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Los 21 Alineamientos Profeticos - Rodolfo Rojas

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Dedicatoria
Este libro está dedicado a todos los hombres y mujeres que nos han precedido y que dieron su
vida por la visión de Cristo. También a la nueva generación que se entregará para vivir por
esta maravillosa misión del reino de Dios, de Ganar nuestra generación y Discipular a las
naciones.
 
Prólogo
La revelación histórica de la misión de Dios nos ha sido comunicada de diferentes maneras, en
cada época, a personas de oficio y posición social o intelectual distintas. El anhela que
conozcamos su voluntad para lograr sus planes y propósitos. No siempre la respuesta del hombre
ha estado alineada con Su voluntad revelada. Algunos han entendido mal lo que Dios ha pedido
que hagan y han terminado haciendo una tarea distinta, tergiversaron sus instrucciones y fracasaron
por el mal entendimiento. La travesía en el desierto se torno en un viaje rutinario y circular que no
le permitió a muchos entrar a la tierra prometida, un viaje que debería durar 11 días duro 40 años!
(Dt. 1:2)
La desobediencia ha sido otra característica de una conducta rebelde.
Jonás ejemplifica bien este comportamiento; habiendo sido enviado a Nínive se fue al lugar
opuesto huyendo de la misión divina. Sin embargo hay quienes recibieron la revelación y le
creyeron a Dios. A pesar de todas las angustias y obstáculos, vivieron en fidelidad y alinearon sus
vidas en obediencia a lo revelado y lograron llevar adelante los propósitos eternos.
La Biblia les llama hombres de fe, creyeron en esperanza contra esperanza, se hicieron fuertes en
batallas, conquistaron reinos, hombre santos, vidas que oraban, que vivían en armonía con la
voluntad de Dios y alineados con la verdad revelada.
Tal es el tema de este libro que creo, será de mucha utilidad, un aporte a la misión evangelizadora
de la iglesia; nos desafía a hacer del ultimo mandamiento de Jesús nuestra primera prioridad.
El apóstol Rodolfo Rojas nos indica en cada alineamiento, los peligros y artimañas que nos
quieren desviar del propósito de Dios, nos señala como evitar los errores para no quedar
atrapados en la esterilidad y terminar en fracaso.
Nos muestra herramientas que serán de mucha bendición en la misión evangelizadora y de
discipulado de la iglesia.
Finalmente, quiero agregar que este libro transmite la vivencia de lo que el ministerio del apóstol
Rodolfo Rojas esta realizando en la obra que Dios le ha permitido fundar en Estocolmo-Suecia.
IMC es una iglesia con una generación de jóvenes apasionados por conquistar las naciones de la
tierra.
Es un ministerio comprometido con la plantación de nuevas iglesias. Dios esta honrando el trabajo
y la vida del apóstol Rojas y se percibe el favor de Dios sobre su vida.
Es mi deseo que Dios transmita por medio de este libro su clamoroso llamado a ser un instrumento
alineado con su verdad revelada, a fin de que nadie se pierda sino que vengan al conocimiento de
su Hijo Jesucristo.
Ap. Gilmer Roman
Saint – Junien, Francia
 
Introducción
 
¿Por qué son necesarios los Alineamientos?
Calibrándonos con el sentir de Dios.
“Pero la persona que se une al Señor es un solo espíritu con él.” 1 Corintios 6:17 NTV
Alinearse implica ubicarse en línea recta y paralelamente con algo o alguien. Cuando hablamos de
una visión, nos referimos a alinearnos con alguien en acuerdo y sentir mutuo para obtener un
resultado esperado.
El Diccionario de la lengua española describe la palabra alineación de la siguiente forma:
“Línea de fachada que sirve de límite a la construcción de edificios al borde de la vía pública.”
En otras palabras, un alineamiento nos ayuda a establecer los límites necesarios, y un límite tiene
como fin delimitar, pero para proteger a alguien de algún peligro.
La segunda definición es: “Acción y efecto de formar o reunir ordenadamente un cuerpo de
tropas.” Esto es exactamente lo que provee un alineamiento: orden y organización. La tercera
explicación de alineación es “Disposición de los jugadores de un equipo deportivo según el
puesto y función asignados a cada uno para determinado partido.” Aquí las palabras importantes
son puesto y función. Los alineamientos hacen exactamente esto, posicionarnos y darnos
funcionalidad.
Entonces, ¿cómo aplicar estas definiciones a tu vida y ministerio? Estos 21 alineamientos te
ayudarán justamente a esto; te ayudarán fundamentalmente a descargar el sentir de Dios a tu
corazón, y a ordenar tu vida conforme a su plan y tiempo, para así poder sincronizarte con Él y
vivir tus días en su perfecta voluntad, haciendo realidad sus sueños y deseos, que es ganar tu
generación y discipular naciones.
“En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén.”
- San Agustín
 
Alineamientos divinos versus distracciones enemigas
¿Por qué tantos creyentes no sienten la urgencia de ganar y discipular? Es muy sencillo; ellos están
desalineados, distraídos y desconectados del sentir y de los intereses del cielo. Lo opuesto a estar
alineado, sería estar extraviado, desenfocado y desconcentrado de aquello que para el Padre es
una prioridad. Si no existe un alineamiento o si no tenemos nuestro corazón correctamente
sincronizado con la misión de Dios, puede que de forma lenta y paulatina comencemos a dejar de
cumplir el llamado que Él nos ha dado.
Es necesario entender que el enemigo opera en la vida de una persona en tres fases. La primera
fase es cegar el entendimiento de dicha persona para que no llegue al conocimiento de Cristo. Una
vez que la persona ya conoce a Cristo, entra en una segunda fase de oposición, que es un ataque
contra el nuevo creyente para que el llamado y el propósito de Dios no le sean revelados. Desde
que al creyente se le revela el llamado de Dios inicia la tercera fase. La tercera fase consiste en
una ola de ataques donde el trabajo del enemigo radicará en distraer y desenfocar constantemente
al creyente para que desempeñe diversas actividades que lo alejan del llamado para el que Dios
les creó.
“…porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.”
Mateo 6:21
Un alineamiento es fundamental a la hora de ser eficaz y tener éxito. Cada vez que alguien no esté
alineado correctamente con Dios y su propósito, habrá distracción en la visión y frustración en el
trabajo que se realiza. Los alineamientos proféticos de este libro tienen el objetivo de reenfocarlo
en lo que es verdaderamente importante y activar aquello que puede estar dormido en su vida y
ministerio. Todos estos alineamientos tienen como propósito el descubrir, confrontar y vencer a
tus secuestradores emocionales y a tus saboteadores ministeriales que te han capturado para que
no cumplas con la misión y el trabajo de las almas. Los alineamientos que leerás en este libro son
como un equipo de fuerzas especiales, que vienen no sólo a rescatarte una vez más al amor por
Dios, pero también a la pasión por el propósito de ver tu generación salva y tu nación siendo
discipulada.
Los siguientes alineamientos que leerás en este libro son principios y verdades proféticas de Dios
que romperán lo que te ha estado distrayendo. Además activarán lo que ha estado fuera de función
en tu vida y ministerio. La idea es que cada uno de estos alineamientos que veremos se hagan luz y
revelación a tu vida, y que vuelvan a encender la pasión por la visión de Dios y la compasión por
las almas. Este libro desatará en tu espíritu un deseo ferviente por ganar y discipular. Además
también cambiará tu mentalidad, tu corazón y te volverá a tu verdadero llamado.
Lo que necesitamos que nos sea revelado aquí es que Dios no nos salvó para que siguiéramos
viviendo para nosotros mismos, sino que Él nos redimió para Él y para que nos consagráramos a
Su propósito. La vida cristiana jamás se ha tratado de tener un Dios que viva solamente para
nosotros, sino que somos salvos únicamente para hacer realidad lo que para Él es lo más
importante, y para que estemos dispuestos incluso a morir por aquello por lo que Él también murió
en la cruz: las almas.
Ganar almas nunca fue un método y jamás ha sido idea de Dios que sea una simple actividadmás
dentro de una iglesia local. Muchas personas pueden testificar cómo han evangelizado por muchos
años sin ver el fruto ministerial que deseaban. Pusieron en práctica muchas estrategias y métodos
evangelísticos, sin embargo nada de esto les dio el resultado esperado. ¿Por qué? Porque si
nuestro corazón no está realmente conectado con el de Dios al punto de amar y sentir lo que Él
verdaderamente siente por la gente no veremos respuestas a nuestras oraciones de ver gente salva.
La urgencia imperativa de nuestro corazón en este momento es que lo que late en el corazón de
Dios comience también a palpitar dentro de nosotros.
 
