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EL ESPAÑOL DEL CARIBE COLOMBIANO
Preprint · May 2023
DOI: 10.13140/RG.2.2.32596.68485
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Yolanda Rodríguez Cadena
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UNIVERSIDAD DEL ATÁNTICO 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EL ESPAÑOL DEL CARIBE COLOMBIANO 
INVESTIGACIÓN AÑO SABÁTICO 
 
 
 
 
 
 
 
YOLANDA RODRÍGUEZ CADENA 
 
 
 
 
BARRANQUILLA 
 
 
 
2020 
 
 
TABLA DE CONTENIDO 
INTRODUCCIÓN ................................................................................................................ 1 
CAPÍTULO I: LA COMPETENCIA COMUNICATIVA DE LA COMUNIDAD DE 
HABLA DEL CARIBE COLOMBIANO .............................................................................. 4 
CAPÍTULO II: EL ESPAÑOL DEL CARIBE EN EL MARCO DEL ESPAÑOL DE 
AMÉRICA ............................................................................................................................ 20 
CAPÍTULO III: CARACTERÍSTICAS FONÉTICO-FONOLÓGICAS .......................... 45 
DEL ESPAÑOL DEL CARIBE COLOMBIANO ............................................................... 45 
CAPÍTULO IV:CARACTERÍSTICAS MORFOSINTACTICAS EN EL ESPAÑOL DEL 
CARIBE COLOMBIANO ................................................................................................. 116 
CAPÍTULO V: CARACTERÍSTICAS LÉXICO-SEMÁNTICAS DEL ESPAÑOL DEL 
CARIBE COLOMBIANO ................................................................................................. 170 
CAPÍTULO VI: CARACTERÍSTICAS SOCIO-DISCURSIVAS Y 
SOCIOPRAGMÁTICAS EN EL ESPAÑOL DEL CARIBE COLOMBIANO ................ 182 
CAPÍTULO VII: ESPAÑOL DE INMIGRANTES: CONTACTOS DIALECTALES EN 
EL CARIBE COLOMBIANO ............................................................................................ 214 
CAPÍTULO VIII: EL ESPAÑOL DEL CARIBE Y SU PROCESO DE ADQUISICIÓN 
EVIDENCIA EMPÍRICA .................................................................................................. 220 
CAPÍTULO IX: REFLEXIONES TEÓRICAS DE LOS DATOS VARIABLES EN EL 
MARCO DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA ................................................... 226 
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ........................................................................... 236 
 
 
 
 
 
 
 
 
 1 
 
INTRODUCCIÓN 
 
En este momento no disponemos de un estudio sobre el español del Caribe colombiano 
basado en corpora orales de las diferentes comunidades de habla, y en análisis rigurosos de 
variables de tipo fonético-fonológico, morfosintáctico, léxico-semántico y discursivo, que 
tenga en cuenta procesamientos estadísticos descriptivos e inferenciales. 
 
La presente investigación pretende llenar parte de este vacío mediante el estudio 
sociolingüístico, sociodialectal y sociopragmático de fenómenos pertenecientes a dichos 
niveles lingüísticos. La metodología implicó el análisis de varios corpora, a saber: El corpus 
del Proyecto Sociolingüístico del Español de España y América en tres ciudades: 
Barranquilla (Preseea-Barranquilla), Cartagena (Preseea-Cartagena) y Valledupar (Preseea-
Valledupar); el corpus América-Español Coloquial en Barranquilla (Ameresco-
Barranquilla); el corpus del Léxico disponible en Barranquilla (Dispolex-Barranquilla), en 
Sabanalarga (Dispolex-Sabanalarga), en Soledad (Dispolex-Soledad). También se usaron 
recolecciones de datos de niños para observar la manifestación del dialecto caribeño en la 
adquisición. 
 
Además de los análisis de los corpora, se ha hecho una revisión de los resultados de las 
indagaciones del Grupo de Investigación para el Estudio Sociolingüístico del Caribe e 
Hispanoamérica (GIESCAH), el cual ha estudiado el español del Caribe colombiano durante 
más de una década. 
 
Los datos se han procesado en el Software Goldvarb 2.0 el cual ofrece resultados en 
estadística inferencial en recorridos binomiales que da cuenta de los pesos probabilísticos de 
cada una de las variables y variantes procesadas. 
 
La orientación teórico-metodológica de esta investigación es variacionista, por ello, dentro 
de las pesquisas bibliográficas no se tuvieron en cuenta aquellos trabajos que no contemplan 
el componente cuantitativo, clave para establecer las tendencias sociolingüísticas, 
 2 
sociodialectales y sociopragmáticas de una modalidad lingüística como lo es el español del 
Caribe colombiano, tema de estudio de esta investigación. 
 
Los resultados que se han obtenido, descrito y discutido en esta investigación se enmarcan 
en una hipótesis de la competencia comunicativa, de la cual damos un posible modelo al cual 
se integran las diferentes características sociolingüísticas, sociodialectales y 
sociopragmáticas estudiadas. 
 
El presente estudio no pretende ser exhaustivo, por cuanto son muchas las características 
lingüísticas del español caribeño; muchas de ellas han sido estudiadas por el grupo GIESCAH 
desde la sociolingüística; pero hay todavía un camino largo por recorrer. Por esta razón, el 
lector encontrará fenómenos que no se incluyeron, debido también a las limitaciones 
temporales de esta investigación fue producto de un año sabático otorgado por la Universidad 
del Atlántico. 
 
En lo que sigue, se hallarán los siguientes capítulos: I: “La competencia comunicativa de la 
comunidad de habla del Caribe colombiano”, en el cual se argumentan teóricamente sus 
componentes. II: “El español del Caribe en el marco del español de América”; aquí se 
discuten los rasgos que dieron origen a una propuesta dialectal del español de América; y se 
formalizan desde las reglas de la fonología generativa, para luego ubicar al español caribeño 
colombiano, con su respetiva zonificación; esta sirvió de base para los análisis, por cuanto se 
presentan resultados de las tres subzonas dialectales caribeñas principales determinadas por 
la tradición dialectológica colombiana. III: “Características fónicas del español del Caribe 
colombiano”; en este capítulo se plantean las bases teórico-analíticas para el estudio fónico 
del español del Caribe colombiano y se describenlas características fonético-fonológicas de 
este dialecto desde la sociolingüística variacionista, con explicaciones desde el modelo 
fonológico de la Teoría Optimal (TO). IV: “Características morfosintácticas del español del 
Caribe colombiano”, en el cual se clasifican los rasgos en tres clases: (a) la sintaxis 
pronominal en la cual se estudia el ustedeo, los pronombres “yo, tú no deíctico, uno” y los 
posesivos; (b) la sintaxis verbal, en la cual se analiza el Ser focalizador y las perífrasis 
verbales; (c) la sintaxis oracional en la que se dan resultados sobre el orden oracional y el 
 3 
uso canónico y no canónico de la expresión “de que” (dequeísmo). V: “Características 
semántico-léxicas”; en este capítulo se ofrecen datos sobre el léxico disponible en varias 
localidades caribeñas y unos resultados sobre el uso de la metáfora. VI: “Características 
socio-discursivas y socio-pragmáticas”; en este capítulo se hace una estudio de la atenuación 
y los marcadores discursivos en Barranquilla, Cartagena y Valledupar, en el plano 
comparativo. VII: “El español de inmigrantes: contactos dialectales en el Caribe 
colombiano”; en este se dan resultados fónicos sobre el español en contacto, en una 
perspectiva interdialectal. VIII: “El español del Caribe y su proceso de adquisición: evidencia 
empírica y teórica”; aquí se ofrecen resultados de la variación fónica en los niños y se 
contrasta con la de los adultos, con base en procesos estadísticos inferenciales; también se 
lleva a cabo una discusión teórica de los datos. IX: “Reflexiones teóricas de los datos 
variables del español de Caribe en el marco de la competencia comunicativa”; en este 
capítulo se retoma la hipótesis de la competencia comunicativa en relación con los resultados 
y se plantean discusiones teóricas desde varias perspectivas. 
 
Finalmente, aparece la bibliografía en la que se da cuenta de la amplia indagación en la que 
está basada esta investigación, la cual esperamos sea un aporte a la descripción del Caribe 
colombiano que genere otros estudios. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 4 
CAPÍTULO I 
LA COMPETENCIA COMUNICATIVA DE LA COMUNIDAD DE HABLA DEL 
CARIBE COLOMBIANO 
 
1.1.COMPETENCIA COMUNICATIVA: UN POCO DE HISTORIA 
 
El concepto “competencia comunicativa” es usado en sociolingüística para referirse al 
conocimiento subyacente que tiene el hablante de las reglas de la gramática (en el más amplio 
sentido: fonología, morfología, sintaxis, léxico y semántica), pero también de las reglas para 
su uso en circunstancias socialmente apropiadas. La noción fue introducida por Hymes en 
1960 (1962, 1964, 1972) en contraposición al concepto de competencia lingüística de 
Chomsky (1965). 
 
El concepto de competencia comunicativa supera el de competencia lingüística propuesto 
por la gramática generativa y supone varios aspectos: 
 
1. La descripción gramatical debe acompañarse con condiciones de pertinencia 
2. La complementariedad del código lingüístico con otros códigos igualmente 
gobernados por reglas: códigos no verbales 
3. La competencia no puede estudiarse separada de la actuación 
4. La participación, la actuación y el conocimiento intersubjetivo son componentes 
esenciales de la capacidad de conocer una lengua. 
 
