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La ruta de Pedro_ De los falsos - Jose Luis Ochoa Gamboa

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La ruta de Pedro
Cómo superar el entusiasmo de los falsos inicios y
habitar en el carácter que da frutos
Este libro está dedicado a dos hombres que caminaron más lejos y
quizás por eso no se cansan de apoyarme para que no me quede
estancado
Keith, pastor, mentor, amigo, fuente inspiración para levantarme y
compañero en más de una travesura para el Reino de Dios
Jeff, sabio mentor que generosamente nos acompañó para dar vida a
una aventura que ayudará a dar frutos que trascienden
M
Introducción
e parezco mucho a Pedro, el de la Biblia, y quizás esto viene
de los genes de mi padre. Recuerdo que un día él había
llegado a casa y mientras se aflojaba la corbata, preparándose para
cenar, oímos un chirrido de llantas y un fuerte impacto. Mi hermano
enseguida se asomó por la ventana y le avisó a mi padre que
alguien había chocado nuestro auto y se dio a la fuga. Salieron
rápidamente y mientras lo seguían intuyeron que se trataba de un
conductor ebrio porque podían ver cómo su camioneta zigzagueaba
por el camino chocando con otros carros y amenazando la vida de
las personas. En menos de una hora regresaron a casa, mi papá se
sentó a comer sin mucho que decir por lo que me animé a preguntar
a mi hermano qué había pasado. Él me contó:
—Seguimos la camioneta que viró en una esquina y cuando
llegamos al lugar la encontramos volcada y a un grupo de curiosos
alrededor. Papá estaba furioso y comenzó a gritar indignado: «¡Este
borracho pudo haber matado a niños en su camino, deben meterlo
preso!». De pronto, de la camioneta salió una persona
tambaleándose, con los signos de haber estado libando; mi padre se
le acercó reclamando porque manejaba ebrio; el hombre lo ignoró
por completo, lo que provocó que mi padre no se contuviera y le
diera un puñetazo que lo dejó tirado en el suelo. La gente de
alrededor se quedó callada, pero dentro del grupo unos jóvenes
hacían esfuerzos por contener la risa. Papá les encaró gritando:
«¿Les parece gracioso lo que acaba de pasar?». Uno de ellos
respondió: «Señor, esa persona no es el conductor, es un borrachito
que se animó a entrar al carro para ver si había alguien y usted le
recibió con un puñetazo».
Pedro era así, era de los que hablaban primero y pensaban
después. «Señor, yo jamás te voy a negar», «Señor, si eres tú,
manda que camine sobre las aguas» o «vamos y muramos con él»
son algunas de las frases impulsivas de un discípulo que a la
primera que veía que amenazaban a su maestro tomaba una
espada y rebanaba orejas. Quizás yo no respondo de la misma
forma, pero me identifico con dar respuestas impulsivas y ofertas
generosas que después me ponen en aprietos. Asimismo tengo
recuerdos de realizar juicios de valor o de reaccionar
impetuosamente, lo que no me hace sentir orgulloso.
Mientras estudiaba esta carta de la Biblia encontré muchas
opiniones, algunas no podían reconocer que el Pedro de los
evangelios era el mismo que la escribía. Otros decían que sí era el
mismo Pedro que anduvo junto a Jesús, no dejando de reconocer el
cambio. Esto, sin embargo, no modifica el propósito de este libro
que tienes en tus manos, pues trata de la transformación de un
hombre impulsivo que se expresaba con esa confianza nacida de
los que conocen poco y creen saberlo todo; un hombre que estaba
lleno de entusiasmo, pero también de falsos inicios; un hombre
colmado de promesas a boca de jarro que apenas se emocionaba;
un buen hombre apasionado pero con poca sabiduría, coherencia o
profundidad.
¿Por qué te cuento todo esto? Porque si eres como yo, de los que
caen, se arrepienten y quieren empezar de nuevo, pero descubren
que hace falta algo más que motivación y decisiones internas para
entrar al siguiente nivel, entonces creo que este pequeño libro te va
gustar. Por favor, no creas que pretendo describir cómo trabaja el
Espíritu Santo en la transformación de los cristianos, muchas cosas
son incomprensibles, como aquellos cambios nacidos de situaciones
límite donde la pérdida o el dolor te obligan a buscar soluciones
radicales. Sencillamente, quiero decirte que este libro va dirigido
para los que están cansados de quienes ofrecen una motivación o
un consuelo que no alcanza para cambios de largo plazo. No es una
dosis de optimismo es un camino de esperanza.
Este libro también es una invitación para recorrer el camino de un
Pedro emocional y optimista que se atrevió a negar a Jesús, a otro
Pedro que terminó afirmando esto en una de sus cartas que
aparecen en la biblia:
3 Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo que necesitamos para la
vida y la devoción, al hacernos conocer a aquel que nos llamó por su
propia grandeza y sus obras maravillosas. 4 Por medio de estas cosas nos
ha dado sus promesas, que son muy grandes y de mucho valor, para que
por ellas lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios y escapen
de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo. 5 Y por esto
deben esforzarse en añadir a su fe la buena conducta; a la buena
conducta, el entendimiento; 6 al entendimiento, el dominio propio; al
dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la devoción; 7 a la devoción,
el afecto fraternal; y al afecto fraternal, el amor.
8 Si ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil ni
habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo. 9 Pero el que no las
posee es como un ciego o corto de vista; ha olvidado que fue limpiado de
sus pecados pasados. 10 Por eso, hermanos, ya que Dios los ha llamado y
escogido, procuren que esto arraigue en ustedes, pues haciéndolo así
nunca caerán.
Hice una síntesis de mis meditaciones sobre este texto nacidas del
anhelo de dejar de ser el Pedro impulsivo que se hace ofertas
baratas de nunca caer para abrazar el camino de un Pedro más
sabio que no solo quiere bocanadas de amor, paciencia y dominio
propio, sino que desea habitar en los mismos para descubrir otra
manera de vivir y de mantener la pasión forjadas en un nuevo
carácter. No es un libro para teólogos que únicamente aspiran
«estudiar» a Dios, sino para aquellos que lo reconocen como su
Salvador Personal, pero saben que hay mucho trecho que recorrer.
No se trata de recetas, solo quiero provocarte a que sigas tu propio
sendero mientras te pones a pensar en cada paso.
Quiero agradecer sinceramente a quienes me ayudaron en este
viaje, Carolina Bermúdez por su apoyo en retroalimentar la primera
versión del texto, Daniela Baldeon que hizo un excelente trabajo de
Edición, a Melisa Muir por la traducción de este texto al inglés, a
Santiago Flores por la carátula y el diseño final del texto en versión
electrónica, y de manera especial a la artista Tirsa Gabriela Ochoa
quien pese a conocer las contradicciones del autor sigue apoyando
generosamente sus tercos deseos por ser mejor, ella es la autora de
la ilustración al final del texto. El deseo de todos estos cómplices fue
que tu puedas disfrutar la lectura mientras vas descubriendo al tipo
de Pedro que eres y vayas trabajando en el ser humano que Dios
desea que seas. ¿Nos acompañas?
I
Primer paso
Descubre lo que ya tienes
3 Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo que necesitamos para la
vida y la devoción, al hacernos conocer a aquel que nos llamó por su
propia grandeza y sus obras maravillosas.
magínate tener superpoderes dados por Dios y no usarlos solo
por desconocimiento. ¿De qué te sirve tener algo si no sabes que
lo tienes? Hay dos superpoderes que necesitas usar si deseas
lograr resultados extraordinarios, sobre todo en personas como yo
que ordinariamente se ven atrapadas en falsos inicios, muchas
veces más motivadas por las ganas de salir adelante que
respaldadas por las capacidades para mantenerse.
El primer superpoder se llama piedad, que en esta versión se
menciona como devoción. En pocas palabras, aquí, según la biblia
pastoral latinoamericana, la piedad significa «mirar al Dios único y
buscar la vida apropiada para él». 1 Este superpoder te permite
mirar y escuchar una revelación divina del corazón del Padre hacia
tu corazón. El Creador del universo te visita y se deja conocerpara
que tengas comunión con Él, te comparte sus pensamientos y te
permite conocer al Dios de la verdad, la gracia y el amor.
La devoción o piedad no tiene que ver con la práctica, más bien
tiene que ver con la contemplación y el descubrimiento maravilloso
de un ser superior que te visita. Son más que rayos X o un vistazo al
futuro o al pasado: es mirar las cosas como las mira Dios. Dije
claramente que la piedad no tiene que ver con la acción sino más
bien con la contemplación que te permite recibir una revelación
divina para entender y descubrir cosas que solo te las puede
mostrar el «totalmente otro»; es decir, Alguien que no una
construcción social, un fruto de la imaginación para tener una
religión o una excusa para aplacar sus temores existenciales.
