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Prosiguiendo hacia el premio - John McArthur

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John F. McArthur
SERMONESTEMÁTICOS
PROSIGUIENDO HACIA
EL PREMIO
Desatando la verdad de
Dios, un versículo a la vez
___________________________________
Prosiguiendo hacia el premio
Series por Tema Filipenses 3:12–21
Usted podría pensar en las cosas que le ayudarían a ser un
mejor empleado, mejor padre, mejor estudiante. ¿Pero que le
ayudaría a ser un mejor cristiano? ¿Como seguidor de Cristo,
cuál es su objetivo más importante este año, y qué piensa
hacer para tener la fuerza y seguir activo para cumplirlo?
Las Escrituras son muy claras en decir que el objetivo para
todo cristiano es parecerse más a Cristo – creciendo en
santidad, misericordia, humildad y muchas otras
características. John MacArthur le ayudará durante el año a
perseguir este objetivo, correr fuerte, construyendo
resistencia, alcanzando el premio.
Prosiguiendo hacia el premio
Filipenses 3:12–16
Abramos nuestras biblias ahora al llegar al estudio de la
Palabra de Dios, en Filipenses capítulo 3, Filipenses capítulo
3. Vamos a estar viendo una gran, gran porción de la Escritura.
Versículos 12 al 16, estoy seguro que, en muchas maneras, la
porción más conocida en toda esta epístola.
Creo que es obvio para cualquier estudiante del Nuevo
Testamento, y cualquier estudiante de las cartas del apóstol
Pablo, que él debió haber amado el deporte, como muchos de
nosotros. Y la razón por la que digo eso es porque él con tanta
frecuencia usa analogías deportivas o metáforas deportivas
para ilustrar la verdad espiritual. Una de sus analogías
deportivas es la de un corredor corriendo una carrera. El
corredor, para él, es el retrato del cristiano; la carrera, es la
vida cristiana. Y frecuentemente en sus escritos él hace
referencia a esta metáfora de correr esta, este retrato de
esfuerzo máximo, conforme el cristiano avanza hacia la línea
de meta.
Ese es esencialmente el retrato que se encuentra detrás del
pasaje que tenemos frente a nosotros. Vea entonces el
capítulo 3, versículo 12, y permítame leerle los versículos 12
al 16. “No que lo hay alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino
que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui
también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no
pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidando
ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está
adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que
somos perfectos, esto mismo sintamos, y si otra cosa sentís,
esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos
llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma
cosa.”
Ahora, obviamente el corazón de este pasaje es el versículo
14, tan conocido, “prosigo a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” El tema aquí entonces
es buscar el premio. La analogía es la de un corredor que está
corriendo para ganar y de esta manera pueda ganar el premio.
El punto espiritual aquí, es el asunto de buscar el premio
espiritual. Por así decirlo, Pablo está hablando de esfuerzo
cristiano hacia el crecimiento.
Ahora, él acaba de dar su testimonio personal, de la
experiencia de su propia conversión, desde su punto de vista
de los versículos 4 al 11. Hemos estudiado esos pasajes ahí,
hasta cierto detalle. Recordará usted que él ha vivido como
judío, y él recita sus credenciales en los versículos 5 y 6,
“circuncidado al octavo día, de la nación de Israel, de la tribu
de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley, fariseo; en
cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia
que es en la ley, irreprensible.” Y conforme él vivió como un
judío que vivía conforme a la ley y temía a Dios, él había
aprendido a confiar en esos méritos para su salvación.
Entonces, él tenía esta columna de profeta, en la que él asumía
que todas esas cosas hacían que estuviera bien con Dios.
Después, en el camino a Damasco él fue confrontado con el
Cristo viviente, y él vio que todas esas obras y todos esos
méritos, no solo no hacían que no estuviera bien con Dios, le
estorbaban de estar bien con Dios, y que él tenía que
abandonarlos todos y recibir a Cristo.
Y entonces, de hecho, en los versículos 4 al 11, él dice, “cuando
vi el valor de Cristo. Y cuando vi que la salvación era
únicamente en Cristo, tomé todo lo que antes era ganancia, y
lo consideré como perdida, y lo abandoné todo por Cristo.” Y
entonces, usted tenía en los versículos 4 al 11, una ventana
en la actitud de corazón de Pablo en el tiempo de su
conversión, cuando él hizo a un lado todas esas cosas que
antes eran preciadas, las hizo todas a un lado para abrazar a
Cristo.
En los versículos 8 al 11 entonces, él comenzó a recitar lo que
él ganó en Cristo. Los versículos 4 al 7 lo que era pérdida,
versículos 8 al 11, lo que fue ganado. ¿Y qué ganó en Cristo?