Hymes plantea que los hablantes adquieren una competencia sobre cuándo hablar y cuándo 
no, y sobre qué hablar, con quién, cuándo, dónde y de qué manera. Un niño llega a ser capaz 
de realizar un repertorio de actos de habla, de tomar parte en eventos comunicativos y de 
evaluar las realizaciones de los otros. Esta competencia va de la mano de las actitudes y 
motivaciones que conciernen al lenguaje, a sus rasgos y usos. Así como de la competencia y 
las actitudes con respecto a la interrelación del lenguaje con los otros códigos de conducta 
 5 
comunicativa (Hymes, 1972). Hymes en su libro Vers la compétence de la communication 
(1984), trata este concepto después de revisar el término competencia lingüística propuesto 
por Chomsky y afirma que éste es limitado, pues: 
 
Un membre normal d'une communauté possède un savoir touchant à tous les aspects 
du système de communication dont il dispose. Il manifeste ce savoir dans la façon 
dont il interprète et évalue la conduite des autres, tout comme la sienne propre. (p.89) 
 
Después de la propuesta de Hymes, han sido varios los autores los que han discutido este 
concepto. Fishman (1979, p. 2) considera dentro de la competencia comunicativa las reglas 
de interacción social que se definen por "quién habla a quién (interlocutores), qué lengua 
(variedad regional, variedad de edad, sexo o estrato social), dónde (escenario), cuándo 
(tiempo), acerca de qué (tópico), con qué intenciones (propósito) y consecuencias 
(resultados)". 
 
por ejemplo, Canal y Swain (1980) plantean tres componentes de la competencia 
comunicativa: la competencia gramatical integrada por los elementos lexicales y las reglas 
de la morfología, la sintaxis, la gramática semántica de la frase y de la fonología; la 
competencia sociolingüística, donde ubica las reglas socioculturales y las discursivas; y la 
competencia estratégica, formada por las estrategias verbales que pueden ser usadas para 
compensar las pérdidas, sea por la variación o por una competencia incompleta. 
 
Moirand (1982, p. 20) plantea la competencia comunicativa como conocimiento y 
apropiación y también hace su propuesta de componentes: el lingüístico, definido como la 
capacidad para usar los modelos fonéticos, lexicales, gramaticales y textuales; el componente 
discursivo definido como el conocimiento y la apropiación de diferentes tipos de discurso y 
su organización, en función de los parámetros de la situación comunicativa, en los cuales se 
producen e interpretan; un componente referencial, que es el conocimiento del dominio de la 
experiencia y de los objetos del mundo y de sus relaciones; y el componente sociocultural 
definido como el conocimiento y apropiación de las reglas sociales y de las normas de 
 6 
interacción entre los individuos y las instituciones, el conocimiento de la historia cultural y 
de las relaciones entre los objetos sociales. 
 
Bachman (1990) es otro autor que considera la competencia comunicativa como el 
conocimiento y la capacidad “for implementing or executing that competence in appropriate 
contextualised communicative language use” (Bachman, 1990, p. 84); propone la 
competencia del lenguaje (‘language competence’), integrada por la competencia 
organizacional y la competencia pragmática. En la primera ubica la competencia gramatical 
y la textual; éstas “compromises those abilities involved in controlling the formal structure 
of language for producing or recognizing grammatically correct sentences, comprehending 
their propositional content, and ordering them to form texts” (Bachman, 1990: 87). La 
segunda, la competencia pragmática está integrada por la competencia ilocucionaria y la 
competencia sociolingüística. 
 
Pilleux (2001, p. 145) plantea por su parte varios componentes de la competencia 
comunicativa: la competencia lingüística (morfología, sintaxis, fonética, fonología, 
semántica), la sociolingüística (reglas de interacción social, modelo de SPEAKING de 
Hymes, competencia interaccional, competencia cultural), la pragmática (competencia 
funcional, intención, implicatura, principio de cooperación, presuposición) y la 
psicolingüística (personalidad, sociocognición, condicionamiento afectivo). De estos 
términos, es necesario aclarar varios; veamos: 
 
La competencia cultural la define el autor como la capacidad para comprender las normas de 
comportamiento desde el punto de vista de los miembros de una cultura, y actuar de modo 
que pueda ser entendido por dichos miembros; las implicaturas se definen como ciertas 
presunciones contextuales vinculadas con la "cooperación" de los participantes en una 
conversación; y la presuposición esotro tipo de inferencia pragmática, está unida más 
estrechamente con la estructura lingüística de las oraciones); la sociocognición la define 
como las representaciones mentales, junto a las actitudes con que los hablantes entran en una 
interacción y visualizan al otro, afectan la estrategia discursiva; es de tipo colectivo, mientras 
que los condicionamientos afectivo son de orden individual y se definen como los rasgos 
 7 
constantes de una persona, su personalidad, como sus estados de ánimo, son factores 
esporádicos que afectan la cantidad y la calidad de su interacción en eventos específicos, 
(Pilleux, 2001, p. 148). 
 
Las propuestas mencionadas no incluyen los aspectos semióticos; por ello es necesario 
mencionar un autor más, Charaudeau quien plantea la competencia semiolingüística la cual 
define así: 
 
La compétence sémiolinguistique exige de tout sujet qui communique et interprète 
qu’il soit apte à reconnaître et manipuler la forme des signes, leurs règles de 
combinaison et leur sens, sachant que ceux-ci sont employés pour exprimer une 
intention de communication, en relation avec les données du cadre situationnel et les 
contraintes de l’organisation discursive. C’est à ce niveau que se construisent phrase 
et texte. Pour construire un texte, il faut donc une certaine aptitude à ajuster la mise 
en forme de celui-ci à une intention, en fonction des contraintes précédemment 
définies, ce qui veut dire que cette mise en forme dépend, en partie, des habitudes 
d’écriture et d’oralité qui prévalent dans chaque situation et dans chaque culture, car 
chacune de celles-ci n’a pas les mêmes habitudes d’organisation des textes. (2001, p. 
346). 
 
El autor propone cuatro tipos de competencias dentro de las cuales se encuentra ésta definida 
como la capacidad para reconocer y manipular la forma de los signos, sus reglas de 
combinación y sus sentidos que poseen intenciones comunicativas en relación con la 
situación y las restricciones de la organización discursiva; también propone otras tres 
competencias más (Charaudeau, 2001, p. 344): la competencia situacional que exige que el 
sujeto que comunica o interpreta sea capaz de construir su discurso en función de: (a) la 
identidad de los participantes del intercambio, el estatus, el rol social, y en la jerarquía; (b) 
la finalidad de la comunicación; la competencia discursiva la cual exige que el sujeto sea 
capaz de reconocer y de manipular los procedimientos de la puesta en escena del discurso en 
función de las restricciones del marco situacional en los planos enunciativo, narrativo y 
explicativo; y la competencia semántica que se refiere al entorno cognitivo compartido 
 8 
dentro de la sociedad; está formada por: (a) el saber de conocimiento o percepciones y 
definiciones más o menos objetivas del mundo que forman parte de nuestras experiencias 
compartidas; (b) los saberes de creencia que es el conocimiento de los sistemas valores. 
Todas estas propuestas no han tenido una verificación empírica, tal como lo establece 
Germain (1993, citado por Nanthasilp, p. 126-1271): “aucun de ces modèles n’a encore été 
l’objet de vérification empiriques, et par conséquent, on ignore le véritable degré 
d’adequation de ces distinctions conceptuelles à la réalité”. Uno de los objetivos de este 
capítulo es establecer evidencias teórico-empíricas de una propuesta sobre la competencia 
comunicativa que retoma los postulados que se han hecho hasta el momento y ofrece 
resultados de las diferentes investigaciones realizadas dentro del grupo GIESCAH. 
 
Es necesario aclarar que los componentes que se han propuesto para la competencia 
comunicativa se han demostrado empíricamente, pero de manera aislada; lo que Germain 
plantea es que un modelo en conjunto, con sus diferentes componentes interactuando, no ha 
tenido evidencia empírica. 
 
Veamos la propuesta que aquí se hace de los diferentes componentes de la competencia 
comunicativa, basados en las diferentes propuestas y la propia: 
 
1.2.HACIA UN MODELO DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA 
Considero que los diferentes componentes son: la competencia lingüística, la competencia 
sociolingüística, la competencia pragmática, la competencia discursiva, la competencia 
semiolingüística, la competencia psicolingüística y la competencia estratégica. 
 
Competencia lingüística 
 
Está formada por las estructuras lingüísticas fonológicas, morfológicas, sintácticas y 
semántico léxicas que determinan la lengua como sistema. De igual manera se incluyen aquí 
las reglas o restricciones que rigen el uso de dichas estructuras y elementos. 
 
1 Nanthasilp, Sukanya, “La compétence de communication en didactique du francais langue étrangère”; 
http://www.damrong-journal.su.ac.th/upload/pdf/69_11.pdf, recuperado 12/05/2017. 
 9 
Pero también forman parte de la competencia lingüística la variación en estos cuatro niveles 
lingüísticos que forman parte del diasistema. 
 
Por ejemplo, dentro de las estructuras lingüísticas del sistema encontramos el sistema 
fonológico del español donde están todos los segmentos fónicos con sus rasgos, 
independientemente de las variaciones dialectales; pero dentro del diasistema encontraríamos 
la variación alofónica que está regulada por restricciones tanto de tipo sintagmático como 
dialectal: aspiración de la /-s/ implosiva, por ejemplo. 
 
 
Fuente propia 
 
Competencia sociolingüística 
 
En esta competencia encontramos las reglas de interacción social y comunicativa que se 
definió la etnografía del habla en el marco del evento comunicativo; son las normas de 
 10 
interacción e interpretación que la comunidad de habla posee en la interrelación de elementos 
como los participantes, el tono (rasgos sicoafectivos del habla), el entorno y la situación 
comunicativa, los instrumentos (canal y forma del habla) los fines y géneros. 
 
