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TFG_Brisa_Fernanda_Quispe_Bocal (obert)

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Facultat d’Òptica i Optometria de Terrassa 
 
 
 
GRADO EN ÓPTICA Y OPTOMETRÍA 
 
 
TRABAJO FINAL DE GRADO 
 
Determinación del estado del arte en la evaluación de la 
frecuencia del parpadeo en una exposición prolongada a las 
pantallas. Posible repercusión en la fatiga visual. 
 
 
 
 
 
 
Brisa Fernanda Quispe Bocal 
 
 
 
Directora: Elisabet Pérez Cabré 
ÓPTICA Y OPTOMETRÍA 
 
 
 
 
 
 
6 de julio, 2022 
 
 
 
Facultat d’Òptica i Optometria de Terrassa 
 
 
 
 
 
GRADO EN ÓPTICA Y OPTOMETRÍA 
 
 
 
 
 
 
 
 Dra Elisabet Pérez Cabré 
Directora/Tutora del trabajo 
 
Terrassa, 18 de junio de 2022 
 
 
 
 
 
 
La Dra. Elisabet Pérez Cabré, como tutora del trabajo y directora del trabajo 
 
 
CERTIFICA 
 
Que la Sra. Brisa Fernanda Quispe Bocal ha realizado bajo su supervisión el 
trabajo “Determinación del estado del arte en la evaluación de la 
frecuencia del parpadeo en una exposición prolongada a las pantallas. 
Posible repercusión en la fatiga visual” recogido en esta memoria para optar 
al título de grado en Óptica y Optometría. 
 
Y para que conste, firmo este certificado. 
 
 
Facultat d’Òptica i Optometria de Terrassa 
Agradecimientos 
 
Me detengo un momento para expresar mi más sincera gratitud a todas aquellas personas 
que han formado parte de esta gran aventura. Quisiera agradecer a todo el profesorado y 
personal de la Universidad Politécnica de Catalunya por darme la oportunidad de adquirir los 
conocimientos y habilidades necesarios para poder ejercer la profesión en el mundo de la 
Óptica y la Optometría. 
 
Un gran agradecimiento a la Dra. Elisabet Pérez Cabré, mi tutora del TFG. Quién con sus 
conocimientos, su experiencia, dedicación y paciencia ha logrado en mí que pueda terminar 
con éxito este trabajo. Gracias por confiar en mí hasta el final y ayudarme en todos los pasos 
que he realizado. 
 
También agradezco a Marcelo Álvarez, tutor de prácticas, por enseñarme y por la ayuda 
prestada en la realización de mi TFG, especialmente en los últimos pasos de este proyecto 
dándome un punto de vista crítico para poder mejorar algunos aspectos del trabajo. 
 
Quiero agradecer, con total exageración, a mis seres queridos quienes me han dado el apoyo 
emocional que más he necesitado durante toda la etapa universitaria, dado que ha sido una 
montaña rusa de emociones y experiencias que alegremente puedo contar. Mil gracias a mi 
hermana, Endy, por apoyarme incondicionalmente, por ser mi maestra y mi animadora 
personal. Me has enseñado a no rendirme, a soltar y confiar en la vida y sobre todo en mí. 
 
No puedo olvidar a todos los compañeros y amigos que han vivido esta experiencia conmigo 
de realizar el TFG, por brindarme su apoyo y comprensión. Sobre todo, el cariño y la 
desconexión en las horas de descanso. Todos ellos son grandes tesoros que llevaré en el 
corazón y a ti, Alex por ser el universo que eres y poder compartirlo conmigo. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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GRADO EN ÓPTICA Y OPTOMETRÍA 
Determinación del estado del arte en la evaluación de la 
frecuencia del parpadeo en una exposición prolongada a 
las pantallas. Posible repercusión en la fatiga visual. 
 
Resumen 
La exposición prolongada a pantallas de visualización digital (PVD) como ordenadores, 
móviles, tabletas, están asociados a efectos adversos en la salud visual de los usuarios. Los 
síntomas asociados al uso de pantallas se conocen como el Síndrome Visual Informático 
(SVI) y pueden ser causados por distintos factores como reducción de la frecuencia 
parpadeo, la amplitud del parpadeo, una inadecuada ergonomía o la luz azul emitida por las 
pantallas con iluminación LED (Light Emitting Diode). Este estudio tiene por objetivo realizar 
la descripción detallada, a través de una revisión bibliográfica, de los trabajos más 
importantes sobre los efectos de las PVD sobre el SVI y el parpadeo. Además, se han 
revisado los efectos de la luz azul en el sistema visual. 
Para ello, se ha utilizado la metodología PRISMA (Preferred reporting items for systematic 
reviews and meta-analyses) para identificar y evaluar críticamente la información de los 
artículos más relevantes relacionados con los objetivos establecidos. Por su relación más 
estrechamente ligada con los objetivos del trabajo, finalmente se han seleccionado 4 
estudios sobre los efectos del SVI en el parpadeo y otros 5 artículos que se enfocan en los 
efectos de la radiación visible longitud de onda corta (luz azul) en el SVI y el parpadeo. 
En base a los estudios seleccionados se ha observado que el uso de pantallas de 
visualización digitales afecta al parpadeo, reduciendo la frecuencia del parpadeo y 
aumentando el número de parpadeos incompletos en relación a un aumento de la 
sintomatología del SVI. En referencia a la afectación de las características del parpadeo con 
el uso de pantallas, no se han encontrado resultados significativos debido a que la relación 
de la radiación visible de longitud de onda corta con las pantallas digitales es muy específica. 
Por último, se ha detectado una tendencia hacia la mejora de la sintomatología propia del 
SVI con lentes que incorporan un filtro de luz azul. 
 
 
 
 
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GRADO EN ÓPTICA Y OPTOMETRÍA 
Determinació de l'estat de l'art en l'avaluació de la 
freqüència del parpelleig en una exposició prolongada a 
les pantalles. Possible repercussió en la fatiga visual. 
 
Resum 
Una llarga exposició a pantalles de visualització digital (PVD) com ara ordinadors, mòbils, 
tauletes, estan associats a efectes adversos en la salut visual dels usuaris. Els símptomes 
associats a l'ús de pantalles es coneixen com Síndrome Visual Informàtic(SVI) i poden ser 
causats per diferents factors com reducció de la freqüència parpelleig, l'amplitud del 
parpelleig, una inadequada ergonomia o la llum blava emesa per les pantalles amb 
il·luminació LED (Light Emitting Diode). 
Aquest estudi té per objectiu fer la descripció detallada, a través d'una revisió bibliogràfica, 
dels treballs més importants sobre els efectes de les PVD en el SVI i el parpelleig. A més, 
s'han revisat els efectes de la llum blava al sistema visual. 
Per aquest fi, s’ha fet servir la metodologia PRISMA (Preferred reporting items for systematic 
reviews and meta-analysis) per identificar i avaluar críticament la informació dels articles més 
rellevants relacionats amb els objectius establerts. Per la seva relació més estretament 
lligada amb els objectius del treball, finalment s'han seleccionat 4 estudis sobre els efectes 
del SVI al parpelleig i altres 5 articles que s'enfoquen en els efectes de la radiació visible 
longitud d'ona curta (llum blava) al SVI i el parpelleig. 
En base als estudis seleccionats s'ha observat que l'ús de pantalles de visualització digitals 
afecta el parpelleig, reduint la freqüència del parpelleig i augmentant el nombre de 
parpellejos incomplets en relació amb un augment de la simptomatologia del SVI. No s'ha 
trobat una clara afectació de les característiques del parpelleig perquè és una relació molt 
específica de la radiació visible de longitud d'ona curta. Per acabar, s'ha detectat una 
tendència cap a la millora de la simptomatologia pròpia del SVI amb lents que incorporen un 
filtre de llum blava. 
 
 
 
 
 
 
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GRADO EN ÓPTICA Y OPTOMETRÍA 
Bibliographic review in the evaluation of the blinking 
rate due to prolonged exposure to screens. A possible 
impact on visual fatigue. 
Abstract 
 
Prolonged exposure to digital display screens (DVP) such as computers, mobile phones, 
tablets, etc., are associated with adverse effects on the visual health of users. The symptoms 
associated with prolonged digital screen exposure are knownas Computer Visual Syndrome 
(SVI) and can be caused by different factors such as reduced blinking rate, reduced blink 
amplitude, poor ergonomics, or the blue light emitted by the screens with LED lighting (Light 
Emitting Diode). 
The objective of this study is to carry out a detailed description, through a bibliographic 
review, of the most important works related to the effects of DVPs on SVI and eye blinking. In 
addition, the effects of blue light on the visual system have been reviewed. 
For this, the PRISMA (Preferred reporting items for systematic reviews and metaanalyses) 
methodology has been used to identify and critically evaluate the information of the most 
relevant articles related to the established objective. Due to its more closely linked 
relationship with the objective of the work, four studies, on the effects of SVI on blinking; and 
another five articles, that focus on the effects of short-wavelength visible radiation (blue light) 
on the SVI and blinking, have finally been selected. 
Based on the selected studies, it has been observed that the use of digital display screens 
affects eye blinking, reducing blink frequency and increasing the number of incomplete blinks 
in relation to an increase in SVI symptoms. Related to the affectation of the blink 
characteristics with the use of screens, no significant results have been found since the 
relationship between short-wavelength visible radiation and digital screens is very specific. 
Lastly, a trend has been detected, towards the improvement against the symptoms of SVI, 
with lenses that incorporate a blue light filter. 
 
