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Necessidade de Orar

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NECESIDAD DE ORAR
San Lucas 21,36; San Mateo 26,41
Efesios 6,12-18; Salmo 85,5;49,15; 
Jeremías 33,3; San Juan 14,14; 15,7;16,23-24; Santiago 4,2; Sabiduría 8,21
San Juan Clímaco: la oración hace, en cierto modo, violencia a Dios, y le fuerza a que nos conceda lo que le pedimos
San Agustín: mayores deseos tiene Dios de darnos bienes que nosotros de recibirlos.
Santa María Magdalena de Pazzi: que Dios queda en cierto modo, obligado con el alma que le ruega, porque ella misma ofrece así ocasión de que el Señor satisfaga su deseo de dispensarnos gracias y favores.
San Bernardo: sin razón se quejan algunos de que no hallan propicio a Dios; pero con mayor motivo se lamenta el Señor de que muchos le ofenden dejando de acudir a Él para pedirle gracias.
Venerable P. Señeri: en mis meditaciones conceder algo de espacio a los piadosos afectos; pero que después, persuadido de la gran eficacia de la oración, procuraba emplear en las súplicas la mayor parte del tiempo.
San Juan Crisostomo: que así como el cuerpo sin el alma está muerto, así el alma sin oración se halla también sin vida, y que tanto necesitan las plantas el agua para no secarse, como nosotros de la oración para no perdernos.
San Agustín: excepto las primeras gracias que Dios nos da, como son la vocación a la fe, o a la penitencia, todas las demás, y especialmente la perseverancia, Dios las concede únicamente a los que se las piden
De Lust. Libro 2, cap.39. n.9
Nota: San Basilio, San Clemente de Alejandria, junto con los mencionados dicen que: para los adultos es necesaria la oración, y que los padres deben inculcar a sus hijos la necesidad de la oración.
Cornelio a Lápide: que el Señor quiere que perseveremos en la oración hasta ser importunos. ( In . Luc.cap. 11)
Concilio de Trento, Sesión 6 del 13 de enero de 1.547
Decreto sobre la justificación
Can.2 Si alguno dijere que la gracia divina se da por medio de Cristo Jesús sólo a fin de que el hombre pueda más fácilmente vivir justamente y merecer la vida eterna, como si una y otra cosa las pudiera por medio del libre albedrio, sin la gracia, si bien con trabajo y dificultad: sea anatema
Can. 3 Si alguno dijere que, sin la inspiración preveniente del Espíritu Santo y sin su ayuda, puede el hombre creer, esperar y amar o arrepentirse, como conviene para que se le confiera la gracia de la justificación: sea anatema
Can. 12 Si alguno dijere que la fe justificante no es otra cosa que la confianza de la divina misericordia que perdona los pecados por causa de Cristo, o que esa confianza es lo único con que nos justificamos: sea anatema
Error de los Begardos por Clemente V.
(2) una vez que el hombre ha alcanzado este grado de perfección, no necesita ayunar ni orar; porque entonces la sensualidad está tan perfectamente sujeta al espíritu y a la razón, que el hombre puede conceder libremente al cuerpo cuanto le place.
CONDENADO
(6) Ejercitarse en los actos de las virtudes es propio del hombre imperfecto, y el alma perfecta licencia de si las virtudes.
Pontífice Inocencio XI, Esquema para una instrucción del Santo Oficio, redactado por el Cardenal Girolamo Casanate, hacia octubre de 1.682.
La contemplación y la meditación: errores del Quietismo
1. No sea lícito, pues, a nadie, dedicado a la oración meditativa o contemplativa, menospreciar o desacreditar por inútil y sin valor en comparación con la meditativa o contemplativa, la oración vocal instituida por Cristo Señor, conservada por los Apóstoles y por la Iglesia católica siempre usada con sucesión perenne en todos los divinos misterios; pero dado que el profeta enseña que el Señor debe ser alabado con himnos y cánticos, todos deben alabarla y recomendarla al mismo tiempo que la mental y contemplativa.
5. Y para que la doctrina de la oración contemplativa con que las almas de los fieles son elevadas a la máxima unión con Dios, eliminados los errores, permanezca íntegra y pura, se guarden bien sobre todos los contemplativos de afirmar y de tener por cierto que la presencia de Dios sólo es en cada lugar el objeto de la contemplación y de la oración que estos llaman quietud; porque todos los objetos de la meditación pueden, aunque de diverso modo, ser objetos de la contemplación; y ni tan sólo se atreven a afirmar que nunca los que se ejercitan en la meditación pueden ascender a algún grado de la perfección si no pasan a la oración contemplativa. Pags 612 y 613 del Denzinger.
Compendio de TEOLOGIA ASCÉTICA Y MÍSTICA, TOMO 2
DE ADOLFO TANQUEREY
SEGUNDA PARTE: Las tres vías
LIBRO I. La purificación del alma o vía purgativa
CAP. I. La oración de los principiantes
ARTICULO I. NECESIDAD Y DOTES DE LA ORACIÓN
644. Cuando dijimos los dos fines de la oración: la adoración y la petición ( n. 503-509), nos demuestra claramente su necesidad. Es evidente en verdad que, en cuanto criaturas y en cuanto cristianos, estamos obligados a dar Gloria a Dios por medio de la adoración, la acción de gracias y el amor, y en que, en cuanto pecadores, debemos de darle satisfacción ( n.506). Pero aquí hemos de considerar especialmente la oración, en cuanto petición, y su absoluta necesidad, en cuanto que es medio de salvación y de perfección.