Dentro de esta competencia también encontramos las reglas variables, la cuales están 
integradas por los distintos fenómenos de la competencia lingüística que actúan como 
marcadores sociolingüísticos dentro de la comunidad de habla, debido a su uso por los grupos 
sociales marcados por el sexo, la edad, el nivel de instrucción, la clase social, la procedencia, 
la etnia y otros rasgos de conflicto como la red social y los modos de vida. 
 
La competencia pragmática 
 
A esta competencia pertenecen todas las normatividades de los distintos actos de habla y 
eventos comunicativos en las comunidades; actos como, por ejemplo: saludar, hablar por 
teléfono, invitar, rechazar una invitación, informar, entre otros, los cuales están 
convencionalizados incluso según la cultura. 
 
El acto de habla encuentra su fuente en los planteamientos de la pragmática en la que se 
retoma el planteamiento de acción comunicativa con tres elementos: acto locutivo, ilocutivo 
y perlocutivo. Pero la etnografía de la comunicación agrega otros aspectos de las teorías 
locales de la comunicación y de la interpretación: conexión entre modos de producción e 
interpretación comunicativa; la autoidentificación del hablante y de su habilidad para 
controlar la comunicación; la identidad sociocultural. 
 
 La etnografía de la comunicación explica en el acto de habla, la relación entre la 
realidad subjetiva del hablante, la forma lingüística elegida y la respuesta de la audiencia en 
el marco de normas sociales. 
 
 
 
 
 11 
La competencia discursiva 
 
Esta competencia está formada por los modos de organización discursiva, tal como los 
establece Charaudeau, enunciativo, narrativo, descriptivo, explicativo y argumentativo; 
también encontramos en esta competencia los géneros y estructuras discursivas verbales, 
orales y escritas, de las distintas comunidades de habla; otro componente son las reglas y 
estrategias discursivas. Dentro de esta competencia se ubican las normas de la oralidad y la 
escritura en los planos textuales y discursivos. 
 
Lacompetencia semiolingüística 
 
La definimos como lo plantea Chauraudeau; pero agregamos aquí los símbolos e índices, tal 
como lo establece la teoría semiótica. Esta competencia plantea una interacción entre lo 
verbal y lo no verbal, de tipo semiótico. 
 
La competencia psicolingüística 
 
La concebimos como lo establece Pilleux, pero, además de la sociocognición, la personalidad 
y los condicionamientos afectivos, considero que en ella también se contemplan las 
representaciones sociodiscursivas y la autopercepción de la competencia en la cual se ubican 
las concepciones de las actitudes y creencias, los estereotipos, la inseguridad lingüística, el 
prestigio lingüístico, las estigmatizaciones, entre otros aspectos subjetivos. 
 
La competencia estratégica 
 
Ubicamos aquí todo tipo de elemento, recurso o estrategia lingüístico-semiótica que es usada 
en las situaciones de interlengua, bilingüismo y multilingüismo. 
 
 
 
 12 
1.3. LOS REGISTROS Y SU RELACIÓN CON LA COMPENTENCIA 
COMUNICATIVA 
La competencia comunicativa es usada en contextos sociopragmáticos específicos; por ello, 
es necesario que tratemos el tema de los registros y estilos. 
 
El registro semiinformal y el coloquial 
 
El término registro se relaciona con la variación diafásica en la cual se encuentran otros 
conceptos usados en la investigación sociolingüística y sociopragmática, como el de estilo. 
Dado que en esta investigación se usarán los corpora de Preseea y Ameresco que fueron 
obtenidos mediante la metodología sociolingüística variacionista, en el marco del concepto 
de estilo y registro, es necesario que se discutan estos conceptos aquí. 
 
El estilo ha tenido gran importancia empírica, teórica y metodológica en las investigaciones 
variacionistas. Labov (1972, p. 79) propone controlar el contexto y definir los estilos de 
discurso con el fin de verificar la hipótesis de la variación regular . Esta tarea de 
determinación y diferenciación de estilos se convierte en una herramienta metodológica 
eficiente para la obtención de una gran cantidad de datos variados y de calidad. En efecto, 
con base en esta variable, se establecen axiomas metodológicos que actúan como principios 
de trabajo; estos axiomas son (Labov, 1984, p. 29): 1) No hay un solo estilo de los hablantes, 
sino una serie de cambios dependientes del tópico, los participantes, el canal o el contexto 
social más amplio. 2) Los estilos se pueden ordenar en una dimensión única medida por la 
cantidad de atención prestada al habla2 . 3) El estilo vernáculo, en el que se presta la mínima 
 
2 Este axioma ha sido objeto de varias críticas. En primer lugar se ha cuestionado el carácter continuo y lineal 
del abanico estilístico por la naturaleza de los estilos involucrados: de habla y de lectura. La idea central aquí 
es que estos últimos no son objeto de las mismas restricciones situacionales que los estilos conversacionales, 
lo cual los sitúa como partes diferentes dentro del repertorio de los hablantes y no como puntos en un continuo 
lineal único (Milroy, 1987, p. 106; Romaine, 1984, p. 95). Estas restricciones aluden al hecho de que en el 
discurso oral el estilo está en parte determinado por la relación con el interlocutor, mientras que en el discurso 
leído, se establece una relación entre el lector y el texto, la cual puede variar de un individuo a otro. La crítica 
plantea entonces que Labov no controló en sus investigaciones los aspectos enunciados y por ende se pone en 
duda la validez de la comparación entre los estilos de habla y los de lectura (Moreno-Fernández, 1992, p. 63). 
Es evidente que los elementos comunicativos que intervienen en los estilos hablados y en los de lectura son 
diferentes y las relaciones entre dichos elementos se reordenan de modo distinto. Mientras en los primeros está 
el contexto formal o informal, la situación comunicativa de entrevista o de conversación espontánea, los 
 13 
atención al habla, proporciona los datos más sistemáticos para el análisis lingüístico3 . 4) 
Cualquier observación sistemática de un hablante define un contexto formal donde se presta 
atención al habla más de lo mínimo. 5) Las entrevistas cara a cara son los únicos medios para 
obtener el volumen y la calidad de habla grabada necesarios para el análisis cuantitativo. 
Estos axiomas se refieren a la tipología de estilos (axioma 1), las dimensiones en que se 
ordenan (axioma 2), el principio que rige su clasificación (axiomas 3 y 4) y su repercusión 
en el análisis (axioma 5). 
 
Labov propone un abanico estilístico que le permite el acceso a una escala con grados de 
formalidad – informalidad; este abanico está dividido en los estilos de habla, menos formales 
y los estilos de lectura, más formales (1972, pp. 71-109). En los primeros se encuentran: el 
estilo A, obtenido en las situaciones que evaden las restricciones sociales de la situación de 
entrevista; y el estilo B, que corresponde a la entrevista semidirigida, cara a cara la cual se 
 
participantes – investigador, informante y terceros -, y el canal oral, entre otros elementos; en los estilos de 
lectura se halla el contexto formal, la situación de entrevista, los dos participantes y el canal escrito, con la 
posibilidad de que el informante guíe más o totalmente su atención hacia el texto que hacia su interlocutor. Lo 
que quiero anotar aquí es que los estilos propuestos por Labov son artificios metodológicos que le permiten 
acceder a las dimensiones estilísticas que se ubican en una escala que va de la menor a la mayor formalidad. 
Hay pues, formas estilísticas que operan como instrumentos en el plano metodológico (estilos de habla 
labovianos); dimensiones estilísticas (Moreno-Fernández, 1992, p. 66) traducidas en el rango formalidad – 
informalidad, y que se expresan mediante rasgos (referenciales y estilísticos, Hymes, 1974, p. 439); y formas 
estilísticas o estilos de habla orales y escritos que forman parte del repertorio de la comunidad de habla y operan 
en el nivel de la realidad comunicativa. Las primeras permiten acceder a las segundas; y las terceras se sitúan 
en la escala de las dimensiones cuyas fronteras no son claramente perceptibles. Asimismo, los grados de 
formalidad dependen de los factores involucrados en los eventos comunicativos (Moreno-Fernández, 1992, p. 
68). 
3 Este axioma también ha sido blanco de varias críticas. La objeción principal al respecto es que el audio-
monitoreo del hablante sobre su propio discurso no puede ser elemento que determine la variación estilística, 
pues hay otros elementos del evento comunicativo que intervienen. Bell propuso que es la audiencia el elemento 
predominante en la determinación del estilo; dicha audiencia está integrada por los roles, destinatario, auditorio, 
escuchas casuales (overhearers) y escuchas-espías (eavesdroppers) (1984, pp. 145-204). No obstante, esta 
propuesta deja sin explicación los casos en que algunas variables son sensibles al público y otras no; tampoco 
da cuenta de cuál o cuáles características del interlocutor provocan reacciones en los hablantes (Silva-Corvalán, 
2001, pp. 124-125). Además de estos hechos, la propuesta de la audiencia como principio generador del estilo 
posee complicaciones, porque puede haber una gran cantidad de variación estilística en hablantes con audiencia 
constante. En efecto, Labov afirma que un conjunto mayor de pruebas a las usadas por Bell revela dicha cantidad 
de variación estilística; las diferencias estilísticas halladas entre clases abiertas y cerradas de discurso fortalecen 
el planteamiento de Labov sobre el grado de atención al discurso como elemento importante de la variación 
estilística (1996: 259). Si bien hay otros elementos que influyen en ésta, como la audiencia, por ejemplo, no se 
puede afirmar que alguno de ellos sea el preponderante. La atención al discurso se revela como un principio 
organizador útil del estilo (Labov, 1996, p. 259); puede incluso tener una importancia mayorsi en el plano 
psicosocial de la producción lingüística se asume como efecto psicolingüístico dependiente de la forma en que 
se manifiestan los factores del intercambio comunicativo (Moreno Fernández, 1992, p. 69). 
 