 
 
 
 
ÍNDICE
LISTADO DE FIGURAS 2
LISTADO DE TABLAS 4
LISTADO DE ABREVIATURAS 5
1. Introducción 6
1.1 Justificación y motivación 6
1.2 Objetivos e hipótesis 7
1.3 Procedimiento y organización 9
2. Estado del arte 11
2.1 Descripción del parpadeo 11
2.1.1 Anatomía de los párpados 11
2.1.2 Fisiología de los párpados 15
2.1.3 Tipos de parpadeo según la amplitud y la voluntad 16
2.1.4 Mecanismo del parpadeo 17
2.1.5 Frecuencia del parpadeo 19
2.2. ¿Cómo afectan las pantallas al sistema visual? 20
2.2.1 Síndrome visual informático SVI 20
2.2.2 Síntomas y factores de riesgo 21
2.2.3 Tratamiento y prevención del SVI 27
2.2.4 Efectos de la luz azul en el sistema visual. 29
3. Metodologia 31
3.1 Metodología PRISMA 31
3.2 Estrategia de búsqueda 31
3.3 Identificación de artículos 33
3.4 Criterios de inclusión y exclusión 34
4. Resultados 35
4.1 Efectos del SVI en el parpadeo 35
4.2 Efectos del de la luz azul en el parpadeo y el SVI 44
5. Discusión 53
5.1 Efectos del SVI en el parpadeo 53
5.2. Efectos de la luz azul en el SVI y el parpadeo 55
6. Conclusiones 58
7. Referencias bibliográficas 62
LISTADO DE FIGURAS
Figura 1. Sección transversal del margen palpebral [Holds, 2008].........................................12
Figura 2. (a) Diferentes regiones del músculo orbicular de los párpados [Downie et al.,
2021]; (b) Sección transversal del párpado inferior (derecha), [Spalton., 2006].....................14
Figura 3. Anatomía del párpado superior e inferior. Representación de la sección transversal
[Holds, 2008]............................................................................................................................15
Figura 4. Perfil de movimientos oculares durante los parpadeos espontáneos [Cruz et al.,
2011].........................................................................................................................................18
Figura 5. Clasificación y sintomatología del SVI [Hall et al.,2015]..........................................23
Figura 6. Espectro electromagnético [LentCenter et al., 2021]. ............................................29
Figura 7. Registro de publicaciones en un periodo de los últimos 20 años (del 2002 al 2022)
[PubMed, 2022]........................................................................................................................32
Figura 8. Diagrama de flujo PRISMA [PRISMA, 2022]............................................................34
Figura 9. Puntuaciones del cuestionario en las diferentes fases [Yin et al.,
2022].........................................................................................................................................37
Figura 10. Comparación de 7 parámetros del parpadeo [Yin et al., 2022].............................38
Figura 11. (a) Representa la frecuencia de parpadeo y (b) la puntuación de los síntomas
oculares [Abusharha, 2017]....................................................................................................40
Figura 12. Diagrama de caja que muestra la puntuación de los síntomas oculares medidos a
los 5, 10, 15 minutos, durante la lectura en papel (a) y un dispositivo electrónico (b)
[Abusharha, 2017]...................................................................................................................40
Figura 13. Puntuación total de los síntomas tras la prueba respecto al porcentaje de
parpadeos incompletos durante la prueba [Chu et al., 2021]..................................................42
Figura 14. Porcentaje de parpadeo por minuto respecto a la puntuación OSDI [Chu et al.,
2021].........................................................................................................................................42
Figura 15. Puntuación total de síntomas representada como una función de la frecuencia
media de parpadeo por minuto [Portello et al., 2013 ]...........................................................44
Figura 16. Puntuación total de síntomas de SVI trazado como una función de la amplitud del
parpadeo [Portello et al., 2013]...............................................................................................44
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Figura 17. Se representan en gráficos de caja y bigotes, los cambios después de completar la
tarea para las medidas de resultado secundarias [Singh et al., 2021]...................................47
Figura 18. Cambio medio en la puntuación de los síntomas después de la tarea respecto al
valor anterior a la prueba [Rosenfield et al., 2020].................................................................50
Figura 19. Espectros de transmisión de lentes sin bloqueo, de bloque bajo y de bloqueo alto
[Lin et al., 2017].......................................................................................................................52
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LISTADO DE TABLAS
Tabla 1. Clasificación de los síntomas del Síndrome Visual Informático (Elaboración propia,
2022).........................................................................................................................................22
Tabla 2. Resultados de artículos en relación a los efectos del SVI en el parpadeo (Elaboración
propia, 2022).............................................................................................................................36
Tabla 3. Resultados de artículos en relación a los efectos de luz azul en el parpadeo y en el
aumento del SVI. (Elaboración propia, 2022)...........................................................................45
Tabla 4. La media de las puntuaciones de los síntomas para las 3 condiciones, antes y
después de la tarea [Rosenfield et al., 2020]..........................................................................49
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LISTADO DE ABREVIATURAS
AOA: American Optometric Association
AV: Agudeza Visual
DMAE: Degeneración Macular Asociada a la Edad
EPR: Epitelio Pigmentario de la Retina
FCF: Frecuencia Crítica de Fusión
LED: Light-Emitting Diode, en español diodo emisor de luz
PPA: Punto Próximo de Acomodación
PPC: Punto Próximo de Convergencia
PPM: Posición Primaria de Mirada
PRISMA: Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses
PVD: Pantalla de Visualización DigitalSC: Supresión Cortical
SVI: Síndrome Visual Informático
UV: Ultravioleta
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1. Introducción
1.1 Justificación y motivación
El siglo XXI viene marcado por la era digital y con ella, el uso de dispositivos digitales se ha
extendido exponencialmente. El empleo de dispositivos con pantallas de visualización de
datos (PVD) se ha visto incrementado en estos últimos años, en parte debido al confinamiento
repentino causado por la pandemia mundial del virus SARS-CoV-2, lo que provocó la
inclusión de PVD en todas las áreas de la vida de las personas desde el ocio, el trabajo,
estudios hasta relaciones interpersonales. En referencia a las pantallas de visualización de
datos, son todos los dispositivos que disponen de pantallas gráficas que sirven para mostrar
información, como televisores, ordenadores, portátiles, móviles, panel de sensores de un
vehículo, tablets, e-books, etc., independientemente de las representación visual que utilizan
[Dainoff et al., 2007]. El uso de PVD se ha convertido en un elemento potencialmente
presente en numerosas actividades diarias (lectura y escritura de documentos, relaciones
sociales, trámites, juegos electrónicos, visualización de videos, etc), mayoritariamente en
poblaciones jóvenes y en menor proporción en población adulta. Aunque independientemente
de la edad, su uso es cada vez más inherente. Debido a la importancia y el uso extendido de
las PVD, la publicación de estudios sobre el impacto y la incidencia en la salud visual y
general son cada vez más [Manouchehr et al., 2022; William et al., 2022].
En el informe de United States Census Bureau se señala que, en 2022, más de 5,310
millones de personas son usuarios de dispositivos con pantallas digitales , lo que representa
el 67,1% de la población mundial [Census B, 2021; Galeano et al., 2022]. Para tener mayor
contexto sobre esta cifra, es un incremento de 95 millones de usuarios en los últimos 12
meses. A su vez, según INE (Instituto nacional de estadística) en España existe una totalidad
del 99,5% de los hogares hay un miembro de 16 a 74 años que dispone de algún dispositivo
con pantalla digital (ordenador, tablet, dispositivo móvil…) [INE, 2020].
Simultáneamente al incremento del número de personas que utilizan dispositivos electrónicos,
el número de casos de síndrome visual informático (SVI) o en inglés, computer visual
syndrome (CVS), continúa creciendo a un ritmo cada vez más rápido afectando hasta a los
más pequeños. La gran mayoría de estudios sobre las diversas complicaciones oculares con
el uso de dispositivos digitales se han abordado en adultos y solo unos pocos en niños o
jóvenes [Vilela et al., 2015; Moon et al., 2016; Mohan et al., 2021]. Reddy y colaboradores,
realizaron un estudio basado en cuestionarios e informó de SVI en el 89,9% de los
estudiantes que participaron [Reddy et al., 2013]. Por otro lado, en un estudio de Mohan y
colaboradores, se ha visto que el tiempo de uso de dispositivos, durante la pandemia, era
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superior a 5 horas en el 36,9% de los niños de escuelas primarias y secundarias. Además, se
observó un aumento significativo en la duración media de uso (3,9 +/- 1,9 h) y en la
prevalencia (50,23%) [Mohan et al., 2021]. El aprendizaje antes de la pandemia ya era en
parte con dispositivos digitales, sin embargo, desde la pandemia las instituciones se han visto
obligadas a cambiar el método de enseñanza a un método puramente on-line, para no afectar
en el aprendizaje de los estudiantes [Hussaindeen et al., 2020]. No obstante, delante de una
significativa mejora en la situación respecto a la pandemia, el sistema de aprendizaje con
