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La genetica del ganador de mult - Rodolfo Rojas

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Dedicatoria
Creo que nunca es fácil una dedicatoria, ya que uno tiene el privilegio de estar rodeado de tanta gente extraordinaria. Sin embargo, en este caso, ha sido muy fácil la dedicatoria de este proyecto. 
Lo dedico a mis hijos espirituales y pastores de IMC, que se han sembrado a vivir en un compromiso incondicional en las naciones, no pasa un solo día de mi vida sin pensar en cada uno de ustedes y en sus familias. Su amor y compromiso no ha pasado desapercibido, y sus generaciones testificarán de ello. 
Decreto que cada uno de ustedes son ganadores de multitudes, con una gracia para capturar sus generaciones para Dios, y con una unción para discipular sus naciones.
¡Les amo con todo mi corazón! 
¡Gracias!
Prólogo
El libro que usted tiene en sus manos es una poderosa herramienta de revelación de alto nivel para
todo lo relacionado con el desarrollo de la iglesia y su multiplicación gloriosa.
En este libro están revelados secretos necesarios para levantar generaciones fieles y genuinas
conforme al corazón de Jesucristo, con el ADN correcto para la multiplicación. Realmente esto es
lo más importante, que nazcan generaciones perfectamente comprometidas con la visión de Dios y
nunca por la voluntad hu- mana. Cada página de este manuscrito profético le ministrara orden,
visión y com- pasión.
Este libro contiene lecciones que usted debe estudiar y practicar con humildad de corazón
sabiendo que Dios va aumentando toda la iluminación para que la iglesia alcance los altos niveles
que Cristo dijo tendríamos como hijos de la gracia.
Estoy seguro que Dios quiere que volvamos a nacer con un ADN perfecto a imagen y semejanza
de Cristo ligado a la perfecta voluntad del padre. Levantar generaciones con el ADN correcto le
evitara a la iglesia de Cristo cientos de años de retrasos y avanzaremos más velozmente ya que
toda pérdida de tiempo y falta de frutos están vinculado a distintos ADN incorrectos y alejados
del propósito de Dios
 
A medida que han ido pasando los tiempos en que me he vinculado al Espíritu Santo para que me
alumbre acerca del crecimiento y la multiplicación de la iglesia gloriosa, me he dado cuenta que
los métodos y deseos no son suficientes para que se desate la multiplicación gloriosa, son
necesario más que programas, más que métodos, sino generaciones que hayan nacido con un ADN
perfecto en el Espíritu.
Usted recibirá estos secretos en este libro escrito por el Dr. Rodolfo Rojas. Sé que el espíritu de
sabiduría, revelación y entendimiento le llevará a usted a las mejores dimensiones con todo
contenido expresado por Dios para usted en este libro.
 
“En esto es glorificado mi padre en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. ” —Juan
15:8
 
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
Charlotte NC, USA
 
 
 
Introducción
La genética del ganador de multitudes, es un libro que viene a llevarte a una experiencia
profunda con el Espíritu Santo. La intención de Dios con este libro es que experimentes un nuevo
nacimiento ministerial, durante y después de haber leído estas páginas. Trataremos en este libro
temas importantes sobre la visión profética y la fe sobrenatural, las cuales serán determinantes
para ganar multitudes. El objetivo de este libro es activar cosas que el Espíritu Santo ya ha
depositado dentro de ti.
La pregunta de por qué este libro ministra al ganador de multitudes, y no tanto al ganador de almas
puede surgir. La razón es porque creo que un nuevo tiempo ha amanecido para la iglesia hoy, en el
cual nunca antes se había visto y sentido tanta apertura para el evangelio como en este. También,
porque creo que las herramientas y recursos para ganar multitudes hoy, sobrepasan a todos los
medios que nuestros antepasados tuvieron.
¿Te imaginas la efectividad ministerial del apóstol Pablo si hubiera tenido a su disposición todo a
lo que nosotros tenemos acceso hoy? ¿Cuánta más gente no se hubiera ganado, y cuántas iglesias
más no se hubieran plantado?
Creo firmemente que ha llegado el tiempo de ganar multitudes. Sí, creo que hay gente clave en
nuestras iglesias esperando ser activadas a dimensiones que no hemos imaginado. Hace algunos
años atrás, cuando era joven e iniciaba mi vida ministerial, tuve la oportunidad de conocer a un
pastor que había plantado una iglesia en cierta ciudad, y después de unos 10-12 años de ministerio
y predicación en dicha ciudad, logró ganar y bautizar tan solo unas diez personas. La ciudad
parecía dura al evangelio, y por consiguiente, fue llamada o conocida como el sepulcro de los
predicadores. No obstante, a aquel mismo lugar, enviamos como iglesia a un equipo apostólico de
jóvenes a predicar, ganar y discipular, y por un lapso de cinco días pudieron ganar más de cien
personas para Cristo. Hoy, en aquel mismo lugar, ya tenemos una nueva iglesia funcionando, que
está ganando y discipulando vidas. Creo que esto nos revela que hay un cambio en el mundo
espiritual, por difícil que todo parezca, percibo que los cielos se están abriendo para ganar y
discipular como nunca antes ha sido posible. Lo que vimos en esta ciudad de Europa se ha ido
repitiendo constantemente en otras ciudades y naciones donde hemos estado enviando equipos
para ganar y establecer obras. Así hemos ido penetrando con el mensaje del reino lugares de
oposición, y estamos obteniendo resultados extraordinarios. Al poder ver todo esto, me he dado
cuenta que la unción está aumentando, de manera que Dios nos está pasando de la transición de ser
ganadores de almas a la de ser ganadores de multitudes.
La genética del ganador de multitudes, es un libro que también tiene como fin, el ser usado en
escuelas o en institutos de formación ministerial. De manera que cada capítulo puede ser usado
para ser ministrado como temas sistemáticos, que capaciten y activen a personas que se están
preparando ministerialmente. Mi mayor deseo es que este libro active y despierte algo en ti, pero
también que la pasión que te será impartida se pueda contagiar y transmitir a otros, y así podamos
como un solo cuerpo y ejército, levantarnos a ganar multitudes, creyéndole a Dios por nuestra
generación, por nuestra ciudad y nación.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Capítulo 1
 
––––––––––
Naciendo con una genética de multitudes 
 
La genética del ganador de multitudes
 
––––––––––
 
“Pídeme y te daré por herencia las naciones…”
–– Dios
 
“Oh, Señor, dame almas o llévate la mía.” 
–– Whitfield
 
 
La genética del ganador
 
“¿Cómo puede alguien ya viejo volver a nacer? ¿Acaso puede entrar otravez en el vientre de su madre?” Juan 3:4
Los avances de hoy nos han permitido acceder a un mundo que siempre ha existido, pero que en
estos últimos años hemos podido comprender como nunca antes en lo que concierne a la genética.
Básicamente, la genética es el estudio de las moléculas y células que determinan la apariencia de
una persona. Nuestras características físicas y aún el temperamento son una herencia genética de
nuestros antepasados y nuestras generaciones serán el efecto de la genética que nosotros poseemos
hoy.
 
Génesis, es el libro que nos revela nuestra herencia y genética. Los dos primeros capítulos de
Génesis nos revelan y nos enseñan las intenciones eternas del Creador para con el hombre. En el
tercer capítulo de Génesis se describe lo que se conoce como la caída, que mejor dicho es “la
rebelión” o “la independencia” del hombre.
Esto escencialmente arrancó al hombre de la intención y el propósito de Dios. Obviamente, nada
de esto tomó a Dios por sorpresa. Sin embargo, de ahí en adelante todo lo que sucede en las
escrituras nos revela el plan de Dios para el hombre de volverlo a su intención original, y a la
posición que él tenía desde el inicio. ¿Entonces cuál era este propósito?
 
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread…” Génesis 1.27-
28
Cristo no sólo vino a salvarnosde un infierno y tampoco nos rescató únicamente para llevarnos al
cielo. La obra redentora de Cristo y la obra regeneradora del Espíritu Santo también fueron
realizadas para recuperarnos de vuelta a la intención original de crecimiento, multiplicación y
gobierno. Nuestra genética en Dios carga hasta el día de hoy el mismo mandato: Fuimos creados,
bendecidos y redimidos para una visión y misión de aumento, expansión, multiplicación, reino y
dominio. Todo esto no es otra cosa que la perfecta voluntad de Dios para tu vida y ministerio.
De esto se trata este libro que Dios puso en tus manos. Serás recuperado y retornado a una visión
de reino que Dios determinó para ti en la eternidad, para que se comience a manifestar hoy en la
ciudad donde Dios te puso.
 
¿Sabías que tu nación (la que muchas veces estimas opuesta e indiferente a Dios) está esperando
que manifiestes lo eterno y sobrenatural que hay en tu ADN? ¡Sí! Mira lo que dice la Escritura:
 
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.”Romanos 8.18-
19
 
Esto no sólo trata con el mañana o con la eternidad, pero también con el plan de Dios para
nosotros ¡aquí y ahora!
Tanto la palabra génesis como el término genética tratan sobre lo mismo, el origen y el inicio de
algo o alguien.
Jesús, en muchas ocasiones solucionaba problemas llevando a las personas al inicio: a los genes e
intenciones originales de Dios. De manera que, cuando le habló a Nicodemo de nacer de nuevo,
esto implicaba que debía volver al inicio, y nacer espiritualmente de nuevo para entender la
visión de Dios para su vida y ministerio. También en Mateo 19:4 vemos: “Él, respondiendo, les
dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio…” Este principio no se enfocaba en el
libro de Génesis en sí, sino que específicamente en los capítulos 1 y 2, en donde Dios estableció
su plan original para el hombre. Jesús entendía que si la gente nacía bien, crecería bien, y si
crecía bien, con el espíritu correcto, también podría multiplicarse correcta- y explosivamente.
 