 14 
usa en el corpus Preseea-Barranquilla. En los formales están el estilo C de lectura de textos, 
el estilo D de lectura de lista de palabras, y el D’, lectura de pares mínimos. El estilo C es 
menos formal que los últimos por la manera como está estructurado: en un registro coloquial, 
en el dialecto local de la comunidad de habla y con un contenido sencillo, ameno para el 
informante, y que forme parte del conocimiento sociocultural del grupo a la que pertenece. 
Los estilos D y D’ se ubican en el extremo de la escala de formalidad porque están centrados 
en la lengua y exigen la atención del hablante sobre los hechos lingüísticos que tiene que leer 
y diferenciar, tales como palabras con las variables fonológicas seleccionadas por el 
investigador, y pares de palabras cuya diferencia radica en el cambio de un solo segmento 
fónico. 
 
En lo que respecta al concepto registro, se ha definido como “a general cover term for all 
language varieties associated with different situations and purporses” (Biber, Finegan, 1994, 
p. 32; Biber, 1995, p. 1); mientras los dialectos y sociolectos se han relacionado con aspectos 
geográficos y socioculturales, los registros se han considerado como parte de la variación 
diafásica y se han vinculado con aspectos pragmáticos referidos al contexto y la situación 
comunicativa con sus múltiples elementos; son entonces variedades definidas 
situacionalmente y de la misma manera como en la variación dialectal y sociolectal, en la 
diafásica los hablantes hacen selecciones lingüisticas y discursivas. En efecto, se ha 
demostrado que hay elección de marcas léxicas, morfosintácticas y fonético-fonológicas en 
la variación dialectal y sociolectal; de la misma manera, en la diafásica, tanto en los registros 
como los estilos, los hablantes realizan selecciones. uno coloquial, expresos en la 
conversación semidirigida y la espontánea, respectivamente. 
 
Para finalizar esta teorización del registro es necesario mencionar que posee carácter gradual 
(Biber, 1994, p. 36). Esta gradualidad se propone a partir de una serie de rasgos que van de 
lo prototípico a lo no prototípico; véase a continuación las características de los registros 
coloquial y semiinformal Briz (Briz., 1995; Briz y grupo Val.Es.Co., 2002): 
 
 
 
 15 
REGISTRO COLOQUIAL (+ más) REGISTRO SEMIINFORMAL (- menos) 
+ relación social o funcional de igualdad 
entre los interlocutores: acercamiento social 
o de los papeles comunicativos en un 
momento dado. 
 
- relación social o funcional entre los 
interlocutores 
 
+ relación vivencial de proximidad entre 
estos: saberes, experiencias y contextos 
compartidos. 
 
- relación vivencial de proximidad entre 
estos - marco interaccional familiar - 
cotidianidad temática de la interacción 
 
+ marco interaccional familiar: relación de 
cotidianidad de los participantes con el 
marco espacial en el que se sitúa la 
interacción. 
 
- planificación sobre la marcha 
 
+ cotidianidad temática de la interacción: 
temas de la vida cotidiana, no 
especializados. 
 
- cotidianidad temática de la interacción: 
temas de la vida cotidiana, no 
especializados. 
 
+ planificación sobre la marcha. 
 
- planificación sobre la marcha. 
 
+ fin interpersonal. 
 
- fin interpersonal 
 
+ tono informal. 
 
- tono informal 
 
Lo prototípico coloquial se establece a partir de los cuatro primeros rasgos coloquializadores; 
Briz, (p. 127) concluye lo siguiente: 
 
“Coloquial es, según lo anterior, un concepto que dibuja una situación de comunicación 
precisa, resumida en la inmediatez, la aproximación o acercamiento social y discursivo, así 
 16 
como en los rasgos asociados a dicha situación. La menor presencia de todos estos rasgos 
determina grados de coloquialidad y, en consecuencia, que de lo coloquial prototípico se pase 
a hablar de la periferia de lo coloquial”. 
 
Lo prototípico de lo formal, lo caracteriza así Val.Es.co: 
 
La gradualidad se concibe aquí en que la reducción de formalidad se da cuando se reducen 
estos rasgos, lo cual transforma el centro o prototipo en la periferia de lo formal. 
 
Hasta el momento hemos descrito los dos conceptos, estilo y registro; ahora es necesario que 
definamos la relación entre los dos para concluir este apartado teórico. Una manera de 
solucionar la relación entre registro y estilo, la propone Silva-Corvalán y Enrique-Arias, la 
cual tomamos en esta investigación: 
 
En todo dialecto hay variaciones según registro y según estilo. El concepto de registro 
se refiere a variaciones lingüísticas asociadas con el propósito de la interacción y el 
medio (oral, escrito) en el que esta se desarrolla. Los registros se distinguen por sus 
variaciones léxicas y gramaticales (Sánchez-Muñoz 2009). Ejemplos de registros son 
la prosa académica escrita, las recetas de cocina, los medios sociales como el tuiteo, 
el correo electrónico, la conversación social informal. Ahora bien, en todo registro 
hay variación según estilo o nivel de lengua. Simplificando, podemos distinguir entre 
estilo formal y estilo informal o coloquial, determinados por el contexto social de la 
comunicación y la relación entre los participantes en la interacción. En el extremo de 
formalidad está el nivel culto, propio de discursos, clases y obras literarias, mientras 
que en el extremo opuesto está el nivel o estilo vulgar. (2017, pp. 17-18). 
 
En esta investigación se toman entonces los dos conceptos, el estilo, pues describe la 
conversación semiidirigida del corpus Preseea, en su carácter semiinformal; y el registro, por 
cuanto en él se ubica la metodología de recolección del corpus Ameresco, con la 
conversación coloquial. Retomando la propuesta de Silva-Corvalán y Enrique-Arias (2017) 
descrita arriba, podemos decir que la conversación semidirigida se ubica en un estilo y un 
 17 
registro seimiinformal y la conversación coloquial se sitúa en un estilo y registro espontáneo, 
vernacular, coloquial. 
 
1.4. LA ADQUISICIÓN DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA 
 
Los niños adquieren su competencia comunicativa en sus comunidades de habla y luego 
ingresan a la escuela donde deben enriquecerla con las competencias en lectura y escritura, 
lo que la bibliografía anglosajona llama literacidad. Y ciertamente en el contexto escolar se 
adquieren otras habilidades lingüístico-comunicativas relacionadas con la escritura en lo que 
respecta a la comprensión y producción de textos. Veamos un ejemplo de este 
enriquecimiento de la competencia comunicativa: en la competencia lingüística el niños 
adquiere conocimiento morfosintáctico en cuanto al uso de estructuras oracionales complejas 
subordinadas, claves en la construcción de los párrafos de un texto; también adquiere 
conocimiento semántico-léxico, pues aumenta el vocabulario patrimonial estándar y los que 
corresponden a las jergas de las distintas áreas del saber; además de una serie de elementos 
léxicos pertenecientes a la cohesión textual de la escritura (una serie de conectores de 
diferentes tipos: adversativos, concesivos, consecutivos, causales, etc.), los cuales agregan al 
léxico de los marcadores discursivos orales que maneja dentro de su comunidad de habla. El 
niño también adquiere conocimiento fonológico-grafemático-textual, en lo que respecta al 
reconocimiento de la palabra como unidad separable cuando adquiere la escritura, pero 
también en cuanto a las reglas de puntuación que encuentran su correlato en las pausas de la 
oralidad. 
 
En cuanto a las otras competencias, los niños adquieren y enriquecen su competencia 
discursivo-textual, pues si bien ya poseen habilidades para narrar, describir y aún argumentar 
en la oralidad, dentro de lasinteracciones cotidianas, ellos deben obtener estos modos de 
organización discursiva y estructuras textuales pero en de la modalidad escrita; deben 
adquirir las diferentes superestructuras y las organizaciones del contenido en los procesos de 
coherencia y cohesión de los diferentes tipos de texto que determinan la construcción de 
macro y microestructuras. En cuanto a la competencia pragmática y sociolingüística, los 
 18 
niños deben aprender la distribución de los diferentes textos en los contextos socioculturales 
y pragmáticos, sus fines, intenciones comunicativas, dentro de las comunidades. 
 
Toda esta competencia comunicativa enriquecida es la que usan los niños en la producción 
de textos, pero también en la comprensión de estos. Es un proceso de doble vía. La evidencia 
empírica de la competencia comunicativa la veremos en los siguientes capítulos que versan 
sobre el Español del Caribe. 
 
1.5.La comunidad de habla 
 
La comunidad de habla como concepto teórico cuenta con una larga tradición; se pueden 
mencionar las siguientes propuestas: la comunidad de habla como unidad básica de la 
investigación sociolingüística (Gumperz, 1971; Labov, 1966, 1972, 2001; Romaine, 1982; 
Milroy, 1987) cuyos miembros comparten al menos una variedad lingüística, unas reglas de 
interpretación de uso, unas actitudes y unas mismas valoraciones de las formas lingüísticas 
(Gumperz 1971; Labov 1966; Hymes, 1974; Moreno Fernández, 1997. Silva Corvalán, 
2001). Los miembros de la comunidad ponen en uso su variedad en contextos sociales y 
situacionales (Labov, 1972; Hymes, 1972; Fishman, 1972). De este uso lingüístico emerge 
la variación. Por ello, los rasgos fonéticos, gramaticales, léxico-semánticos y discursivos 
pueden covariar con otros elementos lingüísticos o extralingüísticos (Labov, 1971; Milroy, 
1987b; Trudgill, 1974; Chambers, 1995). Estos elementos están dados por la estructura o 
formación social y cultural de las comunidades y por la variación diafásica formada por los 
estilos de habla, en tanto posibilidades de actuación comunicativa con diferentes grados de 
formalidad (Labov, 1974; Moreno Fernández, 1992; Giles y Powesland, 1975; Biber y 
Finegan, 1994; Carranza, 1982). 
 
