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A Obediência de Noé

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LA SABIDURÍA DE DIOS 
EN LA SUSTITUCIÓN DE 
CRISTO 
 
 JONATHAN EDWARDS 
 
 
 
Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que 
Dios le mandó. 
 
Génesis 6:22 
 
 
 En cuanto a estas palabras, me gustaría observar tres 
cosas: 
1. Qué fue lo que Dios le ordenó a Noé, a qué se refieren 
estas palabras. Fue la construcción de un arca de acuerdo 
con la dirección particular de Dios, para poder hacer frente 
al tiempo en el que el diluvio de aguas habría de venir, así 
como la provisión de comida para sí (Noé), su familia, y los 
animales, quienes debían ser preservados en el arca. 
Tenemos las órdenes particulares que Dios le dio respecto 
a este asunto, desde el versículo 14, “Hazte un arca de 
madera de gofer”. 
2. Podemos observar el diseño especial de la obra que Dios 
había ordenado a Noé: salvar a Noé y a su familia, 
mientras el resto del mundo debía de perecer ahogado. 
Vea los versículos17, 18. Podemos observar la obediencia 
de Noé. Él obedeció a Dios: lo hizo así Noé. Y su 
obediencia fue completa y universal: de acuerdo a todo lo 
que Dios le ordenó, así lo hizo él. Él no sólo comenzó, sino 
que fue a través de su trabajo, el cual Dios le había 
ordenado que llevara a cabo para lograr la salvación de la 
inundación. A ésta obediencia se refiere el apóstol 
en Hebreos 11:7: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por 
Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor 
preparó el arca en que su casa se salvase…” 
DOCTRINA 
 Debemos estar dispuestos a participar y pasar por las 
grandes empresas, con el fin de nuestra propia salvación. 
 La construcción del arca, fue ordenada a Noé, para que 
él y su familia fueran salvos, y todo esto representaba una 
gran empresa: el arca era un edificio de gran tamaño; tenía 
300 codos de largo, 50 codos de ancho, y 30 codos de 
altura. Un codo, en aquellos tiempos, era considerado por 
los hombres sabios como igual a 1 pie y medio de nuestra 
medida. Sin embargo, últimamente, algunos hombres 
sabios de nuestra nación viajaron hacia Egipto y otros 
países antiguos, midiéndose algunos edificios antiguos allí, 
los cuales tienes varios miles de años en pie, y las historias 
antiguas nos dan las dimensiones en codos; 
particularmente las pirámides de Egipto, que se encuentran 
en pie hoy en día. Mediante la medición de éstos, y 
mediante la comparación de la medida en pies con los 
antiguos relatos de su medición en codos, un codo 
representa alrededor de 22 pulgadas. Por lo tanto, los 
hombres aprendieron más últimamente a considerar un 
codo mucho más grande de lo que lo habían hecho 
anteriormente. Así que el arca, considerada mucho más 
grande por todos lados, parece representar casi el doble de 
la masa con la que se le consideraba anteriormente de 
acuerdo a éste cálculo del codo, que era de más de 550 
pies de largo, alrededor de 90 pies de anchura, y unos 50 
pies de altura. 
Para construir una estructura con todos los departamentos 
y divisiones que eran necesarios, y de tal manera que fuera 
posible flotar en el agua por tanto tiempo, era una empresa 
grandiosa. Esto le tomó a Noé, así como a todos los 
hombres que empleó, unos 120 años más o menos para 
poder construirla. Durante mucho tiempo el Espíritu de Dios 
se esforzó, y la paciencia de Dios esperaba en el viejo 
mundo, como puedes ver en Génesis 6:3: “Y dijo Jehová: 
No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, 
porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento 
veinte años”. Todo esto mientras el arca estaba siendo 
preparada, como aparece en 1 Pedro 3:20: “los que en 
otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la 
paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se 
preparaba el arca…”. Fue un largo tiempo el que Noé 
empleó constantemente en este negocio. Los hombres 
estimarían que la empresa sería muy grande, y deberían 
mantenerse constantemente como empleados incluso por 
la mitad de ése tiempo. Noé debió tener un gran y 
constante cuidado en su mente para estos 120 años, en la 
superintendencia de este trabajo, y ver que todo había sido 
hecho exactamente en acuerdo a las órdenes que Dios le 
había dado. 
No sólo fue Noé quien estuvo continuamente como 
empleado, se requerían un gran número de hombres para 
ser empleados durante todo ese tiempo, en la adquisición, 
recolección, e instalación de todos los materiales y 
ponerlos juntos en la forma debida. ¡Qué gran empresa era 
la que Noé debía llevar a cabo! Por un lado el continuo 
cuidado y labor, que era una obra de gran costo. No es 
probable que alguno de ésa generación perversa pusiera 
un dedo para ayudar el avance de la obra, la cual sin duda 
ellos creían que era simplemente el fruto de la locura de 
Noé, sin salario completo. Noé debió necesitar ser muy rico 
para poder asumir los gastos de dicha obra, y pagar a cada 
uno de tantos trabajadores empleados por tan largo tiempo. 
Hubiera sido un gasto muy grande para un príncipe; y, sin 
duda Noé era muy rico, como Abraham y Job lo fueron 
después. Pero es probable que Noé pasó toda su sustancia 
terrenal en ése trabajo, manifestando así su fe en la 
Palabra de Dios, mediante la venta de todo lo que tenía, así 
como la creencia de que seguramente vendría una 
inundación, que destruiría a todos; por lo que si debía 
mantener lo que tenía, sería de ninguna utilidad para él. En 
esto él nos da un ejemplo, nos muestra cómo debemos 
venderlo todo para nuestra salvación. 
La empresa de Noé fue de gran dificultad, así como él fue 
expuesto a los reproches continuos de todos sus vecinos 
por los 120 años completos. Ninguno de ellos creyó lo que 
él les dijo acerca de una inundación que estaba a punto de 
ahogar al mundo. Para un hombre llevar a cabo una obra 
tan vasta, bajo la noción de que debía ser el medio que 
para salvar al mundo que debía ser destruido, lo convirtió 
constantemente en el hazmerreír. Cuando estaba a punto 
de contratar a los trabajadores, sin duda, todos se rieron de 
él, y podemos suponer que si bien los trabajadores 
accedieran trabajar por un salario, aún continuaron 
burlándose de la “locura” de los que empleaban. Cuando el 
arca se inició, podemos suponer que todo el que pasó y vio 
una enorme masa de pie allí, se burló de ella, llamándola 
“la locura de Noé”. 
En estos días, los hombres difícilmente realizan o se 
someten a algo que los hace objeto de reproche de todos 
sus vecinos. De hecho, si en alguna ocasión algunos les 
reprochan, pueden conseguir a otras personas que les 
honren por lo que hacen. Pero es muy difícil para un 
hombre seguir un camino que lo convierte en el hazmerreír 
del mundo entero, y no pueda encontrar a ninguno que no 
lo desprecie. ¿Dónde está el hombre que pueda soportar el 
impacto de una prueba de 20 años? 