clases presenciales se ha ido re-introduciendo con éxito.
El síndrome visual informático describe un grupo de síntomas relacionados con la visión
asociados con el uso prolongado de la computadora. El SVI afecta del 75 al 90% de los
usuarios de computadoras [Hayes et al., 2007]. En 2016 su prevalencia global se estimaba
en 60 millones, con un millón de casos incidentes cada año [Ranasinghe et al., 2016].
En la práctica, el SVI principalmente se diagnostica mediante encuestas a los pacientes
centradas en los síntomas. Seguí, Lee y colaboradores crearon y validaron diferentes
cuestionarios [Seguí et al., 2015; Lee et al., 2016; Hayes et al., 2007], que han sido
ampliamente utilizados en estudios para el diagnóstico del SVI [Teo et al., 2019; Tauste et
al., 2016; Singh et al., 2021; Rosenfield et al., 2020., Palavets et al., 2019].
Los factores de riesgo establecidos para SVI pueden ser factores visuales (las ametropías no
corregidas), factores relacionados con las características propias de las PVD (la frecuencia
de refresco que afecta a la frecuencia crítica de fusión), otro factor es la sequedad ocular por
una baja frecuencia de parpadeo y una mala ergonomía con el uso de los dispositivos.
Además, existe la controversia de que la luz azul (luz visible de longitud de onda corta)
emitida por las pantallas es un factor que influye en los síntomas de SVI, aunque esto sigue
siendo incierto debido a falta de pruebas de estudios que lo respalden [Singh et al., 2021;
Lin et al., 2017].
De esta manera, podemos afirmar que delante de la actual revolución tecnológica y el uso
extendido de los dispositivos digitales, será necesario encontrar vías dirigidas a la prevención
y tratamiento de los síntomas propios del SVI para los usuarios.
1.2 Objetivos e hipótesis
Objetivos generales:
Debido al uso cada vez más extendido de las pantallas digitales por parte de la población en
una gran diversidad de situaciones, este trabajo tiene por objetivo principal conocer, con
evidencia científica, la afectación de las pantallas al parpadeo, y al SVI. Además, debido a
que actualmente la mayoría de pantallas utilizadas por la población tienen iluminación por
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7
LEDs, este estudio tiene por objetivo conocer si la radiación visible de longitud de onda corta
(luz azul) influye en el parpadeo y/o en los síntomas del Síndrome Visual Informático.Para ello
se realizará un análisis bibliográfico para determinar si existen estudios que corroboren los
siguientes aspectos:
● Si el Síndrome Visual Informático (SVI), directamente relacionado con el uso de
pantallas digitales de visualización, altera el mecanismo del parpadeo y de qué modo.
● Si la radiación visible de longitud de onda corta (luz azul) afecta al parpadeo y en
caso afirmativo de qué manera.
● Si la radiación visible de longitud de onda corta (luz azul) repercute en la
sintomatología del SVI, es decir si influye en una posible variación de los síntomas
propios del síndrome.
Objetivos específicos:
Para conseguir los objetivos generales, se desarrollaron diversos objetivos específicos con la
finalidad de establecer una base teórica que permita entender qué elementos intervienen en
el mecanismo de parpadeo y cuáles son los factores que provocan su alteración. Estos
objetivos específicos son:
- Describir la anatomía y fisiología de los párpados para conocer las diferentes
estructuras que participan en el mecanismo del parpadeo.
- Describir y caracterizar el parpadeo de manera objetiva mediante la frecuencia,
amplitud y regularidad del parpadeo ya que son las características del parpadeo que
pueden verse afectadas debido a una exposición a la luz azul que emiten las pantallas
bien a causa de la sintomatología del Síndrome Visual Informático.
- Análisis de diferentes tipos de parpadeo para establecer un tratamiento y unas
estrategias de prevención con la finalidad de minimizar, de la manera más eficiente e
individualizada, los síntomas del Síndrome Visual Informático.
- Comprender las características de los síntomas del Síndrome visual informático y los
diversos factores de riesgo.
- Comprender la influencia de la luz azul que emiten las pantallas de visualización digital
en el sistema visual.
En referencia a losobjetivos personales que se pretenden alcanzar al realizar el análisis
bibliográfico son los siguientes:
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- Conocer diferentes tipos de metodologías para la búsqueda e identificación de
documentos, para obtener bibliografía con la que se van a desarrollar unos resultados
para responder a los objetivos principales.
- Conocer estrategias eficientes que garanticen la recopilación del mayor número de
documentos relacionados con el tema.
- Adquirir una perspectiva completa sobre el tema seleccionado y realizar un trabajo
consistente para alcanzar los objetivos planteados.
Hoy en día, teniendo en cuenta que la gran población mundial tiene la accesibilidad a la
mayoría de las pantallas de visualización digital, iluminadas con LEDs, se plantean las
siguientes hipótesis:
1. El parpadeo se ve afectado por el Síndrome Visual Informático
2. El parpadeo se ve afectado por una exposición a luz azul de las pantallas.
3. La luz azul de las pantallas agravan el Síndrome visual informático.
1.3 Procedimiento y organización
Este trabajo está enfocado a la búsqueda y análisis de información en diversas bases de
datos para alcanzar los objetivos generales y específicos, anteriormente planteados.
En cuanto a la organización del trabajo, se ha optado por distribuir el contenido en siete
apartados con diferentes subapartados, tratando cada uno de los puntos más importantes del
apartado principal. El primer apartado hace referencia a la presente introducción donde se
justifica la necesidad de realizar una búsqueda bibliográfica sobre cómo afecta al parpadeo el
SVI y la luz azul, también se refleja la motivación, así como los objetivos y la organización a
seguir.
En el segundo apartado, se presenta el estado de arte donde se describe, de manera
detallada y resaltando los aspectos más relevantes, las características del parpadeo y se
plantea la pregunta de “¿Cómo afectan las pantallas al sistema visual?”. En referencia a las
características del parpadeo, se describen aspectos relacionados con este, desde la
anatomía, fisiología de los párpados, pasando por los diferentes tipos de parpadeo, hasta
entrar en detalle en el mecanismo y frecuencia del parpadeo. Y, en referencia a la afectación
de las pantallas en el sistema visual, se describe el destacado Síndrome Visual Informático,
los síntomas característicos, factores de riesgo, tratamiento y prevención. En este mismo
apartado, también se describen los efectos de la luz azul en el sistema visual.
En el tercer apartado, se encuentra la explicación sobre la elección de metodología de
búsqueda y análisis de información, como también se describe la estrategia de búsqueda, la
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identificación de artículos y se establecen criterios para la selección de los artículos con más
relevancia.
El cuarto apartado entra directamente en contacto con los objetivos generales del trabajo,
presentando los resultados de la revisión bibliográfica y analizando en detalle los hallazgos
encontrados en cada uno de ellos. Para presentar los resultados se agruparon en dos
bloques, uno en relación a los efectos del SVI en el parpadeo y otro en relación a los efectos
de la luz azul en el párpado y el SVI.
El quinto apartado incluye la discusión de todos los resultados de los artículos analizados y, a
la misma vez, se hace referencia a otros estudios del ámbito de Óptica y Optometría. En la
discusión se describen las similitudes y diferencias de los diferentes estudios con el objetivo
de responder a las hipótesis planteadas en el trabajo.
En el quinto y penúltimo apartado se exponen las conclusiones y limitaciones de los artículos
que formaron parte de los resultados de la revisión bibliográfica.
Por último, en el apartado de referencias bibliográficas se incluye una lista de las referencias
utilizadas para elaborar el trabajo.
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2. Estado del arte
2.1 Descripción del parpadeo
En los siguientes apartados se describirán aspectos relacionados con el parpadeo, desde la
anatomía, fisiología de los párpados, pasando por los diferentes tipos de parpadeo, hasta
entrar en detalle en el mecanismo y frecuencia del parpadeo.
2.1.1 Anatomía de los párpados
La comprensión de la anatomía palpebral es de gran importancia para conocer las estructuras
que participan en la acción de parpadear.
Los párpados son pliegues cutáneos que recubren la parte anterior del globo ocular. La
estructura del párpado superior es muy parecida a la del párpado inferior y cada párpado está
estructurado por dos láminas, la anterior y la posterior. La lámina anterior está compuesta por
la piel y el músculo orbicular, y la posterior por el tarso y la conjuntiva la cual está en contacto
con la conjuntiva tarsal de la superficie anterior del globo ocular [Salmon et al, 2021;
Spalton, 2006].
● Lámina anterior
En un adulto los párpados tienen una longitud horizontal de 27-30 mm y de 8-10 mm de
altura, en la parte central y más amplia [Read et al, 2006] . En el extremo del párpado se
forma el margen o borde libre Figura 1 también conocidas como superficies “oclusales” y se
extienden horizontalmente en los cantos. El borde libre tiene un grueso de aproximadamente
2-3 mm y es donde se sitúan las glándulas de Meibomio, con unas 25-30 glándulas en el
párpado superior y 5 menos en el párpado inferior Figura 1.
El epitelio cutáneo de la superficie anterior y la conjuntiva palpebral están separados por el
epitelio no queratinizado. La línea gris es visible a lo largo del centro del margen, que a
menudo se confunde con la unión mucocutánea del margen del párpado, que en realidad se
encuentra después a los orificios de las glándulas de Meibomio Figura 1.