El estudio de las relaciones sociales y lingüísticas puede realizarse en un micronivel que debe 
estar vinculado al estudio de estructuras sociales más amplias, dentro de las cuales se insertan 
las relaciones del micronivel; esto permitirá tener en cuenta tanto realidades sociales de 
alcance limitado cercanas al entorno del grupo y del individuo, al igual que sus relaciones 
 19 
con la organización social (clase social, modos de vida) que están por encima (Labov 2001. 
Milroy, 1987; Milroy y Milroy, 1992; De Lastra y Martín Butragueño, 2000). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 20 
 
CAPÍTULO II 
EL ESPAÑOL DEL CARIBE EN EL MARCO DEL ESPAÑOL DE AMÉRICA 
 
Hablar del español del Caribe implica suponer de antemano que existe una zona identificada 
geográfica y lingüísticamente. La identificación geográfica está relacionada con los procesos 
históricos, sociales, económicos, políticos y culturales que se han consolidado en las distintas 
zonas insulares y continentales que conforman la región situada en el mar Caribe. La 
identificación lingüística se refiere a los fenómenos fonético-fonológicos, morfosintácticos 
y léxicos que han sido señalados y analizados por los distintos investigadores, como típicos 
del español de Caribe. El objetivo de este capítulo plantear si el Caribe hispánico es una zona 
dialectal. Para llevarlo a cabo, nos ocuparemos en primer lugar de la caracterización histórico 
social de la región; en segundo lugar, de la ubicación y tratamiento del español del Caribe en 
las propuestas de división dialectal del español de América. 
 
La división dialectal del español americano 
 
Antes de reflexionar sobre la ubicación del español del Caribe, es necesario detenerse en las 
diferentes propuestas de división dialectal realizadas en el siglo XX por algunos intelectuales 
y lingüistas. 
 
Para analizar las propuestas partiremos de los criterios lingüísticos en que se apoyan, del tipo: 
fonético-fonológicos, léxicos y morfosintácticos. 
 
Los criterios fonético-fonológicos se basan en los siguientes fenómenos: (1) yeísmo y 
žeismo; (2) el mantenimiento, sonorización, aspiración y elisión de /-s/; (3) el mantenimiento 
de la distinción fonológica entre /l/ y / ɾ / o su neutralización; (4) la velarización de /n/ y / ɾ/; 
(5) la aspiración de /r/; (6) las variantes de /x/, velar, glotal, palatalizada; (7) las diferentes 
articulaciones de las oclusivas sonoras /b/, /d/, /g/, como oclusivas plenas, fricativizadas, 
ensordecidas o elididas; (8) las articulaciones de la / ʧ /, como africada, fricativa y adherente. 
 21 
Varios de estos fenómenos han sido considerados como generales en el español de América 
y otros como típicos de algunas regiones. Veamos en orden cronológico, los tratamientos que 
los intelectuales y lingüistas han realizado sobre estos fenómenos. Intentaré formalizar en el 
modelo fonológico SPE, las descripciones fonético-fonológicas de los autores, con el fin de 
analizar el carácter explícito de las afirmaciones y de este modo, poder evaluarlas más 
objetivamente. Esta evaluación teórica permite comparar las distintas informaciones entre sí, 
a la vez, reutilizarlas en otras investigaciones. Mi propósito aquí es justamente aprovechar 
las diferentes descripciones fonético-fonológicas, y para ello se requiere que sean lo 
suficientemente explícitas. 
 
La postulación del yeísmo y el žeismo como rasgos que permiten establecer una división 
dialectal fue realizada por Rona quien considera que la división dialectal de América debe 
basarse en criterios estrictamente lingüísticos. El acierto del lingüista radica en haber 
destacado la importancia de la observación de los hechos de la lengua, del establecimiento 
de diferencias y unidades relativamente homogéneas para la determinación de isoglosas, en 
la tarea de dividir dialectalmente el territorio americano. A partir de cuatro fenómenos 
lingüísticos anotados y otros de índole morfosintáctica - el voseo y las formas verbales que 
se utilizan con el pronombre "vos"-, Rona propone 16 zonas dialectales básicas. 
 
El yeísmo lo considera como la desfonologización de la oposición entre los fonemas 
españoles / ʎ /, / ʝ /; el žeismo lo asume como la realización de cualquiera de estos fonemas 
o de ambos como fonos fricativos o africados palatales, sonoros o sordos. La formalización 
fonológica sería: 
Yeísmo: neutralización 
(1) / ʝ / ˜ / ʎ / → [ʝ] 
+cons +cons 
+rste +rste 
-nas -nas 
+aprox +lat 
 
 22 
žeismo: realización fricativa. 
 
(2) / ʝ /, / ʎ / → [š] [ž] 
 
+cons +cons 
+son + - son 
+rste +rste 
-nas +cont 
+aprox 
 
žeismo: realización africada 
 
(3) / ʝ /, /ʎ / → [tš] [tž] 
 
+cons +cons 
+son + - son 
+rste +rste 
-nas +- cont 
+aprox 
 
Rona no hace explícitos los contextos fónicos en que / ʝ /, / ʎ / se neutralizan, ni en qué 
entornos fónicos ocurre el cambio de estos segmentos a [+-cont] y [+cont]. Dadas, así las 
cosas, se puede suponer que la neutralización y las variantes fricativa y africada son 
fenómenos categóricos característicos de algunas regiones. No obstante, esta afirmación tiene 
el riesgo de interpretar una información no dada por el investigador. En cuanto a la pérdida 
de distinción entre / ʝ /, / ʎ /, Rona afirma "no importa cuál pueda ser su realización material" 
(1964, p. 221); y en cuanto a las variantes fricativa y africada asevera: "...larealización de 
cualquiera de estos fonemas o de ambos, como fonos fricativos o africados palatales, sonoros 
o sordos" (1964, p. 221). Tal como lo plantea el autor, al parecer hay una equivalencia en 
 23 
cuanto al valor fónico de los fenómenos fricación-africación, sonoridad-sordez. Tal falta de 
diferenciación es inadecuada pues, tal como lo plantea Fontanella de Weinberg (1992, p.126) 
Rona generaliza al extremo el fenómeno del yeísmo y žeísmo, al subsumir en un mismo rubro 
la realización fonética de fonemas distintos. Tal generalización impide observar distinciones 
como las que hace Fontanella de Weinberg sobre la pronunciación palatal africada sonora no 
rehilada que difiere de la palatal fricativa sonora rehilada [ž]. Es necesario anotar que Rona 
no disponía de información fonético-fonológica detallada como hoy en día en las distintas 
regiones de América, y esto pudo ser la causa de las generalizaciones extremas. 
 
Si bien la propuesta de división dialectal de Rona posee valiosos aciertos metodológicos, 
también acusa ciertas fallas: los cuatro fenómenos son o muy generalizantes o demasiado 
particualarizantes causando la convergencia de zonas diferenciadas; al aplicar un fenómeno 
como el žeísmo a una zona, es poco lo que se logra decir de ella en términos de 
caracterización lingüística puesto que dicho fenómeno sólo se encuentra en una región 
limitada de América. 
 
 El yeísmo y el žeísmo también fueron retomados por Delos Canfield (1962) como 
rasgos válidos, ya no para proponer una división dialectal como Rona, sino para caracterizar 
algunas zonas de América. En efecto, el interés del autor se aleja de la pretensión de 
establecer zonas dialectales totalmente diferenciadas entre sí, y más bien se acerca al análisis 
minucioso de los fenómenos fonéticos vigentes en América que poseen su origen y 
desarrollo, aducido en primer lugar a la región de Andalucía en España, y a lo que Canfield 
denomina "modalidad relajada o linguaplana", que generó procesos como: la aspiración de 
/s/>[h], la confusión de /l/ y / ɾ /, el debilitamiento de / ʎ /, y su nivelación con la / ʝ /, la 
velarización de /n/, la realización de /x/ como [h], la fricativización, vocalización y 
asimilación a la /s/ precedente de oclusivas sonoras. 
 
 En cuanto al yeísmo Canfield anota la desfonemización de /ʝ/ ˜ ʎ /, de origen 
meridional, que podría describirse mediante la regla (1), igualmente sin contexto explícito. 
En lo que concierne al žeísmo, el lingüista se refiere al rehilamiento típico de Argentina, que 
 24 
se puede representar con la regla (2) para la palatal sonora. Un aspecto especial que agrega 
Canfield, susceptible de formalización fonológica, es el debilitamiento de /j/ hasta su 
vocalización completa en contexto intervocálico, que él registra en el Caribe colombiano y 
en Centroamérica. Veamos: 
 
(4) / ʝ / → [ i ] / [+sil] - [+sil] 
+cons -cons 
+rste +rste 
+cont +cont 
-nas +alto 
+aprox +aprox 
 
 
Canfield explica este proceso como consecuencia de la 'modalidad relajada o linguaplana', al 
igual que los procesos de aspiración, elisión, fricativización, entre otros fenómenos, ya 
anotados. Considero que este concepto es teóricamente impreciso. Al parecer, y teniendo en 
cuenta fenómenos como la vocalización de / ʝ / y de oclusivas sonoras y la aspiración de 
/s/>[h], Canfield se está refiriendo a la reducción del grado de constricción involucrado en la 
articulación de ciertos sonidos; grados que, tal como lo han señalado las investigaciones 
fonológicas actuales, se ubican en una escala que sitúa en los dos extremos opuestos a las 
consonantes y a las vocales: 
 
Mayor grado de constricción Menor grado de constricción 
Oclusivas > oclusivas > fricativas > aproximantes > vocales +altas > vocales -altas 
sordas sonoras 
 
Según este planteamiento, la vocalización de / ʝ / y los otros fenómenos enunciados, podrían 
tener una explicación teóricamente fundamentada. Sin embargo, dentro de esta tendencia de 
'modalidad relajada', Canfield también ubica fenómenos como: el trueque de /l/ y / ɾ /, la 
 25 
nivelación de / ʝ / y / ʎ /, la velarización de /n/ > [ŋ] y la realización faringal de /x/ > [h]. 
Resulta bastante complicado sustentar un proceso de relajamiento, entendido como reducción 
del grado de constricción articulatoria, en estos fenómenos. Ahora bien, la identidad entre 
'modalidad relajada' y 'lingua plana' es bastante confusa. Canfield no explica la relación entre 
un posible aplanamiento de la lengua y los fenómenos fónicos planteados. Habría que 
preguntarse en primera instancia en qué consistiría dicho aplanamiento y su vinculación 
articulatoria con la reducción de los grados de constricción. 
 