Pero en una empresa como esta, Noé bajo la dirección 
divina, llamado a ir a través de ella, pudo conocer que él y 
su familia serían salvos de la destrucción que estaba a 
punto de llegar al mundo. El comenzó, y también 
terminó: “Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que 
Dios le mandó”. El largo periodo de tiempo no lo fatigó: el 
no creció cansado de su enorme gasto. Él se levanto frente 
al golpe de las burlas constantes de todos sus vecinos, y 
de todo el mundo, año tras año: el no creció cansado de 
ser el hazmerreír, a fin de darlo todo en su empresa; 
perseveró en ella hasta que el arca fuera terminada. 
Después de esto, tuvo la carga y el problema de conseguir 
víveres para el mantenimiento de su familia, y de todos los 
diferentes tipos de criaturas, por tan largo tiempo. A dicha 
empresa él fue llamado y pasó por ella con el fin de una 
salvación temporal. ¡Por medio de qué empresa tan grande 
entonces deben los hombres pasar para obtener como su 
fin la salvación eterna! Una salvación de un diluvio eterno; 
de ser abrumando por las olas de la ira de Dios, de la que 
el diluvio de Noé no era sino solo una sombra. 
Tendré a bien manejar esta doctrina bajo las tres 
proposiciones siguientes: 
1. Hay un trabajo o negocio que debe seremprendido y 
logrado por los hombres, si ellos se salvaran. 
2. Este negocio es una gran empresa. 
3. Los hombres deben estar dispuestos a entrar en y salir a 
través de esta empresa a pesar de que sea grande, puesto 
que es para su propia salvación. 
Proposición. Hay un trabajo o negocio al que los hombres 
deben entrar y cumplir, con el fin de su salvación. – Los 
hombres no tienen razón para esperar ser salvos en la 
holgazanería, o ir al cielo de una manera en la que no 
hagan nada. No; con el fin de ella, hay una gran obra, que 
no debe ser sólo comenzada, sino también finalizada. – 
Voy a hablar sobre esta propuesta, en respuesta a dos 
preguntas. 
1. ¿Cuál es este trabajo o negocio que debe llevarse a cabo y 
ser consumado con el fin de la salvación del hombre? 
Respuesta. Es el trabajo de la búsqueda de la salvación en 
una forma de observancia constante de todas las 
obligaciones que Dios le da directamente en Su Palabra. Si 
pudiéramos ser salvos, debemos buscar la salvación. 
Porque, aunque los hombres no obtienen el cielo por sí 
mismos, no van allí por casualidad, o sin ninguna intención 
o esfuerzo propio. Dios, en Su Palabra, ha dirigido al 
hombre a buscar su salvación como ellos esperarían 
obtenerla. Hay una carrera que tenemos por delante, que 
debemos llevar, y en ésa carrera salir victoriosos, con el fin 
de ganar el premio. 
Las Escrituras nos han dicho cuáles son los deberes en 
particular que debemos realizar con el fin de nuestra 
salvación. No es suficiente que el hombre busque su 
salvación observando algunos de ésos deberes; todos ellos 
deben ser observados universalmente. El trabajo que 
tenemos que hacer no es sólo la obediencia para algunos 
de los Mandamientos de Dios, sino todos ellos. Un 
cumplimiento de cada estatuto de adoración; un uso 
diligente de todos los medios designados de la Gracia; un 
cumplimiento de todos los deberes de Dios para el hombre. 
–No es suficiente que los hombres tengan un poco de 
respecto hacia todos los Mandamientos de Dios, y que 
puedan decir: “buscamos nuestra salvación observando un 
poco de cada Mandamiento de Dios”; ellos deben 
entregarse a Él. 
No deben hacer de éste un negocio de paso, o una cosa en 
la que son negligentes y descuidados, o que lo hacen con 
una mano floja; dicha empresa debe ser su gran negocio, 
siendo atendido como su gran preocupación. No sólo 
deben buscar, deben luchar; deben hacer todo lo que esté 
en su poder, como hombres plenamente comprometidos en 
sus mentes, e influenciados a seguir adelante con un gran 
deseo y propósito firme. Ellos deben actuar como los que 
ven por sobre todas las cosas la importancia de la religión, 
que todo lo demás debe ser una aventura ocasional, y nada 
debe estar en competencia con sus deberes. Esto debe ser 
la única cosa que ellos hagan; Filipenses 3:13 : “…Pero 
una cosa hago:…”. – Debe ser la empresa a la que todas 
las demás cosas ceden lugar, y en la que estemos siempre 
dispuestos a ocuparnos, como un sacrificio. Debemos estar 
dispuestos a desprendernos de los placeres y el honor, los 
bienes y la vida, venderlo todo, pues podemos lograr el 
éxito al cumplir con este negocio. 
Se requiere no sólo que el hombre haga alguna cosa en 
este negocio, sino que debe darse a sí mismo; lo que 
implica negarse a sí mismo, a todos sus negocios y 
placeres temporales. Este es el significado de la cruz, de 
tomar el yugo de Cristo sobre nosotros, y de negarnos a 
nosotros mismos para seguir a Cristo. El joven rico, que 
llego a Cristo de rodillas para saber qué debía hacer para 
ser salvo, Marcos 10:7, en cierto sentido buscó su 
salvación pero no la obtuvo. En cierto sentido, guardó todos 
los mandamientos desde su juventud; pero no estaba 
cordialmente entregado a este negocio. El no había hecho 
un sacrificio para todos sus placeres, como parece cuando 
Cristo vino para juzgarlo, pues no quería separarse de sus 
propiedades. 
No sólo es necesario que los hombres parezcan muy 
comprometidos, aparezcan como si estuvieran dedicados a 
su servicio por un tiempo; pero debe hacer una devoción 
constante, de manera perseverante, como lo fue Noé en el 
negocio de la construcción del arca, pasando con ese 
asunto grande, difícil y costoso, hasta que fue terminado, y 
hasta que vino el diluvio. Los hombres deben no sólo ser 
diligentes en el uso de los medios de la Gracia, y estar 
ansiosamente entregados en escapar de la ruina eterna, 
hasta que obtengan esperanza y consuelo; sino que 
también después debenperseverar en las tareas de la 
religión, hasta que venga el diluvio, el diluvio, el flujo de la 
muerte. No se debe sólo a las facultades, fuerza y las 
posesiones de los hombres que se entregan a este trabajo, 
sino también su tiempo y sus vidas; ellos tienen que 
renunciar a su vida entera, incluso hasta el mismo día en el 
que Dios haga venir las tormentas y la inundación. Este es 
el trabajo o negocio que los hombres tienen que hacer para 
obtener su salvación. 