Obviamente la devoción te llevará a la acción, pero es un segundo
momento que tiene que darse. Recuerda, a Dios le interesa tu
corazón, no tus méritos; no te preocupes por impresionarlo,
sencillamente no puedes.
Por eso es que de la mano de ese descubrimiento está el segundo
superpoder: el poder para la vida. Cuando hablo de este superpoder
no me refiero al de la vida biológica sino de aquella conexión con el
dador de la vida. Hablo de algo que une entre sí a nuestro cuerpo,
alma y espíritu para vivir plenamente conectado a Dios en varias
dimensiones. En pocas palabras, cuando estás conectado con el
Creador estás enteramente vivo y cuando gritas con todo tu ser:
«¡estoy viviendo plenamente!» o «¡estoy haciendo las cosas para
las que fui diseñado desde la eternidad!» entonces estás dando
gloria al Padre. Me imagino a Dios hablando a sus ángeles cuando
ve a sus hijos viviendo al máximo decir: «¡al fin!, para eso los hice».
Cuando leo en esta versión el texto bíblico que dice: «hacernos
conocer a aquel que nos llamó por su propia grandeza y sus obras
maravillosas» y al compararlo con los escritos griegos y sus
respectivos comentarios, la mejor traducción es que Dios te llamó
por medio de su gloria, virtud y excelencia. Con esto descubres que
al contemplar con el superpoder de su piedad beberás de su gloria y
al dejar que su vida te vivifique o ponga vida en ti podrás dar los
frutos de esa virtud y excelencia. En pocas palabras, se puede
resumir estos dos superpoderes en una frase espectacular de
Ireneo, uno de los más importantes adversarios del gnosticismo del
siglo II y discípulo de Policarpo: «La gloria de Dios es el hombre
vivo; la vida del hombre es contemplar a Dios».
¿Puedes ahora comprender la importancia de estos dos
superpoderes? Debes buscar a Dios y entender su corazón para
luego sencillamente vivir intensamente según su propósito y tu
vocación, de esa manera mostrarás su grandeza. Es como si
recibieras la visita de Dios diciéndote: «Estuve embarazado de ti
una eternidad y mientras te acunaba en mi vientre soñé con que
cambiarías el mundo al que te enviaría y mientras lo hacías te
sentías pleno. Solo deja que yo te guíe al desarrollar tu carácter en
el proceso».
Se trata de que lo conozcas como un aprendiz que no se cansa de
levantarse porque ya fue flechado por su gloria, un aprendiz que
descubrió la grandeza de Dios no por imaginarse a un Dios
portentoso e intimidante, sino porque ese Dios que sostiene la
creación es tan grande que puede tener un acercamiento tan
personal e íntimo contigo, abarcando en un solo abrazo distancias
inimaginables. Eso sí que es grandeza: sostener la creación y al
mismo tiempo y espacio sostener tu corazón.
Sé también que hay otros que se están preguntando por qué si su
vida me hace tanto bien me alejo y termino perjudicando y
estropeando todo. A esos aprendices les digo, y al mismo tiempo
me digo a mí mismo, ¡ánimo! que vamos recién por el primer paso.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
El primer paso es buscar a Dios con la expectativa de querer
escucharle en la oración, eso significa estar dispuesto a dejar las
trabas que te detienen e impiden tener una vida plena junto con Él.
Dios te conoce a profundidad más que tú mismo, ¿recuerdas? El
Dios que sostiene el universo también sostiene tu vida. Háblale
todos los días, lee su Palabra y espera maravillarte de lo que Él te
revelará. Ojo, aún no corras tratando de caminar sobre las aguas, es
el primer paso. No esperes que con esto ya venciste, solo estás
abriendo los ojos a un nuevo universo al meditar en Él y en su
Palabra.
El indicador de que avanzas es que disfrutas de la compañía de
Dios y descubres a un Dios personal que te ama y que realmente
desea que goces la vida de una manera que está muy por encima
de las deformaciones de una sociedad de consumo. Cuando
despiertas en las mañanas y le buscas, no te levanta el deber, sino
la expectativa del encuentro. Empieza de a poco, busca la presencia
de Dios en su Palabra; medita, pero no como un erudito que quiere
«estudiar a Dios» sino como alguien que quiere deleitarse del
privilegio de recibir la visita personal y personalizada del Dios que te
creó y que también disfruta de tu compañía. Recuerda, si eres hijo
de Dios ya tienes estos dos superpoderes.
1 https://www.biblia.work/diccionarios/piedad/
E
Segundo paso
Inicia la aventura
4 Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas, que son muy
grandes y de mucho valor, para que por ellas lleguen ustedes a tener
parte en la naturaleza de Dios y escapen de la corrupción que los malos
deseos han traído al mundo
n el griego clásico las promesas tienen dos significados: las que
uno hace en respuesta a una petición y las que uno hace de
manera voluntaria o espontánea. En este texto, Pedro te está
hablando de promesas dadas por Dios de la manera más libre,
espontánea y entusiasta que puedas imaginar. En otras palabras, no
le estás torciendo el brazo a Dios para que te ofrezca lo que te
ofrece, Él anhela entregarlo de manera profunda y tiene el poder
para cumplirlo. En la Biblia vas a encontrar promesas nacidas de su
corazón para responder a tu angustia o para levantarte del fondo de
tu propia miseria o necesidad y otras son para que puedas vivir
plenamente. Él desea dotarte extravagante y generosamente desde
adentro para que no estés persiguiendo desde afuera los sustitutos
de una sociedad de consumo; sin embargo, para abrazar esas
promesas tienes que tomar algo que Dios te da: la fe. En esta
ecuación, la fe no es algo que te esfuerzas por tener sino algo que
recibes de Dios y que debes nutrir.
¿Quieres estar con Dios? Al inicio no esperes caminar todo el
tiempo junto a Él, pero abraza ese deseo y entrégate a querer
conectar tu corazón con el de aquel que quizás al inicio es solo un
misterio, una interrogante, pero continúa a pesar de la distancia que
queda por recorrer. La fe empieza con una invitación a ver con otros
ojos o mejor dicho a conocer otra dimensión de una realidad que
siempre estuvo allí, esperándote para que avances. No te engañes
pensando que en el encuentro con Jesús tu fe tiene que ser
perfecta, quizás al inicio tu motivación es más egoísta para seguirle:
«quiero sanar mi ansiedad», «es un seguro por si hay vida más allá
de la vida», etc.; pero sea cual fuera la razón, desde el momento en
que das ese salto con Jesús puedes ser guiado a sentir,
experimentar o conocer esa otra realidad. Me imagino a Pedro en
sus inicios: no conocía a Dios pero podía intuir su presencia; no
sabía cómo estar con Él pero sabía que quería más y eso bastó
para responder a la invitación de Jesús para seguirle.
Con el ejercicio de los superpoderes ya mencionados, piedad y
poder para la vida plena, sucederán dos cosas: primero, vas tomar
parte en la naturaleza divina, como quien se siente parte de algo
muchísimo mayor de lo que puede imaginar. Esto es tomar
conciencia de Dios, quien quiere mostrar su grandeza o gloria a
través de ti y eso te hace dar fruto. Y segundo: vas a poder escapar
de las ansias que generan los malos deseos. César Vidal, autor de
una traducción interlineal del nuevo testamento, dice que la
traducción debería ser «escapar de la corrupción que hay en el
mundo por el ansia» y a esta ansia otros textos le llaman naturaleza
pecaminosa,concupiscencia o sencillamente malos deseos. La fe te
permite tener la certeza de que hay un mundo mejor esperando por
ti y Dios no solo te lo desea mostrar sino que quiere guiarte y
acompañarte en el camino.
Aquí hay algo que es muy importante porque muchas de las trabas
para avanzar en los siguientes pasos nacen de una mirada
distorsionada del texto, que pretendiendo ser moralista te va a
atrapar en la frustración y te dejará en el punto donde por más
buenas intenciones que tengas serás más proclive a caer. Cuando
Pedro escribe sobre esto alerta sobre esos falsos maestros o
cuando Juan habla de los anhelos eternos también previene de los
religiosos mentirosos.
