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Las TICs entre los investigadores-educativos

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i 
 
 
 
 
 
 
EL USO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA 
COMUNICACIÓN ENTRE LOS INVESTIGADORES 
EDUCATIVOS EN MÉXICO 
 
 
 
 
CARLOS HERNÁNDEZ RIVERA 
 
ARTURO BARRAZA MACÍAS 
 
 
 
 
 
 
ii 
 
 
 
Primera edición: abril de 2013 
Editado: en Durango, Dgo. México 
ISBN: 978-607-9003-07-4 
 
 
 
 
 
Editor: 
Instituto Universitario Anglo Español 
 
 
 
 
Línea Editorial: 
Tesis Doctorales 
 
 
 
 
 
 
No está permitida la impresión, o reproducción total o parcial por 
cualquier otro medio, de este libro sin la autorización por escrito de 
los editores. 
 
 
 
 
 
Diseño de portada: Carlos Hernández Rivera 
 
 
 
 
 
iii 
 
TABLA DE CONTENIDO 
 
Prefacio 
 
v 
Introducción 
 
vii 
Capítulo Uno: Problematización Teórico-Investigativa. De la 
Investigación Educativa como objeto de investigación al 
planteamiento del problema. 
1 
Antecedentes 1 
Investigaciones sobre la Investigación Educativa en México 1 
La Investigación Educativa y las TIC 3 
Una mirada a los estados del conocimiento del COMIE 8 
Pregunta del Problema 26 
Objetivos de la investigación 26 
Hipótesis alternativa 27 
Hipótesis nula 27 
Justificación 27 
Justificación empírica 27 
Justificación teórica 
 
29 
Capítulo Dos: Teoría y categorías explicativas para el estudio 
de la Investigación Educativa y su relación con las TIC 
31 
La Investigación Educativa 31 
¿Quién es un investigador educativo? 34 
Caracterización del investigador educativo en México mediante 
la Teoría de Campos 
37 
Teoría de Campos 38 
El concepto de Campo 40 
La Teoría de Campos en la Investigación Educativa 44 
El concepto de Capital 44 
Habitus 51 
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) 54 
Las TIC en la Investigación Educativa 
 
 
57 
Capítulo Tres: Metodología para el estudio empírico del 
objeto de investigación 
64 
El enfoque cuantitativo 64 
 
 
iv 
El tipo o alcance de estudio 66 
La técnica 71 
La entrevista 72 
La encuesta 73 
La observación 77 
Selección de la técnica 79 
El instrumento de recolección 79 
Procedimiento de recolección de información 87 
El enfoque y el tipo de investigación 87 
El diseño del instrumento 89 
Limitantes y problemas identificados al momento de aplicar el 
instrumento 
91 
Indicadores de ponderación de niveles de los investigadores educativos 93 
El universo de estudio 104 
Participantes de la investigación 105 
La ubicación geográfica 106 
Formación inicial 108 
Último grado de estudios 108 
La edad de los investigadores educativos 
 
 
Capítulo Cuatro: Resultados de la indagación empírica 110 
Presentación de Resultados 110 
El nivel de investigación educativa de los agentes encuestados 110 
El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en 
la Investigación Educativa en México 
111 
Análisis Descriptivo 118 
Media y Desviación Estándar 118 
Análisis de Diferencia de Grupos 
 
123 
Conclusiones 
 
129 
Referencias 
 
136 
Anexos 
 
149 
Sobre los autores 165 
 
 
 
 
 
 
 
v 
 
PREFACIO 
 
La investigación, sobre la investigación educativa, no es un tema presente en el estado 
de Durango, ya que, ni los investigadores consolidados, ni lo tesistas doctorales, la han 
abordado como tema de investigación. 
En ese contexto, de ausencia de estudios locales, es que se inserta el presente 
libro que se deriva de la tesis doctoral elaborada por Carlos Hernández Rivera y que 
contó con la asesoría de Arturo Barraza Macías, en el marco del programa doctoral 
denominado “Doctorado en Ciencias de la Educación” que oferta el Instituto 
Universitario Anglo Español. 
Su desarrollo no estuvo exento de vicisitudes, dudas e imprecisiones como 
cualquier otra tesis doctoral, sin embargo, la decisión mostrada por ambos autores 
permitió que se concluyera satisfactoriamente. 
Una vez cerrado el ciclo doctoral, y previo los ajustes correspondientes, se 
presenta ante la comunidad académica nacional e internacional como un libro 
electrónico. Este libro pretende realizar varios aportes al campo de estudio, entre los 
cuales vale la pena destacar los siguientes: 
 Se retoma el trabajo de Colina y Osorio (2004) para caracterizar a los 
investigadores educativos encuestados; en la marcha se hicieron algunos ajustes 
que se consideraron convenientes para el objetivo de la investigación. 
 
 
vi 
 Se aborda el uso que hacen de las TIC los investigadores educativos ya que la 
revisión de la literatura permitió constatar que esta relación no había sido 
estudiada anteriormente. 
 Se elabora un estado del arte exhaustivo, que integró los estados de 
conocimiento generados por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa; 
que puede ser tomado como referencia para otras investigaciones. 
 Se diseñó, y validó, un cuestionario que permite indagar la frecuencia de uso de 
las TIC en la Investigación Educativa. 
 Se utilizó por primera vez, en los estudios doctorales en el estado de Durango, 
un cuestionario autoadministrado por página web, el cual se publicó en la 
dirección electrónica 
http://www.lainvestigacioneducativa.com/lasticenlaie/index.php?sid=12915&lang=
es-MX y fue desarrollado con el software limesurveys versión 1.90, el cual utiliza 
base de datos en MYSQL con el fin de exportar los datos a SPSS y agilizar su 
análisis asistido por computadora. 
Estos aportes, en lo específico, y el libro, en lo general, se presentan ante la 
comunidad académica nacional e internacional para que nuestros lectores retomen lo 
que consideren conveniente, establezcan sus propios juicios, critiquen lo que sea 
necesario y, sobre todo, que es lo que más nos interesa, sirva de aliciente para futuros 
estudios al respecto. 
 
 
 
http://www.lainvestigacioneducativa.com/
 
 
vii 
 
INTRODUCCIÓN 
 
Pablo Latapí es considerado como uno de los principales impulsores de la Investigación 
Educativa en México, siendo el fundador del Centro de Estudios Educativos (CEE). De 
este centro emergió la Revista del Centro de Estudios Educativos, que más tarde se 
convirtió en la Revista Latinoamericana de Estudios Educativos. Fue él quien tuvo la 
iniciativa de convocar al I Congreso Nacional de Investigación Educativa, del cual nació 
el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). Latapí (1994) a través de 
diagnósticos, ensayos y propuestas ofreció información relevante para identificar a los 
agentes de la IE y hacer una reconstrucción histórica de la IE en México. Siguiendo con 
esta línea de investigación, abierta y difundida por el mencionado autor, el presente 
libro toma a la Investigación Educativa como su objeto de estudio. 
A partir de diversos estudios, como los realizados por Arredondo (1989) y por 
Colina y Osorio (2004) en México, se ha abordado el tema de la Investigación Educativa 
desde la teoría de campos de Bourdieu. 
Al parecer, persiste la necesidad de promover el estudio del campo de la 
investigación educativa, como elemento indispensable para la toma de decisiones, pues 
a partir de ella, se pudieran elegir alternativas diferentes y/o complementarias a las que 
se está habituado en el sector educativo en México; en muchas ocasiones no se usa la 
información arrojada por los estudiosos del área o se maneja de manera inadecuada, 
beneficiando ciertos intereses personales y evadiendo el referente científico. 
 
 
viii 
En cuanto a construcción de conocimientos y divulgación de la información se 
refiere, a partir de las últimas décadas del siglo XX, se dispone de herramientas 
informáticas valiosas que han sido utilizadas en beneficio de la investigación y que han 
ido ganando terreno tanto en el campo de la educación como en el de la investigación 
educativa bajo el nombre de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). 
En este sentido, existen diversas políticas, estándares, propuestas, acuerdos y 
alianzas que han adscrito a las Tecnologías de la Información y la Comunicación como 
un mediomás para el desarrollo económico y cultural de cada país. 
En el ámbito internacional, dentro del Marco de Acción de Dakar (2000), en el 
Grupo E-9 (nueve países más poblados) al cual pertenece México, declara entre otras 
metas: 
- Crear redes nacionales de sistemas de comunicación para el acceso universal de 
las escuelas a la Internet y a todas las formas de medios de comunicación 
electrónicos. 
- Incrementar el aprendizaje de las tecnologías modernas y a distancia en los 
diversos aspectos de la Educación para Todos. 
En el plano nacional, México mediante el Sindicato Nacional de Trabajadores 
para la Educación en la Alianza por la Calidad de la Educación (2008), refiere en su 
vertiente de modernización de los centros escolares, equipar con conectividad de 
centros escolares en 155 mil aulas, adicionales a las existentes, para cubrir 75% de la 
matrícula, esto con el fin de incorporar a maestros y estudiantes en el uso de 
tecnologías de la información y la comunicación para favorecer el desarrollo de 
competencias y habilidades. 
 