GPS- Generación Profética Sincronizada
Una iglesia perdida del propósito de Dios no puede salvar a los perdidos en el mundo. La iglesia
es la primera en ser ganada de vuelta para enviarla a ganar su generación perdida. Aquí radica
uno de mis más grandes dolores cuando veo el Cuerpo de Cristo extraviado de los objetivos de
Dios, por estar enfocados en actividades que no siempre son las más importantes en el reino. Hoy
la iglesia, para no extraviarse, va a necesitar un nuevo GPS: una Generación Profética
Sincronizada; creyentes que entienden lo que Dios quiere porque están sincronizados con la
visión y el sentir de Dios.
“Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, las mentes de ustedes sean desviadas…” 
2 Corintios 11:3 NBLH
Mientras lees este libro te darás cuenta que su escencia y naturaleza es profética. Este libro viene
a activar, recuperar y a corregir el corazón de los santos para volverlos a la visión y al propósito
original de Dios. Los ministerios proféticos no sólo son ministerios con unciones que anuncian
eventos futuros, sino que también son ministerios que protegen la visión de la iglesia para que no
se descarrile de la vía y del objetivo de Dios. También el ministerio profético es una gracia que
va en busca de “iglesias perdidas” con el fin de recuperar y recobrar los objetivos principales del
reino de Dios. Sí, iglesias perdidas del propósito, iglesias y ministerios distraídos y desenfocados
de lo que realmente importa. Estos líderes proféticos forman parte de la GPS de Dios para que la
iglesia no se salga del camino y llegue a su destino. Una iglesia o ministerio puede tener una
visión muy buena y hermosa, pero si no hay una buena dirección y guía, se puede perder en el
camino.
Pocos son los conductores hoy en el mundo sin acceso a un GPS. El significado de estas siglas en
inglés es Global Position System, lo que en castellano significa Sistema de Posicionamiento
Global. Dicho de forma sencilla, es un sistema de navegación global que se conecta con los
diferentes satélites en el espacio que rodean la tierra. El GPS de un automóvil conectado con un
satélite en el espacio le permite al conductor ver dónde está y también le expone los caminos que
debe tomar para llegar a su destino. El GPS cambió nuestra forma de movilizarnos en las
diferentes ciudades del mundo, y nos ayudó a resolver el problema de extraviarnos cuando
emprendemos un destino predeterminado.
 
Localización, Dirección y Destino
Las brújulas también son un buen ejemplo para entender el valor de un alineamiento. Creo que hay
mucha gente que nunca ha tenido la necesidad de usar una brújula. En lo personal, la brújula no es
algo de lo que depende mi vida a diario, pero puede volverse el instrumento de tu vida si te
encuentras perdido en un lugar del cual no puedes o no sabes salir. Mucha gente que se ha perdido
en los bosques, se ha salvado gracias a este pequeño instrumento. 
La brújula indica de una forma específica en qué dirección queda el norte. Una persona que no
tiene buen sentido de localización, no sabrá responder hacia dónde está el norte, y si tiene que
adivinar cuando le pasen una brújula se sorprenderá al saber que el norte no está en la dirección
donde la persona pensaba.
Este libro que está hoy en tus manos es una brújula cuya intención es volverte al plan original de
Dios. Los alineamientos que estudiarás son las agujas de Dios que determinarán si tu corazón
sigue el rumbo correcto y si está calibrado con el perfecto sentir de Dios en lo que respecta la
visión de Dios por las almas. Por ejemplo, descubrirás que aunque uno profese ser cristiano,
puedas muchas veces estar desalineado del sentir de Dios. 
Muchos creyentes, aunque van a la iglesia el domingo, no tienen un compromiso de hacer pública
su fe en su oficio, escuela o lugar de trabajo. ¿Por qué motivo? A pesar de asistir a la iglesia, sus
corazones están desconectados del sentir de Dios. Su enfoque no son las prioridades del reino,
sino sus propias vidas. Un cristianismo que se olvidó del mundo al que fue enviado y ha hecho
anónima su fe, lo único que producirá, será un mundo con menos luz y una iglesia sin poder de
impacto o influencia social. Esto es lo que Jesús quiso decir cuando dijo que uno nunca esconde
una luz, y cuando la sal pierde su sabor ya no sirve más para nada, sino para ser echada fuera y
para ser pisada por los hombres.
 
El propósito y los efectos de los alineamientos
Vivir alineado implica estar totalmente de acuerdo con alguien a tal punto que esta unión produzca
efectos sorprendentes y fuera de lo común.
Los alineamientos nos ayudan a mantenernos haciendo aquello que para Dios es lo más
importante:
“Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: el pueblo alega: Todavía no ha llegado el momento para reconstruir la casa del Señor. Entonces el Señor envió el siguiente mensaje por medio del profeta Hageo: ¿Por qué viven ustedes en casas lujosas mientras mi casa permanece en ruinas?” Hageo 1:2-
4 NTV
Vivir alineados con Dios y su propósito mantiene Su presencia moviéndose en medio y a favor de
su pueblo:
“Elías se paró frente a ellos y dijo: ¿Hasta cuándo seguirán indecisos, titubeando entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, ¡síganlo! Pero si Baal es el verdadero Dios, ¡entonces síganlo a él! Sin embargo, la gente se mantenía en absoluto silencio.” 1 Reyes 18:21 NTV
 
Cuando dos personas se alinean con el sentir y la voluntad de Dios, el cielo comienza a trabajar a
su favor:
“Esto les digo: Si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo se lo dará. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:19 DHH
 
Cuando dos personas se asocian en un mismo propósito los resultados se multiplican
sobrenaturalmente:
“¿Cómo es que uno sólo hizo huir a mil? ¿Y cómo es que dos pusieron en fuga a diez mil? ¡Tan sólo porque el Señor, su protector, decidió entregarlos al enemigo!” Deuteronomio 32:30 DHH
 
Dios siempre bendice y prospera cuando alguien se alinea para hacer las cosas en el tiempo
correcto de Dios.
“De la tribu de Isacar, gente experta en conocer los tiempos para saber lo que Israel debía hacer...” 1 Crónicas 12:32 DHH
 
Ejemplos y consecuencias de gente que dejó de alinearse con Dios y su visión 
Sansón: Fue un juez de Israel que Dios levantó para juzgar a los filisteos, pero se distrajo de su
llamado enamorándose de una mujer filistea, y esto lo llevó a perder la presencia de Dios y aun su
propia vida. Jueces 16:1-31
Elí: Fue un juez y sacerdote en Israel que dejó de honrar y servir a Dios con todo su corazón y
terminó siendo excluido del ministerio. Su ministerio desviado y apático llevó a Dios a tomar una
decisión de destituir incluso a su descendencia del sacerdocio. 
1 Samuel 2:27-36
Los discípulos del Señor: Por no estar alineados con el sentir profético de Cristo y el tiempo de
Dios, estaban perdiendo la cosecha de almas. Juan 4:35
Elías: Uno de los profetas que más fue usado en milagros, terminó dejando la misión que Dios le
había dado, huyendo y escondiéndose por causa de la amenaza de Jezabel. 
1 Reyes 19:13-18
David: Las Escrituras destacan el corazón perfecto del rey David para con Dios, (aunque se
equivocó en muchas oportunidades saliéndose de los planes divinos) ya que cuando erraba se
arrepentía delante de Jehová, confesaba su pecadoy se volvía a su Dios de todo corazón. Salmo
51:1-19
 
Cosas que nos distraen y desalinean de Dios y su visión
 
• Tener un corazón con motivaciones e intenciones equivocadas. 
“Hizo él lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no de perfecto corazón.” 2 Crónicas 25:2
 
• El amor a las cosas temporales de este mundo más que a las cosas eternas de Dios: “No amen a
este mundo ni las cosas que les ofrece porque cuando aman al mundo, no tienen el amor del
Padre en ustedes. Pues el mundo sólo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo
insaciable por todo lo que vemos y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso
proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la
gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre.” 
1 Juan 2:15-17 NTV
 
• Asociaciones, amistades y conversaciones erróneas que no ayudan al propósito de Dios: “No se
dejen engañar: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.”
1 Corintios 15:33 NBLH
 
• Tener una vida más dominada por los sentimientos que por la Palabra de Dios: “Las semillas
sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y de inmediato lo reciben con
alegría; pero como no tienen raíces profundas, no duran mucho. En cuanto tienen problemas
o son perseguidos por creer la palabra de Dios, caen.” Marcos 4:16-17 NTV
 
• El afán y la preocupación por esta vida más que por el reino: “Así que no se preocupen
diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿Qué beberemos?" o "¿Con qué nos vestiremos?" Porque
los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.
Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán
añadidas.” Mateo 6:31-33 NVI
• La vida religiosa y legalista que lleva al creyente a enfocarse más en los ritos, tradiciones y
dogmas, que en las almas: “Un sacerdote pasó por allí de casualidad, pero cuando vio al
hombre en el suelo, cruzó al otro lado del camino y siguió de largo. Un ayudante del templo
pasó y lo vio allí tirado, pero también siguió de largo por el otro lado. Entonces pasó un
samaritano despreciado y, cuando vio al hombre, sintió compasión por él.” 
Lucas 10:31-33 NTV
 
• El temor al compromiso que lleva a perder la vida propia de uno por causa del evangelio. “Si
alguien quiere ser mi discípulo —les dijo—, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por
el evangelio, la salvará. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?” 
Marcos 8:34-36 NVI
 
Espero que este libro te ayude y sea un instrumento en tus manos; que traiga a tu vida respuestas y
soluciones ministeriales especialmente en lo que respecta al ganar y discipular. Deseo que Dios
alumbre tu mente para ver y entender mejor su plan original de salvación y discipulado, y que tu
vida sea usada para marcar y transformar nuestra generación. Creo que este libro ha llegado a tus
manos porque ha sido la voluntad de Dios alinearte con su visión y plan y porque también un
tiempo de gloria y cosecha sobrenatural se avecina a tu iglesia y ministerio. Todo lo que has
vivido hasta ahora ha sido parte de una preparación para lo que Dios abrirá sobre tu vida y
ministerio en estos próximos días. No le creas a lo negativo que pueda haber acontecido en tu
pasado, ni tampoco a todas las circunstancias adversas del presente, y aun si hoy estás viviendo un
tiempo de gloria, disfrútalo, pero lo que Dios trae por delante es aún mayor.
Alineamiento 1
“Nuestro éxito en Ganar y Discipular se fundamenta en la Autoridad, Poder y Triunfo absoluto de Cristo”
 
“Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, vayan…” Mateo 20:18-
19 NTV
 