Pregunta 2. ¿Por qué es necesario que los hombres se 
comprometan a ir a través de una empresa para obtener su 
salvación? 
 Respuesta 1. No para merecer la salvación, o para 
recomendar la Misericordia Salvadora de Dios. Los 
hombres no son salvos por alguna obra que hayan 
realizado, y sin embargo no son salvos sin obras. Si 
simplemente nos limitamos a considerar qué es lo que, o 
de acuerdo a qué, son salvos los hombres, ninguna obra en 
absoluto es necesaria para su salvación. De acuerdo a lo 
anterior, ellos son completamente salvos sin realizar 
ninguna obra o trabajo: Tito 3:5 : “Nos salvó, no por obras 
de justicia que nosotros hubiéramos hechos, sino por SU 
MISERICORDIA, por el lavamiento de la 
REGENERACIÓN, y por la RENOVACIÓN en el Espíritu 
Santo.” En efecto, debemos ser salvos de considerando las 
obras; pero no las nuestras. Es por medio de las obras que 
Cristo ha hecho por nosotros. Las obras son el precio fijo 
de la vida eterna; es fijada por una norma eterna e 
inalterable de la justicia. Pero desde la caída no hay 
esperanza de que podamos realizar dichas obras, sin 
salvación ofrecida libremente, sin dinero y sin precio. Pero, 
1. A pesar de que no sea necesario que nosotros hagamos 
algo para merecer la salvación, que Cristo ha merecido 
plenamente para todos los que creen en Él; sin embargo, 
Dios, con fines sabios y santos, ha señalado, que nosotros 
deberíamos venir a la salvación final de ningún otro modo, 
sin ésas “buenas obras” que hemos hecho. Dios no salvó a 
Noé a causa de la labor y gastos que él tuvo en la 
construcción del arca. La salvación de Noé del diluvio fue 
un ejemplo de la Misericordia gratuita y única de Dios. Ni 
Dios tiene necesidad del cuidado de Noé, o del costo, o de 
la mano de obra, para construir un arca. El mismo poder 
que creó el mundo, y que trajo el diluvio de aguas sobre la 
tierra, podría haber hecho el arca en un instante, sin ningún 
tipo de cuidado o gasto por parte de Noé, o de cualquier 
otro trabajador que fuera empleado durante mucho tiempo. 
Sin embargo, Dios se complació en que la salvación de 
Noé fuera de esta forma. Así que Dios ha establecido que 
el hombre no sería salvo sin su empresa y realizar el 
trabajo del que les he estado hablando; y por lo tanto se 
nos ordena “…ocuparnos en nuestra salvación con temor y 
temblor” Filipenses 2:12. 
 Hay muchos fines sabios que serán contestados por el 
establecimiento de semejante obra como requisito previo 
para la salvación. La Gloria de Dios lo requiere. Pues 
aunque Dios no tiene necesidad de que los hombres hagan 
algo para incitar su Misericordia Salvadora, sin embargo, 
reflejaría mucho de la Gloriosa Sabiduría y Santidad de 
Dios, para otorgar la salvación a los hombres de una 
manera que se fomente la pereza y la maldad; o de 
cualquier otra forma en la que se fomente la diligencia y 
santidad. El hombre fue creado con capacidad de acción, 
con muchos poderes tanto en el cuerpo como en la mente, 
tal y como le convenía a él. Él fue hecho para trabajary no 
para la ociosidad, y el trabajo principal para el que fue 
creado, fue el de la religión. Por lo tanto, se convierte en la 
Sabiduría de Dios para otorgar salvación y felicidad en el 
hombre, de tal manera que la mayoría tienda a promover 
su objetivo en este sentido, y, para despertarlo en el uso 
diligente de sus facultades y talentos. 
Se convierte en la Sabiduría de Dios el así ordenarlo, que 
las cosas de gran valor e importancia no deberían ser 
obtenidas sin un gran esfuerzo y mucha diligencia. Gran 
parte del aprendizaje humano y los mayores logros morales 
no se obtienen sin el cuidado y labor necesarios. Eso ha 
sido ordenado sabiamente, a fin de mantener en el hombre 
una sensación debida hacia aquéllas cosas que son 
excelentes. Si las cosas grandes fueran obtenidas de 
manera sencilla, los hombres las menospreciarían y las 
tomarían muy a la ligera. Comúnmente los hombres 
desprecian las cosas que son baratas y fáciles de obtener. 
Aunque el trabajo de obediencia llevada a cabo por el 
hombre, no es necesaria para merecer la salvación; sin 
embargo, es necesaria para ser preparado para ella. Los 
hombres no pueden estar preparados para la salvación sin 
buscarla de la manera como ha sido descrita. Esto es 
necesario a fin de que ellos tengan un sentido propio de 
sus necesidades, y de su indignidad; y para que estén 
preparados y dispuestos para la el gran premio: la 
salvación, cuando les sea otorgada, y estén 
verdaderamente agradecidos hacia Dios por ella. La 
exigencia de una obra tan grande para nuestra salvación es 
completamente incompatible con la libertad de la oferta de 
nuestra salvación; ya que después de todo, ambos son 
ofrecidos y otorgados sin estimar nuestro trabajo, como el 
precio o la causa meritoria de nuestra salvación, como ya 
he explicado. Además, la salvación otorgada de esta forma 
es mejor para nosotros, más para nuestro beneficio y 
felicidad, tanto en este mundo como en el futuro, que si se 
hubiera otorgado sin la exigencia. 
II. Propósito. Este trabajo u ocupación, que debe realizarse 
para la salvación de los hombres, es una gran empresa. 
Eso les es común a los hombres sobre los cuales se les ha 
instado sobre dicha obra. Desprenderse totalmente de 
todos sus pecados, y renunciar a ellos en el negocio de la 
salvación, sin hacer una reserva de cualquier 
concupiscencia, sometiéndose y cumpliendo con todos los 
mandamientos de Dios, en todos los casos, le parece a 
muchos una cosa tan grande, que en vano intentarían 
emprenderla. Al hacerlo, les parece que deben renunciar a 
sí mismo para una esclavitud perpetua. La mayor parte de 
los hombres, pues, elige posponer dicha obra, y 
mantenerse alejados de ella lo mayormente posible. No 
pueden soportar la idea de entrar inmediatamente en este 
tipo de servicio difícil, y en lugar de hacerlo, corren el riesgo 
de ser condenados eternamente, sin tener una futura 
oportunidad segura. A pesar de que el negocio de la 
salvación está realmente lejos de ser como a tales 
hombres les parece, el diablo va a asegurarse, si puede, de 
representar dicho negocio lo más negro y terrible que 
pueda; sin embargo, es en verdad un gran trabajo, una 
gran empresa, y es justo que todos los que lo emprenden, 
conozcan el costo de antemano, y sean sensible a la 
dificultad que implica. Pues aunque el diablo desalienta a 
muchos de esta empresa, representándola mucho más 
difícil de lo que realmente es; sin embargo, con otros tomar 
el curso contrario, adulándolos para hacerles pensar que es 
algo demasiado sencillo, un negocio trivial, que puede 
hacerse en el tiempo que a ellos les plazca, por lo que los 
anima a postergarlo. Así que ninguno concibe otro 
concepto de que el negocio de la religión, el cual es 
absolutamente necesario para su salvación, sea una gran 
empresa. Es como en las siguientes consideraciones. 
