muy bien! ¡Muy bien! 
Aplausos prolongados.) 
Eva Perón, cerebro incansable, comprensión 
de un mundo, corazón, modelo de hija, de no­
via, de esposa y de madre (¡Muy bien! ¡Muy 
bien! Aplausos), ha realizado en el escaso 
tiempo de cinco años una obra sin precedentes 
e~ la historia de las mujeres del mundo, po­
niendo en cada uno de sus actos verdadera 
grandeza de corazón, grandeza que servirá de 
ideal para los hombres y de brillante luz para 
los pueblos. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos.) 
Por eso, señor presidente, frente al monu­
mento que levantaremos con justicia a Eva Pe­
rón, a esa santa mujer que no lleva en su vida 
más divisa que el amor y el cariño de su pue­
blo, vendrán las generaciones futuras a tem­
plarse, a contar sus penas y sus sueños a tejer 
sus ilusiones; y los hombres de todos l~s países 
del mundo dirigirán su mirada hacia ese faro 
para pedir que ilumine sus pasos, los pasos 
por los senderos de libertad y de justicia que 
solamente ella supo trazar, entregando lo más 
preciado que tenía: su vida. (¡Muy bien! ¡Muy 
bien! Aplausos. Puestos de pie, los señores dipu­
tados corean el nombre de la señora Eva Perón.) 
La mujer argentina nunca esfuvo ajena a lo 
que atañe a nuestra nacionalidad, y recordemos 
aquellas patricias que entregaron sus hijos al 
gran general de nuestro ejército, San Martín, 
para libertar a nuestra patria; hoy la historia se 
repite: una mujer patricia y grande, Eva Pe­
rón (Aplausos prolongados), pero ya sin de­
rramamientos de sangre ni sacrificios, nos 
entrega a las mujeres otra arma, la libreta 
cívica (Aplausos) otorgada por la ley 13.010, 
para poder elegir con los mismos derechos del 
2J6 CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACION Reunión lllil 
ciudadano, hoy a nuestro líder ~r mañana a 
aquel que siguiendo su ejemplo conduzca es­
ta patria por los senderos del peronismo. 
(;Muy bien! {Muy bien! Aplausos prolonga­
dos.) 
¡Evita! Que la historia me perdone, pero tu 
nombJ?e, tu figura, tu obra y tu sacrificio no 
pueden ser comparados a ninguna mujer del 
mundo. (Prolongados aplausos.) No hay pala­
bras para es-cribir el libro de tu vida y, como 
fanática -y ferviente peronista, interpretando el 
sentimiento de todos mis compañeros, he de 
d.ecir que en e_ste recinto no existe más que 
un solo corazón) que es tuyo. (Apla-usos pro­
longados. Puestos de pie, los señores diputados 
corean ro.s nombres del señor p1·esidente de la 
Nación y de su señora esposa.) 
Para terminar, he de decir que esta patria, 
redimida por Juan Perón y Eva Perón para 
felicidad de niños, jóvenes, ancianos
1 
hombres 
y mujeres, clama en un solo grito, en el latir 
de un solo corazón, y en el vibrar de un solo 
sentimiento, la grabación eterna y pronta en 
el bronce del nombre de esa mujer, que aclama 
el mundo entero y que se llama Evita. (¡Muy 
bien! ¡Muy bien! Prolongados aplausos. Puestos 
de pie, los .señores diputados corean el nombre 
de la señora Eva Perón. Varios señores dipu­
tados rodean y felicitan a la orador-a.) 
Sr. Presidente (Cámpora). - Tiene la pa­
labra el señor diputado por Buenos Aires. 
Sr .. Scandone. - Señor presidente_; señoras 
y señores legisladores: en este histórico pala­
cio 'de las leyes jamás pudieron llegar, bajo 
pretéritos y ya caducos regímenes, las angus­
tiosas resonancias· de 1a calle, por la que hor­
miguea clamoroso el auténtico pueblo de la Na­
ción, pues su acústica era impermeable a todo 
lo que fuera popular y argentino. 