Realidad presente versus la Verdad eterna
Si vamos a ganar y discipular almas con éxito en nuestro tiempo y en nuestras naciones vamos a
tener que adoptar un concepto correcto en lo que concierne a la guerra espiritual y el triunfo total
de Cristo. Hay dos perspectivas básicas para interpretar la guerra espiritual. Primeramente,
tenemos la visión “fatalista-realista”, que es una forma de ver la iglesia como una víctima del
sistema y del reino de las tinieblas, es decir, una iglesia sin impacto e influencia, donde el
cristianismo solamente tiene que resistir y soportar el avance diario del reino de Satanás. El más
grave error en este tipo de perspectiva radica en ver a la iglesia en base a todo lo malo que pasa
actualmente en el mundo. Muchos de los creyentes que sostienen esta ideología dicen tener una
visión “realista” de la iglesia y de la sociedad en la que vivimos. Un verso de la Biblia que en la
que se apoyan es el de 1 Juan 5:19 “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el
maligno.”
“Toda autoridad” en los originales se traduce ¡TODA AUTORIDAD!
Después observamos una segunda perspectiva, que es una óptica “triunfante-verdadera”. Tienes
que entender que la realidad es cómo tú interpretas algo basado en tus propias experiencias y
conocimientos personales, que muchas veces no es una verdad, sino una mentira. Y entonces, ¿qué
es la verdad? Lo que Dios ha dicho en su Palabra, esa debe ser la verdad gobernante en nuestras
vidas. En Mateo 28:18, encontramos una verdad que es absoluta, cuando Jesús declara: “Toda
autoridad me es dada en los cielos y en la tierra”, la palabra toda implica que es “total,
completo, absoluto y universal”. Luego tenemos la palabra autoridad que en griego es Exousia y
significa dominio. Los reyes de la época usaban este término cuando colonizaban un nuevo
territorio. La palabra también habla de jurisdicción, esto involucra un derecho legal de gobernar y
decidir soberanamente. Otros significados son fuerza y poder que nos hablan de su poderío,
señorío y supremacía que Él ahora puede manifestar en los cielos, pero también en la tierra, donde
se necesita llevar acabo su visión y misión. Es aquí donde descubrimos que Cristo no ganó en
parte, o empató contra las tinieblas, sino que su triunfo fue total y definitivo.
 
”Ahora Cristo está muy por encima de todo, sean gobernantes o autoridades o poderes o dominios o cualquier otra cosa, no sólo en este mundo sino también en el mundo que vendrá. Dios ha puesto todo bajo la autoridad de Cristo, a quien hizo cabeza de todas las cosas para beneficio de la iglesia.” Efesios 1:21-
22 NTV
 
Cuando Jesús, después de su resurrección, le comunica a sus discípulos la visión de ir a
discipular las naciones y de enseñar lo que Él les había impartido por más de tres años. No lo
hace en una conferencia o en un evento masivo cristiano donde han venido participantes de todo el
mundo a oír a un orador. Más bien Jesús moviliza a once hombres (que están aún atemorizados
por todo lo que les ha tocado vivir durante la última semana) poniendo sobre sus hombros la
responsabilidad del evangelismo mundial. Cualquier consejero o psicólogo organizacional, le
pediría a Jesús que considere bien lo que va a hacer, porque quizá no es muy buena la idea de
encargar a estos hombres (que todavía no tienen muy clara la visión y que pareciera que aún no se
han recompuesto psicológicamente de tantos golpes emocionales) que vieron a su maestro ser
torturado, a uno del equipo quitándose la vida, a otro que parecía ser pilar en el equipo negando a
su Señor cuando este más lo necesitó, y los demás dudando si realmente lo que vivieron con Jesús
fue genuino. Aquí descansa y se basa el poder, la autoridad y la supremacía del evangelio. El
evangelio no está fundamentado en lo humano, sino en lo divino y eterno; no en lo que nosotros
podamos hacer algún día por él, sino en lo que él hizo por nosotros.
 
La Gran Comisión anuncia el triunfo total de Cristo y de su gobierno y autoridad en los cielos y en
la tierra. El apóstol Pablo bajo la revelación del Espíritunos relata en Colosenses 2:15-16 lo que
acontecía en el mundo espiritual mientras Cristo nos redimía en la cruz, “y despojando a los
principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”
Por lo tanto, debemos entender que el enemigo que enfrentamos y que nos causa tanto mal ya fue
derrotado, despojado y avergonzado. Nuestra guerra no es para vencer, porque ya somos
vencedores por medio de la muerte y resurrección de Cristo, sin embargo, esto no significa que no
tengamos una lucha que librar, más bien el desafío de la iglesia es gobernar y establecer ese
triunfo ganado para nosotros en la cruz en nuestra sociedad, comunidad y nación. Hoy en día
muchas iglesias no tienen el avivamiento o el impacto que se desea y esa es su realidad, pero la
verdad es que Cristo reina, gobierna y tiene toda la autoridad en los cielos y en la tierra. Una
iglesia local o un grupo de creyentes que no tenga avivamiento, o no estén manifestando el
gobierno de Dios no significa que Cristo o su reino esté en derrota. La victoria y el triunfo de
Cristo nunca dependerán de lo que la iglesia crea bajo ciertas circunstancias. Cristo venció
totalmente y punto. No obstante, alguien podría preguntarse, si Cristo ganó totalmente, ¿por qué
entonces dice el pasaje que “todo el mundo está bajo el maligno”?
 
“Su autoridad en la tierra nos reta a ir a todas las naciones, Su autoridad en el cielo nos da la única esperanza de victoria”
- John Stott
 
¿Cómo operar en medio del sistema presente?
 
“De tal manera amó Dios al mundo...” versus “No améis al mundo...”, entendiendo la implicación de los términos.
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33
Para entender el término mundo dentro del Nuevo Testamento hay que entender las tres diferentes
palabras griegas que se traducen en las Escrituras como mundo.
La primera palabra es Kosmos. Esta palabra está relacionada con la creación y la tierra. La
segunda palabra es Aion que significa siglo, sistema, una edad o un periodo de tiempo con sus
propias características espirituales y morales. Finalmente, la tercera palabra es Oikoumene y está
relacionada con los términos tierra, habitantes y población. El término en el que nos tenemos que
enfocar y con el que nos toca tratar es con Aion. Es en ese Aion donde el enemigo es el “dios de
este siglo” (2 Corintios 4:4). La tierra y la humanidad no son el mundo del que habla las
Escrituras, sino que se refieren al sistema que ha sido programado intencionalmente para cautivar
la mente y la imaginación de las personas. Este sistema es una red de mentiras, engaños y
apariencias que logra atrapar a la gente. Este siglo o sistema presente al que el apóstol Pablo nos
ordena no moldearnos o “no conformarnos” (Romanos 12:2), es toda una “corriente” de
ideologías y modas donde se diseña y dicta lo que es correcto y permitido, todo esto con el fin de
arrastrar a la gente enredándola en argumentos, falsedades y paradigmas mentales para que no le
resplandezca la luz del evangelio (Diccionario expositivo de palabras del nuevo Testamento W. E.
Vine). 
Nuestra misión en el mundo en donde estamos, pero al que no pertenecemos, es entrar con las
armas del reino de la luz y sacar a la gente de la mentira y oscuridad, y arrebatarla al reino de la
verdad y la luz a través de la predicación y el discipulado. ¿De qué manera trabaja este enemigo
herido, derrotado y despojado en el mundo, y cómo opera contra la iglesia? Él trabaja cegando y
poniendo vendas mentirosas que lleven a la gente a reaccionar en contra del ganador de almas y
oponiéndose a Dios cuando el evangelio le es predicado. Su función principal con la iglesia es
distraerla de la intención original, e incentivarla a organizar “buenas” actividades, pero que por
nada cumplan con la misión de resplandecer y ser luz. 
El enemigo incluso hasta respaldará actividades de las iglesias, mientras estas no tengan nada que
ver con la misión de ganar y discipular.
 
Enviados a un sistema de oscuridad
Muchos cristianos tienen un patrón de pensamiento erróneo en cuanto al triunfo de Cristo. Creen
que el triunfo de Cristo nos asegura ganar sin problemas, ni oposición. Es ahí cuando muchos se
comienzan a dar cuenta que no siempre es fácil establecer el reino de Dios en una vida, familia o
comunidad, y empiezan a sentir el desánimo. En el peor de los casos llegan a dudar del triunfo de
Cristo en la cruz. Nunca cambies la teología eterna y la Palabra de Dios porque algo en tu vida no
esté funcionando.
¿Por qué somos enviados a ganar y discipular por Cristo a un mundo que aborrece el evangelio, si
es un llamado que implica tanto peligro y riesgo? ¿Por qué Cristo nos confía una tarea que
podemos reprobar? ¿Cómo se atreve a correr el riesgo de confiarnos una de las misiones más
importantes? Porque Él sabe que triunfó, sabe que derrotó toda fuerza maligna, Él sabe que tiene
las llaves en su mano y sabe que por haber despojado todo el reino del mal, no hay nada que las
tinieblas puedan hacer y que puedan arruinar lo que Él obtuvo por nosotros en la cruz. Es por esta
razón que nos envía confiadamente a conquistar. Y así como hemos recibido una mission, también
nos han sido otorgados todos los recursos, herramientas y armas para cumplir con dicha tarea.
“Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño.” Lucas 10:19 NTV
Cuando entendemos que Cristo nos envía en la autoridad que él tiene y en el poder que él
adquirió, nos cambia toda la óptica y la perspectiva. Ya no vamos con miedo, no vamos a la
deriva, no vamos inseguros, sino que nos sentimos enviados por un Dios Soberano y Señor que
gobierna sobre todo y que jamás puede ser tomado por sorpresa. Dios es como un autor que
escribió el último capítulo primero y luego regreso al pasado para ir estableciendo todo de
acuerdo a su propósito original. Cuando se nos revela que el Invencible nos envía, entonces
sabemos que ganar y discipular el mundo ya deja de ser una “misión imposible” y nos
transformamos en agentes del reino con una misión llamada, “fracaso imposible”.
 