Los extremos lateral y medial de los párpados se unen para formar los cantos interno y
externo. El canto interno del borde libre alberga la carúncula que contiene glándulas sebáceas
y sudoríparas, y está bordeado por la placa semilunaris [Downie et al, 2021] . En este canto
también se encuentran los puntos lagrimales que forman parte de las vías de drenaje de la
película lagrimal. Estos puntos lagrimales dividen el borde libre en dos porciones:
1. Porción lagrimal: ocupa un 10-15% de todo el borde libre (desde el ángulo interno hasta los
puntos lagrimales), no presenta ninguna pestaña y contiene los conductos lagrimales.
2. Porción ciliar: se extiende desde los puntos lagrimales hasta el ángulo externo Figura 1.
Esta porción presenta abundantes pestañas y además alberga las glándulas de Zeiss
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(glándulas sebáceas) y de Moll (glándulas sudoríparas) las cuales segregan su contenido en
el folículo piloso [Holds, 2008].
Figura 1. Sección transversal del margen palpebral [Holds, 2008]. Representa los orificios de
las glándulas de Meibomio, glándulas de Zeiss y Moll, folículo piloso, conjuntiva palpebral y
también la línea gris como la unión mucocutánea.
En el parpadeo los bordes libres entran en contacto y delimitan la apertura palpebral que es el
espacio libre en el que hay entre el borde libre superior e inferior. Cuando el ojo está cerrado
se observa la piel por debajo del surco, esta es de característica lisa, móvil, delgada, con
vellos muy delgados y gana tersura a medida que se acerca al borde libre [Snell, 2013].
En referencia a las pestañas, en el párpado superior están dispuestas irregularmente en el
margen libre y estructuradas en 3 a 4 hileras de 70 a 160 pestañas, mientras que el párpado
inferior consta de 2 hileras de aproximadamente 70 pestañas. Miden alrededor de 8-12 mm y
las superiores tienen una concavidad hacia arriba, mientras que las inferiores la tienen hacia
abajo; esto facilita el parpadeo sin rozar la superficie del globo ocular [Snell, 2013] .
Los folículos pilosos de las pestañas están insertados en la piel de los bordes y cuentan con
una sensibilidad alta, que sirve para proteger el globo ocular de estímulosque puedan causar
daños a su estructura; al estimular, mediante el contacto directo o indirecto, las terminaciones
nerviosas del folículo sucede el parpadeo reflejo. Alrededor de los folículos hay glándulas
sudoríparas, conocidas como glándulas de moll, que lubrican el tallo piloso [Holds, 2008].
En posición primaria de mirada (PPM) se observan los contornos de la piel palpebral que
están definidos por el surco orbitopalpebral y el pliegue palpebral. El primero aproxima las
inserciones de la aponeurosis del músculo elevador a la piel del párpado superior y a los
músculos orbiculares pre-tarsales. El pliegue del párpado superior comprende la piel
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12
preseptal laxa y los tejidos subcutáneos por encima del aponeurosis del elevador y el septum
[Revelli et al, 2013] .
En la musculatura palpebral destacamos el septo orbitario que se extiende desde el reborde
orbitario hasta el tarso; en el párpado superior el septum se fusiona con la aponeurosis del
elevador al nivel del borde superior del tarso y el inferior se inserta en el borde tarsal inferior
Figura 2(a) En el párpado superior los retractores, situados por debajo de la grasa
aponeurótica, se componen por el músculo elevador del párpado superior, su aponeurosis y el
músculo tarsal superior (músculo de Müller). Sin embargo, en el párpado inferior los
retractores nacen de la vaina del músculo recto inferior y se componen de una aponeurosis y
del músculo tarsal inferior Figura 2(a) [Holds, 2008].
El músculo orbicular puede dividirse en tres porciones: la pretarsal, la preseptal y la orbitaria
Figura 2(a). Las porciones pretarsal y preseptal forman la sección palpebral del músculo
orbicular, que es responsable del parpadeo y de proporcionar el drenaje de lágrima. La línea
gris representa la unión del músculo orbicular al borde palpebral, también indica la separación
de la porción anterior de la superior y es visible por delante de los orificios de la Glándula de
Meibomio y por detrás de las pestañas [Hwang et al., 2011].
La representación esquemática de la sección del párpado inferior permite observar la
disposición de los retractores Figura 2(b) El ligamento suspensorio inferior ( ligamento de
Lockwood) está formado por un cúmulo de fascia que rodea al músculo oblicuo inferior y
podría sostener el globo ocular en caso de eliminar el suelo orbitario. La aponeurosis inferior
se origina en el ligamento de Lockwood y se dirige hacia adelante, al igual que el músculo
tarsal inferior. Su función como detractores es de deprimir el párpado inferior durante la
infracción. El tejido conjuntivo asociado con los retractores se dirige hacia la parte anterior
formando el ligamento de Lockwood y la parte anterior de la cápsula de Tenon [Spalton.,
2006].
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13
(a) (b)
Figura 2. (a) Diferentes regiones del músculo orbicular de los párpados, [Downie et al.,
2021]. (b) Sección transversal del párpado inferior, [Spalton., 2006].
● Lámina posterior
La lámina o porción posterior está formada por los tarsos que contienen glándulas de
Meibomio, que son glándulas sebáceas holocrinas y producen la capa lipídica de la película
lagrimal. Los tarsos son placas densas y firmes de tejido conectivo, que sirven como
esqueleto para los párpados. La placa tarsal del párpado superior mide 10-12mm en vertical y
4mm en el párpado inferior, ambas medidas en la parte central [Downie et al., 2021; Hwang
et al., 2011].
La conjuntiva palpebral también forma parte de la lámina posterior Figura 1 y Figura 3 y está
formada por un epitelio no queratinizado que recubre la superficie posterior de los párpados.
La función clave de la conjuntiva es la vigilancia inmunológica, lubricar, sostener y proteger
las estructuras oculares más profundas de cuerpos extraños (CE) y patógenos. La conjuntiva
palpebral contiene células caliciformes secretoras de mucina y las glándulas lagrimales
accesorias de Krause y Wolfring [Snell et al., 2013]. Las glándulas lagrimales accesorias se
encuentran en el tejido subconjuntival; las de Krause en el fondo de saco y las de Wolfring a
lo largo del margen tarsal no marginal [Witt et al., 2018].
Tal y como se puede observar en la Figura 3, el músculo elevador del párpado superior se
inserta en la lámina anterior y posterior del músculo de Müller. El tejido conjuntivo situado
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14
entre el músculo elevador y el músculo recto superior se extiende en dirección anterior, donde
soportan al ligamento suspensorio del fórnix.
Figura 3. Anatomía del párpado superior e inferior. Representación de la sección transversal
[Holds, 2008].
2.1.2 Fisiología de los párpados
Por una parte, fisiológicamente los párpados tienen un papel muy importante en el
mantenimiento de la integridad de la superficie ocular anterior ya que protegen dicha
superficie de lesiones y factores externos (p. ej., cuerpos extraños, desechos, patógenos),
además de distribuir la película lagrimal proporcionando al ojo una superficie refractiva
ópticamente lisa, y también contribuye al mantenimiento de la humedad de la superficie
ocular, al drenaje lagrimal y la dispersión de los lípidos de las glándulas de Meibomio [Acosta
et al., 1999].
Por otro lado, el parpadeo tiene funciones cognitivas relacionadas con la atención, interviene
en el grado de fatiga visual al realizar tareas que requieren una carga cognitiva alta, inicia un
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15
cambio de percepción, procesa y regula información visual, y también estabiliza el campo
visual al realizar movimientos sacádicos [Nakatani et al., 2011].
2.1.3 Tipos de parpadeo según la amplitud y la voluntad
La literatura actual distingue diferentes tipos de parpadeo según la amplitud del parpadeo y la
voluntad del sujeto.
Según la amplitud, el parpadeo se puede dividir en 3 tipos: completos, incompletos y de
rafaga. El parpadeo completo está definido por un movimiento hacia abajo del párpado
superior cubriendo más del 75% de la córnea [Cardona et al., 2011], el equivalente a ⅔
partes de la córnea cuando hace el descenso [Freudenthaler et al., 2003] o cuando se
visualiza el contacto entre el párpado superior e inferior, ocluyendo la fisura palpebral. Sin
embargo, debemos de tener en cuenta que con frecuencia, las porciones queratinizadas de
los bordes libres de los párpados no se tocan en la parte central ya que no están alineados
[Pult et al., 2013].
Por el contrario, los parpadeos que cubren entre el 30% y el 75% de la córnea [Cardona et
al., 2011] que cubren menos de ⅔ de córnea y que están asociados a la fatiga visual son
conocidos como incompletos, ya que los párpados inferior y superior no llegan a entrar en
contacto ni tampoco cubren la pupila [Himebaugh et al., 2009; Freudenthaler et al., 2003].
Un movimiento pequeño, rápido, repetitivo y casi imperceptible del párpado superior se ha
denominado parpadeo de contracción o de ráfaga. Este tipo de parpadeo no llegan a cubrir el
30% de la córnea por tanto se excluyen de los diferentes estudios [Cardona et al., 2011].
En cuanto a la clasificación según la voluntad del individuo, el parpadeo espontáneo es la
forma más común de parpadeo, con la función de mantener la integridad de la superficie
ocular anterior al distribuir y restaurar la película lagrimal, así como proporcionar un
mecanismo de bombeo para facilitar el flujo de lágrima a través de drenaje lagrimal y
mantener la estabilidad de la lágrima para una visión nítida [Al-Abdul monem & Briggs,
1999]. Es un breve cierre inconsciente de ambos párpados que se produce de forma muy
simétrica y coordinada en ausencia de un estímulo externo evidente. La apertura y cierre