Es por ello, que necesitamos volver a los orígenes de Dios, entrar en el vientre de su propósito
para volver a nacer, y luego ver todo lo que Dios ya ha preparado para nosotros. Del mismo modo
podremos ver todo lo que nos ha detenido y frustrado. Lo he dicho anteriormente, pero quiero
recordarte, que la razón por la cual este libro llegó a tus manos, es para llevarte a una experiencia
determinada. Permite que este mensaje sea como una zarza ardiente que te vuelva a la intención
que el Padre tenía para ti desde el inicio.
 
Ministrando y ayudando a muchos ministerios en diferentes partes del mundo, comencé a darme
cuenta que muchas personas que anhelan ver un ministerio fructífero y de multitudes, han creído
que esto se puede lograr imitando a un cierto predicador, cambiando el nombre de la iglesia o tal
vez adoptando ciertas estrategias de crecimiento, etc. Pero la realidad es que debe haber cambios
profundos y regeneraciones del Espíritu en nuestros ministerios. El ver multitudes no es cosa de un
método, sino de una vida, de una genética correcta y sobrenatural que Dios imparte dentro de
nosotros. Pedro podría haber ministrado antes del Pentecostés un mensaje mucho mejor al que
predicó en Hechos 2, pero los efectos y resultados no hubieran sido los mismos.
¿Dónde hubiera radicado la diferencia? La obra que el Espíritu Santo hizo en lo más profundo de
este ganador de multitudes, fue lo que repercutió en Pedro para que ganara miles y miles de almas
por cada mensaje que predicaba con autoridad y en el Espíritu Santo.
 
Juan 3, el inicio de la transformación del ganador de multitudes
 
”Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche…” Juan 3:1
Quiero acercarme a esta muy conocida historia y ministrarla a tu vida desde una perspectiva
diferente a lo que quizás estás acostumbrado a oirla. Aquí hay varios principios que te ayudarán a
entender algunas experiencias que serán necesarias para convertirte en una persona poseedora,
que establece el reino poderosamente en la tierra, y que gana multitudes para Dios. El ganador de
multitudes necesita pasar por ciertos tratos y procesos que lo capacitarán para finalmente afectar a
su generación.
 
La historia narrada en Juan capítulo tres es muy interesante, pues es la única parte de los
evangelios en donde se nombra el término nuevo nacimiento.
Jesús nunca predicó esto a las multitudes como quizás lo hacemos nosotros comúnmente, ni
tampoco lo mencionó cuando habló con la mujer samaritana en Juan 4, sino que lo predicó a un
hombre a solas, una noche. También descubrirás que el famoso Juan 3:16 que se exclama por las
calles y con el que se predica el evangelio; el mismo que se nombra en todos los eventos, y en
estadios deportivos; Jesús nunca se lo dijo al mundo entero, sino que lo mencionó por primera y
única vez en una noche de conversación cara a cara, con un líder principal entre los fariseos.
La pregunta es: ¿Por qué?
El nuevo nacimiento
 
“No te sorprendas de que te dije que tienes que nacer de nuevo.” Juan 3:7
 
Es aquí donde iniciaremos este despertar profético que desatará una pasión por ganar almas, pero
necesitamos entender que este es el tema crucial para poder dar a luz aquella generación de
ganadores, que afectará y conquistará las naciones de la tierra. El nuevo nacimiento es un término
que se ha usado a través de los tiempos en la iglesia para explicarles a los inconversos sobre la
experiencia espiritual de conocer a Dios. Pensamos que el nuevo nacimiento es un acontecimiento,
pero en lo espiritual; cada vez que Dios quiere llevarnos a una mayor dimensión en nuestras vidas
necesitamos nacer de nuevo. ¿Conoces gente que no pudo adaptarse a un cambio que Dios quería
hacer? Esto sucede por la sencilla razón de que siempre lo nuevo demandará de ti un nuevo
nacimiento, algo que no siempre es lo más fácil. Por naturaleza el ser humano es adicto a la
comodidad; y el cambio es visto como una amenaza a lo que se ha alcanzado hasta hoy.
 
Engendrado, concebido y dado a luz correctamente
 
“Podrán tener diez mil maestros que los instruyan acerca de Cristo, pero padres no tienen muchos. El único padre que tienen soy yo, pues cuando les anuncié la buena noticia de Jesucristo, ustedes llegaron a ser mis hijos.
 
“Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes
Gálatas 4:19, NVI
 
Cuando un bebé está siendo dado a luz, puede ocurrir lo que llamaríamos un parto normal o
también pueden ocurrir complicaciones que obligan a tomar medidas quirúrgicas. Sin embargo,
creo que cuando hablamos de nacer de nuevo desde una perspectiva ministerial hay algunas
preguntas determinantes que nos debemos plantear, y son las siguientes: ¿Bajo qué “semen” fuimos
engendrados? es decir, ¿quién nos impartió la primera semilla de la Palabra? ¿Qué enseñanzas
fueron impartidas en nosotros? ¿Qué autoridad nos ministró y qué mentalidad fue inculcada en
nosotros que hoy nos caracteriza? Otra pregunta es: ¿Qué vientre nos dio a luz? Lo cuál se refiere
a la iglesia, el ministerio o al ambiente local bajo el cual fuimos concebidos.
 
Todo creyente y ministro es producto de estos factores. Toda persona interpretará, analizará y
criticará el mundo desde el punto de vista que se le impartió y el ambiente del hogar ministerial
que le rodeó.
Ha sido muy triste ver cristianos engendrados con un “semen” de condenación, y en un ambiente
de inseguridad, donde se critica todo aquel que es grande o alcanza el éxito. Toda persona por
naturaleza cuando nace de nuevo adopta la mentalidad, lenguaje, actitud y el espíritu de la visión
de sus autoridades o padres espirituales.
 
”…
pero los que no son espirituales no pueden recibir esas verdades de parte del Espíritu de Dios. Todo les suena ridículo y no pueden entenderlo,porque sólo los que son espirituales pueden entender lo que el Espíritu quiere decir. Los que son espirituales pueden evaluar todas las cosas, pero ellos mismos no pueden ser evaluados por otros. Pues, « ¿Quién puede conocer los pensamientos del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para enseñarle a él?”. Pero nosotros entendemos estas cosas porque tenemos la mente de Cristo.” 
1 Corintios 2:14-16, NTV
 
Esta es la razón por la cual necesitamos tener un nuevo nacimiento sobrenatural del Espíritu donde
podamos nacer bajo los códigos del ADN de Dios, con una mentalidad de reino, para que
podamos tener la visión ministerial que Dios tiene para este tiempo. Con este ADN tendremos el
sentir del Espíritu, de manera que podremos vivir en una dimensión donde somos capturados por
la pasión y la misión de ganar multitudes para Dios. De lo contrario, podemos llegar a
convertirnos en un obstáculo y una amenaza para el mover de Dios.
 
Tanto la gente natural, como la gente carnal, aunque pueda estar comprometida dentro de una
iglesia o en una posición de liderazgo dentro del ministerio, se pueden convertir en personas que
por no tener la óptica de Dios, terminan criticando y oponiéndose a todo lo que Dios ha
determinado hacer.
 
Naciendo a un espíritu y no a un método
 
Quisiera dejar un punto muy importante establecido aquí; y es que cuando hablo de nacer a una
visión de compasión por las multitudes no estoy hablando de algún método o un programa de
crecimiento. La intención del Espíritu con este libro, no es el de enseñar nuevas técnicas para el
evangelismo o el crecimiento de iglesias, aunque creo que muchas de estas herramientas son
buenas y eficaces. No obstante, todos los moldes, formas y programas son buenos cuando nos
aseguramos de que verdaderamente la gente ha sido despertada por Dios en su espíritu, y siente el
llamado, la pasión y la convicción por ganar las almas. El problema que puede surgir es que no
tengan la revelación de cómo hacerlo. Por lo tanto, declaro que sobre ti se enciende lo que ha
estado apagado; y lo que ha estado dormido se despierta, y que un reenfoque absoluto en la
prioridades del reino de Dios, viene a tu vida. La gracia que Dios está por depositar en ti, te
avivará y te habilitará para traer un despertar a tu ministerio y a los creyentes que te rodean.
 
¿Quién era Nicodemo?
 