La organización de las tinieblas dentro del sistema
Aunque el enemigo y su reino han sido derrotados, su fuerza radica en la estructura y organización
que ha logrado establecer. De acuerdo a Efesios 6:12 estamos librando una guerra espiritual en
una dimensión espiritual en los aires. Aun a Satanás se le conoce como el “príncipe de la potestad
del aire” y es en esa dimensión donde se organizan, planifican y se estructuran los planes que
luego tú ves manifestados en leyes, reglas, mentalidades, educación, etc., aquí en la tierra.
Las tinieblas operarán bajo una jerarquía muy estricta: “Principados, potestades, gobernadores y
huestes de maldad” (Efesios 6:10). De acuerdo a su rango y clasificación los espíritus de maldad
tienen como misión afectar con engaño a diferentes niveles. Hay espíritus que operan a nivel
“continental”, estableciendo y gestando tendencias, modas e inclinaciones morales de una
sociedad. Estos son espíritus que desde siempre han sido los arquitectos de las filosofías,
creencias y culturas a través de todas las edades, de las diferentes razas y de las civilizaciones
que han existido. Por otra parte a las “potestades” y los “gobernadores” se les asigna naciones y
ciudades específicas, donde deben establecer estratégicamente y de una forma sutil los engaños.
Finalmente, las “huestes espirituales de maldad” son espíritus que operan como ejércitos atacando
vidas y hogares específicamente, manteniéndolos sujetos y ciegos a la verdad. Estas huestes son
como los obreros de una construcción, que tienen como deber construir el plano de los
arquitectos. Por esta razón, si penetramos en las dimensiones superiores por el poder del Espíritu
Santo, podemos también neutralizar totalmente al enemigo hacia abajo. Recordemos que son
organizados, pero ya han sido derrotados.
 
Lo que Diosme habló en Las Vegas
Recuerdo la primera vez que mi esposa y yo fuimos a ministrar a la ciudad de Las Vegas. Después
de varias horas de viaje, el capitán del avión anunció que pronto aterrizaríamos, y pidió que nos
abrocháramos los cinturones de seguridad. Sin embargo, algo nos llamó la atención. Casi siempre
cuando uno viaja a alguna ciudad del mundo y está pronto a llegar, uno mira por la ventanilla para
ver la ciudad, pero en esta ocasión cuando miramos por la ventana, no se veía nada, sólo desierto
y más desierto, el cual parecía nunca terminar. Miré a mi esposa y le dije, “Nos subimos al avión
correcto, ¿verdad?”. Las Vegas es una ciudad en medio de un desierto que está en el estado de
Nevada, Estados Unidos. Es una ciudad conocida en todo el mundo por sus casinos, fiestas, lujuria
y desorden. Muchas de las personas que llegan allí van dispuestas a hacer cosas que normalmente
no harían. Esta ciudad es conocida en los Estados Unidos como, “La capital de la entretención del
mundo” o también su nombre más popular hoy es “Sin City”, es decir, “La ciudad del pecado”. En
Las Vegas se permiten cosas que en otros estados del país son ilegales. Esta ciudad tiene una de
las tasas más altas de suicidio en los Estados Unidos.
Cuando recorres la ciudad, puedes ver casinos, edificios y estructuras que rinden homenaje a
civilizaciones pasadas. Cuando tus ojos no tienen una visión espiritual, pasas por alto detalles que
son significativos e importantes sobre una ciudad. Estas estructuras no están allí accidentalmente,
sino que tratan de alguna u otra forma dejar un mensaje. Hay un monumento gigante, que es la
imagen dorada del león de los estudios MGM, muy parecido al león que era el símbolo en la
antigua Babilonia. En esta ciudad hay un hotel cuya estructura venera a Egipto con su forma de
pirámide, otro hotel y casino que honra al imperio de Roma y cuyo edificio es como el Coliseo
romano. Esta copia del Coliseo no debe ser pasada por alto ya que fue allí donde, en los primeros
años de la iglesia, los cristianos dieron su vida por la fe, y así muchas otras estructuras.
No quiero sonar místico, simplemente te quiero contar lo que el Espíritu Santo me contó sobre la
ciudad cuando llegamos. Al ver la ciudad el Espíritu Santo me hizo varias preguntas, “¿Qué
impacto puede tener la iglesia en una ciudad donde el pecado y la perversión es la principal
atracción turística?, ¿cómo y cuáles son las posibilidades de penetrar en un sistema de juego,
diversión y lujuria como el de Las Vegas?” Fue entonces que la Palabra de Dios vino a mí, y oí
claramente al Espíritu Santo preguntarme, “Cuando un espíritu sale de una persona ¿adónde se
va?”, inmediatamente respondí, “a lugares secos o desérticos”, porque eso es lo que nos enseñó
Jesús: “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo...”
(Lucas 12:24), “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el
diablo.” (Mateo 4:1) En ese momento oí algo en mi espíritu que me abrió el entendimiento para
alinearme correcta- y proféticamente con el sentir y la visión de Dios durante el tiempo que
pasaríamos allí. El Espíritu Santo me dijo: “No te impresiones, ni te dejes intimidar porque la
ciudad es solamente una congregación de espíritus derrotados, avergonzados y despojados por el
pueblo de Dios a través de las generaciones que han venido a este desierto a tratar de recordar lo
que un día tuvieron y perdieron, y a tratar de aparentar tener lo que un día perdieron”.
En aquellos días, también me dijo que la ciudad con sus edificios es sólo una máscara puesta por
las tinieblas para atraer e impresionar. No obstante, toda esa aparente “gloria” es para ocultar la
fragilidad del sistema de las tinieblas en aquel lugar. La estructura y la organización del reino
enemigo en los aires es como un castillo de cartas que puede caer con un solo soplo. Pareciera
que lo que el enemigo ha diseñado y edificado en esta ciudad durante décadas es impenetrable e
inquebrantable, pero la verdad es que todo lo que el enemigo ha construido está al borde del
colapso. El Señor también me mostró que esta ciudad, al igual que Nínive, podía vivir “un
arrepentimiento de su Espíritu y una trasformación milagrosa” en un breve lapso de tiempo de tan
sólo tres días, que a su vez abriría una ventana de oportunidad para recoger una cosecha de
millones de almas. Recuerda siempre, que para Dios una ciudad nunca es difícil ni imposible,
solamente necesita una iglesia bien sintonizada con Él y que crea que hoy se puede y que entienda
por el Espíritu que la toma de una ciudad y de una nación es posible.
 
Neutralizando la fuerza enemiga y levantando la cosecha en nuestras ciudades
“Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.” Lucas 11:21-
22
 
Identificando los pecados de nuestra ciudad
Es el espíritu inmundo que tiene influencia en un cierto lugar el que opera a través de un engaño en
la mente de una persona, familia, ciudad o nación. Toda ciudad o familia que uno quiera ganar se
caracteriza por una cierta especie de pecado y maldad que gobierna en aquel lugar. Nuestra
responsabilidad es identificar de qué pecado se trata y levantarlo en oración, humillación, ayuno y
quebranto por nuestra ciudad. La humillación y la confesión de los pecados forman la base para
poder operar en autoridad y poder. Los profetas en el Antiguo Testamento, aunque no participaban
en los pecados del pueblo, oraban diciendo: “¡Señor, hemos pecado contra ti!” Reconocer
nuestros pecados es poderoso, porque la gracia de Dios se mueve cuando alguien se levanta en
favor de la ciudad no importando su pecado. La naturaleza de Dios es Justa y Santa, pero también
es llena de Amor y Piedad. Abraham al hablar con Dios le dice:
"He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la
destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si
hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los
diez." Génesis 18:31-32
Hay poder en la humillación por nuestra ciudad y en vivir en humildad delante de Dios. Cuando
hablo de la victoria que Cristo ya logró por nosotros, no me refiero a declarar o creer algo que no
somos. Tenemos que ser sabios, especialmente cuando usamos nuestra autoridad en la guerra
espiritual. No debemos subestimar el reino de las tinieblas. La autoridad que Dios nos ha dado no
es para que nos comportemos de forma arrogante u orgullosa, ya que cada vez que el enemigo es
atacado, también tratará de planear algo en contra de nosotros. El apóstol Pablo escribe: “para
que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” (2
Corintios 2:11) Durante mi vida como obrero del reino, he visto gente fascinada por la guerra
espiritual asignándole demasiado valor y muchas veces, por no tener una vida de obediencia a
Dios o estable en la Palabra, sus vidas terminaron mal. Por esta razón, el apóstol Pablo antes de
hablarnos sobre la guerra espiritual contra los principados y potestades, nos insta a caminar en
obediencia, sujeción y sumisión los unos con los otros:
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo…” Efesios 6:1-
5
 