 
ix 
Es palpable que la Tecnología de la Información y la Comunicación ha permeado 
en todas las esferas de la sociedad a inicios del siglo XXI y que en los últimos años, los 
tomadores de decisiones, al menos en retórica, ya les han sumado importancia en el 
sector educativo y por otro lado, han aparecido numerosos estudios que ya han abierto 
una línea de investigación (tecnología educativa), pero pareciera que en el importante 
círculo de la investigación educativa este tema no ha tenido aún suficiente presencia. 
Es a partir de lo antes mencionado, que se llega a la reflexión, de que es 
significativo, invertir en investigaciones, que vinculen y estudien dos dimensiones de la 
investigación educativa: 1) la misma dimensión de la investigación educativa y 2) la 
dimensión de las tecnologías de la información y la comunicación; motivo por el cual, en 
el presente estudio se pretende dilucidar el uso que se les está dando a las TIC en el 
campo de la IE en México, con el fin de abrir camino al estudio de la línea de 
investigación mencionada, a partir de preguntas como ¿Qué software y hardware 
pueden brindar apoyo en la labor de construcción de conocimiento en educación?, 
¿Cuáles son las TIC que se utilizan en la Investigación Educativa en México?, ¿Qué 
relación existe entre los diferentes niveles de los investigadores educativos y el uso que 
le dan a las Tecnologías de la Información y la Comunicación? 
Para responder a estas preguntas se elaboró la presente investigación cuyo 
reporte final se estructuró en cuatro capítulos. 
El capítulo 1 se encuentra estructurado por tres apartados: 
a) Investigaciones sobre la investigación educativa; en este apartado se intenta 
hacer una aproximación a los estudios que se han realizado en México en el tema de la 
investigación educativa, destacando la obtención de ciertos datos numéricos por parte 
 
 
x 
de los estudiosos del tema, y la forma en cómo se ha dado un abordaje a esta compleja 
dimensión de la educación, la cual ha sido tomada como un campo de batalla, 
compuesto por instituciones educativas, redes e instituciones de investigación, agentes 
de la investigación y comunidades especializadas. 
b) Investigaciones sobre las TIC; en este apartado se abordan los estudios que 
tienen que ver directamente con el análisis del uso de las TIC en la investigación 
educativa, encontrándose lamentablemente, que este tópico es escasamente abordado 
en México a comparación de otros países. 
c) Una mirada a los estados del conocimiento del COMIE; en este apartado se 
desarrolla un análisis de los estados del conocimiento del COMIE de la década 
comprendida del 1992 al 2002, obteniendo de esta manera, una mejor comprensión de 
la forma en cómo se vive, las líneas de investigación y la constitución del campo de la 
investigación educativa en México. 
Al final de este capítulo, se hace un acercamiento al uso de las TIC en el ámbito 
de la Investigación Educativa (IE) en México y se cierra con los objetivos del presente 
estudio, que son identificar las herramientas TIC que se utilizan en la IE y la búsqueda 
de la relación existente entre los diferentes niveles, de los investigadores educativos en 
México, y el uso que le dan a las TIC. 
En el capítulo 2, como teoría explicativa, se aborda la temática de la IE a través 
de la teoría de campos de Bourdieu, tomando como elemento principal, el concepto de 
capital cultural, con el fin de estructurar el campo de la IE, a partir de la descripción de 
los capitales que van adquiriendo los investigadores y el cumplimiento de la reglas de 
juego impuestas por los mismos, y que actualmente rigen la normatividad para poder 
 
 
xi 
pertenecer al mencionado campo. En este capítulo también se encuentran definidos los 
conceptos de investigación educativa y se identifican algunas herramientas analógicas y 
digitales que facilitan la obtención y difusión de información, así como la generación de 
conocimiento. 
En el capítulo 3, se informa la metodología que se emplea para el estudio 
empírico del objeto de investigación. Destacando aquí, que la investigación se realizó 
bajo el enfoque cuantitativo, mediante la aplicación de una encuesta en línea, a la que 
respondieron 142 investigadores que han tenido participación en México. El capítulo 
finaliza con un análisis profundo del cuestionario construido y se muestra la forma en 
cómo se asignan los diferentes niveles de investigación educativa, con el fin de 
profundizar en el análisis del uso de las TIC por parte de los diversos niveles de 
investigación educativa que poseen los informantes del estudio. 
En el capítulo 4 se exponen los resultados de la indagación empírica que 
sostienen que la media de uso de las TIC en México, no difiere significativamente en 
cada uno de los grupos constituidos, según el nivel de investigación educativa, de los 
encuestados. Se da cuenta que los 142 participantes en el estudio, proporcionaron 
información suficiente para ofrecer un primer acercamiento al tema y se arrojan algunos 
datos interesantes en cuanto a la necesidad que se tiene en México respecto al uso de 
las TIC en el campo de la Investigación Educativa. 
1 
 
 
CAPÍTULO UNO 
PROBLEMATIZACIÓN TEÓRICO-INVESTIGATIVA. DE LA 
INVESTIGACIÓN EDUCATIVA COMO OBJETO DE INVESTIGACIÓN AL 
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 
 
 
En este primer capítulo se presentan los antecedentes que abarcan investigaciones 
sobre la investigación educativa que se ha realizado en México, literatura relacionada 
con el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para la investigación 
educativa y una aproximación a los estados del conocimientos del COMIE elaborados 
en la década comprendida de 1992 a 2002. También se incluyen las preguntas del 
problema, los objetivos de la investigación, la hipótesis y la justificación del estudio. 
 
Antecedentes 
 
La información obtenida de la revisión de la literatura se presenta en tres apartados: a) 
investigaciones sobre la investigación educativa en México b) investigaciones sobre las 
TIC y c) una mirada a los estados del conocimiento del COMIE. 
 
Investigaciones sobre la Investigación Educativa en México. 
 
Para comenzar el estudio de la investigación educativa en México es ineludible citar a 
Latapí (2009) quien es considerado como uno de los principales impulsores en la 
consolidación de la investigación educativa en México, fue fundador del Centro de 
2 
 
Estudios Educativos (CEE), dotándolo de un carácter pluridisciplinario. Del CEE 
emergió la Revista del Centro de Estudios Educativos, que más tarde se convirtió en la 
Revista Latinoamericana de Estudios Educativos. Fue él quien tuvo la iniciativa de 
convocar al I Congreso Nacional de Investigación Educativa, del cual nació el Consejo 
Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). 
Ramírez y Weiss (2004) pretenden proporcionary analizar datos numéricos de 
investigadores educativos en México y su plano territorial, actualizar los datos de los 
estados del conocimiento en México de la década 1992-2002 y del informe del Consejo 
Mexicano de la Investigación Educativa (COMIE) para el Center for Educational 
Research de la OCDE, basándose en el análisis de banco de datos proporcionado por 
la dirección del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) relativo a los investigadores 
nacionales en las áreas de humanidades y ciencias sociales. 
Gutiérrez (2006) aborda rasgos relevantes de las comunidades especializadas 
de la IE en México, su desarrollo y la forma en que producen conocimiento académico 
no institucionalizado, describe características sobresalientes de la institucionalización 
de la IE en México y de las Comunidades Especializadas en Investigación Educativa 
(CEIE) y sugiere que “entender el campo de la investigación educativa en México 
requiere considerar el análisis de las comunidades especializadas en IE como un actor 
innegable”. 
Weiss (2007) (en Oresta López, 2007) publica un artículo destinado al desarrollo 
de la investigación educativa en México, en donde proporciona una mirada breve a su 
historia, los campos de estudio de la IE, los investigadores y su formación, la redes y 
grupos de trabajo interinstitucionales, las políticas y el financiamiento de la IE y hace 
3 
 
alusión al gran aporte que ofrecen las revistas electrónicas en cuanto a la distribución y 
acceso al conocimiento, así como de la necesidad de colaboración en portales web 
para el futuro de un e-México educativo. 
Martínez Rizo (1996) vincula el desarrollo de la investigación educativa en un 
país como México con su desarrollo económico y social y reflexiona acerca de la 
situación de la investigación en México y sus tendencias. 
Escalante y Osorio (2004) exploraron y analizaron, exhaustivamente la estructura 
de la IE en México, mediante el estudio de sus agentes, abordando sus características, 
el capital cultural que poseen, la forma en cómo los agentes que la conforman, 
adquieren capitales y habitus. De este modo la IE fue entendida por los autores como 
un campo, retomando la teoría de campos de Pierre Bourdieu (1997). 
 
La Investigación Educativa y las TIC. 
 
La importancia, identificación y algunas clasificaciones de las TIC en la IE son 
estudiadas por Boza, Correa, Guzmán y de la O Toscano (2003), considerando las 
posibilidades y limitaciones en la sociedad de las redes telemáticas, tanto desde la 
perspectiva del docente, como la de la investigación educativa, encontrando, las 
formas, ventajas y desventajas de hacer investigación telemática por medio de 
formularios on line y foros de debate. 
Shneiderman (2008) adopta la terminología “science 2.0” como un reto del 
universo científico, incluyendo a los investigadores sociales, de manera que se 
aproveche el potencial intelectual que reside en las redes de colaboración, a fin de 
4 
 