”Una noche, un fariseo llamado Nicodemo, líder de los judíos, fue a visitar a Jesús…” Juan 3:1
Nicodemo no era cualquier persona; sino alguien de mucha relevancia en Israel. Para los
ciudadanos judíos este hombre era un experto en las cosas de Dios. Nicodemo enseñaba al pueblo
y era un maestro de la ley. En aquellos tiempos, para ser alguien que ocupara un lugar de
importancia e influencia en la sociedad, entonces tenías que apuntar a ser fariseo.
Nicodemo tenía mucho conocimiento, pero algo estaba obstaculizando su servicio a Dios, y en vez
de que le funcionaran las enseñanzas que le habían sido transmitidas de generación en generación,
y las disfrutara, una honda frustración se escondía en él. Nicodemo ya estaba en una etapa donde
no podía ser impresionado por nada. Él sabía que los ritos y las oraciones eran parte de la
liturgia, pero reconocía que necesitaba algo nuevo de Dios para su vida.
Un líder religioso
“Y respondí: «En vano he trabajado; he gastado mis fuerzas sin provecho alguno..." Isaias 49:4, NVI
Isaías describe en este versículo la situación en el que se encontraba Nicodemo, y al mismo
tiempo también explica lo que siente todo creyente que no ha tenido una experiencia y una
transformación interior y que opera sirviendo en un espíritu religioso.
El trabajo y el esfuerzo en la obra de Dios se vuelven en una labor extenuante, agotadora y peor
aún, en una vida estéril sin producción ni resultados. La religiosidad es una dependencia en la
fuerza humana para producir frutos, es una vida independiente del Espíritu, donde lo humano; y en
muchas ocasiones las tradiciones se convierten en más relevantes, importantes e influyentes que
Dios mismo.
La religión estanca el fluir de la vida en el Espíritu, ahuyenta a los que quieren más de Dios y
persigue todo lo que no respeta los códigos externos a la religión. Nicodemo se encontraba en un
supuesto servicio a Dios, en el cual sabía cada vez más, pero en donde tenía cada vez menos amor
y pasión. Se movía diariamente en el templo, pero nunca había sentido tanta ausencia de Dios en
su vida como en ese entonces. El pensar que no necesitamos cambios puede producir un orgullo
mental tan fuerte que podemos estar oponiéndonos a Dios, sin saberlo. Jesús advirtió a sus
discípulos de los religiosos cuando dijo:
“Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.”
De hecho, los religiosos, fariseos y escribas fueron los más grandes oponentes al ministerio de
Jesús. Hoy este espíritu religioso está persiguiendo muchas de las obras que Dios está realizando
y revelando a ministerios en el mundo. Es impresionante cómo personas creen que sirven a Dios,
haciendo videos en los cuales se oponen, y persiguen a otros que han sido llamadas por Dios,
denigrando su reputación. El espíritu religioso siempre se apropia de verdades determinando
cómo y cuándo Dios debe hacer las cosas. Todo lo que no se acomoda a la agenda y estatutos que
la religión ha estipulado, es lo que los religiosos se hostigan, acusando a ministros, con el fin de
ridiculizarlos. El espíritu de la religión se fundamenta en perseguir y destruir; nunca en buscar la
verdad, corregir o edificar, porque el espiritu que motiva la religión nunca ha sido de amor. Tú
que tienes la oportunidad de leer esto, nunca caigas en la trampa del enemigo, de volverte celoso y
de perseguir a un ministro o ministerio porque está teniendo el fruto o los resultados que tú
quisieras ver. Muchos de aquellos que se convierten en perseguidores de ministros, que usan el
internet y otros medios de comunicación para avergonzar, lo hacen por la sencilla razón de que al
haber probado trabajar bajo una visión o una unción que Dios había dado, no les funcionó.
No podemos alcanzar multitudes con un espíritu legalista y religioso, todo lo contrario, los
ahuyentaremos. Un miembro de nuestro ministerio fue a su país de origen y visitó una iglesia por
donde vivía. Esta era una iglesia muy tradicional y religiosa. Uno de los problemas que tenía era
que no ganaba almas. El hermano de nuestro ministerio en tan solo un par de semanas de haber
estado predicando y llevando gente nueva a la iglesia, hizo la oración de fe con 20 personas.
Cuando los hermanos de la iglesia vieron esto, le preguntaron cómo hacía para tener tanto éxito, a
lo que el hermano respondió: “Cuando ustedes predican el evangelio su máxima preocupación es
que la gente adopte un código de vestimenta, peinado y costumbres, mientras que yo le muestro un
Cristo vivo, Todopoderoso, que los ama y que quiere entrar en sus vidas hoy. ”
¿En busca de una doctrina o de una transformación?
“…Rabí —le dijo
—, todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo.” Juan 3:2
Cuanto más Jesús hablaba con Nicodemo, mayor era confusión de aquel fariseo. Hace un tiempo
atrás, comprendí una verdad que he aprendido a valorar en mi vida, y es que toda unción a la que
yo me disponga honrar y reconocer, esa misma será la gracia que yo veré afectando y
manifestándose en mi vida. Uno de los problemas de Nicodemo era que únicamente reconocía a
Jesús como un maestro, como alguien que viene con una doctrina, con una enseñanza nueva y
diferente.
•Bartimeo reconoció a Jesús, como el “Hijo de David”, es decir, como alguien con investidura
real y con autoridad gubernamental. El resultado fue que aquel día terminó recibiendo su propio
milagro. (Marcos 10:46)
•La mujer samaritana, de la cual se habla en Juan 4, mujer de la que no se sabe su nombre, pero
que por consecuencia de haber reconocido el ministerio profético de Jesús, fue transformada y
seguidamente se convirtióen una mujer que trajo a todo su pueblo para experimentar su propia
vivencia con el Señor. (Juan 4:19)
•Es impactante leerlo, pero aún los demonios que habían dentro del gadareno reconocieron a
Jesús como el “Hijo del Dios Altísimo”, algo que a los hombres y discípulos les causó
problemas reconocer. (Marcos 5:6)
•Saulo de Tarso reconoció el señorío de Cristo, y terminó convirtiéndose en el prominente apóstol
Pablo, en uno de los instrumentos más claves de Dios para alcanzar las naciones del mundo, con
el evangelio del reino. (Hechos 9:5)
Cuando estudiamos la vida de Nicodemo, vemos solamente a alguien que reconoce a Jesús como
maestro. El deseo natural de este anciano fariseo, era una experiencia intelectual, él andaba en
busca de una información y una destreza mental, cuando lo que Nicodemo realmente necesitaba,
era una transformación del corazón, que llevara su vida a una nueva dimensión con Dios. Cuando
alguien lee un libro, lo que tal vez anda buscando es una nueva idea para predicarla y enseñarla,
pero lo que verdaderamente necesitamos, es dejar que Dios toque profundamente nuestras vidas, a
través de las letras para alcanzar una experiencia sobrenatural con el Espíritu Santo; que produzca
en nosotros los cambios necesarios para poder caminar con Dios.
La etapa del quebrantamiento
”No me apartes de ti; ¡no me quites tu Santo Espíritu! Dame tu ayuda y tu apoyo; enséñame a ser obediente y así volveré a ser feliz. A los pecadores les diré que deben obedecerte
13, TLA
Cuando algo se nos quiebra, pensamos primeramente en botarlo, pero Dios al vernos
quebrantados, se prepara para usarnos. El salmista, en el Salmo 51, abre su corazón y comienza a
escribir todo lo que ha estado aconteciendo en su vida después de haber pecado. El rey David
estaba en medio de un profundo quebrantamiento, donde había sido confrontado por Dios. Este
quebrantamiento doloroso le había hecho sentir que su vida quizás no volvería a ser útil para el
propósito de Dios. Sin embargo, David clamó por la misericordia de Dios, y aunque había
fallado, en medio de toda esta situación, Dios volvió a usar su vida y aun la sigue usando como un
instrumento para llevar a la gente a los caminos rectos del Señor.
Muchas veces, la antesala para nacer a algo nuevo de Dios, es el quebrantamiento. No obstante,
ese quebrantamiento no tendrá lugar hasta que no hayamos pasado por etapas de frustración que
dobleguen nuestro corazón, y nos dispongan a hacer cosas que normalmente no haríamos.
Recuerda que Nicodemo no era alguien normal. Era una figura principal del pueblo que tenía una
posición y una edad que le sumaban respeto; y a menos que no hubiera estado pasando una etapa
de quebrantamiento y frustración, no hubiera ido a pedir consejería y ministración a un joven de
30 años, a quien muchos veían como un revolucionario, con enseñanzas nuevas y diferentes.
Además sabía que al visitarlo corría el peligro de meterlo en serios conflictos con el pueblo
judío, y con los religiosos. No hay nadie en el mundo que haya experimentado un crecimiento
multiplicador y explosivo en su ministerio, que primero no haya tenido que pasar por una etapa
llamada “el quebrantamiento”. Toda persona que hoy se mueve en una unción de conquista de
ciudades, naciones y multitudes tuvo primero que ser tratado en lo más profundo, y posteriormente
haber nacido de nuevo a la unción ganadora y conquistadora de almas. 
¿Por qué es necesario ser quebrantado antes de tener un ministerio de multitudes? porque el
quebrantamiento es prácticamente lo único que te ayudará a conocerte a ti mismo. En el
quebrantamiento saldrá a la luz tu verdadero “yo,” y te darás cuenta que dentro de ti también están
los mismos deseos y pasiones que te han escandalizado de otras personas. Algo importante que
hace el quebrantamiento, es limpiar profundamente tus motivaciones. Antes de ser quebrantado, y
aunque quizás nunca llegues a reconocerlo públicamente, tu verdadero deseo de crecer y ver
multitudes puede ser babilónico. Esto significa que tienes deseo de tener un nombre, una posición
o un estatus que sea reconocido. Pero cuando has sido tratado por Dios en lo más profundo de tu
ser, anhelas ver miles de personas salvas, porque ves a la gente como Dios la ve, sientes lo que Él
siente, y anhelas en lo más recóndito de tu corazón ver el reino de Dios establecido sobre la
tierra.
Cada ciertas etapas, Dios nos ha introducido en procesos de quebrantamiento, tanto a nivel
personal, como ministerial; momentos donde Dios nos ha llevado a estar postrados delante de Él,
con clamor, gritos, lágrimas, ocasiones donde hemos sido confrontados por Dios, y donde ha
salido a la luz la apatía, la negligencia y la tibieza espiritual que adormecía a la iglesia y no nos
dejaba conquistar. Es allí, donde también somos investidos con una compasión y un amor
incondicional por las almas perdidas.
Dispuesto y desesperado por un cambio
“Éste fue de noche a visitar a Jesús.” Juan 3:1
¿Has sentido que quieres ver mucho más de lo que has visto en tu ministerio? ¿Alguna vez tuviste
la convicción de que Dios tenía muchísimo más para darte y de hacer cosas mayores a través de ti,
pero a la misma vez sentiste que había un obstáculo que no podías sobrepasar para entrar en una
mayor dimensión? Nicodemo estaba pasando a nivel personal y ministerial algo similar. El hecho
de que Nicodemo haya corrido el riesgo de ir a Jesús mostraba su deseo y disposición por algo
mayor, y un anhelo por cambiar. Esto es lo precioso del quebrantamiento. Lo importante en este
punto es esa disponibilidad que se produce en nosotros, el sentir que estamos dispuestos a un
cambio y morir a nuestros sueños personales con tal de entrar en una nueva dimensión con Dios.
El Señor tratará con el hombre y la mujer que necesita ese nuevo nacimiento, en diferentes etapas,
para que pueda ingresar a nuevas y mayores dimensiones de unción. Hay pastores y líderes en
diferentes ministerios en el mundo que sufren y sienten frustración al no ver la gente salva, quizás
creyentes o miembros de una familia que sienten un profundo dolor al llevar años predicando, sin
ver a su seres más queridos rindiendo sus vidas a Cristo. Todo eso nos quebranta, pero también
nos hace clamar a Dios e inspeccionar nuestras vidas para descubrir lo que no estamos haciendo
bien. Muchas veces, sentimos que hemos pescado toda la noche y lo único que vemos son redes
vacías una y otra vez. Pero hoy ese tiempo ha llegado a su fin. No es ninguna casualidad que este
libro esté, en este mismo instante, en tus manos. La época de las redes vacías está culminando y el
tiempo de las redes repletas ha llegado a tu vida. Dios está trayendo algo nuevo y diferente a su
iglesia, pero necesitamos un liderazgo y discípulos que hayan sido procesados y quebrantados por
Dios, que estén dispuestos a hacer cambios que puedan ir en contra de estructuras religiosas, pero
que darán avances significativos de crecimiento y multiplicación a la iglesia.
Naciendo de nuevo una y otra vez
“Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” Juan 3:10
En el mundo natural, tú naces solamente una vez, pero dentro de la vida ministerial siempre habrá
una necesidad de estar naciendo de nuevo una y otra vez. Constantemente tendemos por naturaleza
a parquearnos y hacer tabernáculos permanentes, en etapas donde Dios únicamente había
determinado que estuviéramos por un lapso fijo de tiempo. Siempre que Dios está por hacer algo
nuevo, el mundo religioso se levantará para ir en contra del mover de Dios, porque lo nuevo de
Dios demanda siempre un nuevo nacer.
Hay ministerios que no cambian su forma de hacer las cosas, porque se enamoraron de un método
y se estancaron; y aunque se esfuerzan por ver gente salva no lo logran. Sin darse cuenta están
atrapados en una mentalidad que nunca renovaron; y que hoy, estas mismas personas,
lastimosamente, se han convertido en un estorbo espiritual para la unción y las estrategias que
están siendo derramadas sobre los ministerios, donde hay personas que sí han renunciadoa una
etapa para entrar en una mayor dimensión.
Nicodemo - el “Conquistador del pueblo”
Nicodemo sentía, y de una u otra forma, sabía que Dios tenía grandes planes con su vida. Él
entendía que su advenimiento a esta tierra no era ninguna coincidencia. Estaba persuadido de que
había sido destinado para una vida ministerial de influencia nacional y generacional. Así mismo
en tu propia vida, amado hermano (a), que de alguna manera, tal vez sin explicación alguna, sabes
que Dios tiene algo preparado para ti, y que no existes sólo por existir, sino que vives para ver
algo grande y sobresaliente en medio de tu generación.
El nombre Nicodemo, le recordaba a este anciano que Dios tenía algo mejor preparado para su
vida. Él sabía que su nombre no había sido escogido al azar, sino que se le había dado como una
señal profética para lo que Dios un día iba a hacer con su vida. Para un hebreo o judío, dar un
nombre nunca es un acto inocente, porque ellos al poner un nombre, no lo hacen de acuerdo a
gustos o a lo hermoso que pueda sonar al pronunciarse. Por lo tanto, el nombre antes de ser dado,
es estudiado, y luego entregado como un decreto profético que le dará dirección a la vida de la
persona. De manera que, para los hebreos su nombre se volvía en una brújula de vida y ministerio
que les ayudaría a entender hacia dónde debían dirigirse. Nicodemo, significa el “Conquistador
del pueblo” o por qué no decir, el “Ganador de un pueblo” o el “Conquistador de naciones”.
Nicodemo comprendía que su vida debía girar en torno al llamado, que lo llevaría a ganar,
conquistar y capturar su nación y pueblo para Dios.
El conflicto interior del ganador de almas
Ya que hemos tocado el tema de engendrar, concebir y dar a luz, quiero recurrir a una historia del
Antiguo Testamento para explicar lo referente a las guerras y conflictos que sufren interiormente
los Nicodemos, que se convierten en los ganadores de multitudes del mañana, y que afectarán
generaciones para Dios.
Cuando la esposa de Jacob, Rebeca, quedó embarazada, ella comenzó a sentir una continua pelea
dentro de sí. Algo extraño estaba sucediendo en su interior. Eran sus dos hijos que estaban en el
vientre riñendo por quién había de nacer primero (Genesis 25:21-23). Esto es algo muy similar a lo
que vive y siente muchas veces el ganador de multitudes dentro de sí. Es una batalla donde el
llamado y la promesa de Dios entran en combate junto con nuestras emociones presentes. Cuando
Dios te ha hablado personalmente a través de experiencias o palabras proféticas de lo que Él tiene
preparado para ti, ese mismo día inicia un conflicto interior. Este debe haber sido el conflicto que
llevaba a Nicodemo a arriesgar toda su reputación y posición, con tal de que alguien le llevara a
cruzar el puente del conflicto ministerial interno.
Dios te llamó y te declaró lo que tenía en mente referente a ti, pero han pasado años y aún no lo
puedes ver. Exactamente eso era lo que estaba viviendo Nicodemo. Algo no estaba bien, algo
hacía falta. Él sabía que todo lo que había vivido no era suficiente.
“…es necesario nacer de nuevo.” Juan 3:7
Por esta razón, querido lector, me dirijo a ti en este momento, porque Dios sabe la situación por la
que estás pasando. Hay una guerra de dudas, temores e inseguridades. Tú sabes que no has llegado
donde Dios te habló que te llevaría. Es por ello, amado consiervo del reino, que aunque no hemos
llegado, hay caminos y procesos divinos, por los cuales es necesario pasar para alcanzar el
destino que Dios ya ha preparado de antemano. En medio de todo esto el enemigo se aprovecha
para susurrarte al oído, y decirte que los años están pasando, y que aún no estás viendo lo
prometido. Además, te muestra cuánto ha avanzado el reloj de tu vida y cómo tus fuerzas hoy ya no
son las mismas de ayer.
Moises y su preparación para convertirse un libertador de una nación
“Y como Moisés…” Juan 3:14
Es interesante ver que en la conversación y la ministración de Jesús a Nicodemo, el Maestro le
habla de Moisés. Pocos líderes en la historia, tienen tanta importancia para el pueblo judío como
Moisés. Él es el líder más destacado e importante entre los judíos. Un hombre que gozó de una
vida con Dios sin igual. Su vida y ministerio testifica de alguien que se transformó en el libertador
de un pueblo; y en un verdadero ganador de almas, familias y generaciones. Moisés fue el hombre
usado por Dios para establecer leyes y constituir una nación entera. Pero ¿Por qué le habla Jesús
acerca de Moisés? porque cuando hablamos de frustración ministerial, insatisfacción en el
llamado y quebrantamiento en el servicio a Dios, pocos han vivido el trato y los procesos por los
cuales tuvo que atravesar Moisés, antes de ingresar a la época del cumplimiento de las profecías y
de las promesas hechas realidad.
Moisés es el hombre que Dios usa para enseñarnos que no importando cuán lejos podamos estar
de lo que se nos ha prometido, el Señor aun así cumplirá lo que ha dicho, y sus palabras jamás
caerán en tierra. Dios a los que ha llamado, no los soltará hasta que no haya realizado con ellos
todo su propósito.
 