Contrarrestando y neutralizando las fuerzas malignas
El quebrantamiento delante de Dios nos permite operar en una postura diferente en la guerra
espiritual. Después de humillarnos podemos entrar en un tiempo de intercesión, guerra espiritual y
palabra profética para neutralizar las mentirasde los espíritus y del hombre fuerte. El enemigo,
pese a que está derrotado, no siempre deja ir inmediatamente, sino que se opone usando al
máximo todo lo que tiene para retener. Aunque Dios estaba con Moisés cuando éste trataba de
sacar a su pueblo de las garras de esclavitud egipcia, el faraón no los dejó inmediatamente, sino
que le tomó tiempo, y juicio sobre juicio vino sobre la nación. Una y otra vez Moisés se presentó
delante de faraón con el mismo sermón:
”Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.” Éxodo 5:1-
2
¿Por qué Dios no nos permite tener una victoria inmediata? Ante todo, no poseer la victoria aquí y ahora no significa que no la tengamos, nuestra victoria descansa siempre en la cruz, sin embargo creo que Dios usa y permite que ciertas cosas pasen porque Él tiene su propia manera de tratar con determinados sujetos o grupos. Asimismo, Dios se toma tiempo, porque aprovecha de ir tratando cosas en la vida del ganador de almas. Estas son batallas de perseverancia, donde muchas veces el cambio parece imposible, pero son esas oraciones, ayunos y clamores continuos y consistentes, lo que hace que finalmente el enemigo tenga que caer rindiendo todo lo que ha tomado.
Recuerda que el más fuerte en esta batalla es el que ya ganó, el Cristo Triunfante que ahora habita en nosotros. No importando lo difícil que se pueda ver la situación en tu entorno, el enemigo ha sido vencido y ahora es tu misión amarrarlo para luego despojarlo:
 
“Sin embargo, si yo expulso a los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado y está entre ustedes. Pues, ¿quién tiene suficiente poder para entrar en la casa de un hombre fuerte como Satanás y saquear sus bienes? Sólo alguien aún más fuerte, alguien que pudiera atarlo y después saquear su casa.”
29 NTV
 
Saqueando los bienes y arrebatando la cosecha de almas
En la antigüedad, cuando se tomaba una ciudad, se saqueaban todos sus tesoros y objetos valiosos,
y esto es lo que representa hoy el evangelismo. Cuando ministramos liberación a personas,
observamos un patrón que se repite. Una de las primeras marcas de alguien que ha sido libre de
espíritus inmundos es el entrar en quebrantamiento. Es ahí donde despojamos al enemigo, llevando
esta vida al Señorío de Cristo. Este es el mismo patrón que debemos seguir ya sea en una vida,
familia o ciudad. Por esta razón, después de interceder y profetizar, es imperativo salir y buscar a
los perdidos y ganarlos para Cristo. No basta únicamente con humillarnos, no es suficiente con
entrar en tiempos de guerra espiritual, sino que también hay que ir y levantar la cosecha para Dios.
Cada vez que el enemigo ha sido atado, queda una ventana de tiempo abierta en los cielos para
que podamos trabajar sin oposición. Son en esos momentos cuando contamos con el tremendo
respaldo de ángeles enviados de los cielos que nos ayudan despejando el camino para que
levantemos la cosecha de almas.
He estado en iglesias donde he preguntado ¿qué harán estos días después de esta conferencia?
¿Cuál es el plan a seguir? ¿Qué se hará como iglesia? Por lo general tiende a ocurrir lo mismo;
rara vez se sabe qué se hará. Siempre les comparto a los pastores y ministros que al momento de
realizar una conferencia donde uno ha traído diferentes unciones y autoridades proféticas o
apostólicas, algo acontece en los cielos de la ciudad, el enemigo queda neutralizado (a causa de
estas unciones divinas) y hay que hacer algo inmediatamente. La semana después de un evento
poderoso hay que dedicarla a despojarle al enemigo las vidas y familias.
Para saquear necesitaremos equipos de intercesión y evangelismo profético. Sin embargo, algunos
caen en extremos que debemos evitar, en los que se piensa que hay dos opciones, intercesión o
evangelismo; gano almas o me dedico a interceder. Para la toma de ciudades hay que tener
equipos que sean expertos en ambas. Uno de los soldados más expertos y sobresalientes en el
ejército americano son los SEAL (Sea, Air, Land), cuyas letras significan Mar, Aire y Tierra.
¿Cuál es la idea de este equipo? Es un escuadrón de soldados entrenados para operar en aire,
tierra y agua. Son expertos para moverse en todos los terrenos. Esta es la clase de soldados que
necesitamos hoy en la filas del reino: gente preparada para toda buena obra.
Pero el enemigo se va a oponer continuamente y va a luchar hasta el fin, tratando de no soltar lo
que nos pertenece. La guerra espiritual es como saquear la casa del hombre fuerte del que habla
Jesús. Es una lucha de perseverancia contra la inconstancia. En muchas ocasiones cuando los
creyentes no obtienen una victoria, no es por ausencia de autoridad o porque era la voluntad de
Dios ser derrotados, sino que perdemos por inconstancia y por falta de persistencia. Creo que
Moisés se tiene que haber preguntado cuánto tiempo más iba a tener que ir frente a faraón con el
mismo mensaje, ¿cambiaría faraón? ¿Dejaría ir al pueblo? ¿Había algo en la vida de Moisés que
no estaba bien? ¿Cuándo llegaría el día de la salida del pueblo? Son preguntas que probablemente
se hizo, aunque también tuvo la determinación de perseverar hasta sacar a su pueblo, despojar a
los egipcios de todo su oro y sepultar a la fuerza militar más potente de su época bajo el mar.
Llegó la hora de levantarnos como un ejército para arrebatar todo lo que nos ha sido usurpado y
para traerlo devuelta al reino de Dios.
Me gustan estos textos que he ubicado al final de este capítulo porque es esto lo que tenemos como
responsabilidad en nuestra generación y en las naciones. No dejaremos nada atrás, todo lo
tomaremos devuelta para nuestro Dios.
“Y Moisés respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios. Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá.” Éxodo 10:25-
26
“Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho. Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí. Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos" Éxodo 12:30-
33
“E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios." Éxodo 12:35-
36
 
 
Decreto de Alineamiento Profético 1
 
“Padre eterno, 
me levanto creyendo y confiando en lo que Tú ya has logrado por mí en la cruz. Mi vida ha sido redimida y ya no existo para mí únicamente, sino para ti. 
Mi vida no depende de lo que me acontece hoy, sino que mi vida está arraigada a tu Palabra y mi triunfo está fundamentado en lo que Tú hiciste por mí en la cruz. 
Creo con todo mi corazón que para este tiempo he sido llamado y escogido. No fue ayer, porque hubiera sido demasiado temprano, no será mañana porque hubiera sido demasiado tarde, pero es hoy y es ahora. Me uno a las filas tuyas, Señor, quiero que mi vida te honre y glorifique en esta tierra. 
Me pongo bajo tu Señorío y Supremacía. No estoy aquí para hacer mi voluntad o para vivir para mis sueños. Entiendo por la Palabra que mi vida existe en base al propósito eterno. 
Viviré para cumplir el mandato de ganar almas y hacer discípulos en todas las naciones. 
Hacer tu sueño y tu visión una realidad, esa será mi vida y en pos de aquelloviviré todos los días hasta el fin. Creo firmemente que me has llamado a ganar mi generación y traer un impacto del reino a mi ciudad. 
Gracias Padre, porque yo sé que por entregarme enteramente a tu propósito veré cosas que nunca he imaginado y que son las que Tú has preparado para mí. 
Creo que el mejor tiempo para mí ha comenzado y la hora de misión ha iniciado, en el nombre de Jesús,
¡Amén!”
Alineamiento 2
“Para ser efectivos en la gran comisión no podemos divorciar la evangelización del discipulado. Ambos son parte de una misión 
indivisible.”
 
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”
Marcos 16:15
 
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones...”
Mateo 28:19
 
 “El último mandamiento de Jesús debe ser nuestra primera preocupación.”
- Larry Hill
 
Lo que Dios unió...
“...que nadie separe lo que Dios ha unido.” Mateo 19:6b, NTV
No sé en qué momento pensamos que podíamos dividir o divorciar el evangelismo del
discipulado. Aunque dos cosas se vean diferentes, no significa que no puedan ser una sola. El
matrimonio entre un hombre y una mujer no es lo único que Él ha unido y que no debe ser
separado. Por ejemplo, no podemos separar al Padre del Hijo, son dos personas distintas, pero
son una a la misma vez. El Espíritu de Dios y la Palabra de Dios no pueden ser separados, porque
son una misma persona.
Hay algunos cristianos a quienes únicamente les gusta estudiar y leer la Biblia, pero no les gusta
orar. Estos caen pronto en trampas, porque es necesaria la guía del Espíritu para saber cómo
aplicar la Palabra. He visto gente muy estudiosa, pero también muy orgullosa, porque se les
olvida pasar tiempo con el Autor de las Escrituras. Por otra parte, hay otras personas que no les
gusta leer la Palabra porque les atrae más la oración, y aunque son llenos del Espíritu Santo
terminan destruidos por la falta de conocimiento, al carecer de Palabra de Dios. Debemos aceptar
y reconocer que hay cosas que no podemos ni debemos separar nunca.
De esta misma manera, la gran comisión es una verdad que no puede ser dividida. La gran
comisión no es doble, sino que es una. El mandato de discipular y la instrucción de ganar tampoco
son divisibles. He encontrado a algunos que se dicen ser evangelistas, y ellos opinan que al ser
“evangelistas” su misión no es discipular, sino exclusivamente predicar el evangelio ya que el
discipulado es más bien un trabajo pastoral. Por otro lado, también me he encontrado con algunos
ministros que no predican (ni sienten) la necesidad de movilizar su ministerio para ganar almas,
puesto que ellos dicen tener un ministerio más bien de docencia y pastoral. ¿Fue esto lo que Dios
imaginó con la misión que nos encomendó? Si vamos a ganar nuestra generación y si vamos a
discipular nuestras naciones vamos a tener que corregir nuestra óptica y alinearnos con lo que ha
sido establecido por Dios en su Palabra desde la eternidad. No se trata de escoger lo que mejor se
acomode a mis dones o llamado, porque el evangelismo y el discipulado son una misión
imperativa e inseparable que debemos ejecutar.
“Si perdemos el espíritu de "id", hemos perdido el espíritu cristiano. Una iglesia desobediente se convertirá en una iglesia muerta...”
- S.D Gordon
 