Bueno, ¿cuáles son las aclaraciones importantes o habilidades que
debes tener en cuenta cuando se habla de ser parte de la
naturaleza divina y escapar de los malos deseos que te traen
corrupción? Aquí vienen: buscar la naturaleza divina no es malo, no
es satánico, no puedes dejar que tu subconsciente te traicione y
digas: ese fue el pecado del enemigo, querer ser igual a Dios. Y si
alguna vez alguien quiere usar esta cita para invalidar el mensaje
del libro es importante decir: Dios siempre puso en sus hijos el
deseo de ser como Él, lo malo es querer imitarlo sin tenerlo en el
corazón. Cuando la serpiente provoca a Adán a que coma del fruto
del bien y el mal para ser igual a Dios usando el anhelo que Él puso
en su corazón, la serpiente obvió la parte clave: no se puede ser
igual a Dios sin Él en la vida. Tener conocimiento no basta y ¿qué
fue lo que pasó? En lugar de ser como el Creador, el ser humano se
alejó de la imagen que Dios soñó para él. Pero vamos al devocional.
Lo que quiero decirte es que Dios te da de beber y tomar de su
corazón para participar de su naturaleza divina como si te volviera a
insertar en su interior y ser la persona que siempre fuiste destinada
a ser. No es para que te mires al espejo y reces como si fueras un
dios de ti mismo, sino para que des fruto conforme el corazón del
Padre.
Cualquier pretensión de sentirte intocable o infalible, siempre
bendecido y en victoria, como si se tratara de negar tus errores para
que desaparezcan, te va a llevar a una situación de arrogancia
donde vas a gastar más energía en cuidar que no te descubran en
lugar de vivir plenamente. Lo digo otra vez de manera más clara: no
se trata de ser infalible, se trata de dar frutos, abrazar tus
contradicciones, llevarlas a la luz, aprender de ellas y descubrir que
las personas íntegras son las que reconocen sus claros y oscuros,
no las que buscan maquillarse. Si no internalizas esto vas a vivir
esclavo de la culpa cuando caigas y en lugar de acercarte a Dios
vas a querer huir de Él.
En el capítulo siguiente al que estamos estudiando, Pedro empleó
mucha «licencia poética» para sacar «la mugre» a esos malos
maestros, porque ellos usaban la culpa y la vergüenza como
herramienta para abusar espiritualmente de otros y sacar provecho
propio. Querían ser como dioses de pacotilla sin poner a Dios en el
medio y usar el deseo que puso en nuestro corazón, de ser como el
Padre, para vivir la falsa piedad o la religión de las conveniencias.
Esto nos lleva a la segunda habilidad que debemos entender.
Si niegas tus deseos, ya perdiste: traicionaste y mataste tu
vocación. No se trata de no desear, se trata de conectarte con los
deseos que Dios puso en tu corazón para hacer lo que vale la pena.
Pero cuando no lo haces suceden dos cosas: te dejas seducir por
deseos de corto plazo o terminas con una vida estéril que vive el
guión de los demás, traicionando así tu llamado. El apóstol Juan
sabía mucho de esto, por eso al decir que había tres deseos de
corto plazo que nunca se saciaban y que te alejaban del corazón y
el propósito de Dios, estaba hablando implícitamente de los otros
anhelos que puso en ti y que son vitales.
Creo que estos deseos de corto plazo son la versión “pirata” de los
deseos eternos que Dios ha puesto en cada corazón del ser
humano para una vida más plena y si no los sigues de acuerdo con
el diseño original, estarás contento con las copias baratas. Juan
habla de estos tres deseos piratas: los deseos corrompidos de
corazón, porque los preferimos a los anhelos de la intimidad con
Dios y con los demás; los de tener todo lo que podamos ver, porque
los preferimos al interés de fructificar; y los de jactarse o
vanagloriarse, porque los preferimos a los anhelos de trascender.
Considero que son como las tentaciones de Jesús en el desierto:
vivir de lo inmediato para que se olvide de lo que da vida, usar el
poder para obtener lo que desee en lugar de ponerlo al servicio de
un bien superior o ser espectacular en lugar de ser eterno. Todas
esas soluciones de corto plazo habrían evitado su camino hacia la
cruz pero así mismo habrían arruinado su propósito eterno y
traicionado su llamado. Jesús no cayó en ninguna de esas
tentaciones en las que este servidor cae. Solo mira las redes
sociales o las noticias y las consecuencias del placer sin intimidad,
el tener dinero sin propósito y el poder sin dejar frutos
trascendentes.
El Padre puso en tu ADN el deseo de intimidad, fructificación y
trascendencia. Lo más interesante es que cuando buscas intimidad
correcta disfrutas de los demás sin dañarlos. Si buscas fructificar
para dar o servir tendrás lo que deseas y si quieres trascender
encontrarás otras dimensiones de honor y grandeza. En mis clases
de marketing aprendí algo: las personas buscan suplir lo que no
tienen y mientras les ofrezcas reemplazos, aun con fecha de
caducidad o no auténticos, tienes el negocio asegurado. Desde que
el ser humano nace le entregas un chupón en lugar de la presencia
de la madre y le sorprende la muerte corriendo tras el juguete de
turno que busca satisfacer alguno de estos anhelos dados por el
Padre. El negocio de la publicidad para lo no necesario se acaba
cuando el ser humano deja lo superfluo porque se encuentra con lo
eterno y se siente completo.
Entonces, conéctate con tus deseos, apasiónate por ellos, pero
procura que sean los anhelos que Dios puso en tu corazón; es
bueno ser uno con Él para dar frutos que permanecen y hacen el
bien. La mejor manera de escapar de lo que te puede devorar no es
huir de algo sino correr hacia lo que vale y eso hará que lo otro
pierda su encanto. ¿Temes a la oscuridad? prende la luz. Tu
vocación y llamado pueden ser una luz interior que te guíen hacia el
llamado natural a tener intimidad y dar fruto trascendente. Mientras
más tiempo escuches la voz de Dios y te mires con sus ojos, verás
cómo pese a las injusticias de la vida con todos los camiones que te
pasaron por encima, no se pueden apagar la voz y la luz de tu
diseño único que te habla del camino que Dios quiere que
conquistes para ser la mejor versión de ti mismo y para que
participes de esa naturaleza divina con el poder reconciliador,
sanador y restaurador que este mundo necesita. Mirarás tus dones,
talentos, personalidad y temperamento no como una maldición sino
como lo que te fue dado por Dios para que corras tu camino.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
Conéctate con los anhelos que Dios puso en tu corazón. El porno
puede distraerte de tu anhelo de intimidad, la codicia puede alejarte
del poder de la generosidad y la vanagloria del influencer puede
impedirte trascender como aquel que deja huellas en vidas. En la
práctica esto significa que te conectes con tus anhelos eternos, los
persigas, despiertes tu hambre de eternidad, tu nostalgia por el
infinito, tu anhelo de tocar el corazón de Dios.
Si tienes hambre de Dios, ya estás en el segundo paso; tu
indicador de éxito es que les darás nombres a esos anhelos y
sabrás dónde buscarlos, y conforme lo hagas tendrás más hambre,
como cuando empiezas a oler la fragancia del pan recién hecho.
C
Tercer paso
…Y por esto deben esforzarse en añadir a su fe la buena conducta;
uando era estudiante mi padre, a quien recuerdo con cariño,
me bromeaba al ver mis bajas calificaciones y solía decirme:
«Seguramente porque sabes que cuesta mucho darte una buena
educación tu estudiaspoquito». Su sentido del humor venía de las
comparaciones absurdas, como aquel director de orquesta cuando
en el ensayo final previo al gran debut, recrimina a casi todos los
integrantes de la orquesta por no haber asistido constantemente a
los ensayos, a casi todos menos al primer violín, a él le dice:
«Señor, usted es la única persona que no se perdió ni un solo
ensayo. Es el mejor ejemplo para sus compañeros». El
instrumentista se para de forma solemne frente a todos y le dice al
director: «Maestro, es lo menos que podía hacer porque mañana no
podré venir al debut».
Fuera de bromas, te imaginas que Dios te entregue de una manera
personalizada todo lo necesario para desarrollar tu potencial y le
digas: «Por eso me esfuerzo poquito», o te sientas orgulloso de la
asistencia a la iglesia o de tus hábitos de lectura bíblica para que
cuando te toque dar el paso de subir la cuesta de la vida le digas:
«Señor, me aprendí de memoria los versículos, era lo menos que
podía hacer porque solo quiero tener una religión en lugar de
caminar en una relación contigo».