 
 
 
Decreto de Activación Profética
Dios Omnipotente, hoy renuncio a toda mentalidad y cultura religiosa que no me está permitiendo ver gente salva. Hoy me dispongo ante tu presencia para nacer de nuevo a lo que tú quieres hacer en mí y a través de mí. Estoy dispuesto Espíritu de Dios a ser quebrantado para que tú puedas moler las estructuras mentales y religiosas que están escondidas en mi alma. 
Padre, estoy desesperado por un cambio. Renuncio a seguir teniendo el fruto que he tenido hasta ahora. Quiero entrar en una nueva dimensión de fructificación y multiplicación sobrenatural. Necesito nacer de nuevo.
 Señor, declaro que no me voy de esta tierra sin antes ver cumplido todo lo que está planeado en tu perfecta voluntad para mí. 
Declaro que ¡algo nuevo y sobrenatural comienza a ocurrir en mí hoy! 
En el nombre de Jesús. 
¡Amén!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
10 principios sobre el nacer a una genética de multitudes
 
1. Génesis es el libro que nos revela nuestra herencia y genética.
2. Ver multitudes no es cuestión de un método, sino de una vida, de una genética correcta y
sobrenatural que Dios imparte dentro de nosotros.
3. Todo creyente y ministro es producto de dos cosas: El “semen” bajo el cual fue engendrado (es
decir, la persona que impartió la primera semilla de la Palabra) y el ambiente local bajo el cual
fue concebido.
 