El origen del término: “La gran comisión”
El término “La Gran Comisión”, aunque no aparece en la Biblia, es más que nada un subtítulo que
introduce el anuncio y el envío de los apóstoles de Jesús de hacer discípulos a todas las naciones.
El término la “Gran Comisión” tuvo su origen en la prestigiosa Conferencia Misionera Mundial de
Edimburgo en 1910. Pocas conferencias han marcado la historia, especialmente en lo que respecta
el trabajo misionero. En esta ocasión se trabajó bajo el lema de “La Evangelización Mundial de
nuestra Generación”, lo cual trajo un despertar en muchos líderes y ministros, en lo que respecta
estrategias para trabajar y también en la necesidad de tomar responsabilidad por el evangelismo
de su generación. Fue aquí donde se trabajó sobre ocho comisiones y también donde por primera
vez se habló y se nombró el término, “La Gran Comisión.” Durante esta conferencia se trataron
ocho mociones. Siendo “La Gran Comisión”, la necesidad de llevar el evangelio a todo el mundo:
1. - Llevando el Evangelio al mundo no cristiano
2. - La Iglesia en el campo misionero
3. - La educación en relación a la cristianización de la vida nacional
4. - El mensaje misionero en relación a las religiones no cristianas
5. - La preparación de los misioneros
6. - El hogar como base para la misión
7. - Misiones y gobiernos
8. - Cooperación y promoción de la unidad
En el año 2010 se realizó una conferencia en Tokio. Esta vez bajo el lema “Haciendo discípulos
de cada grupo étnico en nuestra generación”. Esta conferencia fue importante porque miles de
ministros y misioneros de todo el mundo reconocieron la necesidad del discipulado; y así como el
gran tema del 1910 fue la necesidad del evangelismo mundial, en la conferencia del 2010 se
entendió que el evangelio, para que pueda impactar la sociedad y a su vez conlleve a la
transformación de ciudades y naciones, tenía que volver al discipulado.
 
La declaración final de Tokio 2010 fue la siguiente:
 
“La cosmovisión de los nuevos creyentes debe ajustarse a la cosmovisión bíblica; Su estilo de
vida debe cambiar para moldearse a la imagen de Cristo; y su conducta ética debe ser marcada
progresivamente por la moral bíblica. Idealmente, esto debe resultar en individuos que
apliquen el evangelio del Reino a cada esfera y propósito de sus vidas - desde el gobierno hasta
lo económico, desde la educación hasta la salud, y desde la ciencia hasta el cuidado de la
creación. Como consecuencia, comunidades enteras, culturas y países se beneficiarán del
poder transformador del evangelio. (www.provision.cl/portal/doc/Tokio2010.pdf)
 
Los rieles transportadores de Cristo a las naciones
Un tren para poder llegar a su destino, depende de una vía y de carriles que lo puedan transportar.
La vía del tren necesita dos rieles que van paralelos el uno con el otro. Si hubiera una vía de tren
con un solo riel, por mucha fuerza que tenga un tren no podría andar, por eso necesita ambos
http://www.provision.cl/portal/doc/Tokio2010.pdf
rieles. Además, estos rieles son afirmados por maderas que tienen un mismo tamaño y que junto
con los rieles forman un camino. Las maderas, a diferencia de los rieles, están puestas
horizontalmente y los rieles verticalmente. Es así como este camino crea una cruz y se vuelve en
una vía transportadora que lleva al tren a diferentes destinos. Los rieles del tren son un ejemplo de
lo indispensable que es trabajar con evangelismo y discipulado. En este caso el tren representa a
Cristo, que tiene que ser llevado a toda cultura, pero para que pueda llegar depende de una iglesia
que lo pueda transportar efectivamente a través de los dos rieles que son el ganar almas y hacer
discípulos. Un solo riel no es suficiente para llevar el mensaje del reino. Así no se puede
comunicar efectivamente el evangelio completo de Jesucristo, por eso necesitamos ambos rieles.
Si un riel acabara en un punto específico y el otro riel siguiera, el tren sólo podría llegar hasta el
punto donde los dos carriles terminaron juntos. Así también nosotros seremos eficaces en la gran
comisión hasta el punto donde el ganar y discipular lleguen juntos.
 
Discipulando a los ganados
La palabra predicad en Marcos 16:15 es en el griego la palabra, kerússo que significa “proclamar,
anunciar y divulgar.” Esto nos habla de una proclamación de la muerte, resurrección y el triunfo
total de Cristo. La predicación está ligada a la salvación, el evangelismo y el ganar almas para
Dios. Y la palabra hacer discípulos en Mateo 28:19 es la traducción del griego madseteúo que
significa “convertir” o “matricular”, es decir, la persona que se ha ganado a través de la
predicación, debe ser matriculada y convertida en un alumno en la escuela de vida de Jesús. De
esta forma, llevamos al nuevo a través de las enseñanzasdel Maestro a una vida de entrega y
compromiso total con Dios y su reino. La predicación está directamente vinculada a la obligación
de rescatar al perdido de una condenación eterna, por otra parte el discipulado tiene que ver con
tomar responsabilidad por el nuevo aquí y ahora para que refleje y modele su fe a otros. La gente
tiene que ser llevada al Padre celestial, pero aquí en la tierra, el que lo ganó lo tiene que
empadronar, tomando responsabilidad por la persona ganada.
“Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.” Hechos 5:42
La primera iglesia predicaba donde enseñaba y enseñaba donde predicaba. Ambas cosas eran
diarias y en todo lugar. ¿Por qué? Porque donde se ganaba a alguien se le comenzaba a formar, y
los que estaban siendo formados a su vez también comenzaban a predicar ganando a otros. Pero
inmediatamente después de Hechos 5:42 viene el producto de la predicación, “En aquellos días,
como creciera el número de los discípulos...” (Hechos 6:1) La pregunta es ¿cómo crecía el
número de los discípulos? La respuesta es, a través de la predicación del evangelio del reino y a
la misma vez formado a través de la enseñanza apostólica a otros. Y luego, en el verso 7 del
capítulo 6 sucede algo. Hay un aumento. Se pasó de crecimiento a multiplicación, “Y crecía la
palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén...”
Predicamos para ganar almas y luego enseñamos para formar y hacer discípulos. Es interesante
notar que en las Escrituras estos dos elementos iban unidos y no se les apartaba al realizar la Gran
Comisión. Cuando observamos la primera predicación y las primeras personas que se
convirtieron, descubrimos que existe la misma pauta establecida por el Maestro.
”Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” Hechos 2:40-
42
Si te das cuenta la salvación y el discipulado iban juntos. Se predicaba, la gente se bautizaba
haciendo pública su fe, y comenzaba inmediatamente a perseverar en la enseñanza apostólica.
En la primera iglesia, un creyente se convertía inmediatamente en discípulo, ya que en ese tiempo
hacer pública la fe en Cristo significaba firmar un documento de persecución y para otros de
muerte. Hoy en nuestra era post-moderna, ser un creyente y un discípulo no son una misma cosa.
Bajo una mentalidad occidental hemos pensado que tenemos derecho a escoger entre ser un
creyente o un discípulo. Un creyente en nuestro tiempo es alguien que puede asistir a una iglesia,
pero sin sentir necesidad absoluta de compromiso, mientras que el discípulo es el que asiste para
aprender, para hacer y vivir su fe en un compromiso y una relación incondicional con Dios y su
iglesia.
¿Por qué es tan difícil hacer discípulos específicamente en los Estados Unidos? Me preguntaban
en una occasion. Yo le respondí, porque la mayoría de las personas que asisten y son miembros en
diferentes ministerios no son discípulos, sino “cristianos-consumistas”. Este tipo de fe y creencia
sin compromiso, consumista y cómodo se vuelve en un molde reproductor que fabrica cristianos
de la misma calidad. Ahora, ¿qué debemos hacer? Lo primero que hay que hacer es levantar una
guerra contra el evangelio cómodo, condicional y consumista, y comenzar a modelar un evangelio
de entrega y compromiso de discipulado. Esta no será una tarea fácil, ya que no podemos cambiar
en una semana lo que se ha estado viviendo, predicando y viendo por televisión los últimos 40
años. No obstante, este objetivo se puede alcanzar si alguien recibe revelación y está dispuesto a
comenzar a abrir brecha en su iglesia y ciudad.
 