1. Es una labor de gran esfuerzo y cuidado. Hay muchos 
mandamientos para ser obedecidos, muchos deberes por 
hacer, deberes para con Dios, para con nuestro prójimo, y 
para con nosotros mismos. Hay mucha oposición en el 
camino a esos deberes desde el exterior (afuera). Hay un 
sutil y poderoso adversario, colocando todo tipo de bloques 
en el camino. Existen innumerables tentaciones por parte 
de Satanás que debemos resistir y rechazar. Hay una gran 
oposición por parte del mundo, innumerables trampas 
establecidas por todos lados, muchas rocas y montañas 
por pasar, muchas corrientes por atravesar, y muchos 
halagos y tentaciones de un mundo vano por ser resistidas. 
Hay una gran oposición desde dentro; un corazón 
entorpecido y lento, que es excesivamente opuesto a la 
actividad en la religión, lo cual es necesario; un corazón 
carnal, que es opuesto a la religión y a los ejercicios 
espirituales, y que continuamente dibuja el camino 
contrario; y un corazón orgulloso y engañoso, en el que la 
corrupción estará ejerciendo en todo tipo de formas. Así 
que nada puede hacerse para producir un efecto, si no se 
tiene una observancia estricta y cuidadosa, un gran 
esfuerzo y lucha. 
2. Es un trabajo constante. En este negocio, que requiere 
mucho trabajo, los hombres aman para posteriormente 
tener un espacio de relajación, descansando así de su 
trabajo extraordinario. Pero este es un negocio que debe 
ser seguido todos los días. Lucas 9:23 “Y decía a todos: 
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí 
mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Nunca 
debemos relajarnos en este negocio; debemos proseguir 
en el día a día. Si en algunas ocasiones nos emocionamos 
y hacemos un gran ajetreo respecto a la religión, pero 
luego dejamos todo a un lado para tomar nuestra 
comodidad, y lo hacemos así de vez en cuando, no 
tendremos ningún efecto bueno; tuvimos incluso como 
bueno el no hacer nada en absoluto. El negocio de la 
religión nunca es para llegar a un buen asunto, ni es el 
trabajo para alguna vez llevar a cabo un buen propósito. 
3. Es una gran empresa, ya que tiene un alto costo. 
Debemos, en este respecto, venderlo todo; debemos seguir 
este negocio a expensas de todos los placeres y deleites 
ilícitos, a expensas de nuestra comodidad carnal, 
frecuentemente incluso a expensas de nuestra sustancia, 
de nuestro honor entre los hombres, la buena voluntad de 
nuestros vecinos, a expensas de todos nuestros amigos 
terrenales, e incluso, a expensas de nuestra propia vida. 
Esto es como la empresa de Noé para construir el arca, la 
cual, como se ha mostrado, era una empresa costosa: le 
costó su reputación entre los hombres, exponiéndose 
asimismo como el continuo hazmerreír de sus vecinos y de 
todo el mundo: le costó sus bienes y también le costó muy 
probablemente todo lo que tenía. 
4. A veces, el miedo, la angustia, el ejercicio de la mente, 
que son objeto de respeto de este negocio, y la salvación 
del alma, son grande y largamente continuadas, antes de 
que cualquier confort sea obtenido. A veces, las personas 
en esta situación laboral de larga duración en la oscuridad 
y, en ocasiones, por así decirlo, en el mismo fuego, tienen 
una gran angustia en sus conciencias, grandes temores, y 
muchas tentaciones complicadas, antes de que obtengan 
luz y confort para que su cuidado y labor sean más fáciles 
para ellos. Ellos a veces con seriedad, y por un largo 
tiempo, buscan confort, pero no lo encuentran, porque no lo 
buscan de la manera correcta, ni en los propósitos 
adecuados. Por lo tanto Dios esconde su rostro. Ellos 
lloran, pero Dios no responde sus oraciones. Se esfuerzan, 
pero todo parece en vano. Parece que se dan a ellos 
mismos para ir hacia adelante, o más cerca de la liberación 
del pecado: pero van hacia atrás, en lugar de ir hacia 
adelante. Ellos no ven los destellos de luz: las cosas 
parecen cada vez más oscuras. A tal grado que ellos 
normalmente están listos para ser desalentados, y hundirse 
bajo el peso de su angustia presente, y bajo la perspectiva 
de la miseria en el futuro. En esta situación, y bajo estas 
vistas, algunos son conducidos a la desesperación.Muchos, después de haber obtenido un poco de consuelo, 
son de nueva cuenta envueltos en la oscuridad y los 
problemas. Así es con ellos como lo fue con los cristianos 
hebreos,Hebreos 10:32 “Pero traed a la memoria los 
días pasados, en los cuales, después de haber sido 
iluminados, sostuvisteis gran combate de 
padecimientos”. Algunos, a través del hábito de la 
melancolía y destemplanza del cuerpo, junto con las 
tentaciones de Satanás, pasan gran parte de sus vidas en 
la angustia y oscuridad, incluso después de haber obtenido 
algo de confort. 
5. Es un negocio que, a causa de las muchas dificultades, 
trampas y peligros que lo acompañan, requiere mucha 
instrucción, consideración y consejo. No hay negocio en el 
que se necesite más consejo que en éste. Es una empresa 
difícil, un asunto difícil para proceder rectamente en él. 
Existen miles de caminos equivocados que los hombres 
pueden tomar; hay muchos laberintos por donde muchas 
almas pobres pueden enredarse y nunca encontrar la 
salida; hay muchas rocas en las que miles de almas han 
naufragado, por falta de, haberse dirigido correctamente. 
Los hombres, por sí mismos, no saben cómo proceder en 
este negocio, al igual que muchos hijos de Israel en el 
desierto no sabían a donde ir sin la guía de la columna de 
nubes y de fuego. Hay una gran necesidad de que ellos 
busquen las Escrituras, y estén diligentemente atentos a 
las instrucciones y direcciones contenidas en ella, como 
una antorcha que brilla en un lugar oscuro y pidan consejo 
de los expertos en esos asuntos. Y no hay otro negocio en 
el que los hombres necesiten tanto la búsqueda de Dios en 
oración, para su consejo, y que va a guiarlos por el camino 
correcto, y les mostrará la puerta estrecha. “Porque 
estrecha es la puerta y angosto es el camino a la vida, y 
pocos son los que la hallan;” sí, no hay ninguno que la 
encuentre sin la dirección del cielo. La construcción del 
arca fue un trabajo de gran dificultad en este relato, pues la 
sabiduría de Noé no era suficiente para dirigir la manera de 
realizar dicha construcción, de manera que se garantizara 
una seguridad suficiente como para soportar una 
inundación, y que debería ser una morada cómoda para sí 
mismo, su familia, y todos los diversos tipos de bestias, 
aves, y reptiles. Nunca pudo haber sabido la forma de 
construir dicha arca sin la dirección de Dios. 