rendir mayores frutos a la sociedad. El autor menciona que las redes sociales tales 
como Facebook y Myspace tienden a jugar roles formales en la construcción de 
conocimiento y considerando que “science 2.0” está promoviendo métodos innovadores 
que proporcionan confiabilidad, empatía, responsabilidad y privacidad en la 
construcción de conocimiento. 
 Tejedor (2003) fundamentado en varios autores, agrupa y clasifica a las TIC 
como nuevo escenario en el entorno de investigación educativa, a través de “La 
búsqueda de información y el planteamiento del problema de investigación” en donde 
incluye las redes como medio de acceso a la información, el uso de Internet, software 
específico en beneficio de la investigación; la “Recogida de datos” identificando a la 
observación, las encuestas aplicadas por computadora y los test computarizados; 
“Análisis de datos” a través de programas de datos cuantitativos como SPSS, LISREL, 
SPAD, BMDP, VARCL, MLN y los de análisis cualitativos como el AQUAD, NUDIST y 
ATLAS-ti; y la “Presentación de resultados e informes” mediante el uso de WORD, HG y 
POWER POINT y el correo electrónico. 
 Por su parte Olivé (2005) analiza los conceptos “sociedad del conocimiento”, 
“globalización”, “cultura científica” y “cultura tecnológica” con el fin de establecer ciertos 
indicadores para diseñar y evaluar a un país rico en diversidad como México y procurar 
el crecimiento de su cultura científica y tecnológica encausándolo hacia la sociedad del 
conocimiento. 
 Colás (2002) reflexiona acerca de la sociedad del conocimiento como nuevo 
entorno científico, los cambios que representa en la educación y en la investigación y 
5 
 
las consecuencias que trae Internet en la investigación educativa a la cual llama “cultura 
científico-educativa”, clasificándola en generación, difusión y acceso al conocimiento. 
 Mafokozi (1998) propone ver a las nuevas tecnologías como un apoyo a la 
investigación educativa, apunta a la importancia de la diseminación de resultados con 
ayuda de las nuevas tecnologías y de “las nuevas tecnologías como objeto de estudio 
por parte de la investigación educativa” aludiendo a la comunidad científica, a docentes 
y discentes. 
Ramírez (2010) expone que siete instituciones mexicanas se encuentran 
generando recursos para la formación de investigadores educativos por medio de un 
proyecto apoyado por la Corporación de Universidades para el Desarrollo de Internet 
(CUDI), con el fin de dotar de recursos cibernéticos y ponerlos a merced de los usuarios 
a través de un portal en Internet. 
 Moyle (2006) identifica los beneficios que se pueden obtener a través de grupos 
de enfoque para la investigación educativa y observa la forma en cómo estos grupos 
recolectan información a través de las TIC. 
 Entre los autores que deambulan por el enfoque cualitativo se encuentra Snee 
(2008) en una investigación que explora e identifica herramientas de la Web 2.0 como 
blogs, sitios de redes sociales y wikis para la recolección de datos, con el objetivo 
difundir las oportunidades que ofrecen las TIC a la comunidad de investigadores 
sociales y la actividad existente de la Web 2.0 en el mismo campo, examinando 
aspectos metodológicos y éticos de la búsqueda de literatura en línea. 
Por su parte González (2004) imprime importancia al uso de las tecnologías para 
cubrir la necesidad de estudiar y evaluar el programa de Red Escolar a través del 
6 
 
enfoque cualitativo, el cual entiende la autora como un recurso fundamental en la 
producción de conocimiento científico debido a la variedad de técnicas y métodos que 
se dispone para la fundamentación y validación de procesos y resultados desde una 
lógica reflexiva. Se hace mención de software para la investigación como Atlas/ti, Nvivo, 
Ethnograph e HyperResearch los cuales facilitan la clasificación, secuencia y 
recuperación de información. 
Roberts y Wilson (2002) exploran la relación existente entre la naturaleza del 
análisis de datos cualitativos y su difícil tarea asistida por computadora debido a la 
incompatibilidad que reside entre ellas, argumentando que la filosofía de las TIC se 
sustenta en procesos lógicos, objetivos y cuánticos, mientras que la investigación 
cualitativa se apoya en datos subjetivos e interpretativos. En el artículo, los autores 
estudian el uso del software NVivo el cual consideran un gran apoyo al proceso de 
búsqueda y codificación de datos cualitativos, así como en el desarrollo y exploración 
de teoría. 
 Zawachki, Bäckery y Vogt (2009) a partir de un universo de 695 artículos 
publicados en cinco revistas referentes a educación a distancia, encuentran que la 
investigación en educación a distancia está sometida intensamente a contenidos de 
diseño instruccional y a procesos de aprendizaje individual; mientras que otras áreas 
significativas son drásticamente desatendidas. Además encuentra una tendencia a la 
investigación colaborativa y a estudios de cortecualitativo. 
Gómez, Rubia, Dimitriadis y Martínez (2002) estudian la herramienta telemática 
Quest y encuentran algunas ventajas como el ahorro de tiempo en el proceso de 
7 
 
recolección de datos en una investigación y la posibilidad de utilizarla en 
investigaciones de corte cualitativo y cuantitativo. 
En el diálogo científico educativo referente al enfoque mixto, Martínez, 
Dimitriadis, Gómez, Jorrín, Rubia y Marcos (2006) realizan tres casos de estudio 
utilizando un método de evaluación mixto, combinándolo con el análisis en redes 
sociales por medio del software SAMSA. Los autores muestran que la recolección de 
datos y las herramientas procedimentales son flexibles y concluyen que las 
herramientas computacionales ofrecen una fuerte fundamentación de resultados en el 
método de evaluación mixto e incluso facilitan la triangulación de datos procedentes de 
distintas fuentes. 
Ingresando en el área de la red de redes, de acuerdo con Soto y Vega (2011), la 
llegada del movimiento de las publicaciones de acceso abierto a través de medios 
electrónicos como Internet, ofrece acceso libre al conocimiento científico, de forma ágil, 
esquivando las fronteras geográficas y ahorrando costos de impresión, contrarrestando 
problemas emitidos por sistemas cienciométricos como el Factor Impacto, el cual basa 
sus criterios de selección y arbitraje en la citabilidad de las publicaciones y no en su 
calidad científica. Hablando de publicaciones de acceso abierto, los autores encuentran 
que la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal 
(REDALYC) tiene acceso gratuito a más de 732 revistas (al 10 noviembre 2010), con un 
total de 2,394,676 accesos al portal y 4,390,498 artículos académicos descargados en 
el mes de septiembre del 2010. 
Mashhadi y Han (1996) presentan un esquema general de Internet como 
herramienta para la investigación educativa, la migración de la forma tradicionalista de 
8 
 
buscar información a una forma en donde las habilidades de búsqueda se apoyan en la 
tecnología de información, la colaboración internauta en proyectos de investigación, la 
disponibilidad de recursos para la investigación en Internet y el intercambio de ideas en 
un entorno de comunidades intelectuales que residen en la red de redes, tomando en 
cuenta a Dewey (en Mashhadi y Han, 1996) quien consideraba que a partir de la 
investigación compartida se conseguía la mejor experiencia en educación. Los autores 
sistematizan también, ciertas necesidades para el uso adecuado de Internet en la 
construcción del conocimiento. 
García y Juárez (2010) exponen una clasificación de desafíos a los cuales los 
investigadores educativos se encuentran en el marco del hipertexto y reflexionan que en 
el ámbito hipertextual, cuya forma es la inclusión en la red mundial del conocimiento, se 
favorece la formación y el desarrollo continuo en el investigador educativo. 
 
Una mirada a los estados del conocimiento del COMIE. 
 
Para efectos de la presente investigación, se buscó el apoyo vía correo electrónico de la 
Dra. Lya Sañudo, cuya presencia en el campo de la investigación educativa en México 
ha sido fructífera por sus aportaciones y su intervención en los estados del 
conocimiento publicados por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa. Sañudo 
respondió a la petición de información que se realizó al día siguiente de su envío y que 
para efectos del estudio permite palpar uno de los beneficios que ofrecen las TIC en el 
ámbito de la investigación educativa en México. 
9 
 
L. E. Sañudo Guerra (comunicación personal, Julio 26 de 2010) entre otras 
observaciones, recomendó examinar los estados del conocimiento del COMIE de la 
década comprendida entre 1992 y 2012, en específico de los tomos VI y VII, los cuales 
recuperan el uso de las TIC en diversos ámbitos incluyendo la investigación educativa. 
A su vez se exploró el tomo I con el objetivo de encontrar investigaciones que toman 
por objeto de estudio a la investigación educativa. 
 
a) Introducción. 
 
En México, la investigación educativa ha sido explorada por varios investigadores, uno 
de los más estudiados en el campo ha sido Latapí (1994), quien interpretó los 
resultados de los estados del conocimiento en México y fue él uno de los máximos 
promotores de la discusión de los diagnósticos de la investigación educativa, motivando 
a la comunidad científico educativa a profundizar en las prioridades, la problemática de 
las escuelas, el financiamiento, los modos de difusión de las bases bibliográficas y 
documentales, entre otros temas. 
El estado del conocimiento tiene sus antecedentes en la publicación de nueve 
libros titulados “La investigación educativa en los ochenta, perspectivas para los 
noventa” (Rueda, 2003), el cual arrojó un resumen de la producción de IE en México de 
1982 a 1992 y dio como resultado la fundación del Consejo Mexicano de Investigación 
Educativa (COMIE) y el Congreso Mexicano de Investigación Educativa, el cual se lleva 
cada dos años y la creación de la Revista Mexicana de Investigación Educativa en 
1996. 
10 
 
Los apartados del estado del conocimiento de la Investigación Educativa en 
México, intentan ofrecer un análisis que permita obtener datos importantes a partir de 
los cuales se obtenga una clasificación de los tipos de enfoques que predominan, las 
tendencias, los campos por estudiar de la IE en México, promueve la generación del 
conocimiento científico y crea grupos de colaboración de diferentes instituciones, así 
como favorece la colaboración entre pares, con la finalidad de robustecer el desempeño 
de la misma(Rueda, 2003). 
 Es importante señalar que los mecanismos de comunicación para la producción 
de los estados del conocimiento, se realizaron a través de correo electrónico, reuniones 
periódicas y en menor medida mediante bases de datos y eventos académicos. 
 
b) Volumen 1: El campo de la Investigación Educativa 1992-2002. 
 