Tienes que dar pasos firmes si deseas permanecer para dar frutos;
uno a la vez, pero debes decidir avanzar y aplicar toda tu energía en
ello. El solo decidirlo desencadena fuerzas para continuar y eso se
llama coraje. Pero el coraje no significa tomar en tus manos lo que
deseas cambiar y poner a Dios de amuleto, si haces esto serás
como un moralista ensimismado o como quien excava cada vez más
hondo un hueco de culpa y vergüenza pensando que así saldrá de
este. Mira tus cicatrices como galardones de alguien que ama los
tiempos de los intentos y pudo sanar para después acompañar a
otros con la autoridad de la autenticidad y sin la pretensión del que
se cree infalible.
¿Qué significa «añadir a su fe buena conducta»? El texto habla de
añadir a la fe la virtud o la excelencia moral (aretēn) y se menciona
tres veces en el Nuevo Testamento. Según Biblia.work, «la virtud es
una disposición, una capacitación, adquirida por la repetición de
actos, que perfecciona una facultad del hombre en orden al obrar
moral, que tiende a la realización de la vida buena. En cuanto
disposición, no se identifica con la acción, sino que la precede como
disposición estable».2
Al referirse a la buena conducta, William Barclay, profesor de
divinidad y crítica bíblica en la Universidad de Glasgow, en su libro
de Palabras griegas del Nuevo Testamento habla de coraje. Por otro
lado Bill Mounce, autor y estudioso del griego del Nuevo
Testamento, define como persona virtuosa a quien tiende a hacer el
bien por medio de las actividades cotidianas. En otras palabras, no
puede haber persona virtuosa o excelente en algo si no practica;
nadie nació ni nacerá virtuoso. Esto de añadir a la fe la virtud no lo
escribió alguien que en cierto momento representó al 0.001% de la
humanidad por su carácter o sus conocimientos o que sobresalió
desde pequeño por su disciplina y moral: lo dijo Pedro, un pescador
que conoció al mismo Jesús que tú y que yo, que lo negó como tú y
como yo; una persona sin poder ni estatus para la sociedad de su
época en la que eran perseguidos. Por eso es tan relevante y tan
esperanzador su mensaje, porque podemos avanzar si tenemos el
coraje de dar un paso a la vez.
¿Cómo definiría este paso en mi vida? Lo haría como el valor para
abrazar terca y sinceramente la verdad del bien tan fuerte que mi
carne tenga poco poder de negociación. Caída tras caída, fracaso
tras fracaso, me he levantado y he seguido. Por eso es que se debe
sumar o añadir a la fe, porque quienes lo hacen demuestran que
tienen esperanza a pesar de la derrota; saben que hay un mejor
futuro, que el pasado no les define y que pueden volver a empezar.
Las ventajas de las caídas del virtuoso es que aprende de ellas y
llega a mirarse como Dios lo hace y abraza sus contradicciones en
lugar de solo maldecir. Un proverbio árabe dice que es mejor
encender la luz en lugar de maldecir la oscuridad.
Por eso Job era virtuoso cuando decía que su redentor vivía y
aunque su carne esté deshecha, él vería a Dios. Asimismo, en
Proverbios se dice que el justo halla refugio en su honradez, en
decirse a sí mismo que pase lo que pase, él es sincero en buscar a
Dios. Por eso esta virtud es terca, porque hay un sincero deseo de
agradar a Dios pese a nuestras contradicciones y Él, que ama la
verdad en lo más íntimo, está dispuesto a acompañarte.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
Debe empezar en tu corazón, necesitas afirmarte y afirmar que
Dios es bueno; usa los superpoderes que te ha dado y decide
firmemente levantarte cuando caigas. Si piensas que nunca vas a
caer estás equivocado, terminas por hacerle a Él mentiroso, como
quien dice que no tiene pecado. Dios no está para acusarte, Él
conoce tu deseo de ser mejor. En la práctica, esto se resume en el
deseo sincero de hacer el bien; luego, poco a poco, esa bondad se
evidenciará públicamente; solo recuerda afianzarte en la fe, pero no
en la fe del que todo lo puede sino en aquella de un Dios que te ha
dado lo necesario para que te levantes. Conviértete en un experto
en correr hacia la luz, no te estanques en la culpa y la vergüenza.
¿Cuál es el indicador de que estás avanzando? La rapidez con la
que te limpias del polvo cuando te levantas, la aceptación de tu
propia humanidad y a la vez el abrazar la esperanza de que el Dios
que te perdona te dará la fuerza para que la próxima vez estés
mejor preparado. La diferencia entre el cínico o el duro de corazón y
el que se levanta del polvo es que los primeros se inventan su
propia religión, condenan a los que no actúan como ellos y se ponen
como medida para los demás; pero los que se levantan para
avanzar están concentrados en mirarse como Dios los mira y seguir
adelante apenas puedan.
2 https://www.biblia.work/diccionarios/virtudes-morales/ , citando a Diccionario
Teológico Enciclopédico , PACOMIO, Luciano [et al.]
R
Cuarto paso
…a la buena conducta, el entendimiento
evisando el contexto en el que escriben Pablo, Pedro y
especialmente Juan en el Nuevo Testamento, tal parece que en
esos tiempos se vivía la fiebre de las corrientes paganas del
gnosticismo. De manera simple lo llamaría como la soberbia del
conocimiento, casi un oxímoron, es decir, dos palabras juntas que
se contradicen. Esas doctrinas dicen, básicamente, que existe una
división radical entre la materia y el espíritu: la materia es mala y el
espíritu es bueno, punto, y se vería algo así: ¿Quieres salvarte?
Niega lo material y exalta lo espiritual. Según el gnosticismo, el
conocimiento es el camino que te lleva a crecer espiritualmente
alejándote de lo material. Si suena tan religioso o «moralmente»
correcto, ¿por qué los discípulos de Jesús combatían esta
corriente? Simple, porque hablaba de un conocimiento fuera de la
realidad, etéreo, sin responsabilidad y que no daba frutos de justicia.
Es el conocimiento de quien piensa que se trata de descuartizar a la
rana para describir sus partes, sin importar que la pobre termine
muerta en el proceso.
El conocimiento del que habla la Biblia cuando se refiere a Dios
siempre, siempre, produce vida e integra en lugar de disecar o
dividir, discriminar o marginar. El gnosticismo, en cambio, solo trae
el «poder» del especialista, quien es incapaz de incorporar a los
demás porque su capacidad está en saber más que el otro. Por eso
los apóstoles de Jesús hablaban de la piedad contrapuesta al
conocimiento vacío que se usa para discriminar, una piedad que
permite no solo conocer a Dios sino también entender el todo para
integrarlo dentro de una verdad mayor, trascendente y con esto,
tener una perspectiva que lleve a la sabiduría y al sentido común; un
conocimiento práctico.
Cuanto más tienes de ese conocimiento más vives en la realidad
de Dios, es una existencia que va encaminada al amor, a
reconciliarse con el Padre, con uno mismo y con los demás.
Siempre aterriza en formas concretas y se aleja de la lógica del que
busca conocimiento para ejercer el poder del abusivo, eso te hace
soberbio e irrelevante para lascuestiones que tienen que ver con la
vida y el amor.
En lo que va del texto que se estudia se usa la palabra «añadir»,
que en su original tiene que ver con «nutrir», de hecho, es la misma
que está en Colosenses 2:19; es decir, a tu deseo terco y
apasionado de levantarte para acercarte más a Dios nútrelo
conocimiento, como sucede con un instrumentista, que de tanto
estudiar y practicar se convierte en un virtuoso artista y quien una
vez logrado su objetivo, no se queda detrás de una vitrina para que
quienes pasen por allí lo adoren y veneren. ¡No! Está listo para tocar
el alma de muchos con la belleza de su música, para ser parte de
una orquesta maravillosa que conecte y eleve a las personas. El
conocimiento da sentido y encamina a la virtud. Dios no quiere que
te acerques a Él para que te alejes del cuerpo o de la materia. Dios
quiere que te conviertas en un transformador de realidades, en una
posibilidad para los demás. Cuanto más conoces a Dios no solo te
enamoras más de Él, también te ilusionas con el mundo que puedes
transformar según la mirada de Dios y vas descubriendo que esa
búsqueda de ser más virtuoso es para desarrollar tu potencial, para
que Dios mismo te entrene en lo que Él desea que disfrutes.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
Aprovecha tus dos superpoderes conectados a la fe que Dios te
dio; es decir, buscar y contemplar la belleza de Dios conectándote a
su vida, descansando en la convicción de que Dios es bueno.
Entonces enfócate en las preguntas: ¿para qué? o ¿para quiénes?