6. Este negocio no acaba hasta que la vida termina. Los 
que emprenden este laborioso, cuidadoso, costoso 
negocio, y además, que requiere la auto-negación, no debe 
esperar el descanso de sus labores, hasta que la muerte 
haya puesto fin a los mismos. La larga permanencia de 
Noé en el trabajo que emprendió fue lo que lo hizo de ese 
trabajo, una gran empresa. Esto también fue lo que hizo 
que el viaje de los hijos de Israel por el desierto fuera tan 
grande para ellos, que continuó por tanto tiempo. Sus 
espíritus desfallecieron, ellos se desanimaron, y ya no 
tenían un corazón para seguir adelante con tan gran 
empresa. Pero así es este negocio que corre en paralelo a 
la vida, ya sea largo o más corto. A pesar de que 
deberíamos vivir hasta una edad avanzada, nuestra carrera 
y la guerra no acabarán hasta que la muerte venga. No 
debemos esperar que un fin será puesto a nuestro trabajo, 
cuidado, y la lucha, por la esperanza de un buen estado 
que podemos obtener. Los logros anteriores y el éxito del 
pasado no nos excusan de lo que nos queda en el futuro, ni 
hacen el trabajo futuro y cuidados constantes, cosas 
innecesarias para nuestra salvación. 
III. Los hombres deben estar dispuestos a participar y pasar 
a través de esta empresa, por grande y difícil que pudiera 
parecerles, puesto que es para su propia salvación. 
Porque, 
1. Un diluvio de la ira seguro vendrá. Los habitantes del 
viejo mundo no creían que el diluvio de aguas vendría 
sobre la tierra como Noé les había dicho, aunque lo hizo en 
muchas ocasiones; tampoco tuvieron cuidado para huir de 
la destrucción. Sin embargo el diluvio vino; ninguna de las 
cosas de las que Noé les había advertido, falló. 
Así que sin duda vendrá un diluvio más terrible de la ira 
divina sobre este mundo malvado. Estamos advertidos 
acerca de ello en las Escrituras, y el mundo, como en aquél 
entonces, no cree tal cosa. Sin embargo la amenaza se 
cumplirá, así como fue cumplida en el viejo mundo. Un día 
de ira viene; vendrá en el tiempo señalado; no tardará, no 
demorará ni un momento más del tiempo señalado. 
2. Todo aquello que se haya hecho y que no vaya de 
acuerdo a la empresa, es decir, que no pase a través de la 
gran obra mencionada, será tragado en este diluvio. 
Cuando las inundaciones vengan, aplastarán al mundo 
perverso: todos aquellos que no hayan tenido los cuidados 
para preparar un arca, seguramente serán tragados en 
ellas; ellos no encontrarán otra forma de escapar. En vano 
se puede esperar la salvación en las colinas, y en la 
multitud de montañas; porque la inundación superará las 
partes más altas de las montañas. O si ellos se esconden 
en las cuevas y cavernas de las montañas, aún allí las 
aguas de la inundación los encontrarán, y perecerán 
miserablemente. Como las personas del viejo mundo que 
no estuvieron en el arca perecieron, Génesis 7:21,23, de la 
misma manera, todos aquellos que no hayan asegurado un 
lugar en el arca espiritual del evangelio, perecerán de una 
manera mucho más miserable que las personas del viejo 
mundo. Sin duda alguna, los habitantes del viejo mundo 
tuvieron muchos artificios para salvarse. Algunos de ellos, 
podemos suponer, ascendieron a los techos de sus casas, 
siendo impulsados de un piso a otro, hasta que al final 
perecieron. Otros se treparon a las cimas de las altas 
torres; quienes, sin embargo, fueron arrastrados por las 
embravecidas olas de la corriente ascendiente. Algunos se 
subieron a las copas de los árboles; otros a las cimas de 
las montañas, y, especialmente, a las cimas de las 
montañas más altas. Pero todo eso fue en vano; la 
inundación, tarde o temprano, los tragó a todos; solo Noé y 
su familia, quienes tomaron los cuidados necesarios para 
construir un arca, quedaron con vida. Así que, sin duda, 
será el fin del mundo cuando Cristo regrese para juzgar al 
mundo con justicia. Algunos, cuando volteen hacia arriba y 
lo vean viniendo en las nubes del cielo, se esconderán en 
los armarios, y en lugares secretos de sus casas. Otros 
volarán a las cuevas y cavernas de la tierra, intentando 
esconderse allí. Otros llamarán a las rocas y a las 
montañas para que caigan sobre ellos, y los escondan del 
Rostro de Aquél que está sentado en Su Trono, y de la ira 
del Cordero. Así que, después de que la sentencia sea 
pronunciada, y los hombres malvados vean aquél terrible 
fuego que viene, para quemar este mundo por siempre, y 
que será un diluvio de fuego, que quemará la tierra, incluso 
hasta las raíces de las montañas, y en su mismo 
centro. Deuteronomio 32:22 “Porque fuego se ha 
encendido en mi ira, y arderá hasta las profundidades 
del Seol; Devorará la tierra y sus frutos, y abrasará los 
fundamentos de los montes”. Yo opino, que los hombres 
verán, después de la sentencia, este gran fuego, 
comenzando a encenderse, y apoderarse de esta tierra; allí 
no habrá muchos artificios ideados para escapar, algunos 
volarán a las cavernas y agujeros en la tierra, algunos se 
esconderán en un lugar, otros en algún otro. Pero dejarlos 
esconderse en donde quiera, o hacer lo que deseen, será 
absolutamente en vano. Cada cueva arderá como un 
horno, las rocas y montañas se fundirán con el fuego 
abrasador, y si ellos pudieran deslizarse al mismo centro de 
la tierra, aún el calor los seguiría, y el furor con mucha 
violencia, de la misma forma allí, como en la misma 
superficie. Así que, cuando los hombres malvados 
descuidan su gran obra en esta vida, y no están dispuestos 
a pasar por la dificultad y esfuerzo que implica esta obra, 
se acercan a la muerte, ellos, en muchas ocasiones hacen 
cosas para escapar de la muerte,y emplean muchos 
esfuerzos para alargar sus vidas, por lo menos un poco 
más. Por este fin, envían por médicos, y tal vez muchos de 
ellos sean consultados, y sus recetas sean puntualmente 
observadas. Ellos usan muchos esfuerzos para salvar sus 
almas del infierno. Ellos claman a Dios; confiesan sus 
pecados pasados; prometen una reforma futura; y, ¡Qué no 
darían por una adición pequeña a sus vidas, o alguna 
esperanza de felicidad futura! Pero todo resulta en vano: 
Dios ha numerado sus días y les dio fin; y como ellos 
pecaron más allá del día de la Gracia, deben pagar las 
consecuencias, y para siempre encontrarse en el dolor. 