Pese a las fallas anotadas anteriormente, Canfield ofrece una visión detallada del panorama 
de pronunciación del territorio americano al ubicar los fenómenos fonéticos de evolución 
temprana y tardía en zonas lingüísticas y al ocuparse de los rasgos típicos de las diferentes 
regiones. 
 
Zamora Muné (1982) también considera el yeísmo y el žeísmo pero muy brevemente, al lado 
de otros fenómenos como las articulaciones de /x/, /s/, /n/ y / ɾ /. El lingüista menciona el 
rehilamiento de la lateral / ʎ / >[ž]. De igual manera, Fontanella de Weinberg (1992) se refiere 
a este fenómeno como uno de los que caracteriza el español americano. Anota la diferencia 
entre / ʎ / y [ž] ya mencionada y la fusión de palatales / ʝ /, / ʎ / en una realización no lateral 
que podría formularse con la regla (1) omitiendo la realización lateral: 
 
(1)' / ʝ / ˜ / ʎ / → [ʝ] 
+cons +cons +cons 
+rste +rste +rste 
-nas -nas -nas 
+aprox +lat -lat 
 
El segundo fenómeno de base para una división o caracterización dialectal es el 
mantenimiento, sonorización, aspiración y elisión de /-s/. Pedro Henríquez Ureña (1930) ya 
había anotado las diferentes articulaciones de la /s/ en América, y si bien el autor utiliza 
 26 
criterios léxicos para dividir dialectalmente el español americano, menciona dichas 
pronunciaciones como características de éste. Habla el intelectual de /s/ apicoalveolar 
cóncava, convexa, debilitada a final de sílaba, interdentalizada en algunos casos, nasalizada 
y prepalatalizada. En cuanto a las dos primeras, no ofrece el autor explicaciones precisas 
sobre estas diferencias articulatorias; en lo que respecta a los tres últimos fenómenos a 
excepción del debilitamiento, no se informa sobre los contextos fónicos. La regla de 
debilitamiento de /s/ quedaría como sigue: 
 
(5) /s/ → [ s] / - [$] 
+cons 
-son 
+cont 
+cor 
+ant 
 
Al igual que Henríquez Ureña, Canfield (1962) ofrece una serie de tipos articulatorios de la 
/s/ a los que denomina formas del seseo americano: apicodental 'redondeada', apicodental 
'plana', dorsoalveolar convexa, apicoalveolar cóncava que bien podría representarse con un 
modelo basado fonéticamente tal como la jerarquía de rasgos de Ladefoged (1997)4, la cual, 
retoma muchos aspectos articulatorios, acústicos y perceptuales. 
 
También menciona el lingüista los procesos de aspiración y elisión de /s/ en posición 
implosiva, los cuales podemos formalizar así: 
 
(6) Elisión de /s/ 
 /s/ → [Ø] / - # 
 $ 
+cons 
 
4 Ladefoged se detiene en el análisis de los rasgos de apicalidad y anterioridad, necesarios para distinciones 
fonológicas en algunas lenguas como el polaco. En el primero diferencia: [laminal], [apical], [sublaminal]; y en 
el segundo diferencia: [dental], [alveolar], [postalveolar]. (1997, p. 597). 
 
 27 
-son 
+cont 
+cor 
+ant 
 
(7) Aspiración de /s/ enposición implosiva. 
 
 /s/ → [h] / - $ [-sil] 
 
+cons +cons 
-son -son 
+cont +cont 
+cor +gl ext 
+ant 
 
Resnick (1976), al plantear un método para establecer rigurosamente las zonas dialectales 
del español americano, toma el mantenimiento y/o elisión de /s/ en linde silábico y de palabra, 
como uno de los rasgos que permitiría la aplicación del método y la especificación de algunas 
zonas. La regla de elisión correspondería a (6), agregando el linde de palabra [#], y la de 
mantenimiento de /s/ se describe como sigue: 
(8) Mantenimiento de /s/ 
 
 /s/ → [s] - # 
 $ 
+cons +cons 
-son -son 
+cont +cont 
+cor +cor 
+ant +ant 
 
 28 
Resnick también menciona como rasgo particular la sonorización de /s/ en contexto 
intervocálico, que se puede formalizar mediante la regla: 
 
(9) Sonorización de /s/ entre vocales: 
/s/ → [z] / [+sil] - [+sil] 
 
+cons +cons 
-son +son 
+cont +cont 
+cor +cor 
+ant +ant 
 
Los fundamentos de la propuesta metodológica de Resnick se pueden resumir así: la 
existencia de rasgos estructurales lingüísticos poco relacionados con áreas geográficas 
contiguas en América; la posibilidad de clasificar la información a partir de datos 
individuales diferenciados y homologados y de agrupar dichos datos en menos categorías 
significativas; el establecimiento de un sistema susceptible de dividirse y subdividirse en 
unidades dialectales existentes, conforme se agreguen rasgos lingüísticos. Resnick establece 
un sistema de valores binarios positivos y negativos traducidos en retención o pérdida de un 
sonido, tipos de pronunciación, entre otros. Frente a las propuestas anteriores, no es mucho 
el aporte logrado por este investigador, pese a la rigurosidad metodológica que intentó 
establecer, la cual, en tanto constructo resulta bastante armoniosa; sin embargo, aplicada al 
objeto de estudio para la cual se creó se convierte en una propuesta carente de simplicidad y 
exhaustividad descriptiva, por cuanto posibilita la inclusión de tantos rasgos lingüísticos que 
da origen a demasiadas divisiones dialectales. 
 
Zamora Muné (1982) también considera los fenómenos asociados a la /s/ como un criterio 
general válido para la clasificación dialectal. Parte del mantenimiento y aspiración de /s/. La 
formalización se daría mediante las reglas (8) y (7) respectivamente; pero sin el contexto, 
pues el autor no da información al respecto. Zamora también incluye la elisión de /s/, sin 
contexto fónico explícito, la cual se expresaría mediante la regla descrita en (6). 
 29 
 
Finalmente, Fontanella de Weinberg (1992) presenta el mantenimiento, la aspiración y caída 
de /s/ como uno de los rasgos del español americano. Anota la lingüista que en el norte y la 
meseta de México se registra una "/-s/ tensa y en algunos casos silbante". Mientras que en la 
región bonaerense ocurre la pérdida en posición final de palabra y la aspiración en posición 
preconsonántica, expresadas en las reglas (6) y (7). 
 
El tercer fenómeno que aquí hemos señalado es el mantenimiento de la distinción fonológica 
entre /l/ y / ɾ / o su neutralización. 
 
Henríquez Ureña (1930) menciona dentro de las variaciones fonéticas, el relajamiento de la 
vibrante simple asociado a la lateralización en la zona de las Antillas. La regla que podemos 
formular sin contexto explícito, dado que no es ofrecido por el lingüista, es: 
 
(10a) Lateralización de / ɾ / 
/ ɾ / → [l] 
+cons +cons 
+rste +rste 
 +cor +cor 
 -lat +lat 
 
Canfield (1962) habla del trueque /l/ y / ɾ / como resultado de la articulación relajada, en 
posición implosiva ante consonante. La regla en (10) cambiaría así: 
(10b) 
/ ɾ / → [l] / - [ +cons, -sil] 
+cons +cons 
+rste +rste 
+cor +cor 
-lat +lat 
 30 
 
Fontanella de Weinberg (1992) se refiere a este fenómeno como neutralización o pérdida de 
/l/ y / ɾ / que se realiza como lateral, vibrante o intermedia en posición preconsonántica; lo 
cual se representa mediante (10b). 
 
Además de la neutralización, la /r/ también sufre otros procesos fonético-fonológicos, 
enunciados por los diferentes autores: la asimilación al punto de articulación de la consonante 
siguiente al segmento vibrante, la vocalización, la nasalización, la aspiración, la 
fricativización, la elisión, y la velarización. 
 