Recuerde que hubieron cinco cosas: él ganó el conocimiento
de Cristo, la justicia de Cristo, el poder de Cristo, la comunión
de Cristo, y la gloria de Cristo. Francamente, una lista
sorprendente de bendiciones espirituales.
Ahora, diciendo que hago todo esto a un lado, recibí a Cristo
y en Cristo gané todo esto. Podría llevar a alguien a suponer
que Pablo había alcanzado la perfección espiritual. Podría
llevar a alguien a suponer que el comienzo para él también fue
el final, o que el comienzo también fue el final, que habiendo
venido a Cristo él instantáneamente fue hecho perfecto, nada
más en que volverse, nada más que buscar, nada más que
buscar, él había llegado. También es bastante posible que los
judaizantes, los maestros judíos que estaban plagando a la
iglesia filipense, le estaban diciendo a los filipenses que la
perfección espiritual estaba disponible si ellos se
circuncidaban y guardaban la ley. También es verdad que
habían herejes que estaban flotando en ese entonces, que
creían que usted podía alcanzar cierto nivel de conocimiento
en el que usted alcanzaba la perfección.
Entonces, para responderle a los gnósticos que pensaban que
habían alcanzado ese nivel, para responderle a los judaizantes
que pensaban que habían alcanzado ese nivel, mediante la
circuncisión y guardar la ley, y para responderle a cualquier
otra persona que podría suponer que debido a que él tenía el
conocimiento, la justicia, el poder, la comunión y la gloria de
Cristo, y que por lo tanto él era perfecto, él rápidamente en el
versículo 12 entra en una pasaje que es una aclaración total
de cualquier perfección espiritual.
Esa es su intención en este pasaje. Él quiere que sepamos que
él no es perfecto, él no ha alcanzado la perfección moral, él no
ha alcanzado la perfección espiritual, aunque él es una nueva
criatura, aunque él tiene un nuevo corazón y una nueva
disposición que desea de manera fuerte las cosas santas.
Aunque él ha tenido unión con Cristo y una nueva mente, la
mente de Cristo. Aunque él tiene una nueva posición delante
de Dios y es aceptado por Dios, y va camino al cielo y la justicia
de Cristo lo cubre, aunque él tiene al Espíritu Santo morando
en él, quien es el poder de Dios.
Aunque a él se le ha prometido la gloria futura y la gloria que
mora en ese espíritu en él, él no ha llegado, él no es perfecto.
Él todavía es susceptible a la tentación, él todavía posee su
carne no redimida, y él todavía es un pecador. De esta manera,
cualquier pensamiento de perfección debe ser hecho a un
lado, a favor de buscar la perfección que todo creyente debe
reconocer que no tiene. Ese es el punto. Él ya había sido
colocado en Cristo, ya había sido aceptado por Dios, ya
adoptado con todas estas cosas tremendas, sin embargo, no
era perfecto. No había llegado.
Pedro lo entendió cuando Pedro escribió en 2 Pedro 3:18,
“creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y
Salvador Jesucristo.” Él estaba diciendo lo mismo que Pablo
estaba diciendo aquí, hay un proceso de crecimiento. Cuando
usted es salvo, si, usted recibe el conocimiento de Cristo, sí,
usted recibe la justicia de Cristo posicionalmente, imputada a
su cuenta, sí usted recibe el poder de Cristo en su vida. Sí,
usted recibe la comunión
de Cristo en comunión con Él. Sí,
usted recibe la gloria de Cristo, pero no en perfección. Y
entonces, debe haber crecimiento. Debe haber la búsqueda
de la meta, debe llevarse a cabo el correr de la carrera. Ese es
su punto. El proseguir hacia la meta.
Dice usted, “Bueno, ¿por qué? ¿Por qué debo molestarme? Ya
voy camino al cielo, ya tengo estas cosas garantizadas para
mí, y se me ha prometido, y algún día entraré en la plenitud de
ellas, en la presencia de Dios. ¿Por qué molestarme por
crecer? Bueno, en un sentido es algo que no se debe discutir,
porque usted es una nueva criatura en Jesucristo, usted va a
desear crecer. Entonces, no es como si usted se va a poner de
pie y va a decir: “Bueno, ahora que soy cristiano, creo que voy
a tener que debatir si quiero crecer o no.” Habiendo nacido en
la familia de Dios, usted nace con un hambre. De hecho, en
muchos casos, un hambre casi insaciable. Hay un deseo
incorporado y motivación y anhelo por crecer.
Pero fuera de eso hay algunas razones muy importantes por
las que usted debe crecer. Razones por las que debe buscar
el premio y correr la carrera. En primer lugar, glorifica a Dios.
Y eso es lo que un cristiano debe hacer con su vida, es traer
gloria a Dios. En segundo lugar, verifica la regeneración,
demuestra el hecho de que usted verdaderamente está
cambiado, porque usted está en el progreso de hacerlo visible,
hacer visible que su vida está siendo cambiada. En tercer
lugar, adorna la verdad. Le permite literalmente vestirse de la
verdad de Dios para que otros puedan verla.