3. La destrucción, cuando venga, será infinitamente terrible. 
La destrucción del viejo mundo por el diluvio fue terrible, 
pero la destrucción eterna que viene sobre los malvados es 
infinitamente peor. Ese diluvio de aguas no era más que 
una imagen de este terrible diluvio de la venganza divina. 
Cuando las aguas comenzaron a descender, más como 
chorros o cataratas, o la caída de un gran río, como una 
lluvia; lo que es un aspecto terrible es que ¡ahí estaba la ira 
de Dios! Esto, sin embargo, es solo una imagen del terrible 
derramamiento de la ira de Dios que será para siempre, sí, 
por los siglos de los siglos, sobre los hombres perversos. Y 
cuando las fuentes del gran abismo se rompan, y las aguas 
broten de la tierra, a pesar de que ellas se han extendido 
fuera del seno (Job 38:8), ésta fue una imagen de los 
poderosos brotes de la ira de Dios, la cual vendrá, cuando 
las puertas del diluvio de la ira de Dios sean elaboradas. 
¡Cuánto podemos suponer, que los hombres malvados del 
antiguo mundo se arrepintieron de no haber atendido a las 
advertencias que Noé les había dado, cuando ellos miraron 
estas cosas espantosas, y vieron que iban a perecer! 
¡Cuánto más se arrepentirán aquéllos que se nieguen a 
obedecer las advertencias de gracia del evangelio, cuando 
vean el fuego de la ira de Dios viniendo contra ellos, 
cayendo del cielo, y estallando por todos lados, fuera de las 
entrañas de la tierra! 
4. Aunque el trabajo que es necesario para la salvación del 
hombre es una gran obra, sin embargo, no es imposible. Lo 
que se le solicitó a Noé, sin duda alguna, parecía una gran 
y difícil empresa. Sin embargo él la emprendió con 
determinación, y fue llevado a través de ella. Así que si 
nosotros emprendemos esta obra con la misma buena 
voluntad y determinación, sin duda alguna tendremos éxito. 
Sin embargo, por difícil que sea, multitudes han pasado a 
través de él, y han obtenido salvación por los medios. No 
es un trabajo que va más allá de las facultades de nuestra 
naturaleza, ni más allá de las oportunidades que Dios nos 
da. Si los hombres atendieran las advertencias, y 
obedecieran el consejo, si en verdad fueran sinceros, su 
trabajo sería algo normal, tomarían sus oportunidades, 
usarían sus ventajas y serían firmes, y no vacilarían; no 
fallarían. 
APLICACIÓN. 
 El uso que haría de esta doctrina, es el exhortar a todos 
a emprender e ir a través de ésta gran obra, la que tendrán 
que hacer para ser salvos, y esto permita que el trabajo 
parezca cada vez más grande y difícil. Si su naturaleza es 
contraria a ella, y parece que hay cosas muy terribles en el 
camino, tanto que su corazón está listo a fallar ante la 
expectativa; sin embargo, considere seriamente lo que se 
ha dicho, y actúe siguiendo la parte sabia. Viendo que es 
para ustedes, para su propia salvación; mirando que es 
para una gran salvación, para su destrucción de la 
destrucción eterna; y viendo que es de necesidad absoluta 
para su salvación, que el diluvio de la ira Divina vendrá, 
donde no habrá forma de escapar si no se tiene preparada 
un arca; ¿No es mejor para usted emprender la obra, 
participando en ella con toda su fuerza, y yendo a través de 
ella, aunque esto no pueda hacerse sin gran esfuerzo, 
cuidado, y dificultad, y un gran costo? 
Yo no emplearía medios halagadores en relación a este 
trabajo, o ir al punto de hacerle creer que ha encontrado un 
trabajo fácil: No, yo no esperaría tal cosa. Me gustaría que 
se sentase y calcule el costo; y si no puede encontrar en su 
corazón el participar en una grande, difícil, demandante, y 
costosa empresa, y perseverar en ella hasta el fin de su 
vida, no pretenda ser religioso. Satisfágase en su 
comodidad; siga con sus placeres; comer, beber, y ser feliz; 
incluso terminará yendo directo al infierno siguiendo en ése 
camino, y nunca más habrá más pretextos para buscar la 
salvación. Aquí, en particular, hay que tomar en cuenta 
varias cosas. 
1. ¿Con qué frecuencia ha sido usted advertido del diluvio 
de la ira venidera de Dios? ¿Qué tan frecuentemente se le 
ha hablado del infierno, ha escuchado de las amenazas 
que la Palabra de Dios establece ante usted, y cuántas 
veces ha sido advertido para que huya de la ira venidera? 
Esto es con usted como lo fue con los habitantes del viejo 
mundo. Noé les advirtió abundantemente del diluvio que se 
aproximaba, y les aconsejó que tomaran los cuidados 
necesarios para que se salvaran,1 Pedro 3:19,20. Noé les 
advirtió con palabras; y también les predicó. También les 
advirtió con sus acciones. Su construcción del arca, que le 
llevó tanto tiempo, y en la que empleó muchas manos, fue 
una advertencia permanente para ellos. Todos los golpes 
del martillo y el hacha, en el proceso de construcción del 
arca, fueron muchas advertencias y llamadas al viejo 
mundo, para que tomaran los cuidados necesarios y 
salvaran sus vidas de la destrucción venidera. Cada golpe 
de los trabajadores, era un toque de Jesucristo a las 
puertas de sus corazones: pero ellos no quisieron 
escuchar. Todas esas advertencias, aunque fueron 
repetidas todos los días, y continuamente por tan largo 
periodo de tiempo, no sirvieron de nada. 
Ahora, ¿no es así con ustedes como lo fue con ellos? 
¡Cuántas veces has sido advertido! ¡Cuántas veces ha 
escuchado las advertencias de las llamadas del evangelio, 
Domingo tras Domingo, durante todos estos años! Sin 
embargo, ¡cómo es que algunos de ustedes no han 
considerado, más que los habitantes del viejo mundo, el 
ruido de las herramientas de los trabajadores en el arca de 
Noé! 