rítmicos de los párpados dura entre 200 a 300 ms [Wang et al., 2018].
Según Belmont et al. (2011), el parpadeo espontáneo es el resultado la estimulación de la
superficieocular por una mayor actividad de los termorreceptores de frío corneal que puede
producir una sensación parecida a la irritación que se desencadena cuando la lágrima se
evapora o hay ruptura. Estos termorreceptores de frío de la córnea y de la conjuntiva envían
un mensaje sensorial que contribuye a la modulación del parpadeo espontáneo cuando
detectan pequeños cambios de temperatura y osmolaridad lagrimal, además de participar en
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16
la señalización y el mantenimiento de la humedad de la superficie ocular [Belmonte & Gallar,
2011] .
Durante el parpadeo espontáneo el flujo de información visual al cerebro se interrumpe varias
veces por minuto, con una pérdida visual de un valor medio de 400 ms en su totalidad. Sin
embargo estos períodos de apagón no se perciben gracias a la supresión cortical (SC), lo que
significa que la información es estable y constante cuando la pupila se ocluye brevemente por
el párpado superior. Actualmente, se conoce como fenómeno de supresión cortical del
parpadeo a la reducción de actividad neuronal implicada en la percepción visual. La supresión
cortical se activa 50 ms antes de parpadear y afecta al sistema magnocelular y la vía visual
que está sintonizada con frecuencias espaciales bajas y temporales altas. Además de que los
parpadeos suprimen la actividad en la corteza visual y en áreas como la corteza parietal y
prefrontal asociadas con la conciencia de los cambios ambientales [Bour et al., 2002;
Higgins et al., 2009]. También ha sido posible demostrar que la sensibilidad visual se reduce
activamente durante los parpadeos, manteniendo la iluminación retiniana constante con la luz
en la retina a través de la transmisión palatal [Wilkinson et al., 2013; Thomas & Irwin,
2006].
No obstante, el parpadeo reflejo y el parpadeo voluntario son la antítesis del parpadeo
espontáneo. Los parpadeos espontáneos son subcorticales, mientras que los voluntarios
están precedidos por una preparación cortical premotora y como resultado hay una decisión
consciente de parpadear. Estos últimos, difieren a los espontáneos en cuanto a factores como
la frecuencia o intervalo entre parpadeos, el grado de complexión o la duración del cierre
porque están asociados a la función motora. Y por último, el parpadeo reflejo es el
movimiento rápido de cierre de los ojos, de corta duración, que se produce en respuesta a un
estímulo externo de origen auditivo (p. ej: ruido molesto), cognitivo, visual (p. ej: destello) o de
estimulación del nervio trigémino [Thomas & Irwin, 2006; Rodríguez et al., 2017].
2.1.4 Mecanismo del parpadeo
Hay diversos factores que activan y regulan el parpadeo, como ya se dijo anteriormente, este
es modulado a nivel sensorial y cognitivo. Sin embargo, el mecanismo de parpadeo se
mantiene invariable e independiente al tipo de parpadeo. Por tanto, el mecanismo de
parpadeo se puede dividir en una fase de cierre rápido y una fase de apertura más lenta. En
la primera fase se destaca la porción palpebral del músculo orbicular de los párpados, el cual
mueve el párpado hacia abajo mientras inhibe la acción del músculo elevador del párpado
superior y los retractores del párpado. En la segunda fase de apertura, el músculo elevador
del párpado superior, junto con el músculo de Müller (músculo tarsal superior), se activan y
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17
elevan al párpado hacia arriba devolviéndole la PPM relajada [Rodríguez et al., 2017;
Evinger et al., 1991] .
En 1823, Sir Charles publicó un artículo sobre el movimiento del ojo durante el parpadeo y dió
a conocer el fenómeno de Bell. Según el fenómeno de Bell, durante el parpadeo reflejo, el
globo se desplaza hacia atrás aproximadamente 1,0 mm y gira hacia arriba [Francis et al.,
1984]. Durante mucho tiempo, se ha tenido en cuenta este fenómeno como válido y no ha
sido hasta que, investigaciones cuidadosas han demostrado de manera concluyente que el
movimiento ocular, involucrado en cualquier tipo de parpadeo, muestra patrones de
trayectorias hacia abajo y hacia la nariz con una ligera retracción del globo ocular en la órbita
[Cruz et al., 2011].
En los estudios realizados se examinaron las relaciones neuronales sobre los mecanismos
que están detrás del parpadeo espontáneo, voluntario y reflejo. Se examinó,
simultáneamente, el movimiento del ojo y el párpado mediante el análisis de las
características electromiográficas (EMG) utilizando electrodos de superficie. Al mismo tiempo,
se registraron las posiciones horizontales y verticales de los ojos por medio del método de
doble anillo de inducción magnética [Bour et., 2000; Bristow et., 2005].
En la Figura 4 se observa que el movimiento ocular es una retracción pequeña con una
rotación hacia adentro, abajo y en excicloducción. Según la posición de la mirada antes de un
parpadeo, la amplitud y dirección del movimiento varía de forma sistemática. Con la aducción
y la mirada hacia abajo la amplitud es mínima . Con la abducción aumenta la amplitud
horizontal y la rotación hacia adentro, mientras que mirando hacia arriba aumenta la amplitud
vertical y la rotación hacia abajo [Bour et., 2000].
Figura 4. Perfil de movimientos oculares durante los parpadeos espontáneos [Cruz et al.,
2011].
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18
2.1.5 Frecuencia del parpadeo
Se ha definido la frecuencia del parpadeo como el número de veces que se parpadea durante
un intervalo de tiempo determinado y varía entre individuos y según las condiciones en las
que se encuentre el sujeto [Argilés, 2018] . En condiciones normales, se ha informado que
una frecuencia de parpadeo espontáneo normal está entre 12 y 15 parpadeos por minuto
[Doughty et al.,2001]. Sin embargo en condiciones relajadas la media de parpadeos llega a
ser de 22 parpadeos por minuto. Por otra parte, el intervalo entre parpadeos puede variar de
2.8 a 4 y de 2 a 10 segundos [Volpe et al., 2004; Doughty et al.,2001].
Actualmente, existen diversos métodos de medida de la frecuencia del parpadeo, los más
utilizados son el electromiograma, los instrumentos especializados como Eyelink 1000 Plus
Eye Tracker, el registro mediante videos o bien, los sistemas de LED 's con sensor infrarrojo.
La frecuencia de parpadeo se expresa de la siguiente manera: parpadeos/minutos o p/min
[Argilés, 2018].
Este varía en función del ángulo de mirada, a menor ángulo ( cabeza recta y mirando hacia
abajo) el número de parpadeos por minutos se ve disminuido a la mitad y esto se debe a que
hay menos superficie expuesta como una menor evaporación de la lágrima [Argilés, 2018].
Los pacientes con ojo seco o mala calidad de lágrima suelen parpadear más veces para
lubricar y mantener humedecida la superficie anterior [Argilés et al., 2015]. Este parámetro
también varía con la edad del sujeto (la frecuencia de parpadeo aumenta a más edad), con el
tipo de lectura que se realice (la frecuencia de parpadeo aumenta en lectura en pantallas en
comparación a la lectura en papel) y según la demanda cognitiva que le suponga la actividad
al sujeto [Blehm et al., 2005; Himebaugh et al., 2009]. Por ejemplo, en el estudio de
Himebaugh y colaboradores se encontró que durante la realización de una tarea que requería
mucha concentración (leer letras que cambian rápidamente en una pantalla de ordenador), en
comparación con mirar al frente tanto en sujetos normales como en pacientes con ojo seco,
se mostró que el número de parpadeos fueron 56% y 72% entre sujetos normales y pacientes
con ojo seco, respectivamente [Himebaugh et al., 2009]. Además de una reducción en el
número de parpadeos, también se ha informado un aumento en el número de parpadeos
incompletos durante el uso de la computadora [Fenga et al.,2014].
Se ha descubierto que el parpadeo espontáneo de los ojos se reduce significativamente
durante el uso de dispositivos [Acosta et al., 1999; Blehm et al., 2005] y para determinar el
efecto del uso de PVD en la frecuencia de parpadeo, Scholetey colaboradores compararon la
frecuencia de parpadeo de pacientes con ojo seco durante una conversación mientras leen un
texto en una pantalla de video. La frecuencia de parpadeo se redujo significativamente de
17/min durante la conversación a 6/min durante la lectura. Estos cambios en la frecuencia del
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19
parpadeo durante el uso de PVD pueden causar síntomas propios del SVI[Schlote et al.,
2004].
2.2. ¿Cómo afectan las pantallas al sistema visual?
A lo largo de los últimos años, diversos factores cambiantes en la sociedad, como mantenerse
en contacto con los seres queridos mediante aplicaciones, se han relacionado con un
aumento en el tiempo de uso de estos dispositivos digitales dando más prevalencia al SVI y a
los riesgos de su uso [Gowrisankaran et al., 2015; Sheppard et al., 2018]. Según los últimos
datos recogidos, se evidencia que en España la media es de más de 6 horas al día usando
dispositivos conectados a internet [Statista, 2022].
No cabe duda que el uso de las pantallas electrónicas se extiende a actividades del día a día,
como la lectura, el aprendizaje, las relaciones sociales. visualización de videos y un largo
etcétera. Este hecho junto a los problemas visuales y generales asociados con el uso de
estos dispositivos, abren una vía de búsqueda para describir y estudiar los siguientes puntos
así como diseñar estrategias para minimizar los problemas que generan en la población.
2.2.1 Síndrome visual informático SVI
A día de hoy, la Asociación Americana de Optometría (AOA) define el síndrome visual
informático de la siguiente forma: “grupo de problemas relacionados con los ojos y la visión
que resultan del uso prolongado de ordenadores, tablets, e-readers y móviles que causan
estrés, particularmente en la visión de cerca” [AOA, 2022].
Tanto en la AOA como en la literatura actual también se conoce al conjunto de problemas