4. El pensar que no necesitamos cambios, puede producir un orgullo mental tan fuerte que
podemos estar oponiéndonos a Dios, sin saberlo.
5. Jamás podemos alcanzar multitudes con un espíritu legalista y religioso.
6. Comúnmente, la antesala para nacer a algo nuevo de Dios es el quebrantamiento.
7. El quebrantamiento es uno de los factores que te ayudará a conocerte verdaderamente a ti
mismo.
8. Ganar multitudes para el reino demandará cambios en nuestras propias vidas.
9. En el mundo natural tú naces una sola vez, pero dentro de la vida ministerial siempre habrá una
necesidad de estar naciendo de nuevo una y otra vez.
10.Las estrategias de Dios, hoy están siendo derramadas sobre ministerios donde hay personas
que han renunciado a una etapa para entrar en una mayor dimensión.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Capítulo 2
––––––––––
Los Efectos de nacer con una genética de multitudes
Naciendo sobrenaturalmente para ganar multitudes
––––––––––
 
"No me importa a dónde voy o cómo vivo, ni lo que tenga que soportar, con tal que pueda ganar almas para Cristo. Cuando duermo, sueño con ellas, y cuando despierto, ellas están primero en mi pensamiento...”
–– David Brainerd
"Nos hacemos más numerosos, cuando nos matan: la sangre es semilla de cristianos."
–– Tertuliano
 
La naturaleza del llamado
 “…para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina…” 2 Pedro 1:4
El apóstol Pedro en su segunda carta habla sobre la naturaleza divina. Una de las razones por las
cuales el nuevo nacimiento es determinante, es por causade la naturaleza que engendra. Toda vida
tiene una naturaleza concebida por Dios para poder vivir y subsistir en un ambiente donde otras
personas o animales no podrían, ya que no tienen dicha naturaleza. Por ejemplo, el águila no
puede vivir en las aguas frías donde otros seres marinos sí pueden habitar sin ningún problema, ni
el delfín podría sobrevivir en la tierra donde el caballo puede correr, ni tampoco el caballo puede
volar en las alturas donde las aves se pueden desenvolver, ya que cada especie tiene una
naturaleza que le habilita para existir y vivir cómodamente. De manera que, cuando un animal
abandona su hábitat para vivir en un lugar para el cual no fue habilitado, se expone literalmente a
la muerte.
”Te aseguro que si una persona no nace de nuevo…” Juan 3:3
El hombre y la mujer que no han tenido la revelación del llamado de Dios en su vida, y que no han
tenido una experiencia espiritual y sobrenatural con Dios, están inhabilitados para realizar la obra
de Dios. El trabajo ministerial establece ciertas demandas, y el llamado te expone a pagar ciertos
precios. Los conflictos del propósito te confrontarán al tal punto que no podrás resistir y vencer en
el ministerio, a menos que hayas sido capacitado por Dios cuando Él te llamó.
“Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” Juan 3:6
Si hoy quieres ver un ministerio con un crecimiento, una multiplicación y una expansión, necesitas
tener una experiencia con Dios, que a su vez, engendre en ti una naturaleza singular y así ser
capacitado para ver, pensar y vivir el ministerio desde una perspectiva no humana, sino divina.
Dios está desatando en muchos ministerios alrededor del mundo un gran anhelo de ver multitudes
llegando al Señor, y con un celo intenso por velar que la gente no se pierda. Dios también está
levantando ministerios con una visión y un sueño, que nos dan uno de dos pensamientos: Que esta
visión es una locura humana, o es un sueño divino.
Entendiendo los conceptos eternos y las verdades celestiales para funcionar
ministerialmente aquí en la tierra
Nicodemo vino a Cristo de noche para poder hablar con él. Su mente religiosa fue asaltada sin
compasión ni lástima por las leyes violentas del reino de Dios. Una de las luchas más grandes que
tuvo Nicodemo mientras Jesús ministraba a su vida, era su incapacidad de captar las verdades y
los principios eternos del cielo para funcionar aquí en la tierra. Aunque Jesús le hablaba a
Nicodemo en su mismo idioma, el problema radicaba en que él era quien no entendía el lenguaje
del reino de Jesús. Por ello el ganador de multitudes debe entender que para operar exitosamente
en su ministerio necesita moverse en revelación de conocimiento y verdades celestiales para
operar efectivamente en la tierra.
“…¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” Juan 3:10
Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Juan 3:12
¿Por qué esto es importante? Esto es imperativo, justamente hoy, debido a las corrientes de
liderazgo y ministerio que han estado penetrando en la iglesia. No tengo nada en contra de todos
los libros de liderazgo que están en las librerías. Hay muchos libros que nos dejan buenas ideas y
conocimientos acerca de cómo organizar, establecer metas y administrar. Y aunque esto es muy
necesario, tenemos que entender que no podemos fundamentar nuestros ministerios sobre
principios naturales de este mundo, porque Dios opera bajo principios muy diferentes a los que se
aplican en empresas y negocios.
Nicodemo era un maestro, pero tenía dificultad en captar las ideas que venían del cielo, y si bien
había crecido en el templo y en sinagogas, estaba oyendo cosas que nunca había oído, y estaba
frente a verdades revolucionarias. El ganador de multitudes tendrá que abrir su mente y su corazón
no sólo para entender lo que Dios quiere hacer con él, sino que también para entender cómo Dios
ha determinado trabajar en él. He visto personas entrar en el ministerio creyendo que era algo
fácil de hacer, pero que terminaron dándose cuenta que a menos que, no haya un llamado genuino,
no se podrá sobrevivir. Aun en mi propia vida, me preparé para desafíos ministeriales que pensé
serían difíciles, sin embargo fueron sumamente fáciles con Dios.
Los principios de Dios son diferentes a todo lo que hemos visto, leído y experimentado en este
mundo y sistema. Pudiéramos escribir libros sólo referente a esto. Sin embargo, con Dios lo poco
se puede volver mucho, morir implica la explosión de una vida multiplicadora, dar nunca es
perder sino ganar, bajar para el mundo es ascender para Dios, etc. 
Si el ganador de multitudes anhela ver todo lo que Dios ha planeado para su vida, necesita operar
bajo las leyes del cielo. Si operamos bajo los principios del reino de los cielos, podremos vivir,
funcionar y triunfar aquí en la tierra.
Todas estas verdades y leyes del cielo pueden ser descargadas a nuestras vidas, únicamente
cuando hemos experimentado un nuevo nacimiento y una transformación por medio de una
experiencia personal y renovadora. En el capítulo anterior se nombra algunos puntos breves sobre
la vida de Moisés; nosotros hoy, al igual que él en ese entonces no podremos manifestar lo
sobrenatural, transformar una nación o ganar una generación, sin antes haber experimentado una
regeneración de nuestra vida interior. Siendo Moisés príncipe de Egipto, asesinó a un egipcio, y
terminó huyendo para salvar su vida. No obstante, después de la experiencia con la zarza ardiente
en el monte Sinaí, acabó sacudiendo todo el sistema egipcio, avergonzando el poder de faraón,
sepultando la potencia militar más poderosa conocida hasta aquel entonces, y sacando de la
esclavitud a toda una nación y generación. ¿Cuál fue la clave de Moisés? Siempre buscamos
claves, y aunque hay muchas, lo determinante en Moisés, fue su experiencia y su vida con Dios,
que lo habilitó para manifestar la gloria de Dios en su época.
Se activa tu visión espiritual
“…no puede ver…” Juan 3:3
Estoy absolutamente convencido de que ganar almas está primeramente relacionado con lo que
vemos y sentimos proféticamente. Sólo cuando nacemos de nuevo a la visión de Dios de ganar y
discipular las almas se nos activa nuestra vista espiritual y se introduce una nueva mentalidad en
nosotros, una carga por ver las familias, ciudades y naciones salvas. Es así como una pasión e
imágenes nos abrazan interiormente y queremos ver la gente convirtiéndose a Dios por cantidades;
y sentimos una fe fuera de lo común que nos convence de que es posible ver nuestra nación
redimida por Dios. Una de las crisis más intensas de los creyentes hoy en día, es su falta de
visión. Todo lo que quieras lograr en la vida necesitarás contemplarlo primero. Necesitamos una
visión que vaya más allá, para ver que en una semilla hay una cosecha, que ya está lista.
Necesitamos visión para ver que de una persona, se levanta una generación para Dios.
Necesitamos visión para entender que sólo vamos a poseer lo que hayamos visto en nuestro
espíritu. Enseñaré un poco más de este punto en el siguiente capítulo.
Se activa todo tu ser para transicionar del saber al hacer
“…no puede entrar…” Juan 3:5
Jesús le dijo a Nicodemo que habría consecuencias al no nacer de nuevo y una de ellas es que no
podría acceder al reino de Dios o a una mayor dimensión.
Nicodemo se extravió del propósito cuando olvidó que el conocimiento existe para servir; y que
la estación final no es el almacenaje, sino la realización de una vida, llamado y visión. El
conocimiento es poder que habilita, y una gran herramienta en el ministerio, pero en momentos de
debilidad es capaz de producir orgullo en nuestro corazón. Personalmente, creo que hay
conocimiento que no da avances ministeriales, y algunas veces, puede ocasionar problemas,
puesto que puede distraerte de lo que es verdaderamente importante. De hecho, no es un problema
mientras sea un medio, pero sí un obstáculo, cuando crees que mientras más sabes o mejor
predicas, te dará un crecimientoy un ministerio de multitudes.
Existe el mito que para tener un ministerio de multitudes, no se necesita ser un buen expositor de
la Palabra, ya que muchos de los hombres de Dios, con ministerios grandes, no eran siempre los
mejores expositores, ni los mejores predicadores. Ese pensamiento es incorrecto, ya que la
generación de líderes que está emergiendo se caracteriza por tener un conocimiento y revelación
extraordinaria por una parte, y un ministerio de miles y miles por otra. Uno de los problemas más
comunes es cuando quedamos detenidos en una etapa ministerial sin avanzar y tener un
crecimiento notable. Preocúpate de que el conocimiento te esté funcionando y llevando a cumplir
el propósito de ganar y discipular vidas. Recuerda que toda predicación, por más excelente
exposición que brinde, siempre se encontrará en un campo peligroso cuando hay ausencia de
pasión y compasión por las almas.
Se puede exponer excelentes estudios y sermones que jamás hayan sido oídos, las palabras en
hebreo y sus significados en griego, y aunque soy un estudioso de las palabras bíblicas en los
idiomas ya nombrados, se percibe un serio problema, no con el estudio, sino con la ausencia de
amor, pasión y compasión de Dios por la gente. El apóstol Pablo lo expuso así, “Si tengo el don
de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que
logra trasladar montañas, pero me falta amor, no soy nada.” 1 Corintios 13:2
La evidencia de que has entendido y recibido la revelación de ganar almas y discipular naciones,
es cuando esto se vuelve en una pasión y una necesidad que pasa del conocimiento a la práctica.
Algo dentro de ti te impulsa, te mueve y obliga a vivir por esta causa. Es cuando sientes que tu
espíritu ha logrado capturar verdades de Dios, y ahora lo que te parecía difícil se vuelve fácil.
Hay muchas personas que han estado observando como otros ministerios crecen y se multiplican,
pero ahora te toca a ti. El Espíritu Santo te hará nacer en estos días a una visión que te hará entrar
en una dimensión, que hasta ahora, solamente has soñado.
¿Tú tienes la visión o ella te tiene a ti?
“El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”Juan 3:8
Esta es la etapa donde tú dejas de tener una visión y la visión se apodera de ti. Las batallas más
intensas no son las que tenemos con Satanás, sino las luchas que el Espíritu Santo tiene que librar
diariamente con nosotros para que cumplamos su voluntad aquí en la tierra.
Debemos llegar al punto de ser tomados, controlados y aprisionados por una pasión por la cual
estemos dispuestos a sacrificarlo todo. Es aquí donde tu vida no es más dirigida por ti mismo,
sino por la obediencia al propósito de Dios. Eres libre del sistema de la época y el mundo de los
sentidos; y te vuelves en un esclavo del propósito eterno de Dios. Llegarás a lugares donde ni
siquiera has soñado estar, por causa del viento de Dios, que soplará en ti y te moverá. Sin
embargo, no podemos ser guidados por el viento del Espíritu y de la visión de Dios, hasta que no
hayamos sido quebrantados hasta el punto de volvernos cenizas en el altar de Dios. Cuando no
hemos muerto a nosotros mismos y a las pasiones personales nos volvemos pesados para cumplir
el llamado de Dios.
 