Weiss (2003) aborda el tema del campo de la investigación educativa desde diferentes 
perspectivas teóricas, de las que podemos resaltar la relacionada con la teoría de 
campos de Bourdieu citada y analizada por Arredondo et al. (1984, en Weiss, 2003), en 
donde se da hincapié a que “[…] los campos son espacios estructurados de posiciones 
objetivas, en los que hay reglas del juego y objetivos por los que se juega”, en el cual 
yacen habitus que se incorporan en los agentes quienes se agrupan en ciertos grupos 
de interés específico, los cuales crean conocimiento reconociendo ciertas reglas del 
juego. 
Weiss (2003) considera que la solidificación del campo ha sido producto de los 
congresos nacionales de Investigación Educativa (IE) en 1981, 1993 y cada dos años a 
11 
 
partir de esta fecha; en 1993 por la consolidación del Consejo Mexicano de 
Investigación Educativa (COMIE), la elaboración de los Estados del Conocimiento de la 
IE por primera vez en 1992-1993 y cada 10 años partiendo de la fecha; la disposición 
de doctorados en IE; “el contexto de las políticas científicas y de educación superior, 
especialmente el Sistema Nacional de Investigadores” que desde a finales de la década 
de los 80, establecían la promoción de investigación sobre el desarrollo, lo internacional 
sobre lo nacional, alcanzar títulos de doctorado, la publicación en revistas en otros 
países, entre otros. 
En el capítulo 3, Reflexiones sobre la Investigación Educativa, su epistemología y 
sus métodos, Weiss (2003) deshilvana el contenido en tres apartados de los cuales 
congrega la primera sección “Reflexiones filosóficas sobre la investigación educativa” 
con trabajos de Latapí, Schmelkes y Mendoza (en Weiss, 2003) dando especial 
prioridad al tema de los valores en la comunidad de investigadores educativos. 
Dentro de la línea “Epistemología y metodología de la investigación educativa” 
Weiss (2003), menciona que Furlan (2001, en Weiss, 2003) haceuna reflexión acerca 
del campo de la investigación educativa, en la cual sostiene que el fomento de la 
comunicación plena (Habermas, en Weiss, 2003) tiene que darse entre los diferentes 
actores educativos, entre expertos y trabajadores de la educación y dentro de la 
investigación educativa. 
En el apartado “El docente investigador”, reside un debate entre autores como 
Jerez (1995, 1997 a y b); González (1993); Campechano (1997); Enríquez et 
al.(1996,en Weiss, 2003), quienes consideran que el docente es figura clave para hacer 
investigación, la cual se puede lograr a través de la investigación acción-colaborativa, 
12 
 
mientras que otros investigadores (Serrano y Pasillas, 1993; Díaz Barriga, 1996a; 
Weiss, 1997, en Weiss, 2003), a pesar de reconocer el gran aporte que ofrecen las 
investigaciones con y por profesores, se oponen a la versión populista de la 
investigación, argumentando que las condiciones no son las adecuadas para que todo 
el mundo lleve a cabo tal trabajo. 
Por su parte, Escalante y Osorio (2003) identifican a los agentes de la 
investigación educativa en México, a través de la teoría de campos de Pierre Bourdieu. 
El capítulo está destinado a conocer la estructura de la IE en México, partiendo del 
capital social, capital institucional, capital objetivado y capital simbólico y las formas de 
pensar, sentir y practicarla IE (habitus). 
 Gutiérrez (2003) identifica a las comunidades de investigación por 
características, como el común interés por profundizar en alguna temática en 
específico; la promoción de la colaboración, no solo en el intercambio de información y 
reflexiones, sino también en la creación de propuestas teórico metodológicas en el 
campo de la educación; la conformación de organizaciones en donde prevalece el 
sentido de pertenencia con rasgos de homogeneidad; la identificación como 
investigadores especializados en temas específicos con difusión y promoción de su 
producción; y por su participación nacional en los foros de IE en México. 
En torno a las TIC en la IE, Weiss y Gutiérrez (2003), proyectan la forma en 
cómo se está dando la comunicación en el campo de la investigación educativa, 
abordándolo desde la perspectiva de resultados de investigación, estructurando el tema 
en revistas, bases de datos, portales y la investigación educativa en los medios de 
comunicación. En el apartado se localizan diversas investigaciones que ilustran la 
13 
 
comunicación en la IE, como la realizada por Ibarrola (1993, en Weiss y Gutiérrez, 
2003), quien identifica la producción académica en donde predomina la heterogeneidad 
en la producción de conocimiento; un análisis bibliométrico elaborado por Licea, Valles 
y Arenas (1997,enWeiss y Gutiérrez, 2003); la caracterización de las revistas científicas 
realizada por Waldegg (1997, en Weiss y Gutiérrez, 2003); las ventajas y desventajas 
de la distribución de las crecientes revistas en formato electrónico estudiadas por 
Cordero y López (2002, en Weiss y Gutiérrez, 2003); entre otros. 
 Maggi (2003) realiza un análisis de investigaciones de usos e impactos de la 
investigación educativa, en el cual se encuentra que no solo las investigaciones 
formales generan nuevo conocimiento, a la vez observa que los estados del 
conocimiento del COMIE, si tienen impacto a nivel internacional, pero aún se requiere 
fortalecer la difusión de trabajos. 
 
c) Volumen 6: Educación, Trabajo, Ciencia y Tecnología. 
 
Reynaga y Ruiz (2003) encuentran que respecto a la globalización se requiere un buen 
manejo de las “nuevas tecnologías” y plantearnos preguntas como: 
¿Cómo se viven los procesos de apropiación de estas nuevas tecnologías?, ¿en 
qué sectores de la producción se puede acceder a ellas?, ¿cómo el personal se 
está capacitando / recapacitando y / o actualizando?, ¿quién y cómo se absorben 
los gastos de la reconversión de equipo y formación?(p. 256) 
 
 
14 
 
d) Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos (Tomo I). 
 
López y Mota (2003) encuentran que en el área de las Didácticas específicas y nuevos 
medios y tecnologías, se demanda incrementar la integración de las comunidades del 
conocimiento referentes a cada campo de investigación, aumentar el trabajo para 
presentar mejores resultados y evitar la exclusión de estudios de valor, ampliar el 
margen de visión de los campos de investigación, incluir temas como el manejo de las 
TIC en la construcción de conceptos y fenómenos científicos, así como la creación de 
un mayor número de revistas arbitradas en cada uno de los terrenos de estudio. 
 
e) Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos (Tomo II). 
 
Taboada (2003) hace referencia a la importancia que tienen las bases de datos en la 
elaboración del estado del conocimiento 1992-2002; las cuales corresponden al Índice 
de Revistas sobre Educación Superior e Investigación Educativa (IRESIE), el Centro de 
Estudios sobre la Universidad (CESU-UNAM), la Red Mexicana de Información y 
Documentación sobre Educación (Redmex), la Red latinoamericana de información y 
documentación en educación (Reduc), TESIUNAM y memorias del COMIE. 
Taboada (2003) presenta una importante categorización de criterios de 
selección, la cual ilustra y ayuda a entender la forma en cómo se dictaminan las 
ponencias por los comités científicos del COMIE, para publicar y exponer trabajos de 
investigación educativa: 
 
15 
 
Criterios para definir y seleccionar los productos de investigación. 
1) El trabajo es, inequívocamente, un reporte de investigación educativa. 
2) Constituye una contribución original al campo y aporta al conocimiento. 
3) Los referentes teóricos y empíricos son explícitos y apropiados. 
4) Hace un análisis bien fundamentado y está coherentemente argumentado. 
5) Presenta un recuento apropiado de los trabajos previos pertinentes al tema. 
6) Las referencias son adecuadas y suficientes. 
7) La bibliografía es actual y pertinente al contenido del trabajo. 
8) El lenguaje utilizado es claro y fluido. 
Criterios para seleccionar los productos de reflexión. 
1) Constituye una contribución original al campo. 
2) Los referentes teóricos y/o empíricos son explícitos y apropiados. 
3) Hace un análisis bien fundamentado y está coherentemente argumentado. 
4) El lenguaje utilizado es claro y fluido. 
5) Las referencias son adecuadas y suficientes. 
6) La bibliografía es actual y pertinente al contenido del trabajo. 
Criterios para seleccionar las propuestas pedagógicas. 
1) Constituye una contribución original al campo. 
2) Explica o enuncia sus referentes teóricos y/o empíricos. 
3) Hace un análisis bien fundamentado y está coherentemente argumentado. 
4) Presenta una sistematización de los resultados de la experiencia o “puesta a 
prueba” de la propuesta. 
5) Presenta un recuento apropiado de los trabajos previos pertinentes al tema. 
16 
 
Taboada (2003) menciona que en el área de la Didáctica de Ciencias Histórico 
Sociales es necesario estar inmerso en el círculo académico, con el fin de entender las 
prácticas de investigación y estar en contacto con investigadores afines para el 
intercambio y retroalimentación de los estudios que se están llevando a cabo. 
 
f) Volumen 7: Saberes Científicos, Humanísticos y Tecnológicos (Tomo II). 
Tecnologías de Información y Comunicación. 
 