Henríquez Ureña (1939) se refirió vagamente a los cuatro primeros procesos como típicos de 
las Antillas, sin agregar más información. Canfield (1962) trata la velarización sin especificar 
el contexto, y la fricativización; la primera la plantea como señal de transición abierta. Las 
reglas se expresarían como sigue: 
 
(11) Velarización de /r/ 
/ ɾ / → [ ʁ] 
+cons +cons 
+rste +rste 
+cor 
 -lat -lat 
+ant -ant 
 
(12) Fricativización de / ɾ / o [ɹ] (aproximante, alveolar, sonora) 
 
/ ɾ / → [ɹ] / - # 
 
+cons +cons 
+rste +rste 
 31 
 +cor +cor 
 -lat +lat 
-cont +cont 
 
Resnick (1976), al igual que Canfield menciona la velarización de / ɾ / sin especificar el 
contexto, la cual se describe con (12). También trata el lingüista la asimilación de / ɾ / y /l/ al 
punto de articulación de la consonante siguiente y la aspiración; ésta sin contexto fónico de 
realización. Las reglas serían: 
 
(13) Asimilación de / ɾ / al punto de articulación de la consonante siguiente: 
/ɾ/ → /C/ 
+cons +cons 
+rste αcor 
 +cor βant 
 -lat δnas 
-cont γcont 
 
(14) Aspiración de /r/ 
/ ɾ / → [ ɾ h] 
 
+cons +cons 
+rste +rste 
 +cor +cor 
 +ant +gl ext 
 
Zamora Muné (1982) incluye dentro de los fenómenos particulares la velarización y 
fricativización de / ɾ /, descritas en las reglas (11) y (12), sin especificar los contextos fónicos. 
 32 
Y Fontanella de Weinberg (1992) trata la velarización y la elisión; esta última ante 
consonante. La regla se representa así: 
 
(15) Elisión de / ɾ /: 
/ ɾ / → [Ø] / - [+cons] 
 
+cons 
+rste 
 +cor 
 -lat 
-cont 
 
La variante que sigue en el orden de fenómenos que aquí hemos enunciado es la velarización 
de /n/. Canfield la plantea como evidencia de la modalidad linguaplana del español americano 
y sitúa el proceso en posición final. 
 
(16a) velarización de /n/ 
/n/ → [η] / - # 
+cons +cons 
+rste +rste 
 +cor +dor 
 +nas +nas 
 
Resnick plantea la oposición entre el mantenimiento de la /n/ con sus rasgos articulatorios y 
la velarización ante consonante. La regla (16) se modificaría con esta especificación. 
 
(16b) velarización de /n/ 
/n/ → [ŋ] / - # [+cons] 
+cons +cons 
+rste +rste 
 33 
 +cor +dor 
 +nas +nas 
 
Zamora Muné (1982) incluye la velarización de /n/ en los fenómenos particulares. Y 
Fontanella de Weinberg (1992) especifica los contextos del fenómeno: posición final 
absoluta, ante pausa, posición final de palabra ante vocal; menciona además la autora la 
elisión de /n/, con nasalización de la vocal precedente. Veamos: 
 
(16c) velarización de /n/ 
/n/ → [ŋ] / - 
+cons +cons 
+rste +rste 
 +cor +dor 
 +nas +nas 
 
(17) Elisión de /n/ 
/ ɾ / → [Ø] / [+sil] - 
 
+cons 
+rste 
 +cor 
 -lat 
-cont 
 
Las variantes de /x/, velar, glotal y palatalizada también ha sido señalada por los 
investigadores como fenómenos pertinentes para la división dialectal del español americano. 
Canfield (1962) trata las tres realizaciones, de las cuales vale la pena describir los procesos 
de glotalización y la palatalización.Para esta última se describe el contexto: ante vocales 
[+ant], /e,i/. 
 
(18) glotalización de /x/ 
 34 
/x/ → [h] 
+cons +cons 
-son -son 
+cont +cont 
+dor +farin 
 
(19) Palatalización de /x/. 
 
/x/ → [ʝ] / - [+sil, +ant] 
+cons +cons 
-son -son 
+cont +cont 
-ant +ant 
 
Zamora Muné (1982) y Fontanella de Weinberg (1992) mencionan también la glotalización 
de /x/. Esta última agrega la palatalización en el mismo contexto anotado por Canfield (1962). 
 
Finalmente, las oclusivas sonoras constituyen un blanco frecuente de procesos fonético-
fonológicos, tal como lo expresan los distintos investigadores. Se han destacado: el 
mantenimiento como oclusivas en ciertos contextos fónicos, la fricativización, la 
vocalización, la asimilación a la /s/ cuanto ésta la precede y la elisión. Canfield (1962) trata 
los cuatro primeros procesos, los cuales se pueden formalizar de la siguiente manera: 
 
(20) Mantenimiento de /b/, /d/, /g/ como oclusivas. 
/b/, /d/, /g/ → [b], [d], [g] / - [-cons, +rste, +alto] /i, u/ ] 
+cons +cons [+cons, -+son, +cor, +ant] /l,r,s/] 
+son +son 
-cont +cont 
-nas -nas 
-lat -lat 
 
 35 
(21a) Fricativización de /b/, /d/, /g/ (no se especifica el contexto) 
 
/b/, /d/, /g/ → [β] [γ] [δ] 
+cons +cons 
+son +son 
-cont +cont 
-nas -nas 
-lat -lat 
 
(22) Vocalización de b/, /d/, /g/ (no se especifica el contexto ni las vocales resultado del 
proceso) 
 
/b/, /d/, /g/ → [+sil] 
+cons 
+son 
-cont 
-nas 
-lat 
 
Resnick (1978) plantea el mantenimiento de las oclusivas sonoras ante el mismo contexto 
señalado por Canfield (1962) y Fontanella de Weinberg, además de tratar este proceso, 
especifica el contexto de la fricativización y de la elisión. 
 
(21b) Fricativización de /b/, /d/, /g/ 
 
/b/, /d/, /g/ → [β] [γ] [δ] / [+sil] - [+sil] 
+cons +cons 
+son +son 
-cont +cont 
-nas -nas 
-lat -lat 
 36 
 
(22) Elisión de /b/, /d/, /g/ 
 
/b/, /d/, /g/ → [β] [γ] [δ] → [Ø] / - # 
+cons +cons 
+son +son 
-cont +cont 
-nas -nas 
-lat -lat 
 
Los otros criterios establecidos para las propuestas de división dialectal son los léxicos. Aquí 
es necesario mencionar a Pedro Henríquez Ureña (1921) quien se basó en el sustrato indígena 
sobre el léxico del español para establecer las zonas. Son varias las críticas realizadas a este 
primer intento, dentro de las cuales se destaca la de José Pedro Rona (1964), dirigida al 
énfasis que puso Henríquez Ureña sobre el sustrato indígena y al criterio léxico utilizado en 
detrimento de los fonético-fonológicos, principalmente. En efecto, el investigador 
dominicano no tuvo en cuenta estos fenómenos para su propuesta de división dialectal, por 
considerarlos poco homogéneos para establecer generalizaciones. 
 
Otro de los intentos de división dialectal basada en criterios léxico y que sigue la línea de 
Henríquez Ureña, es el de Cahuzac (1980). El lingüista se basa en una semántica dialectal 
que refleja, según el autor, las relaciones entre la vida cotidiana y la organización lingüística. 
Cahuzac toma los datos de obras lexicográficas y estudia la distribución de 600 unidades 
léxicas ordenadas alfabéticamente. El resultado es la división de América en cuatro zonas 
dialectales que coinciden con las de Henríquez Ureña, con excepción del territorio caribeño 
en el cual Cahuzac incluye México, América Central y el Caribe. Varias son las críticas 
dirigidas a esta propuesta. Moreno (1993) plantea las siguientes: poca fidelidad de los 
diccionarios de americanismos y regionalismos y las limitaciones que implican el uso 
exclusivo del nivel léxico, especialmente cuando éste se toma en su mera exterioridad, y no 
en su aspecto sistémico proveniente de los campos semánticos de corte estructural. 
 
 37 
De los planteamientos de los diferentes autores sobre la división o caracterización dialectal 
del español americano, se pueden extraer varias conclusiones: en primer lugar, la necesidad 
de partir de criterios lingüísticos, destacada por la mayoría de los investigadores; la dificultad 
de llegar a una propuesta definitiva con respecto a este tema, especialmente en una situación 
científica en la que aún faltan más estudios dialectológicos, especialmente comparativos y 
sociolingüísticos que agreguen otros resultados alusivos al problema de la variación y el 
cambio lingüísticos en las distintas zonas de América, y que arrojen lucen sobre las 
consideraciones de comunidades dialectales. En efecto, uno de los detalles que salta a la vista 
en las propuestas analizadas es que no hay una reflexión teórica sobre el concepto de 
"dialecto", el cual, al parecer no sólo se limita a una caracterización exclusivamente 
lingüística, sino que alcanza a tocar las fronteras sociolingüísticas de las actitudes, creencias 
y el sentido a pertenencia a una comunidad de habla. Esta necesidad de hacer énfasis en la 
reflexión teórica sobre el concepto de dialecto ya había sido esbozada por Moreno Fernández 
(1993), quien ofrece cuatro argumentos teóricos para la legitimación de dicho concepto, de 
corte lingüístico, actitudinal y social. 
 
Otra de las conclusiones que se puede destacar de los planteamientos sobre división dialectal 
es la urgencia de investigaciones dialectales y sociolingüísticas detalladas en diferentes 
territorios de América, basadas en recolecciones rigurosas de datos a partir de técnicas y 
estrategias de acopio de material lingüístico, social y estilístico que permitan ofrecer 
resultados confiables y comparables. 
 
El español del Caribe en las propuestas de división dialectal 
 
 A partir de las propuestas de división dialectal enunciadas, se pueden extraer algunas 
conclusiones con respecto al español del caribe. En primer lugar, todas las propuestas 
plantean zonas en las que ubican algunos territorios del caribe insular y continental. El 
primero que denominó dicho territorio fue Juan Ignacio de Armas y Céspedes, filólogo 
cubano del siglo XIX quien intentó caracterizar el área caribeña deteniéndose más en el 
léxico. Considera esta zona como "lenguaje criollo" típico de Cuba, Santo Domingo, Puerto 
Rico, Venezuela, Colombia y "alguna parte de Centroamérica". Aunque el planteamiento de 
 38 
las regiones es vago, De Armas y Céspedes poseía la intuición de que había rasgos 
compartidos en el Caribe. 
 