Objeción. Pero aquí, esto puede ser objetado por algunos, 
que aunque es cierto que a ellos, muy a menudo se les ha 
hablado del infierno, sin embargo, nunca han visto alguna 
cosa de él, y por lo tanto ellos no pueden darse cuenta de 
que existe tal lugar. Frecuentemente han escuchado del 
infierno, y se les ha dicho que cuando mueran los hombres 
malvados, ellos irán al lugar más horroroso de tormento; 
que en un futuro estarán en un día de juicio, y que el 
mundo será consumido por el fuego. Pero, ¿Cómo saben 
ellos que esto es realmente así? ¿Cómo saben ellos en 
qué se convierten los hombres malvados cuando mueren? 
Ninguno de ellos volverá a decirles. Ellos no tienen nada de 
que depender, más que de la palabra que escuchan. ¿Y 
cómo saben ellos que esto no es más que una fábula 
astutamente ideada? 
Respuesta. Los pecadores del viejo mundo tuvieron 
exactamente la misma objeción contra lo que Noé les había 
dicho acerca del diluvio que ahogaría al mundo entero. Sin 
embargo la Palabra revelada de Dios resultó ser evidencia 
suficiente de que tal cosa vendría. ¿Cuál fue la razón de 
que ninguno de los muchos millones que poblaban la tierra 
no creyeron en lo que Noé les dijo, pero esto, que fue una 
cosa extraña, nunca antes se había conocido? Y ¡qué 
historia tan extraña, que Noé haya aparecido ante ellos, y 
les haya dicho de un diluvio de aguas que superaría las 
cimas de las montañas! Por lo tanto, se dice en Hebreos 
11:7 que, “Noé, cuando fue advertido por Dios acerca 
de cosas que aún no se veían…”. Es probable que 
ninguno imaginara cómo el mundo entero podría ser 
ahogado en un diluvio de aguas; y todos estaban listos a 
preguntar, dónde existía el agua suficiente para que aquello 
sucediera; y por consecuente, la forma en que debía ser 
traída a latierra. Noé no les dijo cómo esto debía suceder; 
él sólo les dijo que aquello debía suceder: y eso resultó ser 
suficiente. El evento mostró su locura en que no dependió 
meramente de la Palabra de Dios, quien era capaz, de 
hacer que eso pasara, y quien no podía mentir. 
De la misma manera la Palabra de Dios probará ser 
verdadera, en la amenaza de una inundación de ira eterna 
que aplastará a todos los malvados. Usted lo creerá 
cuando el evento lo pruebe, cuando sea demasiado tarde 
para la fe. La Palabra de Dios nunca fallará; nada es más 
seguro que esto: el cielo y la tierra pasarán, pero la Palabra 
de Dios nunca pasará. Es más firme que las montañas de 
bronce. Al final la visión hablará y no mentirá. El decreto 
saldrá a la luz, y todos los hombres malvados tendrán que 
reconocer que Dios es el Señor, que Él es un Dios 
Verdadero, y que ellos son unos necios que no creerán en 
Su Palabra. Los malvados del viejo mundo tomaron a Noé 
como un tonto por creer tanto en la Palabra de Dios, de la 
manera en la que lo hizo, con toda la fatiga y los costos de 
construir el arca; pero el evento mostró que ellos mismos 
eran los tontos, y que él fue el sabio. 
2. Considere que el Espíritu de Dios no contenderá para 
siempre con usted; ni su largo sufrimiento estará por 
siempre con usted. Así que, Dios dijo acerca de los 
habitantes del viejo mundo, Génesis 4:3 “No contenderá 
para siempre mi Espíritu con el hombre, porque 
ciertamente él es carne; más serán su días ciento 
veinte años”. Durante todo este tiempo Dios estuvo 
contendiendo con ellos. Fue un día de gracia para ellos, y 
en todo este tiempo el prolongado sufrimiento de Dios 
estuvo esperando por ellos: 1 Pedro 3:20 “Los que en 
otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba 
la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se 
preparaba el arca…”. En todo este tiempo ellos tuvieron 
una oportunidad de escapar, si hubieran obedecido y 
creído en Dios. Incluso después de que el arca fue 
terminada, que parece haber sido poco antes del diluvio, 
aún tuvieron una oportunidad; la puerta del arca estuvo 
abierta por algún tiempo. Hubo un tiempo que Noé empleó 
para almacenar víveres en el arca. Incluso entonces no era 
demasiado tarde; la puerta del arca aún se mantenía 
abierta. Cerca de una semana antes de que el diluvio 
viniera, Noé recibió la orden de reunir todas las bestias y 
pájaros. Durante esta última semana la puerta del arca se 
mantuvo abierta. Pero en el mismo día en el que el diluvio 
llegó, mientras la lluvia estaba retenida, Noé, su esposa, 
sus tres hijos, y sus tres esposas, entraron en el arca; y se 
nos dice en Génesis 7:16, que “Jehová le cerró la 
puerta”. Entonces el día de la paciencia de Dios había 
pasado, la puerta del arca se había cerrado; Dios mismo, 
que cierra y ningún hombre abre, cerró la puerta. Entonces 
toda su esperanza de escapar del diluvio había pasado; era 
demasiado tarde para arrepentirse de no haber atendido a 
las advertencias de Noé, y de no haber entrado en el arca 
mientras la puerta se mantuvo abierta. 
Después de que Noé y su familia entraron en el arca, y 
Dios la cerró, después las ventanas del cielo fueron 
abiertas, y vieron cómo las aguas caían del cielo, podemos 
suponer que los que estaban cerca del arca corrieron a la 
puerta, llamando y tocando desesperadamente, y llamando 
lastimosamente para entrar. Pero era demasiado tarde; 
Dios mismo había cerrado la puerta, y Noé no tenía 
autorización, y muy probablemente no tenía poder para 
abrirla. Podemos suponer, que ellos estuvieron tocando y 
llamando, ¡Ábrannos!, ¡Ábrannos!; ¡Déjennos entrar!; ¡Les 
suplicamos que nos dejen entrar! Y probablemente algunos 
de ellos alegaron al viejo conocido Noé; que ellos siempre 
habían sido sus vecinos, y que incluso ellos le habían 
ayudado a construir el arca. Pero todo eso fue en vano. Allí 
se mantuvieron hasta que las aguas del diluvio vinieron; y 
sin piedad los arrastró lejos de la puerta del arca. 
Por lo tanto, eso te sucederá, si continúas rehusándote a 
atender las advertencias que se te han dado. Ahora Dios 
está contendiendo contigo; ahora Él está advirtiéndote del 
diluvio venidero, y te está llamando Domingo tras Domingo. 
Ahora la puerta del arca está abierta. Pero el Espíritu de 
Dios no contenderá para siempre contigo; su largo 
sufrimiento no estará esperándote para siempre. Hay un 
día señalado para la paciencia de Dios, la cual está tan 
ciertamente limitada como lo fue en el viejo mundo. Dios 
estableció sus límites, los cuales no podrán ser burlados. 