Poco a poco tu conversación irá por este camino: «Señor, si tú
quieres que deje eso que me destruye, ¿para qué lo haces? Señor,
si me estás mostrando cuán loca y extravagantemente me amas,
¿para qué lo haces? Señor, si al caminar contigo descubro que
empieza a arder un deseo especial, si empiezo a florecer en algo,
¿para quiénes lo quieres?» Me encantó una frase, cuyo autor olvidé:
“No se trata de preguntar a Dios sobre su voluntad para mi vida,
sino qué es mi vida dentro de su voluntad”.
El indicador de éxito de este paso es el perfeccionamiento de tu
capacidad de añadir valor a las personas como algo natural,
dejando de lado la petulancia o la soberbia.
Ya vamos a medio camino en la ruta de Pedro, lo que significa que
de a poco irás viendo algunas flores aparecer como declaraciones
de un amor que empieza a hacerse más evidente; te sorprenderás
cuando te sientas perdonado, cuando percibas que Dios no te deja
en paz para reconciliarse contigo pese a que tú le ofendiste, cuando
descubras que en sus mandamientos hay el deseo que
experimentes el gozo de añadir valor a otros o de librarte de hacerte
daño si usas mal el poder que tienes. Poco a poco se ira viendo el
guión oculto de la historia de amor de Dios para ti.
U
Quinto paso
6 al entendimiento, el dominio propio
na de mis oraciones favoritas cuando me sentía abrumado por
mi propia ignorancia durante la paternidad era: “Señor, dame la
posibilidad de educar a mis hijas de tal manera que cuando sean
grandes tomen las mejores decisiones”. Lo era porque sabía que el
camino del crecimiento en libertad te lleva a la madurez, de tal
manera que cuando estés solo decidas con qué llenar tu mente;
cuando ganes tu propio dinero, decidas cómo usarlo; o cuando
puedas elegir, decidas con quién compartir tu vida, etc.
A veces te olvidas de que Dios es mejor padre y madre que tú y
que también tiene preocupaciones maternales y paternales hacia tu
vida. Él te cría para la libertad, aunque sabe que muchas veces te
enfrentarás a decisiones que te pueden dejar en coma. A medida
que conoces al Dios del amor te vas dando cuenta de que sus
mandamientos tienen el propósito de cuidarte para que puedas ser
libre.
En la ruta de Pedro puedo ver que cuanto más claro es el camino,
con más libertad puedo correr y cuando más libertad tengo para
correr, más necesito internalizar principios que me ayuden a no
estrellarme. El original usa esta palabra: enkrateia, que significa
habilidad de tener las riendas de uno mismo. No es que mates tus
pasiones sino que trabajes para que la razón las pueda canalizar a
fin de poder correr intensa y apasionadamente.
A diferencia de los carceleros o de los predicadores de que la
«letra con sangre entra» que te ponen barreras para que no te
salgas del sendero, Dios te educa para la libertad. Él pone barrotes
igual de firmes e inflexibles pero dentro tuyo, para soportar tu ser,
esa es la diferencia entre el que no puede salir de la cárcel por
miedo a la libertad o porque está preso entre barrotes de vergüenza,
culpa, heridas, etc.; y el que puede correr libremente hacia su
propósito confiado en que tiene un «esqueleto» fuerte de principios
y normas que ha internalizado. Si no tienes un buen esqueleto no
esperes correr mucho. No se rompe un hueso o un principio, tú te
rompes al querer salirte con una mala versión de ti mismo, por eso
debes trabajar para que vuelva a soldarse con gracia y verdad, pero
de eso hablaremos en el siguiente paso.
Mientras vas conociendo y se amplía el mundo, a la par de servir
mejor, también descubres que tienes más libertad de acción. Así,
puedes generar más posibilidades para ti y para los demás, pero
conforme vas siendo libre, tus posibilidades de perderte, distraerte o
estancarte se incrementan; ni qué decir de las posibilidades de
hacer y hacerte daño. Por ello, con más razón y diligencia debes ser
muy intencional en fijarte principios que te sirvan de esqueleto para
correr, a eso le llamo dominio propio, auto control o templanza,
aquello que te hará resistir frente a la tentación de embarrarla
cuando nadie te vea. Shakespeare decía: «Bienaventurados
quienes tienen poder de hacer daño y no lo hacen».
Mis mayores caídas y roturas de huesos espirituales han sido
cuando he querido ir más lejos sin estar preparado. ¿Será entonces
que debo quedarme donde estoy? Te respondo con un rotundo ¡No!
En realidad, conforme vas creciendo en libertad debes crecer en
disciplina, poniendo límites para no hacerte daño o dañar a otros.
Por ejemplo, Dios no te dará las llaves de un coche que puede ir a
200 kilómetros por hora si te vas a estrellar, por mucho que patalees
por hacer ese sueño realidad. Si Dios sabe que será una pesadilla
para tu vida lo que tú llamas sueños, Él trabajará primero en
equiparte; no se trata de que metas la mano al enchufe y grites:
«¡Dios, deja que fluya la corriente!». No olvides que Él quiere que
corras en libertad. David, el autor de algunos salmos en la Biblia,
decía que podía andar en libertad porque buscó sus mandamientos.
Nutrir lo que vas descubriendo de Dios para que vivas la existencia
plena que Él quiere que vivas con dominio propio, es asegurarte de
que vas a tener internalizados los principios correctos que regirán tu
vida; de otra forma, en lugar de tener dominio propio para correr y
resistir tendrás un «demonio propio» que arruinará tu vida. Serás
esclavo de tu «éxito», de tus prejuicios o de tus barreras mentales.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
A esta altura del camino debes hacerte honestamente dos
preguntas. La primera es de sabios, porque todos somos sabios si
evitamos jugar con fuego o cuando nos quemamos y aprendemos a
no jugar con el: ¿Qué te domina o estás tolerando en tu vida? La
segunda va más allá y apela al amor. Yo diría que el principio de la
sabiduría es el respeto a lo que Dios dice, y la continuación es
honrar lo que te pide por que le amas. Lo digo porque obedecer por
amor a un padre en el que confiamos nos lleva a un paso más allá
de la sabiduría. Es un acto de fe de algo que no podríamos conocer
o disfrutar si no confiamos primero, por eso: ¿Cuánto amo a Dios
para hacer caso a sus mandamientos, aun los que en este momento
no entiendo?
El indicador de que estás avanzando es que has identificado los
buenos hábitos que reflejan los valores que están guiando tu vida.
Por favor, no me refiero a que hagas declaraciones altisonantes
como la primera versión de Pedro. Tus creencias no son solo lo que
tú dices, sino que se reflejan en cómo vives.
S
Sexto paso
…aldominio propio, la paciencia;
i te ofrecen un bien diciendo: «Tenlo ahora y paga después» y
tú tienes la costumbre de decirte a ti mismo «tengo derecho» o
«solo se vive una vez», es probable que estés camino a la
esclavitud financiera porque descubrirás que ese «paga después»
se vuelve interminable y que por tu derecho a tener sacrificas tu
libertad a disfrutar de lo que ya tenías con los tuyos. Este ejemplo
tiene que ver con lo que se menciona en este pasaje.
Cuando Pedro habla de la paciencia, en el original hypomonē, está
hablando de firmeza, de resistencia; pero no de la resistencia del
que se opone a algo sino de quien está dispuesto a pagar el precio
por respaldarlo. Se me viene a la mente la figura del que está
subiendo por una de esas escaleras portátiles y abajo alguien está
agarrando firmemente la base. El dominio propio te hace subir, pero
tienes que añadirle la firmeza y la fortaleza del que está dispuesto a
soportar el peso y la presión para que la escalera no se vaya abajo.
Así que en este texto no se trata de la paciencia pasiva, sino que
usando nuestro ejemplo se trata de lo que te ayuda a ahorrar el
dinero o mejor dicho el tiempo para que no te seduzca ese «disfrute
ahora y pague después».
La paciencia no solo te evita endeudarte para satisfacer la
necesidad que otros crean, sino que también te libra de la tentación
de satisfacerla de manera equivocada o precipitada y matar tus
necesidades reales. John Ortberg, autor de La vida que siempre he
querido, decía que el pecado es la satisfacción ilegítima de
necesidades legítimas. La paciencia ayuda a que puedas satisfacer
de la mejor manera tus más genuinos anhelos y sepas decir no al
sustituto de lo real. Esto te ayudará a no terminar con disfraces
caducos para impresionar a los demás o que te conviertas en una
persona que justifica esos disfraces porque no sabe cómo salir de
allí. La paciencia hace crecer la profunda convicción de que la
satisfacción de corto plazo no es la mejor inversión. Con el tiempo,
cuando la vida va dando los frutos porque te negaste a esa suerte
de comida de plástico, vas viendo las cosas en perspectiva y te es
más fácil decir que no a las cosas que sabes que mañana te
cobrarán más de la cuenta. Pero sin la paciencia no vas a poder ver
esos frutos.