645. La necesidad de la oración se funda en la necesidad de la gracia actual. Es una verdad de fe que, sin esa gracia, somos radicalmente impotentes para salvarnos, y, con mucha mayor razón, para alcanzar la perfección. N.126. Con nuestras propias fuerzas, por muy bien que usaremos de nuestra libertad, nunca podremos ni disponernos positivamente para la conversión, ni tampoco perseverar por un tiempo notable, ni menos hasta la muerte: “ Sin mí, dice Jesús a sus discípulos , no podéis hacer nada; ni siquiera concebir un buen pensamiento, añade San Pablo, pues Dios es el que obra en vosotros el querer y el ejecutar: sine me nihil potestis facere… non quod sufficientes simus cogitare aliquid a nobis quasi ex nobis… operatur in vobis et velle et perficere
Así, pues, descontada la gracia primera, que se nos concede gratuitamente antes de que oremos, puesto que ella es el principio mismo de la oración, es verdad constante ser la oración el medio normal, eficaz y universal por el que ha dispuesto Dios que alcanzemos todas las gracias actuales. Ésta es la razón de que Nuestro Señor vuelva tantas veces sobre la necesidad de la oración para conseguir la gracia: “Pedid, dice, y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se abrirá” . Como si dijera, añaden casi todos los comentaristas , si no pidiereis, no recibiréis; si no buscareis, no hallaréis. Esta necesidad de la oración hace resaltar especialmente cuando es menester vencer las tentaciones: “Vigilad y orad para que no caigáis en la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es flaca: vigilate et orateut non intretis in tentationem: spiritus quidem prompus est, caro autem infirma. Santo Tomas dice que la confianza, que no este fundada en la oración, es presunción; porque Dios, que no nos debe la gracia de justicia, no se ha obligado a dárnosla sino en cuanto dependiente de la oración. Cierto que sabe las necesidades espirituales nuestras sin menester de que se las expongamos; mas quiere que nuestras oraciones sean la llave que abre las puertas de su misericordia, para que entendamos ser enteramente suyos los bienes que nos concede.
646. Así lo entendió siempre la Tradición. El Concilio de Trento, haciendo suya la doctrina de San Agustín, nos dice que Dios no manda cosa alguna que sea imposible; porque nos manda hacer lo que podamos, y pedir lo que no podamos hacer, y con su gracia nos ayuda a pedirlo; supone, pues, claramente haber cosas que son imposibles sin la oración; y ésa es la conclusión que deduce el Catecismo romano: 
“la oración nos fue dada como el instrumento necesario para alcanzar lo que deseamos; realmente hay cosas que no podemos conseguir sino con ayuda de la oración.
EL AYUNO
*Explicación del vers. 16 de San Mateo cap.6
De la Biblia Straubinger comentada
El ayuno no era, como hoy, parcial, sino que consistíaen la abstinencia total de todas las comidas y bebidas durante el día. Era, pues, una verdadera privación, una auténtica señal de penitencia, que practicaban también los primeros cristianos, principalmente el viernes de cada semana, por ser el día en que “el Esposo nos fue arrebatado” ( 9,15).
* San Bernardo: «Hermanos, quiero que seáis conscientes de que el ayuno no consiste únicamente en abstenerse de alimentos, sino de todas las seducciones de la carne y de todas las apetencias del cuerpo. Debemos ayunar mucho más de los vicios que del comer. Pero hay una clase de pan del que no quiero que ayunéis para no desfallecer en el camino. Me refiero, si no lo sabéis, al pan de las lágrimas. Se nos dice a renglón seguido: Con ayuno, con llanto, con luto. La penitencia de la vida pasada nos exige el luto, y el deseo de la futura felicidad, el llanto. Las lágrimas son mi pan día y noche, dice el Profeta, mientras todo el día me repiten: ¿Dónde está tu Dios? Poco puede agradar la novedad de esta vida a quien no llora la antigua ni los pecados cometidos, ni se lamenta del tiempo perdido. Si no lloras, tampoco sientes las llagas de tu alma ni la herida de tu conciencia. Ni siquiera anhelas los gozos venideros si no los pides diariamente con lágrimas. Y menos sabrás qué son si tu alma no desecha todo consuelo hasta que lleguen»
 San Bernardo, Sermones en el tiempo de cuaresma, Sermón 2, 4.
*San Agustín: El ayuno limpia el alma, Eleva la mente, sujeta la carne al espíritu, hace el corazón contrito y humilde
Pío XII (1950): “lo que sustraiga a la vanidad, el cristiano lo dará a la caridad y subvendrá misericordiosamente a la Iglesia de los pobres. Así lo hacían los fieles de la Iglesia primitiva: alimentaban las fuentes de la caridad con el ayuno y abstinencia de las cosas permitidas”.
San Agustín: “tus privaciones serán fecundas si muestras largueza con otro”. Las privaciones son cristianas si nos hacen crecer en santidad, en caridad y generosidad
Daniel 9,3s.
San Marcos 9,29
Esdras 8,22-23; 10,5-6
Nehemías 1,1-5
San Mateo 6,17-18
Joel 2,12
Jueces 20,16
2do paralipómenos 20,31
1ro Samuel 7,6

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