Antes de nacer a una visión del Espíritu, lo que nos impulsaba a vivir era un auto nuevo o una casa
o el dinero. Cuando eres atrapado por el propósito eterno de Dios pierdes tu vida, y tu única razón
de vivir es el reino de Dios. Es en ese momento, cuando mucho de aquello por lo cual has vivido
se convierte en basura. El automóvil, los viajes o la casa con la que tanto habías soñado, dejan de
ser la pasión de tu vida y se vuelven simples herramientas para hacer más eficaz la obra de Dios.
Es aquí donde se rompe la tibieza, la cual no habías notado que se había apoderado de ti. Te
sientes saliendo de una pasividad y entrando en una acción ministerial movida por el Espíritu.
Sólo cuando la visión de Dios se nos incrusta en el corazón, estamos dispuestos a vivir y a morir
por este propósito; y somos automáticamente introducidos a una dimensión de fe, donde lo
sobrenatural se vuelve en algo normal.
 
Es entonces cuando nuestra felicidad personal se conecta con nuestro llamado y somos felices al
ver la obra de Dios en progreso. Quizá te puedas haber preguntado por qué no has visto lo que un
día te fue prometido en las Escrituras y en profecías que te han sido dadas; y te quiero responder.
Todo lo que has vivido hasta aquí, aún los momentos más difíciles y críticos, te han estado
preparando para el tiempo de multiplicación sobrenatural que se ha aproximado a tu vida. Dios
siempre ha estado trabajando, no ha estado obrando tanto en tu ministerio, en comparación de
cuánto ha estado trabajando en ti. Mientras quizás, tú has estado preocupado de tu ministerio, Dios
ha estado preocupado por ti. Este es el momento de la decisión más importante en tu vida.
Necesitas comprender que no se puede vivir para Dios, a menos que, no renuncies a vivir para ti
mismo; que no podrás ver multitudes de personas salvas y discípulos comprometidos con Dios, si
no te has rendido por completo al propósito de Dios.
El compromiso de Dios con su propia visión
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?” 
Romanos 8:32 RV
“El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas?” 
Romanos 8:32 Biblia de las Américas
“El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que Lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con El todas las cosas?” 
Romanos 8:32 NBH
Nadie cree más en esta visión que Dios mismo. Nadie ha dado más por esta visión que Dios.
Algunos hombres y mujeres han dado mucho por esta visión, pero Dios fue el primero que lo dio
todo. El compromiso que Dios tiene con su visión de ver el evangelio predicado en el mundo y su
deseo de ver las naciones discipuladas, debe ser también lo que a nosotros nos atrapa y cautiva
hoy. Lo tremendo es que si Dios entregó a su propio Hijo por la visión, entonces, ¿qué habrá en
los cielos y en la tierra que Él no te pueda dar para que tú avances con el evangelio en las
naciones y ganes las multitudes para su reino? ¿Qué necesitas para llevar el evangelio hasta los
confines de la tierra, un programa de televisión? Si él dio a su propio Hijo, ¿no te podrá dar un
satélite para predicar el evangelio? ¿Necesitas un avión para ganar naciones para Dios? Si el
Padre entregó a su Hijo, ¿será difícil para Él darte aviones, satélites o programas de televisión?
Todo aquel que se ha rendido para vivir para la visión del reino de Dios contará con los “cheques
en blanco” de Dios. Esto significa que la cifra que necesitas Dios te la puede dar. Si dio a su
propio Hijo, ¿no te dará millones para cumplir la gran comisión? Los recursos nunca han sido un
problema para Dios, y jamás habrá un hombre o una mujer que le pueda pedir demasiado al
Altísimo. Lo que sí es un desafío para Dios, es encontrar a un hombre, mujer o a una generación
que haya sido cautivada por la visión del reino; alguien que no haga de los recursos de Dios un fin
en sí mismo, sino un medio para ganar cada vez más gente. El tema de la prosperidad jamás ha
sido problema alguno para Dios. El problema radica en la prosperidad, sin una visión de reino, y
sin misión en la tierra. Creo firmemente que el versículo en Romanos 8:32, esconde un poder
tremendo al que le es revelado. En mi vida este ha sido uno de los versos que me ha sacudido,
revolucionado y transformado toda mi manera de pensar. Pocos días de mi vida pasan sin meditar
y confesar este verso. Aunque lo repito continuamente todavía sigue “trastornando” mi mente
natural.
Dios, Tú eres extraordinario, ¡Padre, quiero ser como tú, quiero dar lo mejor y todo por esta
maravillosa visión!
Controlado por una visión
“El viento sopla hacia dondequiere. De la misma manera que oyes el viento pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu.” Juan 3:8 NTV
Una persona que ha sido cautivada por la visión de Dios debe tener un cambio radical en su vida y
prioridades. El que nace y se convierte a la visión de Dios verá efectos generados por el Espíritu
de Dios. Aquí hay algunos ejemplos de algunas personas cuyas vidas no volvieron a ser las
mismas después que recibieron la revelación de la visión de Dios en sus vidas. Estas personas
que entendieron que lo menos que se puede dar es, ¡el todo! y lo menos que se puede reservar es,
¡la nada!
•La cruz fue el lugar y la oportunidad, donde Dios Padre, mostró y reveló al mundo su eterno amor
entregando a su propio Hijo por amor a la humanidad. Dios entrega en la cruz lo que más ama,
por causa de la visión del reino: ganar al mundo y las almas. (Romanos 8:32)
•La mente del apóstol Pablo cautivada por la visión del reino y una pasión por las iglesias. (2
Corintios 11:28)
•Jesús se negaba continuamente a sus necesidades y deseos personales por causa de la visión y la
pasión por las almas. (Juan 4:34)
•Los apóstoles Pedro y Juan soportaron los azotes con gozo y se sintieron felices al saber que
estaban siendo perseguidos por la causa y la visión del reino de Dios. (Hechos 5:40-41)
•Al apóstol Pablo, una vez que le fue revelado su llamado de ganar almas, se le volvió en una
necesidad que controló su vida hasta el fin. (1 Corintios 9:16)
•La visión y la misión de ganar almas era tan fuerte en la vida de Jesús que aún en medio de su
peor y mayor dolor tuvo fuerzas para seguir ganando almas. (Lucas 23:42-43)
•Muchos de los apóstoles de Jesús fueron perseguidos y asesinados por causa de la visión del
reino y la evangelización mundial.
¿De quién es el latir de tu corazón?
Cuando nacemos de nuevo a una visión del Espíritu, somos dados a luz con un nuevo corazón. El
espíritu religioso cuando ha trabajado por muchos años en el interior de una persona, puede
haberla apartado de Dios, sin que ésta lo haya notado. Es por ello, que somos llevados a etapas de
quebrantamiento porque sólo allí recibimos el trasplante de corazón, en uno que siente lo que Dios
siente, ama lo que Dios ama y aborrece lo que Dios aborrece. Los hombres y mujeres que Dios
está preparando para usar en este tiempo, tienen que tener un corazón que late al ritmo de Dios.
Cuando recostamos nuestro oído en el pecho de Dios y somos capaces de escuchar su latir y
descubrir lo que le apasiona, es entonces cuando podemos entender que el deseo de Dios siempre
ha sido ver las personas, familias y naciones salvas.
Cuenta la historia de un joven de unos 26 años que murió en un accidente automovilístico. Este
joven, unos años antes, había firmado un documento donde se comprometía a donar cualquier
órgano de su cuerpo para salvar la vida de otra persona. En un hospital de la ciudad, había otro
joven que estaba al borde de la muerte que necesitaba urgentemente un trasplante de corazón. Días
más tarde, se logró hacer una intervención exitosa, de manera que, recibió el corazón y pudo
sobrevivir. Una mañana llegaron todos los familiares a la casa de aquel joven, pero al entrar a la
habitación donde se encontraba durmiendo, hallaron a un hombre desconocido. Este señor tenía su
rostro lleno de lágrimas y tenía apoyada su cabeza sobre el pecho del joven. Los familiares algo
extrañados por la escena le preguntaron, quién era, y por qué lloraba sobre el pecho de su
pariente. El señor lentamente se enderezó mientras trataba de secar las lágrimas que no paraban de
rodar por sus mejillas, pidiendo disculpas, les dijo: “Mi único hijo murió hace unos días atrás en
un accidente, y su corazón fue puesto en este joven y he venido solamente a escuchar el latir y el
sonido del corazón de mi hijo que está en él”.
La pregunta que nos debemos hacer es, si el Padre viniera a nosotros hoy, ¿escucharía el latir del
corazón de su Hijo en nosotros? ¿Encontraría nuestros corazones palpitando por aquello que le
apasiona al Hijo? ¿Está nuestro corazón vibrando por lo que agrada a Él?
¿Estás viviendo por lo que Cristo murió? –– Leonard Ravenhill
 