En cuarto lugar, le concede certeza. Cuando hay progreso
espiritual en su vida, está el sentido de que usted le pertenece
a Dios, porque usted puede ver su obra y su llamado y elección
volviéndose seguras. No solo eso lo preserva de las tristezas
y las tragedias de la debilidad espiritual, los cuales no son
algo que disfruta algún creyente en ningún momento.
Además, buscar el premio, correr la carrera, buscar la meta,
protege la causa de Cristo de que sea vituperada porque
cuando usted vive una vida piadosa y usted busca la meta, su
vida es coherente con la naturaleza de Cristo y la naturaleza
que Él presenta en la Escritura y de esta manera usted no trae
menosprecio a Él.
En séptimo lugar, cuando usted busca el premio y corre la
carrera y crece espiritualmente produce gozo y utilidad en su
vida, y de esta manera puede ministrar con capacidad de
manera apta a la iglesia. Y finalmente incrementa su
testimonio al mundo perdido, hay muchas razones por las que
entonces correr la carrera, buscar el premio, debe llevarse a
cabo.
Entonces Pablo como un corredor en una carrera está
haciendo simplemente eso, este no es un nuevo retrato para
él, como lo mencioné hace un momento, en 1 Corintios 9, en
el versículo 24 él dice: “No sabéis que los que corren en una
carrera, todos corren, pero solo uno se lleva el premio. Corred
de tal manera que ganéis y toda persona que compite en los
juegos ejerce dominio propio en todas las cosas. Ellos lo
hacen para recibir una corona perecedera, pero nosotros una
imperecedera, por tanto, corro de tal manera que no carezco
de objetivo.”
Y después dice en el versículo 27, “golpeo mi cuerpo y lo
pongo en servidumbre.” Él dice, “hago todo lo que puedo para
no ser descalificado, para correr la carrera con máximo
esfuerzo, y máxima conformidad a las reglas. No corro a
medias, corro con todo. No violo las reglas, no tomo
esteroides espirituales, lo que quieran decir, me mantengo
dentro de las reglas, compito como debo, pero corro la
carrera.”
Ahora, permítame añadir otro comentario al margen aquí. El
apóstol Pablo está tratando de mostrarle a los lectores en
Filipos, que debido a que él es un cristiano, no significa que él
ha alcanzado la perfección. Pero más allá de eso, yo creo que
él está tratando de enseñarnos a todos nosotros y a todas las
generaciones que la perfección en esta vida es una meta, no
algo que se puede alcanzar. Es algo que usted busca, pero
nunca alcanza. Creo que esto ataca de manera eficaz la
doctrina falsa del perfeccionismo.
No sé si usted está familiarizado con eso, si usted ha venido
de un trasfondo metodista, o wesleyano o trasfondo nazareo,
quizás recuerda que ellos enseñan el perfeccionismo, o como
era llamada “santificación total,” o “santificación completa”.
Esto es que un creyente en esta vida en esta tierra antes de la
muerte, puede alcanzar un lugar de perfección moral,
espiritual. Ellos enseñan eso. No enseñan que ese es un
resultado del progreso, ellos enseñan eso como un resultado
de una segunda obra de gracia momentánea, instantánea,
como la salvación. Usted de manera momentánea,
instantánea, es hecho sin pecado. Y, de hecho, algunos han
llegado al punto de decir que incluye la erradicación de la
naturaleza de pecado. Eso es perfeccionismo.
Básicamente se remonta al pelagianismo, al arminianismo,
fue cristalizado en tiempos más modernos por Juan Wesley,
y se volvió una parte muy importante de la tradición
wesleyana, la teología wesleyana. El apóstol Pablo le da un
golpe devastador a esta doctrina del perfeccionismo. Por
cierto, la única manera en la que Wesley podía hacer que esto
funcionara, era decir que había una diferencia entre el pecado
deliberado y cometer errores, porque cualquier persona que
afirmaba la perfección sin pecado, habría tenido dificultades,
muchas dificultades al convencer a la gente que estaban
cercanos a ellos, de que realmente era verdad. Y entonces,
inventaron una definición dicótoma, y dijeron que esos son
errores y que no son deliberados, no cuentan, no son los
pecados deliberados que son el resultado de la naturaleza
pecaminosa.
Entonces Pablo, creo yo, le da un golpe mortal a esa teoría del
perfeccionismo en particular, él la niega, y llama a una
búsqueda de un premio que solo puede ser cumplido de
manera plena en el cielo. Y, por cierto, en este pasaje, él
confiesa que él no lo había alcanzado, él no había llegado a
ese punto, él no lo había adquirido, él no había llegado a la
perfección, y esto es treinta años después de su conversión.