Amador (2003) expresa que la inclusión de las TIC en la investigación educativa en 
México es trascendental: 
Representa un campo de investigación de relevancia mundial por el impacto de 
las telecomunicaciones (satélites y cable), el cómputo (microcomputadoras), la 
informática (redes telemáticas) y los medios audiovisuales (cine, radio, televisión 
y video) en la transformación de los procesos de producción, distribución, 
almacenamiento y distribución de la información y el conocimiento en el contexto 
educativo (p. 185). 
Amador (2003) profundiza en la temática Tecnología de Informacióny 
Comunicación, con la finalidad de presentar un esquema de la producción del 
conocimiento en las instituciones educativas e investigación en México, presentando la 
labor de los investigadores, problemáticas, perspectivas teóricas y metodología 
plasmada en sus estudios. 
 En el estudio, Amador (2003) hace referencia que a diferencia del estado del 
conocimiento 1982-1992, en la primera etapa, ciertos procesos de comunicación e 
17 
 
intercambio de información se llevaron a cabo a distancia por medio del correo 
electrónico, lo cual ahorró tiempo y dinero en el desplazamiento a diferentes lugares 
geográficos en México. 
Esta autora reconoce que algunas bibliotecas escolares facilitan el acceso a su 
acervo de información a través de tecnología de punta. Expone que a pesar de las 
grandes posibilidades que emergen en el contexto de Internet, se observa que la mayor 
parte de las universidades públicas y privadas tanto en México como en América Latina, 
no poseen una base de datos para publicar la producción de conocimiento que realizan 
sus investigadores. Para enfrentar el reto de recolección de información en instituciones 
internacionales, se accedió a memorias de ponencias de seminarios, congresos o 
encuentros internacionales. 
 Amador (2003) menciona que se detectó el problema de acceso a 
investigaciones por cuestiones de actualización del sistema de localización de 
información en Internet (URL) o debido al tiempo de vida de documentos publicados en 
la red, el cual se identificó al acceder a ellos y tiempo después al intentar localizarlos 
por segunda ocasión sin tener respuesta por parte de la dirección electrónica ingresada. 
A su vez, se encuentra que bastantes documentos publicados en la red de redes 
carecen de datos referentes a fechas de elaboración, requisito para que en futuras 
investigaciones se puedan citar adecuadamente estos documentos. 
Amador (2003) alude a que en la etapa de análisis, sistematización y 
jerarquización de las problemáticas, se hizo una clasificación por niveles educativos, 
modalidades educativas, por sujetos de estudio, por contexto de la situaciones y por 
tipos de tecnologías. En esta etapa se presenta una baja sistematización de 
18 
 
investigaciones formales, a causa de que la mayor parte de los documentos son 
estudios empíricos de tipo descriptivo, monografías y ensayos. 
Ávila (2003) menciona que en México y América Latina, en la década de los 
noventa se realizó un importante avance e inversión en materia de innovación 
tecnológica en las instituciones educativas considerando una estrategia planteada a 
nivel mundial para la transformación estructural de la sociedad. Con lo que se dieron 
avances fundamentales en infraestructura y apertura de proyectos sobre TIC, entre los 
cuales podemos mencionar Red de Enlaces en Chile, el programa “Teleduco” en Brasil, 
Ludomática en Colombia, entre otras. La autora, también indica que es importante que 
las tecnologías en América Latina se enfoquen en la eficiencia, costeabilidad y 
capacitación de profesores, más que en llevar tecnología de punta a las aulas. A su vez 
la autora contempla que se requiere internacionalización y cooperación para 
incrementar la calidad en las acciones educativas, las cuales deben ser compartidas a 
través de redes de investigación científica y desarrollo tecnológico en América Latina. 
Por su parte, Schmelkes y López (2003) al definir el campo de investigación en el 
contexto de las TIC, identifican autores españoles dentro de los cuales destacan las 
definiciones de Cabero (1996, en Schmelkes y López, 2003), con el cuestionamiento de 
la inapropiada denominación Nuevas Tecnologías, la cual va de la mano de la pregunta 
“¿Hasta cuándo una tecnología se podrá llamar nueva?”; desde otra perspectiva Gilbert, 
et al. (1992, en Schmelkes y López, 2003) definen las TIC como “conjunto de 
herramienta, soportes y canales para el tratamiento y acceso a la información”; por otro 
lado la definición proporcionada por el Diccionario de Tecnología Educativa, de 
Santillana (1991, en Schmelkes y López, 2003) menciona que son los “últimos 
19 
 
desarrollos de la tecnología de la información que en nuestros días se caracterizan por 
su constante innovación”; para Castells, et al. (1986, en Schmelkes y López, 2003) son 
aquellas que “comprenden una serie de aplicaciones de descubrimiento científico cuyo 
núcleo central consiste en una capacidad cada vez mayor de tratamiento de la 
información”; y la revista Cultura y Nuevas Tecnologías (Ministerio de Cultura, 1986:12, 
en Schmelkes y López, 2003) de la Exposición Procesos, organizada en Madrid por el 
Ministerio de Cultura lo plantea como “[…] nuevos soportes y canales para dar forma, 
registrar, almacenar y difundir contenidos informacionales”. 
Con estas definiciones Cabero (1996, en Schmelkes y López, 2003) agrupa y 
añade refiriéndose a las TIC: 
[…] las características más distintivas en las definiciones nos llevan a sintetizarla 
en: inmaterialidad, interactividad, instantaneidad, innovación, elevados 
parámetros de calidad de imagen y sonido, digitalización, influencia más sobre 
procesos que sobre los productos, automatización, interconexión y diversidad; 
sin embargo, todo esto deja fuera a los medios audiovisuales que fueron los que 
originalmente se llamaron nuevas tecnologías (p. 204). 
Schmelkes y López (2003) encuentran que en México si hay investigadores que 
están trabajando este rubro, pero desafortunadamente no hay suficientes autores que 
definan la denominación TIC. 
En la cultura tecnológica existen graves problemas en la educación, así como 
prejuicios, tecnofobias y la “brecha digital” compuesta por la distancia existente entre las 
personas que usan o no las TIC, ya sea por factores socioeconómicos, infraestructura o 
escasos o nulos conocimientos técnicos (Schmelkes y López,2003). 
20 
 
Se considera que la investigación educativa en el campo de las TIC es relevante, 
emergente y heterogéneo pero que se encuentra desfasado del crecimiento que han 
tenido las tecnologías (Amador, 2003). 
Por su parte Ramírez (2001, en Ramírez, 2003) encuentra que el campo de la 
educación y el de las TIC en México, está en su etapa inicial y falta mucho por estudiar, 
“especialmente en lo relacionado con la investigación”. Hace incapié en que el campo 
de la educación y las TIC ha prevalecido en la intervención y no en la reflexión y/o 
investigación. 
Ramírez (2003) reporta que el hecho de no priorizar la investigación en la 
formación de TIC para la sociedad del nuevo milenio, ha tenido como resultado la 
ausencia de software computacional a la medida de la cultura e ideología de nuestro 
país, puesto que la mayor parte de los programas computacionales en México son de 
origen norteamericano. 
Quintero (2002, en Schmelkes y López, 2003b) menciona que la educación 
superior debe modificar estrategias con el fin de desarrollar nuevas capacidades de 
aprendizaje y hacer frente a las necesidades de formación profesional y a la distribución 
del conocimiento científico y tecnológico. 
Por su parte,Ruiz Velasco (2003) aborda una interesante clasificación acerca del 
uso de las TIC para catalogar las temáticas de investigación presentada en simposios 
de la SOMECE, la cual distribuye en infraestructura, práctica y contenidos; Cárdenas, 
Ceang, Cruz, Rojas, López, Vite y Zaragoza (2001, en Ruiz Velasco, 2003) exponen un 
laboratorio de investigación colaborativo para la aplicación y enseñanza de la 
psicología; por su parte Mora (2002, en Ruiz Velasco, 2003) indaga a “las TIC y a la 
21 
 
heurística como binomio estratégico para la eficiencia terminal en el posgrado”; Block y 
Martínez (1999,en Ruiz Velasco, 2003) crean un software educativo para ilustrar la 
validación empírica de resultados a través de la computadora; Murray-Lasso (1999, en 
Ruiz Velasco, 2003) presenta un proyecto para practicar el método científicomediante 
el sofware LOGO y la robótica bidimensional; Fernández y Aurora (1993a, en Ruiz 
Velasco, 2003) exploran el uso que dan investigadores educativos reconocidos, en 
relación al uso de recursos tecnológicos en educación avanzada. 
Díaz (1997, en Ávila, 2003) trabaja el manejo apropiado de las nuevas 
tecnologías de información en el campo de la administración de la información y la 
generación deconocimiento, tratándolo como una parte fundamental para el desarrollo 
de Cuba; Andrade, Mandrillo y Campo-Redondo (1999, en Ávila, 2003) redactan un 
ensayo acerca de “La internet y el hipertexto en la creación colaborativa del 
conocimiento”; Jiménez (2000, en Ávila, 2003) através de “elementos teóricos del 
positivismo lógico, la tecnología educativa, la filosofía lingüística y del lengüaje, y de la 
posmodernindad” realiza un ensayo dirigido a la comunidad científica a través de una 
investigación bibliohemerográfica acerca del impacto y sus repercusiones de las nuevas 
tecnologías en la educación superior; Chacón (1990, 1992, 1993, 1995, en Ávila, 2003) 
realiza un ensayo titulado “Modelos causales e investigación en educación a distancia”a 
través del cual señala la trascendencia y “funciones de los modelos conceptuales como 
herramientas del científico” y advierte que en la educación a distancia se encuentra un 
campo emergente para la elaboración de modelos debido a estar conformado por 
variables multifacéticas; Casas (1994, en Ávila, 2003) encuentra que la educación a 
distancia ha favorecido las aplicaciones prácticas, descuidando el desarrollo de teorías 
22 
 
que la fundamenten y se originen de investigaciones; Litwin (1995, en Ávila, 2003) 
realiza un estudio titulado “Cuestiones y tendencias de la investigación en el campo de 
la tecnología educativa”, en donde realizó un recorrido por la problemática de la 
investigación en tecnología educativa, a través de los años 50 a los 90, ubicando a la 
educación bajo las teorías didácticas. Ávila et al. (1995, en Ávila, 2003) dan muestra de 
los beneficios que tienen los investigadores educativos mediante la telemática como 
estrategia de comunicación a distancia. 
Las investigaciones apuntan en Amador (2003), prioritariamente a los 
estudiantes de nivel superior, siguiendo en una menor parte los estudiantes de 
educación básica y en una escaza proporción estudiantes de nivel de postgrado y 
preescolar. 
Para efectos de la investigación que aquí se diserta, resulta interesante este 
dato, ya que se busca indagar temas relacionados con el uso de las TIC en posgrado 
específicamente en la investigación educativa. 
 
g) Balance general. 
 