 
 
 
 
 
Oración de Activación Profética
 
“¡Señor, ten misericordia de mí! Quiero ver lo que tú ya has preparado para mí, desde antes de la fundación del mundo, para que yo hoy sólo camine en ello. 
Padre, abre mis ojos, quiero ver. Renuncio a la ceguera espiritual, que no permite ver lo que ya me has entregado y que me impide entrar en una mayor dimensión.
 ¡Señor, quiero ser controlado y poseído por tu Espíritu y por tu visión! Hoy, en este lugar, reconozco que necesito experimentar una transformación en mi naturaleza. Hoy, por el Espíritu de Dios, mi genética inicia un cambio interior y sobrenatural que me habilitará para convertirme en un ganador de almas en mi nación y para mi generación.
En el nombre de Jesús.
¡Amén!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
10 principios sobre los efectos de nacer a una genética de multitudes
 
1. El ministerio pone ciertas demandas y el llamado expone ciertos precios. No podrás resistir y
vencer en el ministerio, a menos que hayas sido capacitado por Dios cuando Él te llamó.
 
2. Ganar almas está relacionado primeramente con lo que vemos y con lo que sentimos
proféticamente.
 
3. Sólo cuando nacemos de nuevo a la visión de Dios, de ganar y discipular las almas, se nos
activa nuestra vista espiritual.
 
4. El conocimiento es poder, y este puede en momentos de debilidad producir orgullo en nuestro
corazón.
 
5. Todo mensaje por excelente exposición que brinde, está siempre en un campo peligroso, cuando
hay ausencia de pasión y compasión por las almas.
 
6. Cuando no hemos muerto a nosotros mismos y a nuestras pasiones personales, nos volvemos
pesados para cumplir el llamado de Dios.
 
7. Sólo cuando la visión de Dios se nos incruste en el corazón, estaremos dispuestos a vivir y a
morir por su propósito.
 
8. El tema de la prosperidad jamás ha sido algún problema para Dios. El problema radica en la
prosperidad, sin una visión de reino y sin misión en la tierra.
 
9. Todo aquel que se ha rendido para vivir para la visión del reino de Dios contará con los
“cheques en blanco” de Dios.
 
10. Cuando podemos recostar nuestro oído en el pecho de Dios y podemos escuchar su latir y
descubrir lo que a Él le apasiona, es entonces cuando podemos entender que el deseo de Dios
siempre ha sido ver las personas, familias y naciones salvas.
 
 
 
 
 
 
 
 
Capítulo 3
 
–––––––––
Visión Profética para ganar multitudes 
 
Tu visión determina tu pasión y multiplicación
 
––––––––––
 
“Sí, puedes ser un gran soñador y un hacedor también, si sólo remueves una palabra de tu vocabulario: imposible.”
–– Robert Schuller
 
“…
Dame cien predicadores que no teman a nada sino al pecado, y nada deseen sino a Dios; y no me importa que sean clérigos o laicos, pues ellos sólo estremecerán las puertas del infierno y exaltarán el reino del cielo en la tierra.”
–– John Wesley
 
El engendramiento del hijo en el Salmo 2
 
“Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.” Salmo 2:7-
8, RV60
 
“Voy a dar a conocer lo que Dios ha decidido. Él me dijo: «Tú eres mi hijo; desde hoy soy tu padre. ¡Pídeme lo que quieras! Te daré como herencia las naciones; ¡todo el mundo será tuyo!” Salmo 2:7-
8 LA
 
Pocas cosas nos ayudan a conocer a alguien como sus oraciones y peticiones. El fundador de
Cristo para las Naciones, James Gordon Lindsay dijo: “Cada cristiano debe hacer una oración
violenta al menos una vez al día.”
 
El Salmo 2, es mesiánico y significa que esta ahí para revelarnos directamente a Cristo y su obra
en la tierra. Pero aunque es un Salmo mesiánico también contiene revelación y conección directa
con nosotros, ya que ahoraen el nuevo pacto nosotros; al igual que Cristo también somos hijos de
Dios.
 
Los versículos 7 y 8 del Salmo 2 nos hablan de varios detalles importantes que podríamos pasar
por alto. En ellos se habla de un engendramiento. También nos revelan a un Padre quien habla algo
específico a un hijo, y nos habla de este hijo que publica un decreto, y este decreto anunciado
tiene que ver con naciones y los confines de la tierra.
¿Qué estamos diciendo? Que para un ganador de multitudes la toma de naciones no es algo que se
manifestará, si primero no ha habido un engendramiento por una Palabra del Padre. No solamente
necesitamos un Padre que nos engendre, sino también hijos que crean y se dejen desafíar por Dios,
para pedir las naciones.
 
El Salmo 2 nos revela que cuando alguien ha sido engendrado por la Palabra del Padre, su vida,
mentalidad, perspectiva y sus peticiones cambian totalmente. Una persona o un creyente común y
corriente, da gracias por los alimentos, va a la iglesia, ofrenda, alaba, y ora todo los días por
aquello que le concierne a él. Pero alguien que ha sido engendrado por el Padre; su vida deja de
ser lo que siempre fue, el cambio es total y su enfoque en la vida cambia de dirección
bruscamente.
Sólo el Padre engendra y lo hace a través de su Palabra y cuando la genética de la Palabra nos
hace nacer de nuevo, nuestra vida abandona el curso que había tenido, para ahora girar alrededor
del eje y la órbita del propósito eterno de Dios. Es aquí donde tu pasión se convierte en ver el
reino de los cielos establecido y expandido en la tierra, donde la felicidad de tu vida radica en
ver el propósito de Dios siendo cumplido en la iglesia y en las vidas de las familias, es aquí
cuando tu obsesión y petición dejan de ser por tu vida y tus problemas y entras en un clamor
continuo por las Naciones.
¡Sí! Un hijo del Reino de Dios se reconoce por lo que pide, los hijos del reino no piden lo
pequeño o poco, su vista ha sufrido una “metamorfosis” él sueña con ganar países y con la
conquista de generaciones para Dios.
El Padre sigue engendrando hoy, pero la pregunta es:
¿A dónde y en qué ambiente estamos dando a luz lo que el Padre nos está enviando?
 
Tenemos que volver nuestras iglesias locales en vientres y nuestros ministerios en cunas de hijos
con una mentalidad y una visión de reino, con pasión por el reino de Dios y con una vida de
compromiso total por la misión de ganar multitudes y discipular naciones.
 
 
Transición de una visión centrípeta a una visión centrífuga
“Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías;” Deuteronomio 16:16, RV60
 
“Pero quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y que recibirán poder para hablar de mí en Jerusalén, en todo el territorio de Judea y de Samaria, y hasta en los lugares más lejanos del mundo.” Hechos 1:8, RV60
 