visuales como fatiga visual digital, astenopía o molestias oculares o visuales y que son el
resultado del trabajo continuo frente a los diferentes tipos de pantallas de visualización
digitales [Sheppard et al., 2018; Jaiswal et al., 2019]. Por tanto, de aquí en adelante nos
referiremos a este conjunto de síntomas como SVI, ya que este término engloba al conjunto
de síntomas, además añade los posibles síntomas musculoesqueléticos.
Las condiciones únicas y las altas demandas visuales de la visualización de pantallas hacen
que los usuarios sean cada vez más susceptibles a padecer los síntomas, los cuales no son
solo problemas visuales (sistema acomodativo, parpadeo, superficie ocular…) sinó también
ergonómicos [Seghers et al., 2002], psicológicos y económicos [Rosenfield et al., 2011].
Un total del 90% de los usuarios de PVD, que pasan más de 3 horas al día frente a pantallas
presentan síntomas[Hayes et al., 2007]. No obstante, otros autores [Uchino et al., 2013;
Portello et al., 2012] indican que más de un 75% de usuarios que trabajan entre 6 y 9 horas
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20
tienen problemas visuales, es probable que la etiología de los síntomas que experimentan los
usuarios de ordenadores en lugar de moviles, tablets, y portátiles sea diferente, debido a que
los móviles y las tabletas son dispositivos portátiles pequeños en comparación con los
ordenadores, que tienen una pantalla más grande, un teclado y un ratón externos. También
mencionan que los síntomas pueden variar en las personas según el modo de uso, los cuales
difieren en términos de visualización, posición, tamaño, método y patrón de uso [Mutti et al.,
1996; Portello et al., 2012].
Estudios actuales en el cual participaron personas de una edad media de 34 años, reportaron
estar expuestos a pantallas entre 1 y 3 h llegando a tener una prevalencia del SVI similar a
aquellos que estuvieron expuestos de 7 a 10 horas [Fernandez et al., 2021]. Estas cifras
concuerdan con lo informado por Mowatt (2017), donde más del 40 % de los participantes
utilizaron dispositivos durante más de 6 horas [Mowatt et al., 2017]. E incluso Tauste et al.,
(2016) publicó un estudio transversal sobre el SVI en usuarios de computadora y usuarios de
LC donde concluyó que los trabajadores que trabajaban más de 6 horas al día con el uso de
lentes de contacto tenían más probabilidades de mostrar síntomas de SVI [Tauste et al.,
2016].
Por último, si bien se han tenido en cuenta las últimas cifras de usuarios de PVD, se prevé
que estas sigan en aumento en los próximos años de forma significativa, ya que la expansión
en el uso de dispositivos alrededor del mundo es un proceso continuo [Xiao et al., 2020]. Por
tanto, conocer los factores asociados al SVI junto a la prevención y tratamiento tendrá una
repercusión en la mejora de calidad de vida de los usuarios, tanto a nivel fisiológico,
psicológico como funcional [Ganne et al., 2020].
2.2.2 Síntomas y factores de riesgo
Los síntomas más prevalentes asociados al SVI son la visión borrosa, sequedad ocular,
sensación de ojos cansados y cefalea. Por otro lado, los menos prevalentes son el dolor
ocular, halos alrededor de objetos y visión doble [Kollbaum et al., 2019; Ranasinghe et al.,
2016; Cantó-Sancho et al., 2022], también se incluyen síntomas musculoesqueléticos como
el dolor de cuello y espalda [Hayes et al., 2007].
En la Tabla 1 se hace una clasificación actualizada divide los síntomas del SVI en tres
categorías separadas (síntomas visuales, oculares y extraoculares) dependiendo de la zona
y las características.
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21
Tabla 1. Clasificación de los sÍntomas del Síndrome Visual Informático [Kollbaum et al.,
2019; Jaiswal et al., 2019; Ranasinghe et al., 2016; Cantó-Sancho et al., 2022;
Gowrisankaran et al., 2015; Coles-Brennan et al.,2019]. (Elaboración propia).
Visuales Oculares Extraoculares
● Visión borrosa en
visión de lejos y cerca.
● Respuesta
acomodativa lenta o
disminuida
● Respuesta de
vergencias lenta o
disminuida
● Visión doble
● Presbicia
● Cambios refractivos
- Internos:
● Cansancio ocular
● fatiga
● Dolor en el ojo
● Dolor alrededor del ojo
● Ojos cansados
● Ojos irritados
- Externos:
● Ojo seco
● Picor de ojos
● Enrojecimiento
● Sensación arenosa
● Lagrimeo
● Irritación
● Dolor de hombro
● Dolor de cuello
● Rigidez de
cuello
● Dolor de cabeza
● Dolor de
espalda
En adición a la anterior tabla de clasificación Tabla 1, se han introducido síntomas
relacionados con el uso de PVD. Los síntomas dependen del tipo de dispositivo y tienen su
etiología en la iluminación, deslumbramiento, sensibilidad luminosa, tamaño pequeño de
pantalla, espectro de luz, resolución, contraste, etc [Coles-Brennan et al.,2019]. Por otro
lado, síntomas generales como el estrés, cansancio generalizado, irritabilidad, aumentos de
errores, etc [Blehm et al., 2005; Jaiswal et al., 2019]
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Figura 5. Clasificación y sintomatología del SVI [Hall et al.,2015]. Se dividen los síntomas en
relación a la visión y la superficie ocular.
Actualmente existe una gran variedad de factores de riesgo que pueden determinar la
aparición del SVI, estos suelen aparecer relacionados entre sí o individualmente [Portello et
al., 2012; Moon et al., 2016]. Dado que un síntoma puede ser causado por uno o más
factores, se debe tener un enfoque amplio en el manejo del SVI. A continuación se hará una
clasificación de la manera más simplificada y resumida, y posteriormente se describirán
detalladamente los factores más relevantes.
-Factores de riesgo visuales:
● Ametropías no corregidas
● Disfunciones binoculares
● Disfunciones acomodativas
● Presbicia no corregida
-Factores relacionados con las características propias de las PVD:
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● Alteraciones en la amplitud y la frecuencia del parpadeo
● Luz azul
● Afectaciones en las vergencias, heteroforias descompensadas.
● Frecuencia de refresco de las PVD
-Factores relacionadoscon el ojo seco.
-Factores ergonómicos relacionados con el espacio y temporalidad del lugar de trabajo:
● Ambientales
● Posturales
● Tiempo de uso
● Uso de LC
En referencia a la primera clasificación, dentro de los factores de riesgo visuales, las
ametropías sin corregir pueden dar un cuadro sintomático como el de SVI. Evidentemente si
hay una ametropía no compensada (hipermetropía, miopía, astigmatismo) presentará con
más frecuencia sintomatología relacionada con el dolor de cabeza y visión borrosa constante
o intermitente. Si la visión borrosa es constante, se tratará de un aumento en la refracción de
miopía en visión de lejos o poner más positivo a una hipermetropía en visión cercana
[Sheppard et al., 2018]. Sin embargo, un astigmatismo vertical no corregido puede agravar
mucho más los síntomas del SVI [Wiggins et al., 1991. En cambio, si la visión borrosa es
intermitente, esta puede originarse en un espasmo acomodativo, muy frecuente en
hipermétropes, que se suele producir tras jornadas de trabajo de fijación constante en PVD
[Hue et al., 2014] .
Las funciones binoculares y acomodativas, implican el alineamiento de ejes para tener una
visión nítida y simple de los objetos que enfocamos en las diferentes distancias. Cuando no
es así, se trata de una disfunción visual, las más relevantes son la insuficiencia de
convergencia por un punto próximo de convergencia, insuficiencia acomodativa, inflexibilidad
acomodativa e insuficiencia acomodativa [Collier et al., 2011]. Si está presente una
disfunción acomodativa y/o binocular, la tríada (consta de acomodación, miosis y
convergencia) se verá afectada y puede causar dificultades en el trabajo de cerca como visión
borrosa, dolor de cabeza, fatiga, dificultad en cambios de enfoque de visión lejana a cercana,
etc [Wick et al., 2002; Watten et al., 1994]. Por último, la presbicia no corregida (a partir de
los 40 años de edad) también es un factor a tener en cuenta, ya que los síntomas incluyen
dificultad para ver de cerca, dolor de cabeza, síntomas astenópicos, cansancio y necesidad
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24
de luz brillante durante la lectura de letras pequeñas [Jaschinski et al., 2015; Singh et al.,
2022].
Siguiendo la clasificación, los factores relacionados con las características propias de las PVD
son importantes, porque nos permiten establecer la diferencia entre problemas visuales por
un uso prolongado de PVD y los problemas ocasionados por las pantallas. Por un lado,
tenemos las alteraciones en el patrón de parpadeo, entre ellas la amplitud (parpadeo
completo o incompleto) donde la mayoría de las veces son incompletos cuando se usa un
tiempo prolongado las PVD y la frecuencia de parpadeo se ve marcada con una disminución
de parpadeos por minutos. Portello et al., (2013) muestra que la frecuencia se reduce a
3,6-11,6 parpadeos/minuto en comparación con el número de parpadeos normal (17- 26
parpadeos/minuto) [Portello et al., 2013; Al-Abdul Munem et al., 1999] . No obstante, otros
autores [Miyao et al.,1989] atribuyen este hecho a un contraste bajo y una baja resolución de
la pantalla donde se observó que para carácteres o detalles más grandes, la legibilidad era
similar en la pantalla de baja resolución (720 x 350 píxeles) y en la pantalla de mayor
resolución (1664 x 1200 píxeles). Sin embargo, la legibilidad es mejor con una pantalla de
mayor resolución al leer caracteres muy pequeños [Blehm et al., 2005]. Otros autores
también lo atribuyen a una baja calidad de imagen en comparación a la imagen de un papel,
una mala legibilidad en pantallas de fondo oscuro con caracteres claros y una mala
estabilidad de la imagen [Misawa, 1991; Taptagaponr et al., 1990] .
Otra característica propia de las PVD es que emiten la luz azul con una longitud de onda de
460 a 470 nm y es la de mayor impacto en el sistema visual ya que está relacionada con ser
uno de los factores de riesgo en desarrollar SVI. La luz azul también está estrechamente