Me demoré más de la cuenta en esta parte, porque descubrí que al
querer saltarme este paso en mi vida no podía progresar. Conocía lo
que debía hacer y decidí hacerlo, pero no estaba dispuesto a resistir
y respaldar el proceso. Yo no sé tú caso. No sé qué paso descubres
que debes reforzar, pero si es este, entonces te asemejas a un
agricultor que decide encerrarse en su cuarto para comer fresas
baratas que compró con los recursos que podía haber invertido para
cultivar las mejores fresas, pero solo se da cuenta del error cuando
se enferma y después ve su tierra vacía.
Por mi parte, cuando trabajaba con este material hice mi propia
definición de disciplina: dominio propio más paciencia. Pero este tipo
de paciencia del que habla Pedro, no del que espera en su
mecedora viendo cómo se le pasa la vida. La paciencia es el
componente clave de todo proceso.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
Pregúntate qué precio estás dispuesto a pagar por tus decisiones.
Hazlo con gracia y amor hacia ti mismo. En mi caso, muchos de mis
errores nacieron de querer arreglar las cosas con rapidez en lugar
de actuar con paciencia; y otros surgieron al no medir mis fuerzas y
querer subir de forma precipitada al quinto piso sin pasar por el
tercero y cuarto, muchas veces por exceso de confianza. ¿Ya ves
cómo la paciencia es un componente clave?
El indicador de éxito es ver cómo una victoria privada se va
convirtiendo en una pública proveniente de tu decisión de avanzar
en cierta área incluso cuando nadie te veía o cuando te sentías
tentado a tirar la toalla por la condenación de tus fracasos
anteriores. Que otras personas descubran en ti la evolución que
ellos anhelan para sus vidas, que aprendan el valor de los procesos
y de la sumatoria de los pequeños pasos.
A
Séptimo paso
..a la paciencia, la devoción;
quí la palabra devoción, en el original es exactamente la misma
que Pedro mencionó en el versículo 3: eusebeia. William
Barclay escribió un texto magnífico definiendo esta palabra desde
cómo se usaba por los griegos hasta cómo se la traducía al latín,
incluso llegando a los contextos y las intenciones en las diez veces
que se usa en el Nuevo Testamento3. «Cuanto más cerca vive un
hombre de Dios, más puede Dios decirles, el gran pensador debe
ser primero un gran hombre porque para aprender de Dios debemos
primero obedecer». Lo dijo porque a medida que te acercas a Dios,
escuchas más cosas de Él y si las obedeces, esas verdades te
transforman en un mejor ser humano.
¿Por qué Pedro invoca este superpoder de contemplar el rostro de
Dios para conectarnos con su corazón y alinearnos con su grandeza
para potenciar el caminar por la ruta? Yo encontré tres razones por
las que debe haber una doble capa de piedad cuando llegas a este
punto del camino.
Primero, debes disfrutar de la presencia y compañía de Dios para
no dejar de disfrutar del camino independientemente del lugar donde
estés. ¿Sabías que muchas de las grandes derrotas en las historias
bíblicas fueron precedidas de grandes victorias? En tu vida puede
pasar igual: sientes la necesidad de buscar de Dios para arreglar tu
vida. Lo encuentras. Ese rompecabezas de problemas se ordena. Te
alivias. Te sientes Superman y terminas embarrándola otra vez.
Cualquier parecido con mi realidad es mera coincidencia. La piedad
te ayuda a mantenerte enamorado de él en la victoria y no perder la
esperanza en la derrota porque lo tienes a él. Es decidir dejar de
vivir en la montaña rusa de los sentimientos de éxito o fracaso
según tus parámetros y optar por la presencia de Dios, de tal
manera que le cuentas tus éxitos y puedes sentir sus abrazos aun
en los fracasos.
Segundo, conforme vas avanzando te das cuenta de que uno de
los propósitos de formar tu carácter es prepararte para la eternidad,
de tal manera que donde antes había solo visitas cortas, ahora Dios
se acomoda en tu habitación para acompañarte y conversar. En
medio de esas charlas vas descubriendo que más allá de producir
los frutos, el fin último no es ser productivo sino estar conectado a
Dios. Lo que empezó como una ruta para forjar tu carácter se va
convirtiendo en un caminar unido al corazón de Dios. Nunca pierdas
de vista esto porque cuando la embarres, tu dolor no será porque
fallaste sino porque te desconectaste. En el Nuevo Testamento hay
una parábola de dos deudores:4 uno que fue perdonado por el rey a
pesar de que debía mucho dinero, pero luego esta persona fue
incapaz de perdonar al otro que le debía muy poco en comparación
con el monto anterior. El rey se entera y se enoja mucho con la
persona incapaz de perdonar. Creo que esta es una excelente
ilustración de la tremenda frustración que Dios siente por las
personas que ponen por encima los resultados a las relaciones.
Quien no valora las relaciones no estará dispuesto a perdonar. Se
fijará en lo que se debe hacer, en lo que le deben dar otros sobre
todas las cosas. Y la vida no está para vivir un código de deber y
cobrar esperando que otros cumplan tus expectativas para ser feliz;
la vida está para disfrutar lo que estás llamado a hacer y eso solo se
puede hacer en compañía de otros. Busca relaciones trascendentes
y tendrás resultados relevantes. Busca solo resultados y no podrás
construir relaciones trascendentes ¿Cómo le llamo a la compañía de
Dios en el camino? Le llamo Gracia.
Tercero: recuerda para quién y por qué creces. Al igual que los
políticos bien intencionados que terminan devorados por el poder en
actos de abuso de autoridad, corrupción o una sed aberrante por
tener más; puede pasar que quien empieza con sed de conocer de
Dios pueda terminar justificando todo tipo de abuso a nombre de la
religión y hablando mentiras a nombre de Dios. El escritor CS Lewis
decía que, de todos los hombres malos, los másmalos son los
malos religiosos. Asegúrate de estar cerca al corazón de Dios, allí el
conocimiento no es instrumento de poder. Conocerle es una
oportunidad para tener una perspectiva de la eternidad y usar el
poder con pureza añadiendo valor a los demás; y eso solo se hace
cultivando el superpoder de la piedad. Crecerás para eso, no para ti
mismo. Te sentirás parte de un todo muy superior a cualquier
imperio que desees construir.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
Pregúntate: ¿A quién acudes en tus mayores victorias y derrotas?,
¿te estancas en la culpa y la vergüenza?, ¿justificas lo que te
destruye porque no puedes acudir al llamado a subir al siguiente
nivel?
El indicador de que estás avanzando en esta área es que tienes
otro tipo de caídas, ya no las anteriores que te oprimían tanto; y
sigues corriendo hacia Dios con más confianza y alegría. Otro
indicador es que puedes mostrar las cicatrices de tus heridas para
sanar a otros. Eres vulnerable. No pretendes ser perfecto, sino que
enseñas o ayudas a levantar a otros con la alegría de quien
encontró al Sanador.
3 Barclay, William, Palabras griegas del Nuevo Testamento
4 Mateo 18:23-35
¿R
Octavo paso
a la devoción, el afecto fraternal
ecuerdas algún suceso especialmente bochornoso que de
pronto puede surgir en una conversación familiar que te hace querer
esconderte debajo de la mesa, pero disimulas riéndote? ¿Tu
hermana mayor le ha mostrado a tu novia o novio la foto en el que
aparecías de bebé, desnudo en la bañera o aquella en la que
estabas sentado con una sonrisa angelical mientras se terminaba tu
ciclo digestivo? ¿O quizás esa foto con tu disfraz o jugando a
superhéroe en paños menores? Quien tiene hermanos sabe a qué
me refiero. Y nunca falta la tía que te recuerda cómo te veías con
esa ropa que no te quedaba o las pataletas que hacías en público.
Traigo a tu mente estos recuerdos, no solo para que te vean
sonreír o quizás sonrojarte mientras me lees, sino para recordarte
que tu familia te conoce. Sabe quién eres, sabe también de tus
caídas, de tu dolor. Pero la familia no está para avergonzarte, no
debería. La familia debería ser el lugar más seguro donde uno
puede equivocarse mientras aprende a ser mejor. Descubro en el
afecto fraternal, o de hermanos, una connotación de apreciar, de
valorar, de aceptar y de disfrutar del otro. Esto es muy importante en
esta etapa por tres razones.