La fuerza centrípeta es aquella que “mueve algo o alguien hacia el centro.” Esta era la visión del
Antiguo Testamento; un Israel que tenía la responsabilidad de atraer asimismo las otras naciones
de la tierra.
Una visión donde Israel era el centro y donde todos sus ritos, ceremonias, templo y liturgias eran
el clímax del mover de Dios. Si Jehová quería bendecir o hacer algo en la tierra, su primer
pensamiento sería Israel. Todo lo que Dios haría sería exclusivamente por, con y para los judíos.
Es por eso que Juan 3:16 es uno de los pasajes más ofensivos que tú puedes enseñarle a un judío
religioso. Este versículo que es la mejor noticia para el mundo, no lo fue, para Nicodemo. Todos
los judíos entendían que eran un pueblo escogido y exclusivo al lado de las otras naciones. Si
Dios iba a hacer algo en la tierra siempre sería a través de su pueblo. Lo que hace crítico este
pasaje es la visión de Jesús que chocaba con las enseñanzas judías. Aquí Jesús pone al “mundo” y
no nombra en ningún momento a Israel. El amor del Padre por el mundo, y la disposición del
Padre de hacer cualquier sacrificio que fuera necesario en el universo y eternidad con tal de ver al
“mundo” salvo. ¿Qué es lo que Jesús está haciendo aquí con Nicodemo? Le está cambiando su
visión, una de las cosas que toma tiempo con cualquier persona religiosa que cree saber
demasiado y que no necesita cambios en su vida. ¿Qué tal, que después de 40 años de ministerio
venga el Maestro de los maestros y te diga: “Sabes algo, te enseñaron mal y enseñaste mal, o que
la percepción y la interpretación que tienes del Padre, de las Escrituras, de Israel y el mundo está
equivocada”? Con otras palabras lo que Jesús le está diciendo a Nicodemo es, “tenemos que
arreglar tu lente óptico espiritual”, porque estás enfocándote en el plan de Dios y te estás
olvidando del propósito Eterno.
Es aquí donde ocurre el cambio drástico, la visión de Dios es ahora centrífuga. La fuerza
centrífuga es una fuerza que aleja algo del centro. Tiene que haber sido dramático para el fariseo
Nicodemo oír que”de tal manera amó Dios al mundo” no dice “Israel” sino “mundo” y luego
añade “para que todo aquel”. Este era un plan de salvación que no era excluyente, sino que,
abrazaba una humanidad entera y totalmente.
Tu visión determinará tu posesión. Debe haber un despertar en la visión profética de la iglesia.
Esto será determinante en estos próximos años para poder ganar multitudes de almas para Cristo.
¿A qué nos referimos con la visión profética que debemos tener hoy? 
•Que los ganadores de almas puedan percibir, sentir y ver a las personas así como Cristo las ve.
•La visión profética nos permite ver a las personas como Dios las ve y nos revela lo que Dios
quiere hacer con ellas.
•La visión profética no tan sólo implica liberar a la persona de la vida de pecado, pero también amarrarla a través de la palabra profética decretada en el Espíritu.
Muchas veces los creyentes son ineficaces a la hora de ganar almas y hacer discípulos, porque no
tienen la visión de Dios para con la gente que quieren ganar. ¿Por qué es tan imperativo tener una
visión profética para ganar almas? Porque por naturaleza tendemos a enfocarnos en todo lo
negativo de una persona e interpretamos a la gente basado en nuestras propias expectativas
personales o prejuicios, y ni siquiera nos damos cuenta que esta óptica natural nos domina. Si no
quebrantamos el poder de la visión natural en vez de ganar gente, la perderemos y en vez de juntar
para Dios nos hallaremos esparciendo. Cuando la visión profética se activa en tu espíritu verás lo
que el ojo natural nunca te logra mostrar. Es aquí donde entras a ver el corazón de las personas,
cosas que nadie ve quedan descubiertas delante de ti. Jesús caminaba en esta visión profética
cuando trataba con la gente y esto le permitía fluir en una dimensión sobrenatural donde hasta el
que más se oponía, caía a los pies del Maestro reconociendo sus errores. Jesús era tan efectivo en
lo profético que podía montarse en el tiempo, viajar al futuro, ver lo que Dios había predestinado
con una persona, volver al presente y amarrar a la persona con una palabra profética, de manera
que la gente quedaba presa y cautivada por una Palabra de propósito que no lo dejaría tranquilo
por el resto de su vida. Sólo cuando funcionemos en esta unción profética ganaremos eficaz-,
veloz- y sobrenaturalmente. 
Visión Profética desata compasión
“¿Acaso no puedes escuchar a esos pobres niños, condenados no por Dios, sino por el hombre egoísta y desconsiderado? ¿No puedes escucharlos llorar mientras sus pies los llevan hacia el camino de la perdición? “¿Acaso no puedes escuchar las cadenas de los esclavos, los gemidos de los heridos y muertos en el campo de batalla? ¿No escuchas el clamor angustiado de los pobres en sus trabajos forzados? “¿No escuchas los gritos desesperados de hombres y mujeres, muriendo por sus pecados? ¿No escuchas?” Y conforme hablaba, era evidente elgran dolor en su corazón. “¿No oyes el lloro y crujir de dientes de hombres y mujeres que han descendido al infierno, porque a ningún hombre le importaron sus almas?” Al escuchar la palabra “infierno”, sentí que la angustia me penetraba y clamé con amargura: “¡Algo tiene que hacerse! ¡Alguien tiene que ir! ¡Hombres y mujeres no pueden ser abandonados para que perezcan, sin que una mano se estreche para liberarlos! ¿Quién...quién...quién irá?" En ese momento, [Jesús] se puso de pie, y cruzó hasta donde yo estaba y me miró fijamente. Y luego, con voz más fuerte que antes, habló una vez más. Dijo sólo dos palabras, pero penetraron hasta lo más profundo de mi alma: “Vé tú”.
––
 William Booth (Fundador del ejército de Salvación)
¿Cómo sabemos si andamos en esta visión profética? Por lo que sientes, no necesariamente en tu
alma pero en tu espíritu. Cuando hemos nacido de nuevo a un propósito y muerto al “yo” el sentir
que se despierta en ti es otro. Te tengo dos preguntas: ¿qué sientes cuando ves gente perdida sin
Dios? ¿Por qué si vemos lo mismo que Dios está viendo no sentimos lo mismo? Las Escrituras
dicen de Jesús, “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas
y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” (Mateo 9:36) La palabra “tuvo” es más fuerte de
lo que realmente imaginamos. Es algo que se apodera de ti, algo que toma control de tu espíritu y
no te suelta. Jesús “tuvo compasión” pero una interpretación más correcta aquí sería que “la
compasión tuvo a Jesús”. Quizá hoy cuando tú miras gente perdida te has acostumbrado y
familiarizado tanto con ellos que hasta puedas haber perdido tu objetivo y la sensibilidad que
tienes que tener para poder ganar las almas. Jesús no tuvo lástima ni conmiseración de las
personas, sino una compasión genuina. Sintió el dolor y el amor que el Padre sentía por ellos.
Hoy nuestra generación tiene muchos sentimientos y emociones dormidas. Nos hemos
acostumbrado tanto a ciertas cosas y circunstancias en nuestros barrios, ciudades y aun iglesias
que estamos conformes como estamos y con lo que hacemos. Nos hemos acostumbrado a la
violencia y creemos que jamás cambiará y no sentimos ninguna obligación, ni responsabilidad por
lo que sucede hoy en nuestras comunidades. Hay iglesias donde los creyentes se han acostumbrado
a no traer gente nueva y a que nadie entregue su vida a Jesús. Hay ministerios donde ni
encontrarían que eso está mal, no causaría dolor, ni ira alguna al no ver gente salva y seguramente
se tendría cualquier excusa de por qué ningún nuevo llega a las reuniones.
Alguien podría decir, “es que este es un lugar para gente espiritual y madura” o “es que esta
iglesia no tiene el don del evangelismo”, “es que aquí no nos enfocamos en cantidad sino en
calidad”, “somos pocos pero buenos” etc. Los pretextos serían muchos pero finalmente debemos
reconocer que muchas cosas empeoran en el mundo porque la iglesia duerme en tiempos donde
debería estar despierta haciendo la gran comisión que es: “predicar el evangelio a toda
criatura” (Marcos 16.15) y “hacer discípulos a todas las naciones” (Mateo 28.19).
Oración de Activación Profética
 
“Hoy, por el Espíritu de Dios, inicia un alumbramiento sobrenatural en mi óptica. 
 
Declaro que la visión de Dios me captura y me atrapa para dejar de vivir para mí mismo y comenzaré a existir única- y exclusivamente para la misión por la que fui enviado por el Padre a esta tierra.
 
Hoy inicia un enfoque profético, activado por el Espíritu de Dios en mí. Todo lo que hasta ahora se ha visto difícil y distante en mi ministerio se vuelve alcanzable y posible. 
 
Renuncio a la esterilidad ministerial y declaro que soy un ganador de multitudes para Dios. 
En el nombre de Jesús. 
Amén.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
7 principios sobre la visión profética para ganar multitudes
 
1. Tu visión determinará tu posesión.
 
2. La visión profética nos permite ver a las personas como Dios las ve, pero también nos revela lo
que Dios quiere hacer con ellas.
 
3. Sin una visión profética podemos terminar abortando gente del propósito de Dios.
 
4. Si no quebrantamos el poder de la visión natural en vez de ganar gente, la perderemos y en vez
de juntar para Dios nos hallaremos esparciendo.
 
5. La visión profética desata compasión.
 
6. Muchas cosas empeoran en el mundo porque la iglesia duerme en tiempos donde debería estar
despierta haciendo la gran comisión.
 
7. El Espíritu de Dios es quien activa el enfoque profético.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Capítulo 4
––––––––––
El espíritu profético del ganador de multitudes
Viendo lo invisible y creyendo lo imposible
––––––––––
 
“En el nombre del cielo y por amor a la tierra, no permitamos nunca que se enfríe ese insaciable deseo de ganar hombres y mujeres para Cristo.”
–– Paul S. Rees
 
El poder de la meditación y respiración profética
“Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito
7 NVI
La meditación profética es la respiración de nuestro espíritu. El ejercicio de vivir inhalando el
oxígeno de vida en la Palabra de Dios y exhalando lo que Dios nos ha dicho a través de su
Palabra nos va haciendo cada vez más sensibles a Su voz y nos convierte en gente profética, de
manera que dejamos de ser controlados por nuestras emociones y situaciones, y nos volvemos
dominados por el poder de la Palabra de Dios.
La palabra meditación ha sido robada por corrientes falsas, ya que mucha gente la usa en ciertos
movimientos budistas y de Nueva Era.
Pero la meditación es un código del Espíritu para sensibilizarnos y poder oír eficazmente la voz
de Dios en nuestras vidas. Esto es la base de lo profético, ya que nadie opera eficazmente en esto
si no sabe oír la voz del Espíritu Santo. La meditación cuesta trabajo, ya que si hay algo difícil, es
llevar nuestra alma de un estado de afán y preocupación a una dimensión de tranquilidad y
confianza en Dios, pero es en el reposo donde la voz se nos hace audible.
Meditar implica mantenerse en una continua recitación y repetición de las Escrituras. Son
continuas declaraciones en fe, donde tenemos la certidumbre que algo estamos produciendo en el
mundo espiritual. La razón por la cual la meditación es tan importante, es porque nuestra mente es
propensa a olvidarse rápidamente lo que Dios ha dicho.
Al meditar en la Palabra escuchamos la voz del Espíritu Santo. Lo que fue escrito hace más de dos
mil años se nos convierte en un “Rhema”, es decir, la Palabra pasa de ser algo histórico dicho a
un profeta y se encarna en nuestro espíritu y se vuelve en un dicho específico de Dios para
nosotros.
Necesitamos meditar en la Palabra de Dios; es lo más hermoso y positivo que puede haber sobre
la tierra y en este mundo en el que vivimos, puesto que la mente es negativa por naturaleza.
La meditación ayuda a mantener el enfoque. A la mente carnal no le importa el propósito de Dios
sino que es propensa a distraerse de la prioridad del reino.
La visualización de la fe
“El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad!
 
“Los ojos de una persona son como una lámpara que alumbra su cuerpo. Por eso, si miran con ojos sinceros y amables, la luz entrará en su vida. Pero si sus ojos son envidiosos y orgullosos, vivirán en completa oscuridad.
 
La visualización de la fe es un conjunto de imágenes dadas por el Espíritu Santo que activan y
encienden nuestro espíritu. Cuando tú oyes una palabra tu alma se encarga de darte una