relacionada con la alteración del ciclo circadiano y con la aparición temprana de algunas
patologías como la DMAE. Más adelante se hará una extensión y se entrará en detalles sobre
los efectos de la luz azul de las PVD en el sistema visual.
El siguiente factor importante a mencionar es la frecuencia de refresco de las PVD, que se
refiere al número de veces que se actualiza la imagen que estamos viendo en la pantalla. En
relación con la tasa de refresco está la frecuencia crítica de fusión (FCF) medida en Hz. La
FCF es la frecuencia de actualización a la que el sistema visual humano no reconoce que la
pantalla está constantemente parpadeando y como resultado, la pantalla parece estar
constantemente iluminada. El valor normal de la frecuencia crítica de fusión es 30-50Hz. Las
frecuencias de actualización bajas pueden causar fatiga, dolor de cabeza, molestias,
acomodación reducida, intervalo de parpadeo aumentado, tiempo de parpadeo reducido y
velocidad de lectura reducida. En la misma línea, uno de los factores implicados en la
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velocidad de lectura són los movimientos sacádicos oculares, que son movimientos de
seguimiento binoculares durante la lectura y se ha encontrado que el cambio de 60 a 500 Hz
aumenta la velocidad de lectura en un 3% [Bridgeman et al., 1997]. El sistema de sacádicos
se altera según la frecuencia de refresco de los monitores: si es más baja es cuando la
frecuencia es más cercana a la crítica de fusión y por tanto los sacádicos son menos precisos
y si es alta la frecuencia de refresco dará menos síntomas y más funcionalidad tendrá el
sistema visual. Cabe mencionar que la frecuencia de actualización estándar de las pantallas
de ordenadores de escritorio y portátiles es de 60 Hz o 64 Hz, pero las pantallas actuales y
más nuevas tienen frecuencias de actualización más altas de 120 Hz, 144 Hz o 240 Hz,
haciendo que esta variable sea menos influyente en el sistema visual [Bali et al., 2014;
Blehm et al., 2005]. Así pues y para finalizar la segunda clasificación, las características de
las pantallas pueden afectar la superficie ocular anterior causando alteraciones en el
parpadeo, el funcionamiento de la lágrima y demás estructuras.
En referencia a la tercera clasificación, los factores de riesgo relacionados de la superficie
ocular suelen deberse a trastornos del ojo seco que son una fuente importante de
incomodidad en los usuarios de PVD Blehm et al., 2005]. El ojo seco, es con diferencia, el
síntoma más importante y que está más presente en el SVI [Campbell et al., 1983]. Múltiples
factores aumentan el riesgo de enfermedad del ojo seco, algunos de los más importante son
la baja frecuencia de parpadeo, parpadeos incompletos, alteraciones de la película lagrimal,
fisura papelbral más grande al ver una pantalla con la mirada horizontal en comparación con
la lectura al mirar hacia abajo (mayor área expuesta del ojo), mayor edad, sexo femenenino y
la desecación corneal. Un estudio realizado en 2013 encontró que los síntomas de SVI están
relacionados con la frecuencia de parpadeo o una mayor prevalencia de parpadeo
incompletos. Se reveló que indicarle a un paciente que aumente su frecuencia de parpadeo
puede ser poco práctico, los parpadeos completos cubriendo en totalidad la córnea pueden
ser más útiles para aliviar los síntomas de SVI [Portello et al., 2013 ] .
El siguiente estudio realizado a 52 universitarios, los cuales fueron expuestos a una media de
5 horas al día usando PVD, 5 días a la semana durante 1 año, se realizó un análisis basado
en un cuestionario de sintomatología funcional y pruebas de equilibrio binocular (refracción,
foria, punto próximo de acomodación y convergencia, vergencia fusional y amplitud
acomodativa). Se mostró que el equilibrio binocular (relacionado con la vergencia fusional y la
amplitud acomodativa), junto a la comodidad subjetiva disminuyó en comparación del grupo
control sin exposición [Auffret et al., 2022]. SegúnJaschinski (2015) el uso excesivo con
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pocos intervalos de descanso está directamente relacionado con un aumento de los síntomas
del SVI [Jaschinski et al., 2015] .
En último lugar de la clasificación, los factores ergonómicos relacionados con el espacio, la
postura y el tiempo del trabajo forman parte de los factores de riesgo de gran relevancia
[Coles-Brennan et al.,2019]. Se define el concepto de ergonomía, como el estudio de las
condiciones de adaptación de un lugar de trabajo a las características físicas y psicológicas
del usuario o trabajador. Por tanto, son los factores que tienen que ver con el ambiente de
trabajo, así como con el tiempo de uso de PVD, la posición del dispositivo respecto al usuario
y el uso de LC. Destacando los factores ambientales como la iluminación de la habitación,
temperatura, corrientes de aire, humedad, contraste y el tamaño de las pantallas [Uchino et
al., 2014; Mowatt et al., 2017].
Los problemas musculoesqueléticos relacionados con el SVI se asocian a posturas
inadecuadas y forzadas, ya que hay conexión neuromuscular entre el músculo ciliar ocular y
el músculo trapezio [Teo et al., 2019]. Por otra parte, si la distancia de trabajo es muy
pequeña o demasiado grande también se pueden presentar síntomas no sólo oculares, si no
también relacionados con el sistema binocular. En este estudio transversal se relacionan los
síntomas oculares y el dolor del cuello, para informar que el 63 % de los que miraban hacia
abajo a un dispositivo presentaba fatiga visual severa y dolor musculoesquelético, en
comparación con el 21 % que mantenía el dispositivo a la altura de los ojos [Mowatt et al.,
2017].
Por tanto, una postura no ergonómica incide en el SVI y también a la inversa, un sistema
visual descuidado y no tratado puede repercutir negativamente en la musculatura de la
espalda y cuello.
2.2.3 Tratamiento y prevención del SVI
Hoy en día, existen diversas soluciones y formas de tratar el SVI está formado por el grupo de
síntomas relacionados con la visión, la pantalla y la superficie ocular y en especial los
síntomas ligados al ojo seco. Teniendo en cuenta los factores de riesgo y la prevalencia, se
debe tener una adecuada comprensión de los síntomas y la fisiología de base para estudiar
cada caso y poder establecer un tratamiento individualizado, con el objetivo de reducir la
sintomatología [Abelson et al., 1999; Coles-Brennan et al.,2019].
Anteriormente se ha comentado que el SVI es producto de una tarea prolongada e intensa en
PVD, que requiere atención donde se implican necesidades acomodativas y de convergencia
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según la edad y aspectos particulares del usuario. Se ha observado que la prevención es la
principal estrategia para el manejo del SVI, a grandes rasgos esta implica garantizar un
entorno y una educación al paciente sobre la ergonomía que deberá implementar en el lugar
del trabajo, también implica un correcto examen visual y un diagnóstico correcto de DVB
[Tribley et al., 2011; Uchino et al., 2008].
A continuación se describen métodos de tratamiento y prevención que pueden ayudar a
reducir o eliminar el cuadro sintomático del SVI.
● Corregir las ametropías enfatizando el orden siguiente: presbicia, astigmatismo,
hipermetropía, endoforias, disfunciones de acomodación y binocularidad .
● Corregir las hipertrofias con prismas de base inferior o de base arriba.
● Las prácticas en la mejora de la ergonomía incluyen el uso de iluminación adecuada,
posicionamiento correcto del dispositivo, ajuste de parámetros de la imagen
(resolución, tamaño del texto, contraste, luminancia) y tomar descansos
[Gowrisankaran et al., 2007; Miyake-Kashima et al., 2005]. La regla 20-20-20 es
popularmente recomendada por varios autores, la cual implica ver un objeto a 20 pies
de distancia durante 20 segundos cada 20 minutos [Blehm et al., 2005;
Shantakumari et al., 2014]. Una solución práctica para una adecuada iluminación, es
evitar las reflexiones en la pantalla y controlar imbalances de luminancia mediante
filtros “polarizados” o con entorno luminoso y uniforme [Lambooij et al., 2009].
● Uso de colirios lubricantes para mejorar los síntomas de sequedad, picazón, cansancio
y la dificultad de concentrarse [Blehm et al., 2005; Abelson et al., 1999] . Otros
autores plantean la opción del tratamiento con suplementos de omega-3 o extracto de
arándano para mejorar los síntomas de ojo seco y el tiempo de ruptura lagrimal
[Bhargava et al., 2016].
● Mantener el área de trabajo ventilada, evitar ambientes secos por aire acondicionado
[Abelson et al., 1999], sentarse con una postura adecuada a una distancia entre 50-
70 cm lejos del dispositivo y ubicarlo, entre 10-15 cm, por debajo de la línea horizontal
de visión.
● Filtros espectrales de precisión, adecuado a la situación de cada persona, pueden
ayudar a las pequeñas fluctuaciones acomodativas y reducir los síntomas. Estos
lentes con tintes se seleccionan ajustando el tono y la saturación hasta alcanzar una
percepción óptima [Riddell et al., 2006]. Por otro lado, la luz azul se dispersa en el ojo
aumentando el esfuerzo necesario para mantener un buen enfoque. Por ello, los filtros
de azul son de gran ayuda ya que absorben la luz azul y reducen los síntomas del SVI,
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también se recomienda reducir, tanto como sea posible, la exposición a la luz azul
emitida por PVD [Coles-Brennan et al.,2019; Lawrenson et al., 2017] .
● Mejorar la frecuencia y la amplitud del parpadeo mediante diferentes aplicaciones
informáticas que se basan en avisos en pantalla, indicaciones auditivas o bien, con
una estrategia menos intrusiva como las pantallas anti reflejos [Cardona et al., 2014;
Portello et al., 2013; Miyake-Kashima et al., 2005].
2.2.4 Efectos de la luz azul en el sistema visual.
El espectro visible por el ojo humano se sitúa en un rango de longitudes de onda de entre 390