Primero: miras al otro como tu hermano, un semejante con los
mismos derechos a equivocarse y empezar de nuevo. Esto es
relevante porque tendemos a juzgar a los demás por sus acciones y
a nosotros por nuestras intenciones. Necesitamos aprender a ver a
quienes caminan con nosotros como hermanos parecidos a
nosotros; cualquier juicio de superioridad de mi semejante es querer
negar de donde salimos, que somos hermanos y que todos tenemos
nuestras propias contradicciones. Brennan Manning, autor
estadounidense, sacerdote laico y orador público, decía que un
cristiano es como un mendigo que le dice a otro mendigo dónde hay
pan. No hay altanería. Los cristianos deben saber
fundamentalmente una cosa: ellos no son Dios, por ello no están
para jugar el papel de soberanos sobre la humanidad. Cuando
haces esto creces en compasión y en compañerismo, tardas en
juzgar y corres a acompañar. Si logras vencer un pecado que te
destruye y tu hermano no, bien por ti; pero no te da derecho a juzgar
a tu hermano.
Segundo: ¿Alguna vez has tenido un día completo en el que has
amado a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu
mente y con todas tus fuerzas? Bueno, yo tampoco. El amor
fraternal no solo te ayuda a crecer en compasión y compañerismo,
sino que también puede ser de gran ayuda cuando necesitas el
apoyo de alguien que sabes que no te va a juzgar cuando caes. El
amor fraternal te permite compartir las cargas y saber que todo
puede ir mejor.
A esta altura del camino descubrirás que la ruta de Pedro no es
lineal. No se trata de mantenerse en la cima sino de permanecer
conectado al corazón de Dios. Si no disfrutas de la compañía de
hermanos que quieren crecer, quizás ya te has alejado del camino o
solo tengas excusas para vivir según tus propios parámetros.
Tercero: el amor fraternal te ayuda a crecer con otros. Quien
decide hacer la ruta de Pedro solo para demostrar que puede y no
se convierte en una bendición para los demás, no está siguiendo la
ruta de la piedad. Si bien soy responsable de poner el mayor
esfuerzo en crecer, el camino del llanero solitario no existe en esta
ruta. El amor fraternal te recuerda esto y se debe manifestar en
comunidad. Henry Cloud, autor estadounidense cristiano de
autoayuda, escribió un excelente libro: El poder del otro, donde
habla del poder de las relaciones sanas con otras personas y cómo
ellas son provisión de Dios para ser mejores.
El afecto fraternal significa amar al otro como tu hermano. Implica
ayudarlo a crecer, entender sus luchas y acompañarlo, y apreciarlo
con el valor que tiene. Recuerda, la piedad tiene que ver con cómo
contemplas y descubres lo que Dios te revela para vivir alineado a
su voluntad y compañía; pero si bien esto es entre tú y Dios,
siempre produce algo en otros. Cuando mencioné la primera vez la
piedad esta te llevaba a mirar a Dios y vivir la vida. Ahora, debe
evidenciarse en la manera como ves a Dios, a la vez que se refleja
en cómo miras a tu hermano y cuánta vida le compartes dentro de la
gran familia de Dios.
¿Cómo se ve esto en la práctica?
La manera como miras a tus semejantes te puede mostrar cómo
sientes que Dios te mira. Alguien dijo una vez que nos terminamos
pareciendo a los dioses que adoramos. A este nivel pregúntate
cómo miras a tu hermano. Si estás rodeado de chismes, juicios,
condenas y solo quieres exponer sus fallas, no te tengo buenas
noticias. Así que la pregunta es: ¿Cómo miro a los demás?, ¿con
los ojos de Dios?; ¿en qué Dios estoy creyendo si los miro para
condenarlos?
El indicador de éxito es que empezarás a ver belleza donde antes
solo tenías lentes de prejuicio. Aprenderás con gratitud de quienes
antes, por tu soberbia, no podías ni aprender de ellos y con esto
disfrutarás de dar vida por donde vayas. Ayudarás a sanar en lugar
de condenar.
L
No hay noveno paso
y al afecto fraternal, el amor
a palabra original habla de ágape. Aquí me rindo ante una de las
descripciones más completas que encontré y solo quiero citar a
William Barclay en un fragmento de su explicación sobre esta
palabra5:
«¿Cuál es, pues, el significado de ágape? El supremo pasaje para
interpretarlo es Mateo 5:43–48. Ahí se nos manda amar a nuestros
enemigos. ¿Para qué? Para que seamos como Dios, que hace caer
su lluvia sobre justos e injustos, sobre buenos y malos. Es decir, al
margen de cómo un hombre sea, Dios no procura para él sino su
mayor bien. Eso es ágape, el espíritu que dice: “Sin importarme lo
que un hombre, santo o pecador, me haga, nunca procuraré
perjudicarlo ni vengarme. Jamás buscaré para él otra cosa que no
sea lo mejor.” Es decir, amor cristiano, ágape, es benevolencia
insuperable, bondad invencible. Como ya hemos dicho, ágape no es
meramente una ola de emoción; es una deliberada convicción que
resulta en una deliberada norma de vida. Es una proeza, una
victoria, una conquista de la voluntad. Ágape apela a todo el hombre
para realizarse; no solo toma su corazón, sino también su mente y
su voluntad».
Por ello digo que no hay un noveno paso. Este amor no puede salir
de nuestro esfuerzo. No podemos nutrir con ese amor al afecto
fraternal. No puede venir de nosotros, debe ser tomado de Dios.
Entonces, ¿por qué Pedro lo pone en la cúspide, como si fuera una
invitación a lo imposible? Porque no puedo amar como Dios, pero
puedo dejarme amar y con ese amor amar a los demás. La ruta de
Pedro es la ruta de encontrarnos con Dios. Es como las disciplinas
espirituales de orar, ayunar, alabar etc.; más que un fin en sí mismo
que te ayuda a ser mejor, lo único que hace es ponerte en el lugar
donde puedes recibir más de Él. Es imposible amar con este amor si
no somos amados porDios. Cuando Jesús les dice a sus paisanos
que se amen como él los ama, y Juan entra en más detalle cuando
escribe sus cartas, se les menciona que es un nuevo mandamiento.
En otras palabras, es como cuando él le dice al judío de la época:
«oye, ¿comprobaste que es imposible amar constantemente a Dios
con todo tu corazón, mente y cuerpo?». Bueno, ahora Jesús
presenta otra fórmula para descubrir ese amor: déjate amar por Él.
Vive en ese amor y luego podrás compartirlo con los demás. Lo que
sucede es que necesitamos estar en el lugar donde el amor puede
expresarse al máximo. William Barclay en otro texto dice: «En este
mundo, una de las tragedias de la vida es que el amor está con
frecuencia tan falto de recursos que no puede dar lo que quiere dar,
ni puede hacer lo que quiere hacer».6
Por eso Jesús decía: «un nuevo mandamiento te doy: ámense
como yo los amo». Y quizás, solo quizás, este camino de Pedro es
para llegar al punto en el que puedas experimentar ese amor y al
hacerlo puedas amar con ese amor a los demás. Este material
quiere invitarte a realizar tus propias búsquedas; yo aún estoy
caminando, entercado, con paciencia; pero el solo hecho de desear
caminar hace que Dios venga a mi encuentro. Confío en que el
tiempo y el fruto digan si mostré ese amor a los que he sido y soy
enviado.
La pregunta que me he hecho para ver si se ve en la práctica es
esta: ¿Vivo enamorado de Dios?
5 Barclay, William, Palabras griegas del Nuevo Testamento, casa bautista de
Publicaciones
6 WILLIAM BARCLAY COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO-Tomo 14-
Santiago y Pedro, editorial Clie
M
A manera de conclusión de este caminar
Si ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil ni
habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo. 9 Pero el que no las
posee es como un ciego o corto de vista; ha olvidado que fue limpiado de
sus pecados pasados. 10 Por eso, hermanos, ya que Dios los ha llamado y
escogido, procuren que esto arraigue en ustedes, pues haciéndolo así
nunca caerán.
ientras meditaba este pasaje encontraba una similitud con la
parábola del sembrador, que como se dieron las condiciones
para que la buena tierra permitiera que la semilla diera fruto al ciento
por uno, la fe nos permite tomar las promesas de Dios, de este
modo el germen trae consigo el potencial para alimentar a una
multitud. Nosotros no creamos la semilla, la recibimos por fe.