Aunque ahora las advertencias continúan abundantemente, 
sin embargo, serán las últimas llamadas y predicaciones 
que podrás escuchar. Cuando el tiempo señalado haya 
transcurrido, Dios cerrará la puerta y nunca podrás verla 
abierta de nuevo; por que lo que Dios cierra, ningún 
hombre puede abrir. Si no mejoras antes de ese tiempo, no 
tendrás otra oportunidad, y llorarás en vano, “¡Señor, 
Señor, ábrenos!”,Mateo 25:11, y Lucas 13:25. Mientras 
estés parado en la puerta con tus gritos patéticos, el diluvio 
de la ira de Dios vendrá sobre ti, te envolverá, y no podrás 
escapar. La tempestad te arrastrará sin misericordia, y por 
siempre estarás ahogado y perdido. 
3. Considere lo poderoso de las olas de la ira de Dios 
cuando vengan. Las aguas del diluvio de Noé fueron en 
verdad muy grandes. El diluvio fue enorme; era muy 
profundo; las olas rebasaron a las montañas más altas por 
15 codos; era un océano que no tenía costa; lo cual 
significa que la grandeza de la ira que viene sobre los 
hombres malvados en este mundo, será como una 
poderosa inundación que los envolverá, y crecerá 
abundantemente sobre sus cabezas, con olas que 
alcancen los mismos cielos. Ésas olas caerán sobre sus 
pobres almas, serán más altas y pesadas que las mismas 
montañas. La ira de Dios será un océano sin costa, como el 
diluvio de Noé lo fue: será la miseria que no tendrá fin. La 
miseria de los condenadas en el infierno no puede ser 
mejor representada por nada, que por un diluvio de miseria, 
un poderoso diluvio de miseria, que será diez mil veces 
peor que el diluvio de aguas; será un diluvio de fuego 
líquido, como en las Escrituras se le llama un lago de fuego 
y azufre. En el fin del mundo, todos los malvados estarán 
ahogados en un enorme diluvio de fuego, el cual será tan 
grande y poderoso como el diluvio de aguas. Vea 2da. 
Pedro 3:5,6,7. Después, los malvados tendrán las 
poderosas olas de fuego y azufre, envolviendo sus pobres 
almas eternamente, y sus miserables cuerpos 
atormentados. Estas olas pueden ser llamadas enormes 
montañas de fuego líquido y azufre. Y cuando una ola 
alcance una de sus cabezas, otra ola le seguirá, sin 
descanso, sin darles descanso ni de noche ni de día por 
toda la eternidad. 
Éste diluvio de ira, vendrá probablemente inesperadamente 
sobre ti, cuando menos lo esperes, y te parezca lejano a ti. 
Así vino el diluvio sobre el viejo mundo. Vea Mateo 24:36. 
Probablemente muchos de ellos se vieron sorprendidos en 
la noche por las aguas que estallaron en sus puertas, o 
bajo de los cimientos de sus casas, viniendo sobre ellos en 
sus camas. Porque cuando las fuentes del gran abismo 
fueron rotas, las aguas, como observamos anteriormente, 
estallaron en poderosos torrentes. Para sorpresa de los 
malvados del viejo mundo en la noche, probablemente a 
eso se alude en Job 27:20 “Se apoderará de él terrores 
como aguas; Torbellino lo arrebatará de noche”. Así 
que la destrucción suele venir sobre los hombres malvados, 
quienes escuchan muchas advertencias de la destrucción 
que se aproxima, y, sin embargo, no son influenciados por 
ellas. Porque “El hombre que reprendido endurece la 
cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él 
medicina” Proverbios 29:1. Y “…cuando digan: Paz y 
seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción 
repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no 
escaparán” 1 Tesalonicenses 5:3. 
5. Si no atiendes a las muchas advertencias que se te handado acerca de la destrucción que se aproxima, serás 
culpable de la locura más brutal. El buey conoce a su 
dueño, y el burro al pesebre de su amo. “Ellos saben a 
cargo de quién están, y a quién deben obedecer, y 
desempeñarse como les corresponde. Pero tú, por tanto 
tiempo has sido negligente a tu propia salvación, actuando 
como si no conocieras a Dios, tu Creador y tu Propietario, 
ni tu dependencia de Él. Las mismas bestias, cuando ven 
señales de una tormenta que se avecina, se dirigen a sus 
guaridas en busca de refugio. Sin embargo, cuando 
abundantemente has sido advertido de la tormenta de la 
Venganza Divina que se aproxima, no huyes al lugar de 
escondite, y al refugio de la tempestad. El gorrión, la 
golondrina, y otros pájaros, cuando son advertidos del 
invierno que viene, se resguardan en un clima más seguro. 
Pero tú, cuando has sido frecuentemente advertido de las 
explosiones de la ira divina, no harás nada con el fin de 
escapar de ellas, para entrar en la Nueva Jerusalén, de un 
aire más dulce y saludable, aunque la puerta está muy 
abierta para recibirte. Las mismas hormigas son diligentes 
en el verano, almacenando lo suficiente para el invierno: sin 
embargo tú no haces nada para almacenar víveres, como 
un buen fundamento para el tiempo que viene. El asna de 
Balaam no correría ante una espada desenvainada, 
aunque su amo, por aumentar sus ganancias, se expondría 
a sí mismo ante la espada de la ira de Dios; así que Dios 
hizo que el asna tonta, tanto en palabras como en 
acciones, reprendiera la locura del profeta, II Pedro 
2:16. De la misma forma, tú, que has sido advertido 
muchas veces de que la espada de la ira de Dios está 
desnuda contra ti, y ciertamente te atravesará, si es que 
sigues procediendo de la misma manera, como todavía lo 
haces, sin tomar en cuenta las consecuencias de tu actuar. 
Así que Dios hizo a las mismas bestias y a los pájaros del 
viejo mundo para reprender la locura de los hombres de 
aquéllos días: porque ellos, incluso de toda clase, huyeron 
hacia el arca, mientras la puerta se mantenía aún abierta: 
mientras que el hombre de aquéllos días rehusó hacerlo; 
por esto Dios, a consecuencia de esto, hizo que su locura 
fuera más grande que la de las mismas criaturas brutas. 
Tal locura es la que te hace culpable; si rechazas el 
atender a las advertencias que se te han dado acerca del 
diluvio de la ira de Dios que se aproxima. 
Usted ha sido advertido una vez más de aquél día, 
mientras la puerta del arca aún se mantiene abierta. Usted 
ha, por así decirlo, escuchado los golpes del martillo y el 
hacha en la construcción del arca, para que usted tome en 
cuenta el diluvio que se aproxima. Preste atención puesto 
que aún no se lo impiden sus oídos, tomar estas 
advertencias con un corazón negligente, y esperar, 
descuidando la gran obra que tiene que hacer para evitar el 
diluvio de la ira que viene repentinamente sobre usted, lo 
arrojará lejos, y ahí no habrá remedio.