Diferencias entre el evangelismo y discipulado
• Tanto la salvación como el evangelismo están relacionados con la predicación del evangelio
para ganar al perdido, mientras que el discipulado está ligado a la enseñanza y a la revelación
de la Palabra para formar al discípulo.
• El evangelismo tiene que ver con llevar al nuevo a una experiencia personal que le conduce a
una relación con Dios, mientras que el discipulado tiene que ver con la necesidad de ir a servir
y ministrar a otros.
• El evangelismo se centraliza principalmente en un evento, mientras que el discipulado se
concentra en llevar a los creyentes a través de procesos que les conduzcan a la madurez
espiritual.
• El evangelismo tiene que ver con dar a luz hijos espirituales, mientras que el discipulado es una
escuela de vida que forma a los hijos para funcionar y vivir la vida en Dios.
• La salvación toca mayormente lo relacionado con el espíritu del hombre y su eternidad después
de esta vida, mientras que el discipulado trata con la mentalidad de una persona y su vida
presente aquí en la tierra.
• La salvación le revela a la gente lo que Cristo hizo y ganó por ellos en la cruz y de su necesidad
de recibir la obra redentora. Mientras que el discipulado reenfoca a la gente a una necesidad de
dar y producir fruto para Dios, por causa de lo que Cristo hizo por nosotros. Ejemplo, en la
salvación yo entiendo que ahora por medio de Cristo la sanidad me pertenece, porque Él llevó
mis dolores en la cruz, mientras que el discipulado me hace entender que ahora yo tengo
autoridad para ir a sanar a los que están enfermos en los hospitales.
• La salvación lleva al creyente a creer en Jesús y a aceptarlo en el corazón, mientras que en el
discipulado se enseña sobre la necesidad de renunciar a todo lo que no agrada a Dios o que
puede ser un estorbo en el caminar con Cristo.
• El evangelismo tiene potencial de dar un crecimiento numérico limitado a una iglesia local,
mientras que el discipulado tiene la capacidad de proveer una multiplicación ilimitada.
• El evangelismo se concentra en hacer de los inconversos creyentes, mientras que el enfoque del
discipulado es hacer de los creyentes obreros para enviarlos a recoger la cosecha.
 
Volviendo a una cultura de Discipulado
Por qué no deberíamos ganar sin discipular:
”Hizo esto para que todos los que formamos la iglesia, que es su cuerpo, estemos capacitados para servir y dar instrucción a los creyentes. Así seremos un grupo muy unido y llegaremos a tener todo lo que nos falta; seremos perfectos, como lo es Cristo, por conocer al Hijo de Dios y por confiar en él. Ya no seremos como niños, que ahora piensan una cosa y 
más tarde piensan otra ...” Efesios 4:12-14 TLA
Entiendo que quizá en este capítulo surgirán y también quedarán varias preguntas sin contestar en
lo que respecta al discipulado. En un próximo libro trataré con más profundidad este tema, pero
mi intención con este Alineamiento es encender la llama por el evangelismo y el discipulado y
entender la importancia que tiene, que estos dos elementos siempre operen juntos para tener mayor
efectividad en la gran comisión.
El evangelismo y el discipulado no fueron creados para funcionar separados. Sin evangelismo no
habrá discípulos y sin discípulos no podremos ganar una mayor cantidad de personas. La Gran
Comisión tendrá impacto cuando sepamos combinarlas en una misma misión. El apóstol Pablo
notó y entendió esto en su tiempo, que la única forma de levantar una generación para Dios en las
naciones era haciendo de cada creyente un discípulo y de cada santo un obrero para la obra de
Dios. Bill Bright dijo en una ocasión: “No hay llamado más alto o privilegio más grande conocido
para el hombre, que involucrarse en hacer la Gran Comisión.”
• Si ganamos personas pero no las discipulamos estamos engendrando creyentes débiles en su fe,
que por no tener formación y madurez no soportarán la presión del mundo. Pero si ganamos y
discipulamos podremos levantar una generación de creyentes con una fe resistente.
• Cuando se ganan personas, pero no se discipulan, se engendran cristianos que se vuelvenconsumistas y que viven para recibir, pero cuando comienzas a ganar y a enfocarte en
discipulado logras concebir una generación de obreros que quieren ganar a otros y producir en
el reino.
• Si ganamos y no discipulamos tendremos un crecimiento débil y poco estable. Pero si ganamos y
discipulamos podremos ver cómo se desata una multiplicación poderosa que permanece en el
tiempo.
• Un ministerio o un equipo que gana y no discipula mantendrá su concentración únicamente en el
presente, pero una iglesia que evangeliza y discipula tendrá efectos que alcanzarán sus próximas
generaciones.
• Sólo cuando se gana y se discipula a los creyentes es que uno puede entrar en esferas de mayor
influencia y gobierno en la ciudad y nación.
Restaurando la intención original de la Gran Comisión
“Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron.” Marcos 1:17-
18
Jesús, desde el inicio de su ministerio aquí en la tierra, dejó plasmado su pensamiento e intención.
¿Cuál fue aquella intención? Era imposible seguirlo o querer estar con él sin estar dispuesto a
dejarlo todo y convertirse en un discípulo incondicional del reino.
El desafío de la iglesia hoy será volver a crear una cultura de ganar almas y hacer discípulos. Sin
embargo, restablecer una cultura no es una misión fácil, sin importar cuánta unción pueda haber en
una iglesia, el tratar con la cultura y mentalidad de una iglesia no es algo que se logra cambiar de
un día para otro, pero no es imposible. Cuando tú entiendes que la Gran Comisión no puede ser
dividida, y que tu responsabilidad es ganar pero también hacer discípulos, estás dando un paso
gigante
Es triste ver la negligencia y la ausencia de pasión en los creyentes. En primer lugar, hay
cristianos que simplemente no invitan gente a las reuniones de su iglesia. Sólo sienten
responsabilidad por ellos mismos y nadie más. Estos son cristianos que no predican el evangelio
en sus entornos, y muchos de ellos nunca han llevado una persona a Cristo. Es decir, jamás han
hecho una oración de fe con un inconverso. En segundo lugar, hay algunos, que en el mejor de los
casos, han llevado alguien a la iglesia, pero no han tomado responsabilidad de formar al nuevo ya
sea porque nadie les ha enseñado cómo se hace o porque no tenían idea que les correspondía
hacer discípulos.
Uno de los errores más grandes de los creyentes en el área del evangelismo es el ignorar qué
hacer con la gente una vez que se han convertido, dejándolos solos y a la deriva. La pregunta es:
¿Cuál es la razón de no saber qué hacer con los nuevos? Porque la salvación es vista como la
estación final. En otros casos los creyentes fueron instruidos a salir y ganar, pero muchos nunca
fueron capacitados para discipular. Frecuentemente en las iglesias de hoy, ni siquiera se dedica
tiempo a enseñar sobre la compasión por las almas, el valor de ganar un persona y evangelismo.
He charlado con pastores de diferentes países que tienen el mismo discurso: “Cuando comencé
ganaba almas, amaba a la gente y los formaba, pero algo me pasó en el camino y me desenfoqué.”
Una pregunta que a menudo oigo es ¿qué podemos hacer para recuperar la pasión por aquello que
arde en el corazón de Dios? He aquí parte de lo que considero como respuesta:
• El pastor es el agente principal de cambios en la iglesia local. Los cambios surgen en una iglesia
cuando al pastor se le revela una verdad. Si toda una iglesia va arder con pasión por la Gran
Comisión es la pareja pastoral la primera en entender el valor del evangelismo y el discipulado.
• Impartiendo la visión y la pasión en un equipo selecto. En una iglesia y ministerio donde el
evangelismo no es un estilo de vida y el discipulado no es una cultura, es importante comenzar a
impartir la visión de ganar y discipular en un grupo de líderes u obreros de la iglesia antes de
comenzar a ministrarle a toda la iglesia. Los retiros espirituales de dos o tres días donde uno se
puede apartar para ministrar y compartir con el equipo que necesita captar la visión siempre son
claves.
• Haciendo arder a la iglesia a través de la enseñanza. En una iglesia arderá siempre lo que se
dedique a enseñar. La enseñanza enciende, activa y despierta a la iglesia en el área donde está
dormida. Es clave tomarse unas cuatro semanas para realizar una serie de temas que encienda y
conciencie a la iglesia sobre el valor, las consecuencias y beneficios de ganar almas.
• Creando procesos y desarrollando estrategias de discipulado. Es aquí donde vas a tener que
establecer diferentes etapas que lleven al nuevo y al creyente a través de un proceso que lo
conduzca a madurar, pero también a ganar y a discipular a otros. Aquí es bueno realizar algún
tipo de escuela con diferentes clases y etapas bajo un tiempo determinado donde se aprenden
fundamentos importantes de la fe que no sólo los fortalezcan, pero que también los vuelvan
productivos para el reino de Dios.
”Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de
dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. Y les decía: La
mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la
mies que envíe obreros a su mies...Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor,
aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del
cielo como un rayo.” Lucas 10:1-2; 17-18
 
 
Decreto de Alineamiento Profético 2
 
“Gracias Dios, porque Tú abres mis ojos para ver y mi corazón para entender. 
Señor, entiendo por tu Palabra que no sólo debo ganar almas, sino que también debo discipular a los creyentes.
Señor, dame sabiduría para que aquellos que gane los pueda retener y no perder para hacer de ellos obreros en tu reino. 
Señor, no sólo te pido por un crecimiento numeric, sino que quiero ver una multiplicación 
ilimitada en mi ciudad y nación.
Confieso y creo que el Espíritu de Dios está sobre mí y que lo que es imposible para mí en la carne es posible por medio de mí en el Espíritu Santo. 
Señor, te pido mi generación, clamo por mi nación, quiero ser una herramienta en tus manos 
para levantar la cosecha en este tiempo, 
¡Sí! ese es mi sueño, ser una herramienta ganadora y el arma poderosa que arruina las tinieblas.
Me levanto en este día para nunca más conformarme cuando alguien se convierta, sino que comprendo que este es sólo el primer paso para llevarlo a ser un discípulo de nuestro Señor 
Jesucristo. Gracias por usar mi vida y porque creo que donde estoy hoy y ahora es el tiempo y el lugar donde una cosecha numerosa y sobrenatural ha sido preparada para mí, en el nombre de Jesús.
¡Amén!”
Alineamiento 3
“Hoy es el día perfecto para Ganar y ahora es el tiempo oportuno de Dios para Discipular las almas”
 
“¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.”Juan 4:35 RV
 
“El secreto para la cosecha es entender que ahora es el tiempo de Dios para tu cosecha.”- Rony Chaves
 
¡Se hace hoy o no se hará jamás, es ahora o nunca!
 