a 750 nm (nanómetros), y la llamamos luz visible. La luz visible está compuesta por rayos de
diferentes colores, el azul entre ellos. La longitud de onda de cada uno de los rayos que
componen el espectro visible es diferente, la de los infrarrojos es la más larga y la de los
ultravioletas, la más corta [LentCenter et al., 2021].
Figura 6. Espectro electromagnético [LentCenter et al., 2021].
La luz azul es parte de la luz visible, la región del espectro electromagnético que el ojo
humano es capaz de percibir. Un 25% de la luz blanca es luz azul, un componente natural y
necesario de la luz, cuya longitud de onda está entre los 400-495 nm aproximadamente (es
decir, la parte más baja del espectro de luz). Se ha especulado que la luz azul dentro del
espectro visible (400-495 nm) causa daños múltiples en las diferentes estructuras oculares
[Rezai et al., 2008]. Una exposición durante toda la vida de las células del epitelio
pigmentario de la retina (EPR) a la luz, incluso con la intensidad diaria normal, puede tener un
impacto en este tejido debido a que la luz azul tiene una alta energía fotoquímica la cual
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induce la apoptosis celular en las células del EPR [Lawrenson et al., 2017]. Además, el
aumento de la exposición al espectro de longitud de onda corta se ha asociado previamente
con el desarrollo de degeneración macular relacionada con la edad [Augustin et al., 2008].
Se han descrito dos tipos de daño retiniano debido a la luz. Por una parte, está la tipología I,
en la cual el daño está relacionado con la duración de la exposición y la longitud de onda de
la luz utilizada, con una longitud de onda más corta (luz azul) que afecta más. Por otra parte,
la tipología II o el riesgo de la luz azul introduce la exposición corta de la retina a una elevada
intensidad. Aquí, la toxicidad disminuye al mismo tiempo que aumenta la longitud de onda de
los rayos ultravioletas (UV) a través de la parte violeta y azuldel espectro visible. Por tanto, el
daño está relacionado con el tiempo y la intensidad de la exposición [Rezai et al., 2008;
Eperjesi et al., 2002]. Ciertos grupos de población pueden ser particularmente susceptibles
al daño por luz azul, como los niños (debido a la transparencia de su cristalino) y aquellas
personas a las que se les ha extraído el cristalino natural (pseudofaquia). Con el aumento de
la edad (especialmente en personas mayores de 50 años), el cristalino adquiere un tinte
amarillo o marrón debido a la acumulación de cromóforos amarillos, lo que reduce la
transmisión de luz azul visible de longitud de onda corta a la retina [Cheng et al., 2014].
La luz azul que es emitida naturalmente por el sol y juega un papel importante en la fisiología
humana, siendo responsable de la regulación del ritmo circadiano y del ciclo del sueño
[LeGates et al., 2014]. Sin embargo, la tecnología ha alterado esto, ya que los dispositivos
tecnológicos con PVD contienen diodos emisores de luz (LED) y lámparas fluorescentes que
emiten luz azul. Estos se encuentran comúnmente en ordenadores, portátiles, tabletas,
móviles,etc. Y, dado que los usuarios de PVD pasan una cantidad sustancial de horas en la
vida contemporánea, se ha visto que hay una alta prevalencia de síntomas visuales conocidos
en conjunto como el SVI, descritos anteriormente[Lin et al., 2017; Dąbrowiecki et al., 2019;
Palavets et al., 2019]. Aún se está estudiando si realmente los riesgos de la luz azul són de
gran importancia en el sistema visual, por ahora se sabe que estos riesgos de la radiación
espectralmente ponderada no alcanza los límites de exposición internacionales, incluso
cuando hay una elevada exposición [Cheng et al., 2014; Candeltec et al. 2016].
Algunos beneficios sugeridos incluyen la protección contra el daño de la retina, un posible
papel en la prevención del desarrollo de DMAE (degeneración macular relacionada con la
edad), la mejora de la sensibilidad al contraste y la alteración en la visión del color azul
[Langagergaard et al., 2003; Moon et al., 2016]. En cuanto a las desventajas, se ha visto
que altera la percepción del color, disminuye la sensibilidad escotópica (baja iluminación) e
irrumpe en el ritmo circadiano [Augustin et al., 2008; Zhao et al., 2012].
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Los beneficios de los filtros de luz azul implementados en gafas o lentes de contacto son
diversos [Lawrenson et al., 2017; Henderson et al., 2010]. Según las grandes empresas
(Zeiss, Prats, Essilor, etc) hay una mejora en la calidad del sueño después del uso de
dispositivos electrónicos por la noche, reducen la fatiga ocular y síntomas del SVI durante el
trabajo intenso en visión cercana con PVD.
Por estas razones, los filtros de luz azul se han vuelto cada vez más relevantes y la
comercialización de los filtros de la luz azul se ha extendido en gran medida, ya que varios
fabricantes de lentes afirman que alivian las molestias debido al uso de dispositivos digitales,
mejoran la calidad del sueño, disminuyen los síntomas del SVI, protegen la retina y demás
estructuras oculares [Dąbrowiecki et al., 2019]. Sin embargo, hay una evidencia muy limitada
que apoya a la propuesta de que el SVI es el resultado de una exposición prolongada a la luz
azul que emiten y de la misma forma, hay pocos estudios que relacionan directamente el
efecto de la luz en el mecanismo del parpadeo [Singh et al., 2021; Lin et al., 2017; Eperjesi
et al., 2002; Lawrenson et al., 2017].
3. Metodologia
Se ha realizado la búsqueda de información en diferentes fuentes bibliográficas y bases de
datos, durante el periodo de tiempo de noviembre a junio, para encontrar el mayor número de
datos relevantes sobre el parpadeo en relación con el SVI y la luz azul. De cara a realizar
este trabajo de búsqueda se ha seguido la metodología PRISMA (Preferred Reporting Items
for Systematic reviews and Meta-Analyses) o en español, Elementos de información
Preferidos para Revisiones Sistemáticas y Metaanálisis.
3.1 Metodología PRISMA
PRISMA es la metodología publicada en 2009, que se ha utilizado para la revisión
sistemática que utiliza un método para identificar y evaluar críticamente la información que
podemos encontrar en diferentes bases de datos [Gurevitch et al., 2018; Moher et al.,
2009]. Se basa en recopilar la información según los objetivos establecidos, también en cómo
se han identificado y seleccionado los estudios según los criterios de inclusión y/o exclusión, y
qué estudios se ha encontrado que tengan mayor relación con los objetivos, para luego
analizar a detalle los estudios finalistas que se incluyen en la revisión.
3.2 Estrategia de búsqueda
La información más relevante se ha extraído de artículos científicos publicados entre
2010-2021, en su mayoría. Las principales fuentes bibliográficas: han sido PubMed, Web of
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Science, Google Scholar y UPCommons. No todas estas bases ceden sus artículos de forma
libre con lo que también se ha utilizado el acceso a la biblioteca de la Universidad Politécnica
de Catalunya para conseguir artículos encontrados en otras bases como Optometry and
vision science, Elsevier, Proquest y Sciencedirect. También, he recibido ayuda por parte del
profesorado UPC para tener acceso a ciertos artículos restringidos o no.
En las búsquedas que se realizaron en las diferentes bases de datos se utilizaron operadores
lógicos booleanos los cuales son muy útiles si se quiere encontrar artículos que contengan
información sobre el parpadeo y el SVI, por ejemplo, y se debe teclear en la caja de búsqueda
de PubMed (Blinking AND Computer visual syndrome). Es decir, que ambos términos o
palabras clave a la vez deben aparecer en el título de los artículos, en el resumen o en las
palabras claves.
Se han usado las siguientes combinaciones de palabras clave y conectores en la búsqueda
de información y se han elegido por ser las más idóneas en relación al tema y los objetivos
del trabajo: (blinking) AND (rate blinking), (Computer visual syndrome) AND (blinking) OR
(blue light), (rate blinks) AND (digital screens) OR (fatigue visual), (computer visual syndrome)
AND (risks of blue light) OR (complete blinking) OR (eye strain)
El siguiente ejemplo de búsqueda realizado en la base de datos Pubmed, justifica la elección
del periodo de 10 años de publicación de artículos relacionados con los objetivos generales.
Se realizó una búsqueda avanzada con las siguientes palabras clave: (digital eye strain) OR
(visual fatigue) OR (Computer Visual Syndrome) AND (blinking) OR (blink rate), con el filtro de
“datos asociados”. El resultado fue de 440 artículos. Se observa en la Figura 7 que el gráfico
contiene artículos publicados desde el año 2002 al año 2022. La primera publicación es del
año 2002 con un artículo, en el periodo de 2003 al 2012 solo se publicaron 7 artículos, no
obstante desde el año 2013 (cuenta con 80 publicaciones) se registró más actividad y hubo
más número de publicaciones. Por tanto, el periodo de búsqueda está limitado a un intervalo
de 10 años (desde el año 2012 hasta el año 2022).
Figura 7. Registro de publicaciones en un periodo de los últimos 20 años (del 2002 al 2022)
[PubMed, 2022]. Datos obtenidos en PubMed, una vez aplicado el filtro “datos asociados”.
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3.3 Identificación de artículos
Las búsquedas más relevantes se hicieron en PubMed, una interfaz que proporciona una
búsqueda de diversas bases de datos de habla inglesa, por lo que se han introducido los
términos de interés en este idioma y así, obtener el mayor número de documentos. Esta base
de datos utiliza, por defecto, un formato de visualización de resultados “summary” que
contiene información básica en la que aparece el título del artículo, los autores, los datos de
publicación y el tipo de publicación. Sin embargo, este formato se puede cambiar, en opciones
de pantalla, a un formato de “abstract”

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