Es evidente que para cierto número de científicos de la educación es necesario explorar 
el campo de la investigación educativa en México, con el fin de conocer, reflexionar y 
criticar la estructura, la historia, composición e incluso el modo en cómo se forman los 
estudiosos para ser agentes del campo. 
En torno a las tecnologías de la información y la comunicación en el campo de la 
investigación educativa y la investigación social en general, se manifiesta una gran 
23 
 
dispersión entorno a las características de los documentos encontrados, entre ellos 
residen artículos publicados en Internet a través de Universidades, artículos de revistas 
indexadas, artículos de Journals, reportes de investigación, ponencias de simposios. 
También se manifiesta la presencia que tiene Internet en cuanto a publicación y acceso 
a la información. 
Se encuentran algunos trabajos que clasifican el uso de las TIC en la IE y que 
han ido aglutinando distintos tipos de recursos TIC para enfoques de investigación tanto 
cuantitativo, cualitativo y mixto (Colás, 2002; Tejedor, 2003; Roberts y Wilson, 2002; 
Gómez, et al., 2002; González, 2004), otros que argumentan la necesidad por aumentar 
la cultura científica en México (Shneiderman, 2008; Olivé, 2005), se encuentra que una 
asociación que es la Corporación de Universidades para el Desarrollo de Internet 
(CUDI)ya se encuentra generando recursos para la formación de investigadores 
educativos (Ramírez, 2010), autores como Mafokonzi (1998) abordan la importancia de 
la diseminación de resultados a través de las nuevas tecnologías en la IE. 
Como se puede observar las TIC en la IE es un campo de interés; sin embargo, 
pareciera que hace falta mayor profundización en el tema de presentación y difusión de 
resultados, ya que Internet brinda una cantidad mayor de recursos para la exposición y 
publicación de resultados que la exhibida por los autores. 
Por último, es necesario considerar que el término "nuevas tecnologías" 
mencionado por autores como Tejedor (2003) y Mafokonzi (1998) está siendo 
reemplazado por "Tecnologías de la Información y la Comunicación" debido a la 
importancia cronológica que marca la necesidad de actualización de la investigación en 
la educación (Schmelkes y López, 2003). 
24 
 
A través de la revisión de los estados del conocimiento (1992-2002), se adquiere 
un mejor panorama de la dinámica que se vive respecto a la IE en territorio mexicano. 
Podemos destacar la información arrojada por Weiss (2003) quien considera los 
congresos nacionales de Investigación Educativa como factor clave para la 
solidificación del campo. 
En cuanto a comunicación de la Investigación Educativa se observa un 
crecimiento acelerado en la aparición de revistas electrónicas y los portales en Internet; 
identificando grandes ventajas y algunas desventajas (Weiss y Gutiérrez, 2003). 
En los estados del conocimiento del COMIE, se encuentra que los portales en 
Internet y las bases de datos están siendo hoy una de las fuentes de gran impacto. Se 
perciben ciertas necesidades como el uso de redes sociales que proporcionan las TIC, 
con el objetivo de fortalecer la unión entre las redes de investigadores y de esta 
manera, brinden un apoyo más para sobrellevar la barrera geográfica y física que 
anteriormente prevalecía en la construcción de conocimiento educativo. 
En cuanto a los impactos de la investigación educativa, se pone en evidencia la 
presencia a nivel internacional que tienen los estados del conocimiento y se detectaron 
necesidades en cuanto a cultura de la publicación en algunas instituciones de 
educación en México (Maggi, 2003). 
Ávila (2003), rescata que a partir de los años 90, ha aumentado la infraestructura 
y la generación de proyectos TIC en Latinoamérica, pero por otro lado también se 
observan ciertas necesidades que se han descubierto dentro de la misma elaboración 
de los estados del conocimiento, como la necesidad de promover un mejor estado de 
publicación de los hallazgos encontrados en todas las universidades en México; 
25 
 
Amador (2003) por su parte evidencia el uso inadecuado de las direcciones URL y que 
a partir de ello, se pierde el contacto con información de relevancia o hasta la 
comunicación con agentes de la educación; y Ramírez (2001), encuentra que el campo 
de la educación y el de las TIC apenas comienza, sobre todo en lo que respecta a la 
investigación. 
A través de la revisión de la literatura que antecede a este estudio, no se 
encontró una clasificación suficientemente sólida que aglutine las TIC que a inicios del 
siglo XXI están a merced de los investigadores educativos. Se ha detectado en diversos 
autores, análisis descriptivos, ensayos y el sentir de la necesidad por profundizar en el 
uso de las TIC en la IE. 
No se detectó algún estudio que abarque un análisis profundo del uso de las TIC 
en el campo de la investigación educativa, tampoco se encontraron estudios que 
exploren la frecuencia de uso que se les está dando a las TIC en el campo de la 
investigación educativa. 
Podemos llegar a la reflexión, que se requiere comenzar un acercamiento a esta 
línea investigación, la del uso de las TIC en la investigación educativa en México, esta 
aproximación, es a la que se intenta arribar en la presenteinvestigación. 
Por otra parte y para cerrar este balance general, se considera de interés la 
caracterización que logran Escalante y Osorio (2004) al entender a la investigación 
educativa en México como un campo de batalla, en donde la identificación de los 
agentes de la investigación educativa se logra a través del entendimiento de conceptos 
clave como campo, capital y habitus, todo esto sustentándose con la teoría del 
sociólogo francés Pierre Bourdieu (Bourdieu, 1997). A partir de esta caracterización, se 
26 
 
abre la oportunidad de pasar de una simple investigación descriptiva (de las cuales ya 
se comentó anteriormente, se cuenta con bastantes) a un análisis inferencial que 
emprenda un estudio a profundidad del uso de las TIC dentro de la Investigación 
Educativa. 
Pregunta del Problema 
 
A través del primer acercamiento a la literatura, se puede afirmar que en México poco 
se ha producido en torno al tópico de las TIC en la Investigación Educativa, 
probablemente por ser una temática que apenas comienza en el mencionado campo 
(Ramírez, 2001, en Ramírez, 2003). En este contexto, se considera necesario construir 
una primera aproximación a la realidad de este espacio social, a partir de las siguientes 
preguntas: 
1 ¿Cuáles son las TIC que se utilizan en la Investigación Educativa en México? 
2 ¿Qué relación existe entre los diferentes niveles de los investigadores educativos y el 
uso que le dan a las Tecnologías de la Información y la Comunicación? 
Ambos cuestionamientos, son los que se pretende responder en este estudio. 
 
Objetivos de la investigación 
 
A partir de las preguntas planteadas y tomando como objeto de estudio a la 
Investigación Educativa, los objetivos que dirigen el estudio son: 
27 
 
1. Identificar las herramientas TIC que se utilizan en la Investigación Educativa en 
México. 
2. Encontrar la relación existente entre los diferentes niveles, de los investigadores 
educativos en México, y el uso que le dan a las TIC. 
 
Hipótesis alternativa 
 
La media de uso de las TIC es diferente en cada uno de los grupos que se constituyen, 
según el nivel de investigación educativa, en los encuestados. 
 
Hipótesis nula 
 
La media de uso de las TIC no es diferente en cada uno de los grupos que se 
constituyen, según el nivel de investigación educativa, en los encuestados. 
 
Justificación 
 
El presente trabajo de investigación se dividió el apartado de justificación en dos 
ámbitos, justificación empírica y justificación teórica. 
 