Aquel que está en el ministerio y no usa bien su tiempo está arruinando y perjudicando las vidas
de las personas que le han sido asignadas. Entender y tener la revelación del tiempo de Dios es
vital para ganar y discipular. Al no entender el tiempo de Dios perdemos el sentido de urgencia de
nuestro llamado. El qué, cómo, y especialmente el cuándo son preguntas que necesitan acoplarse
al propósito de Dios. En Juan 4:35, los discípulos, aunque caminaban con Jesús, aún no se habían
alineado con su visión y la hora urgente del reino para levantar la cosecha de almas. Ellos
pensaban que el tiempo sobraba para preparar a la gente para recibir a Cristo y la cosecha de
almas y el avivamiento era algo que estaba escondido en un futuro lejano.
En muchos círculos cristianos tiende a haber una perspectiva futurista donde “algún día” Dios
enviará algo del cielo y todos se convertirán. El problema es que hay genteque lleva 20 años
esperando que algo venga del cielo, pero todavía no sucede. Este problema ocurre porque no
tenemos el mismo horario que Dios tiene en su reloj. En lo personal, siento que no tengo tiempo
que perder. Creo que el mejor tiempo para ganar y discipular las almas es ahora. Todos dicen
mañana, pero Dios dice: ¡Hoy es el día!
Cuando nuestro corazón está dislocado del propósito de Dios, uno de los errores en los que
caemos es aplazar y relegar lo que Dios quiere hacer hoy en medio nuestro y a través de nosotros.
¿Por qué postergamos lo que es imperativo? Porque no se nos ha revelado la urgencia del
momento y de la época en la que nos ha tocado vivir. Una de las cosas más importantes hoy es que
podamos calibrar nuestro corazón con la visión de Dios y entender que es aquí y hoy cuando Él se
quiere mover, sanando, liberando y salvando. Dios quiere moverse con poder todos los días y si
no hace más, no es porque no quiere sino porque la iglesia no ha comprendido que todo lo que
Dios quiere hacer no dependerá tanto de Él sino de la visión y la perspectiva profética de la
iglesia.
“Cuando Dios dice ‘Hoy’ el Diablo dice ‘Mañana’.”
- Anónimo
 
Operando en el “enseguida” de Dios 
Este fue el espíritu de la primera iglesia: prontitud, diligencia, velocidad, determinación, pasión y
agresividad en el espíritu en todo lo que se hacía para el reino de Dios. He escuchado oraciones
tan tristes de creyentes pidiendo confirmación si debe predicar o no el evangelio. A veces no sé si
realmente la gente espera escuchar una voz del cielo, pero la verdad, lo único que sé es que la voz
de Dios se sigue oyendo dos mil años más tarde que dice: “Id por todo el mundo y predicad el
evangelio”.
Cuando el apóstol Pablo se convirtió, al instante predicó el evangelio. Él no esperó ir a un curso o
entrar en un programa de capacitación, sino que inmediatamente entendió su responsabilidad en el
reino. Entendió que hoy era el día perfecto y ahora el momento correcto de Dios. “Y enseguida
comenzó a predicar acerca de Jesús en las sinagogas, diciendo: «¡Él es verdaderamente el Hijo de
Dios!».” Hechos 9:20 NTV
En cuanto Pablo y Silas predicaron al carcelero de Filipos, en seguida lo bautizaron a él con toda
su casa. El apóstol Pablo y su equipo apostólico entendían el valor de operar velozmente. Muchas
veces el reino de Dios pierde, no por falta de poder, sino por la lentitud de la iglesia en el trato
con la gente. “Aun a esa hora de la noche, el carcelero los atendió y les lavó las heridas.
Enseguida ellos lo bautizaron a él y a todos los de su casa.” Hechos 16:33 NTV
Por otra parte, el endemoniado gadareno, después de ser libre de legiones, fue enviado
inmediatamente a predicar a Decápolis. Jesús le hizo entender que no había tiempo que perder y
que el mismo día que fue libre también iniciaba su ministerio como predicador. Jesús no lo
inscribió en una escuela bíblica o en un curso de un año para asegurarse que había quedado libre,
sino que inmediatamente lo introdujo al llamado de anunciar y ganar a otros para el reino.
(Marcos 5:18-20)
 
Discierne el tiempo de Dios para tu misión
 
Oír a Dios ahora y hacer mañana tiene un nombre: Rebeldía. Hoy siempre será el día perfecto
para que el inconverso rinda su vida a Cristo, pero ¿cómo lo hará si no hay otro creyente que
también entienda que hoy es el día perfecto de Dios para predicar y momento perfecto para ganar
las almas? Nuestra efectividad ministerial será determinada por nuestra habilidad de entender que
ahora y hoy es nuestro tiempo. Creo que debemos establecer la diferencia entre la ilusión de un
avivamiento futuro que cambie al mundo y la determinación de los santos de entender que la gente
está lista para ser cosechada con el mensaje del evangelio del reino.
 
“…por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.” Lucas 19:44b, RV
 
Jesús conocía su tiempo. Él sabía muy bien que no había venido a descansar, sino todo lo
contrario, no podía distraerse con otras cosas que lo apartaran de la misión del Padre. Los
fariseos estaban molestos y odiaban a Jesús por hacer milagros aun en el día de reposo. El
problema de los religiosos es que no entendían la hora que estaban viviendo, pero Jesús sí lo
entendía muy bien. Él sabía que no tenía décadas para realizar ciertas cosas en su ministerio.
Incluso estaba consciente de que después de su bautismo sólo contaba con tres años y medio para
realizar la obra y la asignación encomendada por el cielo.
Cuando el profeta Rony Chávez estuvo con nosotros en Estocolmo nos dijo lo siguiente: “El
secreto para la cosecha es entender el tiempo de Dios”. Si entiendes cuándo el tiempo de Dios
está sobre ti, la cosecha es tuya. No sólo necesitarás entender que el tiempo de Dios ha llegado,
sino también entender que este es tu tiempo. Los profetas vienen a activar los tiempos de Dios en
la iglesia, por eso no permitas que nadie robe la cosecha que Dios preparó para ti en este tiempo.
No es el tiempo de otro, ¡es tu tiempo!
 
Siempre habrá una excusa de que “ ’hoy’ no se puede”
 
“El agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha.” Eclesiastés 11:4 NTV
 
¡Las excusas sobreabundan! Siempre habrá un pretexto para justificar que hoy no se puede. Pero
nos olvidamos de todas las herramientas y oportunidades con las que la iglesia cuenta hoy y que
jamás tuvo en el pasado. El mundo moderno de hoy puede ser difícil, pero también debes
reconocer que se han puesto a nuestra disposición innumerables recursos para llevar a cabo la
tarea de evangelizar el mundo y discipular las naciones. El joven dice: “El problema es que soy
muy joven y necesito disfrutar de mi vida”. El anciano dice: “Es que hoy no cuento con la fuerza
de ayer”. El soltero dice: “Hoy serviría, pero sería más efectivo en el ministerio con una ayuda
idónea”. El padre o la madre dice: “En esta etapa de mi vida no puedo, porque debo dedicarme a
mis hijos”. El empresario dice: “Hoy tengo más trabajo que nunca y no puedo dejar mis
responsabilidades”, y el cesante dice: “Anhelo servir a Dios pero necesito finanzas”, etc. Tienes
que entender que hoy es el día de tu llamamiento y ministerio, hoy comienza y ahora es el
momento. Cada día que determines aplazar tu llamado Divino de trabajar con las almas, alguien se
perderá eternamente.
Esta es una de las crisis más abrumadoras en la iglesia de hoy: No entender que llegará el tiempo
donde no se podrá levantar cosecha. Llegará el día que se terminará la hora de ganar las almas y
discipular las naciones. Un día se tocará la señal y se nos dirá que no podemos seguir trabajando
en la viña. Llegará el día de nuestro reposo eterno y el día de nuestra recompensa ante el trono de
Dios, pero ahora no es aquel momento. Aún tenemos una ventana abierta en el tiempo de Dios y
necesitamos aprovechar cada día, hora y minuto entendiendo la urgencia imperativa del presente
en el reino. Llegará el día donde podremos descansar, pero ahora tú y yo estamos contratados por
el Señor de la viña para levantar la cosecha. Desenmascara las mentiras y los engaños del
enemigo que están escondidos detrás de tus excusas que parecieran darte la razón, pero que en
realidad te han puesto en enemistad con la visión del reino de Dios.
 
La primera iglesia entendió la oportunidad de su hora
 
“Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.” Hechos 5:42 RV
 
La primera iglesia fue efectiva por varias razones. Oraba mucho, pero también trabajaba mucho.
Estaban dispuestos a hacer diariamente lo que muchas veces la iglesia de hoy hace
ocasionalmente. Entendieron que un tiempo de gloria única se abre en el cielo sobre una ciudad
por un tiempo específico y lo que hagamos en esos días de ventanas abiertas determinará nuestro
fruto. Por esta razón, la primera iglesia comenzó un trabajo donde “todos” daban “todo” y se
entregaban “todos” los días a la predicación del evangelio para llegar a “toda” persona con el
mensaje de Dios. Cada día era visto como una oportunidad de Dios para hacer algo que

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