Así como la tierra hace crecer y fructificar el germen, nuestro rol es
vivir en la realidad para dar un fruto invencible, es decir uno que
trascienda y cumpla la bendición que Dios le dio al ser humano
antes de la caída: ¡sean fructíferos y multiplíquense!; porque dar
fruto según el diseño de Dios, no solo será la evidencia de haber
experimentado la vida al ser fecundados mientras se revelaba a
nosotros en la intimidad, también será la evidencia de que puedes
mejorar el mundo al que eres enviado. Le robo una frase a Ulrike
Taubmann, autora del libro Sonríe con furia: «Se trata de morir
vacíos, porque dimos todo lo que fuimos». Esa es la mejor manera
de llenar la tierra y mostrar señorío sobre lo que Dios nos ha dado,
porque usamos la libertad para el bien de los demás, no es el
señorío del caudillo que quiere «tener» a los demás y lo que menos
quiere es morir vacío.
Durante todo este libro, «sin querer queriendo», se ha ido
revelando el amor de Dios, y en el noveno paso solo nos queda
abrazarlo. El amor del Padre es una muestra de su grandeza, pues
el que te consuela de manera tan personal en ese mismo momento
también está gobernando el Universo.
Pero hay otra medida que nos acerca a la realidad de Dios y es el
poder de su palabra creadora. Mientras Dios habla va creando
nuevas realidades y reconfigurando destinos, por eso hay poder
cuando Él te visita en lo secreto y habla a tu corazón. Revela cosas
que luego serán posibles si obedeces. Los seres humanos, imagen
y semejanza de Dios, también podemos usar el amor para
conectarnos con el universo de la otra persona y la palabra para
crear nuevas realidades, pero somos como ese carro fórmula uno
que termina destrozado después de competir aunque no deja de ser
un auto así se vea como chatarra. Nosotros, los seres destinados
para la grandeza hemos reemplazado el amor por la lujuria, hemos
renunciado a comprometernos con las palabras que declaramos y
hemos entronizado a las percepciones donde todo depende del
contexto y la conveniencia, creando nuestra propia versión de dios.
La ruta de Pedro es también un camino de restauración, te
reconcilia con la grandeza del amor de Dios y el poder de su palabra
para ser lo que te ha llamado a ser. La Biblia está repleta de
ilustraciones sobre este caminar como si se tratara de un mensaje
que Dios usa una y otra vez, pero no hemos visto claramente
porque nos movemos bajo el modelo del éxito o el fracaso, tener o
no tener, etc. Pero si miras con otros ojos, vas a ver cómo Dios
escribe que la vida se trata de tomar lo que te da, multiplicarlo y
darlo a los demás para crear nuevas realidades. Es un acto de amor
porque se concibe en unidad y termina entregando, y es un acto de
creación porque da un fruto que no fue fabricado artificialmente, sino
que provino del mismo germen que Dios sembró en ti y espera que
tú lo entregues al mundo con tu perfume o ADN. Por eso la parábola
del sembrador, de la higuera, de la semilla de mostaza, de la vid,
entre otras, no hablan de liderazgo, de éxito o de fracaso, sino de
dar o no dar fruto, de ser o no ser estéril.
Dios puso la vida de su hijo por ti, sabía que podías rechazarlo o,
peor aún, lo tomes como una religión y sea como dice Pedro: una
vida en vano, una vida inútil. Podriamos terminar como una
maravilla inútil, Pero aun así Dios creyó en nosotros. ¿Sabías que la
palabra piedad es la que se usa más cuando se habla de la religión
como acto de reconectarse con lo supremo? Religare: ligarnos
fuertemente con Dios. Pero con la piedad pasó lo mismo que con el
amor o la palabra creadora de Dios, se buscaron sustitutos más
cómodos: la religión se convirtió en un ritual para no vernos cara a
cara con Dios, el amor en egoísmo y la palabra en mentira. Sin
embargo, Dios no se cansa de redimirte y redimir lo que siempre
estuviste destinado a ser, por eso, al final, en el versículo 10, habla
de que no tropezarás. No es que aspires a no pecar en esta tierra, si
no a no estancarte en el camino. De eso trata la ruta de Pedro, de
experimentar la redención y dar fruto de acuerdo con el diseño
único.
No te canses de levantarte para conectarte al amor de Dios y de
elegir escuchar su voz, esa voz que es una mezcla de lo que puso
en tu interior y de lo que te dice al oído cuando te habla de la
grandeza de la que eres parte. Él está más interesado que tú en que
vuelvas a conectarte con Él. Cree más en ti de lo que te imaginas.
Tengo más de 30 años siendo creyente, varios títulos
universitarios, he trabajado sirviendo a organizaciones
internacionales, pero el resto de mi vida quiero desechar las
corrientes que buscan el éxito a toda costa y trabajar en mí, así
como ayudar a los demás a que puedan dar fruto, según su
identidad y naturaleza, para revelar al mundo el potencial que tienen
para dar. Al hacerlo, estarás dando gloria a Dios y conectándote con
lo que siempre estuviste llamado a ser7.
7 Todos los ingresos por la venta de este libro me ayudaran a que yo pueda
entregarme a dar vida a Fructify, una organización sin fines de lucro que
desea apoyar a las personas y organizaciones motivadas por causas
superiores a dar frutos trascendentes. Puedes conocerla entrando a
Fructify.pro si el libro te fue útil o si solo deseas escribirme una línea, puedes
hacerlo a mi correo personal, joseluis.ochoa@fruc�fy.pro siempre procurare
responder con una nota de gratitud.
C
Agradecimientos bibliográficos
omo mencioné al inicio, este es el resultado de encontrar en
mis devocionales una ruta para trabajar en mi carácter. Por
favor, léelo desde esa mirada. Doy gracias a Dios por la ayuda en
libros pero sobre todo en la web de muchos gigantes y eruditosque
han trabajado para que podamos entender y profundizar en el
conocimiento sobre estos textos bíblicos. A continuación te dejo la
información en caso de tu interés
Libros que me ayudaron a comprender el significado de las
palabras originales, así como el contexto en el que se escribió la
segunda carta de Pedro
Comentario al Nuevo Testamento escrito por William Barclay
Comentario al Nuevo Testamento, Santiago y Pedro escrito por William
Barclay
Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento escrito por William
Edwy Vine
El nuevo Testamento interlineal escrito por Cesar Vidal
El nuevo Testamento interlineal escrito por la Sociedad bíblica canadiense
Palabras Griegas Del Nuevo Testamento escrito por William Barclay
Autopistas de información bíblica o del idioma griego, una suerte de
«aeropuertos» digitales donde puedes profundizar sobre comentarios de otros
autores, distintas versiones de la Biblia y todo lo que te pueda añadir valor
para interpretar mejor lo que quiso decir el autor de estos pasajes. Algunas
están en inglés y otras puedes puedes obtenerlas de aplicaciones, que para
un aprendiz como yo han sido un regalo tener, que más allá de las fuentes
tradicionales son buenas para leer distintas versiones de la Biblia
www.bible.com y https://www.biblegateway.com/
https://bibliaparalela.com/
https://biblehub.com/
https://www.preceptaustin.org/
https://www.billmounce.com/greek-dictionary
https://www.biblia.work/diccionarios/
http://dge.cchs.csic.es/xdge/
http://www.perseus.tufts.edu/hopper/
https://lexicon.katabiblon.com/
J
Sobre el autor
osé Luis Ochoa Gamboa, peruano, está casado con Uli, padre
de Carina y Tirsa. La foto del recuadro es una pintura de Tirsa
que representa para ella la esencia del libro, para el autor este
cuadro habla de la lucha del ser humano por conquistar su corazón
y ser la persona que siempre fue destinada a ser. Jose Luis ha sido
director Nacional de World Vision en Ecuador, organización sin fines
de lucro global que trabaja por la niñez, al momento de escribir este
libro es miembro del directorio de la Asociación Oportunidades para
la Vida, del Banco Vision Fund Ecuador, La Asociación Mosaic en
Ecuador, Tiene estudios de postgrado en Universidades de Perú,
USA, España, además es coach certificado y autor del libro Servir, la
forma eficaz de influir. Junto con Andrés Gonzales es miembro
fundador de Fructify, organización que busca ayudar a las personas
y empresas a transitar del éxito a la vida que deja frutos
trascendentes.
	La ruta de Pedro
	Introducción
	Primer paso
	Segundo paso
	Tercer paso
	Cuarto paso
	Quinto paso
	Sexto paso
	Séptimo paso
	Octavo paso
	No hay noveno paso
	A manera de conclusión de este caminar
	Agradecimientos bibliográficos
	Sobre el autor

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