Justificación empírica. 
En los albores del siglo XXI, el uso de las TIC es “considerado” generalmente, un 
recurso para ejercer en la educación un trabajo colaborativo, eficaz y eficiente. Es 
28 
 
evidente que la sociedad le da diferentes valores a este recurso, muchas veces mal 
utilizado por los estudiantes y en ocasiones vagamente explorado por los investigadores 
de la educación. 
Es indiscutible que a través de Internet, pueden encontrarse numerosos cursos, 
recursos, ensayos, estudios que muestran el uso de las TIC en la educación, pero ese 
número disminuye sustancialmente al ingresar a los terrenos de la investigación 
educativa. 
En los posgrados en educación en México hay una tendencia por incrementar en 
los currícula, el uso de las TIC, pero también se tienen entre otras carencias, las TIC 
concebidas como parte de la formación de investigadores de la educación, es decir, 
más allá de la sencilla utilización y caracterización de las TIC en procesos de 
enseñanza y aprendizaje, hace falta mucho por observar dentro de la esfera 
epistemológica. 
Es realmente fácil dejarse llevar por la clásica y pragmática opinión del “problema 
transgeneracional del uso de las TIC”, al afirmar que las generaciones que están siendo 
formadas desde el nivel básico con miras a una mejor sociedad de la información y del 
conocimiento, no se oponen a usar las TIC en su educación y posiblemente a posteriori 
en su formación como investigadores, es decir, como productores de conocimiento 
tendrán mayores posibilidades de acoplar diversidad de recursos digitales a su trabajo 
profesional. No basta con conformarnos al decir que las TIC son recurso esencial en la 
investigación educativa hoy en día, también es necesario reflexionar acerca de qué se 
está haciendo en México para optimizar su uso, sobre todo en niveles de posgrado, 
encontrando significado aquí a las palabras de Porter (2003), “México llegará a tener 
29 
 
doctorados de calidad, valiosos, cuando estén pensados por y para su gente”. Se 
pretende dejar claro entonces, que no solo se trata de afirmar el problema 
transgeneracional, sino de evidenciarlo con conocimiento debidamente sustentado y 
objetivado, para poder cambiar a paso firme la realidad del presente y no dejar para 
mañana la solución a este problema. 
Y qué decir del caso de la mala utilización que se llega a dar a las TIC, como el 
problema que traen las redes sociales al convertirse en una adicción que incluso se ha 
encontrado directamente relacionada con “la baja autoestima, la depresión y la falta de 
habilidades sociales” (Herrera Harfuch et al., 2010), repercutiendo negativamente en los 
rincones de cada institución educativa mediante la utilización de redes sociales a través 
de Internet por citar algunos, Facebook, Metroflog, Messenger, identificándose en 
mayor porcentaje como distractor que como recurso de apoyo a la formación entodos 
los niveles de educación. 
En este amplio y sinuoso camino, es evidente que se requiere de la constitución 
de un mapa que guíe a las instituciones educativas de nivel superior en educación 
hacia el uso adecuado de las TIC para la construcción de conocimiento. 
 
Justificación teórica. 
 
A través de la literatura revisada, se reconoce que diferentes autores (Escalante y 
Osorio, 2004; Latapí, 1994; Weiss, 2007; y Gutiérrez, 2006) se han preocupado por 
indagar, reflexionar en la investigación educativa, tanto en su estructura como en su 
formas de producción en México y que autores como Martínez Rizo (1996) exponen que 
30 
 
el desarrollo económico y social depende en gran parte de la investigación educativa 
que se realice en un país como México, es decir, dan cuenta de la necesidad por tomar 
como objeto de estudio a la investigación educativa. 
Para efectos de analizar a la investigación educativa como campo, es importante 
mencionar que se ha encontrado de interés el estudio realizado por Escalante y Osorio 
(2004), quienes a través de la perspectiva bourdieana han brindado una caracterización 
profunda de la investigación educativa en México. 
Por otra parte, algunos autores han expuesto la importancia del uso de las TIC 
en el campo de la investigación educativa (Mafokonzi, 1998; Ramírez, 2001; Colás, 
2002; Amador, 2003; y Olivé, 2005) e incluso otros se han dado a la tarea de ir 
reuniendo diferentes TIC en el uso de la investigación educativa (Tejedor, 2003; 
González, 2004; y Roberts y Wilson, 2002). 
Pero resulta llamativo el hecho de que no se haya encontrado dentro de la 
revisión de la literatura, investigaciones que pongan en evidencia la actuación del sector 
científico educativo en el uso de las TIC en México mediante algún análisis inferencial. 
A inicios del siglo XXI, existen sendos recursos digitales de los cuales se pueden 
beneficiar los investigadores de la educación, pero el panorama es tan amplio, que es 
importante tanto tener un mapa de las TIC, para echar mano de estos recursos en la 
formación de futuros investigadores educativos, como también de conocer la frecuencia 
de uso que se les está dando, con el objetivo de profundizar, analizar, reflexionar 
críticamente y hacer un intento por sistematizar en el tema de las TIC en la IE en 
México. 
 
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CAPÍTULO DOS 
TEORÍA Y CATEGORÍAS EXPLICATIVAS PARA EL ESTUDIO DE LA 
INVESTIGACIÓN EDUCATIVA Y SU RELACIÓN CON LAS TIC 
 
El marco teórico se constituyepor tres apartados: investigación educativa, teoría de 
campos y las tecnologías de la información y la comunicación. 
 
La Investigación Educativa 
 
Best (1965, en Hayman, 1968) identifica a la investigación como “un proceso formal, 
sistemático e intensivo en el cual se aplica el método científico de análisis” (p. 10) y en 
relación a la educación, como la adecuada interpretación del método científico en el 
“proceso enseñanza-aprendizaje” y las situaciones en las que se lleva de mejor manera. 
Kerlinger (1964, en Hayman, 1968) precisa a la investigación científica como 
“…la investigación sistemática, controlada, empírica y crítica de proposiciones 
hipotéticas acerca de las presuntas relaciones entre los fenómenos naturales” (p. 11). 
Explicada y contextualizada a la educación por Hayman (1968) como la teoría científica 
de los hechos que se dan en el proceso de educación, entendiendo a la teoría como 
una explicación de fenómenos observados. “La investigación educacional es una 
actividad científica, y por lo tanto es, entre otras cosas, formal, sistemática, controlada, 
empírica y objetiva” (p. 12). Hayman (1968) sintetiza y concluye que: 
La investigación educacional es una parte de las ciencias de la conducta en la cual 
el propósito consiste en comprender, explicar, predecir y, en cierta medida, 
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controlar la conducta humana. Posee los atributos del método científico. Es un 
proceso cuidadosamente dirigido, formal, sistemático e intensivo, estrechamente 
vinculado con la teoría y con el desarrollo de la teoría. En última instancia; sin 
embargo, tiene un propósito único y específico, y éste consiste en proporcionar 
información (o conocimiento) mediante el cual la educación pueda resultar más 
efectiva (p. 12). 
Para Travers (1969), la investigación educacional es una labor de creación a 
través de conocimientos científicos de hechos, de interés para los profesores. 
Considera que las características de conducta de los estudiantes, especialmente 
aquellas que deben aprenderse en el proceso educativo, son las de mayor interés. Con 
base en el conocimiento científico el profesor debería ser capacitado para que conozca 
el tipo de enseñanza y las condiciones en que debe ofrecerla con el fin de generar los 
aspectos deseados en sus estudiantes. La finalidad de la ciencia en la educación, 
reside en revelar “leyes o generalizaciones” relativas a la conducta, para “formular 
predicciones y controlar eventos dentro de situaciones educacionales”. 
Martínez Rizo (1997) deshilvana los elementos investigación y educación para 
adoptar su definición de investigación educativa como: 
Conjunto de estudios de carácter básico aplicado, desde el punto de vista de 
cualquier disciplina, no necesariamente sofisticados, pero siempre rigurosos, que 
utilicen cualquier tipo de metodología o enfoque particular siempre y cuando tenga 
fundamentación teórica y consistencia metodológica, sobre cualquier aspecto del 
fenómeno educativo en el sentido escolar formal, no formal e informal (p. 18). 
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Gay y Airasian (2000) entienden por investigación educativa como la 
sistematización mediante un conjunto de métodos, empleados para obtener de manera 
confiable información relativa a la educación. 
En México, Latapí (1994) conceptualiza a la investigación educativa como “el 
conjunto de acciones sistemáticas y deliberadas que llevan a la formulación, diseño y 
producción de nuevos valores, teorías, modelos, sistemas, medios, evaluaciones, 
procedimientos y pautas de conducta en los procesos educativos” (p. 14), a su vez, la 
vincula con la innovación educativa, definiéndola como “el conjunto de actividades 
intencionales y organizadas, orientadas a implantar los resultados de la IE, con el fin de 
mejorar los procesos y sistemas educativos” (p. 14). 
Weiss (2007) establece que los campos de estudio en la investigación educativa 
en México, no se conforman por su disciplina (sociología, psicología), sino por su 
temática. Las temáticas con mayor persistencia en México: 
Alumnos, Académicos, Formación de docentes y profesionales de la educación, 
Procesos y prácticas en el aula y en la escuela, Aprendizaje y desarrollo, 
Currículum, Didácticas especiales (Matemáticas, Ciencias Naturales, Histórico-
sociales, Tecnologías de información y comunicación), Políticas de educación 
básica, media y superior, Educación y diversidad cultural, Educación y género, 
Educación de Adultos, Educación y valores, Educación y medio ambiente, 
Histografía de la educación, Filosofía y teoría de la educación y Estudios sobre la 
investigación educativa (p. 133). 
Furlan (2001, en Weiss, 2003) define al campo de la investigación educativa 
como multidisciplinario con el planteamiento de que se trata de ciencias, un área en 
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donde se hacen estudios para intervenir en la educación, de sistematización de 
experiencias, diagnósticos, evaluaciones, etc. 
El Centro Interdisciplinario de Investigación y Docencia en Educación Técnica 
(CIIDET), conceptualiza a la investigación educativa como un acto creador de 
conocimiento, “como búsqueda de soluciones válidas y permanentes, elaboración 
metódica de productos y, sobre todo, como proceso formador de nuevos 
investigadores” (Schmelkes y López, 2003, p. 268). 
Para fines del presente estudio, se entiende como investigación educativa, al 
campo a través del cual, se lucha constantemente por la producción de conocimientos 
de carácter científico, permitiendo a través de teoría y metodología la fundamentación 
de la transformación o creación de diferentes métodos en las ciencias de la conducta, 
en específico de la educación. 
 
¿Quién es un investigador educativo? 
 