En este- mismo recinto, señor presidente~ a 
través de toda la historia parlamentaria na­
cional, se sancionaron muchas leyes que enal­
tecieron y perpetuaron a figuras de ilustres 
ciudadanos, que merecieron por diversas.razo­
nes el bronce y el mármol de la argentinidad; 
y así los monumentos que engalanan hoy todo 
nuestro territorio, con la pureza de s~s líneas 
y la imponencia de sus bloques, nos recuerdan 
esas figuras señeras y patriarcales a quienes 
ni la patria J1i sus hijos pueden ni deben 
olvidar4 
El valor indomable del guerrero, la valiente 
osadía del marino, la sagacidad del estadista~ la 
capacidad del filósofo, la sabiduría del hombre 
de ciencia, todas esas virtudes ciudadanas ori­
ginaron leyes saturadas de respeto y gratitud. 
Pero hoy, por primera vez en la· historia de 
·este Parlamento, y ante la advocación de nues­
tra sagrada enseña patria, se trata una ley 
tendiente a glorificar, a través de la inspiración 
del artista, ese sentimiento de amor amplio, 
generoso y desinteresado, que es la fuerza más 
profundamente arraigada en la causa peronista. 
E~e sentimiento, que- a la vez es lo más excelso 
y sublime de todas las virtudes, ha hecho po­
sible el milagro de que en pocos años el pero­
nismo llegara al corazón mismo del pueblo: el 
amor hacia quienes sufren~ el amor hacia quie­
nes claman, hacia los desposeídos: hacia los an­
cianos, hacia los niños; ese amor que encarna 
y simboliza Eva Perón. (¡Muy bien! ¡M,uy bien! 
Aplausos prolongados.) 
En este momento histórico que la patria 
vive, hay un fenómeno emocional de carácter 
sociológico por el cual los argentinos, en una 
serie de actitudes sinceras, han extravertido 
sus sentimientos con un caudal apasionado y 
único, digno de la más se-vera meditación. 
Un haz. el más noble del corazón. del pueblo 
argentino, vibra en, una orquestación nunca oí­
da, bajo el influjo de un hecho de tanta tras­
cendencia en la vida de esta patria, que ha de 
resonar con armonías propias a través de las 
generaciones futuras, como un legado generoso 
que servirá para santificar un·· nombre y una 
obra sin precedentes. 
La predestinación es una rara flor que nace 
en los pueblos en los momentos en que éstos 
necesitan encontrar su camino4 Y en estos mo­
mentos, en que la Nación entera -desorien­
tada y decepcionada- vivía en tinieblas y en 
largas vigilias de sentimientos, en el cielo argen­
tino aparecen dos estrel1as que, aunadas en la 
magnitud de su brillantez, conforman la cons­
telación que guía, orienta, marca rumbos y 
cubre todas las esperanzas de un pueblo que 
esperaba su día de dicha: Juan Perón y Eva 
Perón. (í!J.!fuy bien! ¡Muy bien! Aplausos. P'Ues­
tos de pie~ los señores diputados co1ean 1-os 
nombres deL señor presidente de la Nación y 
de su señora esposa.) 
Juan Perón es el jefe que marca el sendero 
que todos anhelábamos; Eva Perón es quien 
lo fertiliza con sus ternuras. Juan Perón es 
quien nos empuja hacia la conquista de nues­
tros dE:rechos; Eva Perón es 1a samaritana que 
nena de consuelo Jos dolores y los sacrificios. 
Juan Perón es el clarin resonante que todos 
e-sperábamos en ese día de gloria; Eva Perón 
conjuga con cariño y con amor la fuerza emo­
cional que necesitáhamos para sentirnos huma­
namente unidos en la contienda diaria. Juan 
Perón es el rayo de luz que nos dirige; Eva 
Perón es la hermosa bandera que cobija por 
igual la satisfacción de los que triunfan o el 
dolor de los que sufren. 
Y de esa conjunción de cerebro y corazón 
surge la doctrina peronista, que en su concep­
ción y realizaciones va -cubriendo de felicidad 
nuestra patria, desborda las fronteras derra­
mando en los países hermanos su generosidad,

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