Dentro de las cinco áreas dialectales, Pedro Henríquez Ureña (1921) sugiere la zona 2 en la 
que ubica: las Antillas, la costa y llanos de Venezuela y la región septentrional de Colombia. 
Esta zona, según Henríquez Ureña estuvo bajo el influjo de la lengua indígena lucaya. A la 
zona de las Antillas, el autor le otorga los siguientes rasgos fonético-fonológicos referidos a 
la /r/, /l/, /n/ y /s/: 1) El Relajamiento asociado a la lateralización de la vibrante. 2) La 
aspiración. 3)La vocalización. 4) La asimilación a la consonante siguiente. Y 5) la elisión. 
 
De las 16 zonas establecidas por Rona (1964), el español del Caribe se ubica en la zona que 
cubre: la Costa atlántica de Colombia, México (excepto los estados de Chiapas, Tabasco, 
Yucatán y Quintana Roo), las Antillas, la Costa atlántica de Venezuela y la mitad oriental de 
Panamá. 
 
Si bien la propuesta de Henríquez Ureña fue la primera en basarse en algunos criterios 
dialectológicos y la de Rona en un fundamento metodológico acertado a partir de isoglosas, 
fue Canfield (1962) quien, sin pretender establecer zonas dialectales, configuró regiones 
lingüísticas caracterizadas por una serie de fenómenos fonético-fonológicos.Canfield 
establece con detalle las modalidades de pronunciación del español americano, dentro de las 
cuales las zona caribe se identifica por los siguientes fenómenos: el yeísmo; la articulación 
faríngea de /x/>/h/; la fricación de /b/, /d/, /g/ (Caribe colombiano); la asimilación progresiva 
des las oclusivas sonoras; la aspiración o pérdida de /s/; el trueque de /l/ y /r/; la velarización 
de /n/; el debilitamiento o pérdida y vocalización de /y/ (Costa Rica, Honduras, Costa 
atlántica de Colombia); velarización de / ɾ /; la presencia del alófono de [ʧ] (africada, 
prepalatal, sorda) > [tʃ] (africada, prepalatal, sorda, con predominio oclusivo) (Costa 
Atlántica de Colombia); el timbre abierto de las vocales; la articulación dorsoalveolar 
convexa de /s/. 
 
Resnick no propone una división ni una caracterización lingüística dialectal; sin embargo, 
dentro de los fenómenos específicos que sugiere para este fin, hay algunos considerados por 
 39 
otros investigadores como típicos del Caribe hispano: la pérdida de /s/ en posición final de 
sílaba y de palabra; la pronunciación glotal de /x/; la velarización de /n/ tras fricativas y 
oclusivas velares y dentales; la pronunciación velar y glotal de / ɾ /; la posible presencia de 
consonantes dobles y asimilaciones de /r/ y /l/ a la consonante siguiente. 
 
En la propuesta de Zamora Munné (1980), el Caribe hispánico se ubica en la zona I que 
incluye las Antillas, la costa oriental de México, la mitad oriental de Panamá, la costa norte 
de Colombia y Venezuela. Esta área se caracteriza por valores negativos asignados a la 
articulación de /-s/, /x/ y al voseo; y por rasgos peculiares como: fenómenos asociados a la /ɾ 
/ y /l/, la velarización de /-n/, la / ɾ / vibrante y velar, y el yeísmo. 
 
Finalmente, en el planteamiento de Cahuzac (1980), el Caribe se incluye en la zona I que 
contiene todo el dominio de México, América Central, caracterizada por cognados léxicos. 
 
A partir de lo anterior se colige que aparentemente existe una zona dialectal caribeña 
lingüísticamente caracterizada por una serie de fenómenos fonético-fonológicos en los que 
grosso modo coinciden la mayoría de los investigadores. Es justamente esta área la que López 
Morales (1992) denomina variedad dialectal o español del Caribe. 
 
En cuanto al español del Caribe colombiano, en esta investigación partimos de la propuesta 
de Montes Giraldo, la cual fue el resultado del ALEC. Consideramos las tres subzonas 
dialectales principales: (a) la zona guajira; (b) la zona samaria; y (c) la zona cartagenera. 
Estas tres subzonas aparecen representadas en los análisis de esta investigación sobre 
Barranquilla (subzona a), Valledupar (subzona b), Cartagena (subzona c) y demás 
localidades contempladas. 
 
Los corpora que se usan corresponden a estos subdialectos que dan cuenta del español del 
Caribe colombiano; estos corpora son: el Preseea-Barranquilla, el Preseea-Cartagena, el 
Preseea-Valledupar; el corpus de Rodríguez (2009), y Ameresco del español coloquial 
 40 
barranquillero; de igual forma, se los resultados se basan en el corpus de Disponibilidad 
léxica de Barranquilla, Soledad y Sabanalarga. 
 
 
Caracterización de las subzonas dialectales (Montes Giraldo, 2000: mapa 36:, p.99) 
 
Para concluir la caracterización de la zona dialectal caribeña colombiana, es necesario 
describir el sistema fonético-fonológico que la identifica y diferencia de las otras zonas en 
Colombia; veamos. 
 
Punto 
Modo 
Bilabial Labiodental Dental Alveolar Palatal Velar Glotal 
Aspirada 
 41 
 
Oclusivo 
+ - + - + - + - + - + - + - 
[b] [p] [d] [t] [g] [k] 
Africado [ʧ] 
Adherente [tʃ] 
Fricativo [φ] [f] [s] [ʝ] [ʃ] [ɦ] [h] 
Percusivo [ɾ] 
Vibrante [r] 
Lateral [l] 
Nasal [m] [n] [ɲ] [ŋ] 
Aproximante [β] [δ] [ɹ] [j] [ɣ] 
Sistema fonético-fonológico del español del Caribe colombiano. Consonantismo. (Rodríguez 
Cadena, 2009, p. 32) 
 
Las variantes se describen de la siguiente manera: las oclusivas sonoras, la percusiva alveolar 
y la fricativa palatal, poseen sus variantes aproximantes; la fricativa alveolar sorda posee sus 
variantes glotales o aspiradas sonoras y sordas; la africada palatal sorda tiene su variante 
adherente y fricativa; la nasal alveolar registra una variante velarizada; y la fricativa 
labiodental sorda tiene dos variantes, la bilabial y la glotal aspirada. Todas estas variantes se 
encuentran en los subdialectos de la región caribeña colombiana que integran el perfil 
multidialectal. 
 
Además de este perfil multidialectal, el Caribe colombiano posee un perfil multisociolectal 
que está marcado por los distintos factores socioculturales que establecen y delimitan las 
diferentes comunidades de habla; rasgos como la clase social, la edad, el sexo, el nivel 
educativo, la etnia, el barrio de residencia, la red social, el modo de vida, la ocupación, las 
actitudes y las creencias, postulan una diversidad de grupos cuyas diferencias lingüísticas 
son evidentes. Los núcleos urbanos del Caribe colombiano están marcados, en su mayoría, 
por las inmigraciones, factor que creó en cierta medida la complejidad sociolectal - 
inmigraciones de extranjeros y de nacionales provenientes de dentro y fuera del Caribe. Un 
ejemplo fehaciente de este hecho es justamente Barranquilla, ciudad que en la que confluyen 
inmigrantes con un español en contacto interdialectal, que estudiaremos más adelante. 
 42 
 
Además del perfil dialectal y sociolectal, en el Caribe colombiano encontramos un perfil 
multilingüe conformado por las lenguas indígenas y criollas que se hablan en el territorio, y 
que postulan un bilingüismo, en ocasiones diglósico, con el español. Este tema no se abordará 
en esta investigación, por cuanto solo trabajamos con el español sin contacto con dichas 
lenguas indígenas5. 
 
Las lenguas indígenas que presentes en la región caribe son los siguientes: en la Sierra 
Nevada de Santa Marta, el ika hablado por los arahuacos, el koguian hablado por los koguis, 
el damana hablado por los wiwas, el ette etara hablado por los chimilas. En la Serranías del 
Perijá y Motilones, el yukpa hablado por los yukos o yukpas. En la península de la Guajira 
encontramos el wayuunaiki hablado por los wayuu. En la zona de Córdoba se hablan el 
embera y el cuna. Y también en el golfo de Urabá, el tule. 
 
En cuanto a las lenguas criollas, en San Andrés se encuentra la comunidad hablante del 
criollo sanandresano; y en el Palenque de San Basilio, el criollo palenquero. En esta 
investigación damos resultados sobre el español de la comunidad palenquera inmigrante en 
Barranquilla en el plano fonético-fonológico. En cuanto a la comunidad sanandresana, su 
español fue analizado por Rueda (2013). 
 
La lengua yukpa6 posee gran vitalidad; los hombres adultos son bilingües yukpa-español, 
mientras que las mujeres entienden el español, pero no lo hablan. Esta lengua actualmente se 
está enseñando en escuelas fundadas por capuchinos. El predominio de la lengua yukpa o del 
español depende de la zona o del asentamiento; cuando éste se encuentra rodeado por las 
fincas7; mientras que, en los asentamientos alejados de estas fincas, dentro del monte y 
cercanos a otros asentamientos yukpas, la lengua indígena tiene mayor predominio. Hay 
casos de monolingüismo en español en los indígenas cuya infancia transcurrió fuera del 
 
5 Para un estudio del español indígena, ver Rodríguez (1996, 2008). En el trabajo de 1996 se ofrecen resultados 
sobre el español de la comunidad wayuu; y en el del 2008, se encuentra un apartado sobre el español en contacto 
con las lenguas indígenas del Caribe colombiano. 
6 Los yukpas son conocidos también como motilones; hay 15 asentamientos principales, y se calculan 1172 
indígenas. La situación sociolingüística de estas comunidades aún no ha sido estudiada a fondo. 
7 Por ejemplo,

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