Para García y Juárez (2010) un investigador educativo, es el profesional que se dedica 
a la educación, investigación, difusión de la cultura, autoridad epistemológica, 
deontológica y legal, es un agente que se encuentra en interacción y en constante 
formación; es un personaje que se ha hecho por el oficio realizado cotidianamente, sus 
saberes se alojan en tres campos: la profesión, la interacción y coexistencia y quehacer 
cotidiano. 
 Escalante y Osorio (2004) consideraron como agente de la investigación 
educativa a aquella persona que forma parte de una organización caracterizada como 
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perteneciente al campo de la investigación educativa y que se encuentra produciendo 
(publicaciones, congresos, comités editoriales, etc.) en este campo. 
El COMIE es considerado una organización fundamental en el desarrollo de la 
investigación educativa en México, de la misma forma lo es el Consejo Nacional de 
Ciencia y Tecnología (CONACyT), a través del Sistema Nacional de Investigadores 
(SNI) en el área de Humanidades y Ciencias de la Conducta e incluso en el de Ciencias 
Sociales y Económicas, el SNI es calificado como la organización que mayor capital 
simbólico pueda proporcionar a un agente de la investigación educativa en México. 
Es por ello que para delimitar al universo de estudio, se analizan algunos 
lineamientos internos de ambas organizaciones, de tal modo que se proporcione una 
clara identificación de lo que actualmente en México se ha entendido por investigador 
educativo. En cuanto al Sistema Nacional de Investigadores (2009), se consideran los 
siguientes requisitos mínimos para ser candidato al área IV, área a la cual pertenece el 
campo de la investigación educativa: 
Contar con el grado de Doctor o contar con documento oficial que compruebe que 
el examen se realizará dentro de los dos meses posteriores al último día de 
recepción de solicitudes. 
Haber publicado, en los tres años anteriores a la fecha de solicitud, un mínimo de 
un artículo como autor único o primer autor (de acuerdo con los usos de cada 
disciplina) en revistas científicas con arbitraje estricto y circulación nacional o 
internacional o capítulo de libro de investigación en editoriales de reconocido 
prestigio científicoy académico o en casas editoriales de prestigio académico, o dos 
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trabajos como coautor en revistas científicas con arbitraje estricto y circulación 
nacional o internacional dentro de una misma línea de investigación (p. 4). 
Por su parte, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (2008) pone como 
requisitos mínimos para ser admitido como miembro (Grediaga, Díaz Barriga, 
Landesmann, 2008): 
Ser investigador en activo en el área educativa. 
1. Tener una antigüedad mínima de tres años como investigador en el 
área educativa. 
2. Tener un posgrado, o su equivalente en producción demostrada, a 
juicio de la Comisión. 
3. Tener productos de investigación educativa publicados, de los cuales 
al menos dos deberán ser artículos de investigación en revistas de 
prestigio o capítulos de libro o un libro (como autor o coautor) 
publicado (o aceptado para publicación) en una editorial que garantice 
un arbitraje (p. 3). 
El número de investigadores de la educación es difícil de obtener, Ramírez y 
Weiss (2004, en Weiss, 2007) ubican a 508, de los cuales se compararon registros y 
308 son investigadores registrados en el SNI, 258 incorporados al Consejo Mexicano de 
Investigación Educativa y 309 identificados por Escalante y Osorio (2003, en Weiss, 
2007). Siguiendo los parámetros pertinentes para ubicar a la población investigadora en 
educación en ese entonces, son el 0.03% de la población de 1.5 millones de profesores 
en México (Weiss, 2007). 
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Aun no se cuenta con un dato aproximado, pero se prevé que las cantidades han 
incrementado sustancialmente debido al alto número de posgrados que se han ofertado 
en México en los últimos años (Weiss, 2007). 
Para efectos de esta investigación, nos referiremos como investigador educativo 
al individuo que bajo rigor epistémico ha contribuido a la producción de conocimiento en 
el ámbito de la educación en general y publicado por lo menos en los últimos tres años 
(en cuenta regresiva a partir del mes de Junio del 2011), con un mínimo de estudios de 
posgrado finalizados, es decir, aquella persona que por su iniciativa y actuación en la 
educación, se ha abierto camino en el campo de la investigación educativa. 
 
Caracterización del investigador educativo en México mediante la teoría de 
campos. 
 
El concepto de campo se utilizó para caracterizar a la investigación educativa en 
México, y es considerado como un “campo en construcción” (Arredondo, et al., 1984, en 
Weiss, 2003) a través de la difusión de la teoría de Bourdieu. 
Escalante y Osorio (2004) describieron la estructura y dinámica del campo de la 
IE a partir de los capitales y el habitus que posee el investigador educativo en México. 
Los autores abordan la teoría de campos, argumentando que ésta se dirige al estudio 
de “microcosmos sociales”, profundizando en el entendimiento de la labor de los 
agentes, tanto en su descripción, como en las relaciones que desempeñan dentro de 
sus instituciones. 
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Para efectos de este estudio, se aborda la caracterización que hacen Escalante y 
Osorio (2004) del campo de la investigación educativa y de sus agentes, a través de los 
conceptos campo, capital cultural, capital social y capital simbólico, es decir se tomará 
por investigador educativo, al agente que posea suficiente capital cultural, social y 
simbólico y que ha ingresado al campo, en donde se lucha por la generación de 
conocimiento en educación. 
 
Teoría de campos 
 
Bourdieu enfatizó su obra en el estudio del microcosmos social, a partir de la teoría de 
campos, la cual concentra la interpretación del comportamiento de los agentes y las 
relaciones que residen entre ellos y las instituciones a las que pertenecen con el fin de 
proporcionar una caracterización social, cultural y de pensamiento en un campo 
específico. 
Al abordar la teoría de campos, se pretende conocer la lógica del campo de la IE, 
la manera en cómo se distribuyen las formas de poder que regulan su dinámica de 
manera sólida, ya que como indica Bourdieu (2005): 
… no es posible quedarse satisfecho con un modelo explicatorio que no sea 
capaz de diferenciar a aquellas personas -mejor dicho, posiciones- que la 
intuición ordinaria acerca del universo específico nos dice que son diferentes. En 
tal caso, uno debería averiguar qué variables que nos permiten diferenciarlas han 
sido omitidas (p. 164). 
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 La teoría de campos no busca otorgar una respuesta exacta a las incógnitas que 
se pretendan plantear, en su lugar, busca la elaboración de una construcción “que debe 
ser pensada desde cero” (Bourdieu, 2005, p. 167), de tal forma que requiere un 
planteamiento minucioso de preguntas, que identifiquen claramente al universo que se 
pretende emprender en un estudio. Bourdieu nos ofrece de esta forma “un sistema 
coherente de preguntas recurrentes que nos salva del vacío teórico del empirismo 
positivista y de la nulidad empírica del discurso teoricista” (Bourdieu, 2005, p. 167). 
La caracterización de un campo, se puede lograr mediante la interpretación de 
los conceptos capital y habitus, a través de los cuales se pretende describir la doble 
vida que reside en las estructuras que constituyen un universo social (Escalante y 
Osorio, 2004). 
De esta forma, la teoría de campos busca incorporar y cruzar tanto el enfoque 
estructuralista como el constructivista, lo cual supone la comprensión de estructuras 
objetivas, el modo de repartición de recursos que delimita los espacios sociales en 
donde se juega y la “experiencia inmediata” de los agentes con el fin de exponer los 
habitus que regulan intrínsecamente sus acciones y representaciones (Escalante y 
Osorio, 2004). 
Para efectos de este estudio, se implica el análisis de la perspectiva 
estructuralista a partir del capital cultural, capital social y capital simbólico de los 
investigadores de la educación, tomando en cuenta la descripción de las reglas del 
juego emitidas por dos instituciones de investigación educativa; el Consejo Mexicano de 
la Investigación Educativa y el Sistema Nacional de Investigadores. Estas instituciones 
de cierta forma, regulan el tránsito, lideran y emiten su juicio de valor en la identificación 
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de los agentes de la investigación educativa en México, para a su vez dotar de cierto 
capital simbólico y constituir de esta manera los diferentes niveles que poseen los 
investigadores de la educación y encontrar en esa diferenciación, la posible variación 
existente del uso que le dan a las Tecnologías de la Información y la Comunicación. 
 
El concepto de Campo. 
 
Bourdieu (2005) considera que el término campo, involucra pensar de modo relacional, 
de tal manera que lo real dentro del espacio de la sociedad, son las relaciones objetivas 
que existen independientemente de lo que anhela cada individuo. En este sentido, un 
campo pudiera ser comprendido como un espacio social en donde se juega por alguna 
necesidad específica, bajo ciertas reglas emitidas por la red de relaciones objetivas 
entre posiciones que determinan la situación y estructura de los agentes o instituciones. 
El campo es como un juego caracterizado por regularidades o reglas implícitas, 
no codificadas, sino emergentes del producto de la competencia de agentes, mismos 
que han considerado que vale la pena el ingreso al juego y que poseen capitales 
específicos a partir de los cuales pueden existir e influir en el campo (Bourdieu y 
Wacquant, 2005). Si bien, cada agente posee ciertas estrategias y maneras de influir y 
formar parte de un campo, es necesario precisar que estas estrategias dependen en 
una parte por el volumen y la estructura de su capital y en función de los habitus y por 
otra parte de las reglas del juego impuestas por las instituciones y agentes que la 
conforman. 
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Escalante y Osorio (2004) abordan el término campo como un “espacio de 
conflictos y competencias” (p. 35) que reside en las relaciones

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