Y si el apóstol Pablo, quien era único de manera singular,
quizás el cristiano más dedicado, comprometido, quien jamás
ha vivido después de treinta años no había alcanzado la
perfección, ¿quiénes somos para afirmar eso?
Ahora, versículo 12 empieza con su pensamiento. “No que lo
haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo
por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por
Cristo Jesús.” Hay una aclaración instantánea, Pablo está
diciendo, “tengo conocimiento en Cristo, la justicia, poder,
comunión, gloria de Cristo, tengo todas las grandes
bendiciones que Dios puede dar en Cristo, pero no he
alcanzado la perfección espiritual, moral, en mi propia vida.”
Esa es la aclaración.
Y después, él procede en los versículos 13 al 16, a hablar de
cómo debemos buscar eso. Ahora, el enfoque básico del
pasaje entonces, es un llamado a buscar el premio, es un
llamado a buscar la meta, el premio, el cual es la perfección
espiritual. Debemos entregar nuestra vida entera a esto. Eso
es lo que él está diciendo en el versículo 14, “prosigo hacia
eso.” La palabra ‘prosigo’ significa, “lo persigo, voy detrás de
él.” Ahora, en este pasaje tenemos seis principios para buscar
el premio, y quiero compartirlos con usted. Seis elementos
necesarios si vamos a buscar el premio de manera eficaz.
Número uno, una conciencia de la necesidad de buscar una
mejor condición. Por favor, observe que no dije una mejor
posición. Su posición en Cristo está fija por la gracia de Dios
mediante Cristo, pero su condición debe ser mejorada. Usted
no es lo que debe ser, usted no es lo que puede ser, usted no
es lo que será algún día cuando vea al Señor. Entonces, desde
el comienzo debe haber una conciencia de la necesidad de
buscar una mejor condición. Y cómo puede ver, los
perfeccionistas no hacen esto, cualquier persona que piensa
que ha alcanzado la perfección espiritual no tiene una
conciencia de buscar una mejor condición.
¿Sabe usted lo que la gente en el perfeccionismo
hace? Llegan
al punto en el que piensan que han llegado al nivel de la
perfección espiritual, por lo tanto, no queda nada que buscar.
Entonces, están contentos con su condición, y peor que eso,
pasan el resto de su vida, en lugar de buscar una mejor
condición, defendiéndose a sí mismos como perfectos, ante
la gente que no está convencida. Todo comienza con una
insatisfacción.
Por favor, vea el versículo 12, “No que ya lo haya alcanzado, ni
que ya sea perfecto.” Y ahí es donde él comienza, una
conciencia de que no ha llegado. Pablo el apóstol, treinta años
después de su conversión está diciendo, “No soy lo que
debería ser. No he llegado. No soy espiritualmente perfecto.
No soy moralmente perfecto. No he alcanzado la semejanza
a Cristo. No he alcanzado el estándar perfecto de Dios. No soy
lo que debería ser, todavía estoy en proceso. Todavía hay una
búsqueda enmi vida, como lo hay en la vida de todo creyente.”
Y como F.B. Myer dijo: “La insatisfacción personal se
encuentra en la raíz de nuestros méritos más nobles. Lo que
alcanzamos espiritualmente comienza con insatisfacción. No
estoy contento en dónde estoy en mi vida espiritual. No estoy
contento con mi condición espiritual. Si usted está contento,
usted ha llegado a un punto muy peligroso. Es un punto en el
que usted se va a encontrar a sí mismo insensible al pecado,
y defendiéndose, cuando usted debería estar admitiendo su
debilidad y buscando la fortaleza espiritual.
Entonces el crecimiento espiritual, toda esta búsqueda
comienza con un reconocimiento de que usted no está en
dónde debería estar. Es un corredor al comienzo de la carrera
diciendo, la idea entera es llegar al fin de esto. No estoy ahí.
Tengo que correr esta carrera. Entonces, Pablo lo vio
correctamente. Él sabía lo que tenía en Cristo, pero él sabía
también que no era perfecto.
Entonces él dice, observe las primeras palabras en el versículo
12, “No qué”. Esa es una aclaración instantánea para corregir
cualquier impresión errónea que pudo haber venido de sus
palabras cuando él recitó todo lo que tenía en Cristo. Él dice,
“No que lo haya alcanzado ya.” La palabra aquí significa,
‘recibir’, ‘atrapar’, ‘adquirir’, ‘alcanzar’, ‘obtener’, ‘agarrar’.
“No lo tengo,” es lo que él está diciendo, “no lo tengo aún.”
¿Qué es? Siga leyendo. “Ni que ya sea perfecto.” Eso es. Ni
que ya sea perfecto. Todavía no. Perfecto pasivo con
resultados presentes continuos. Volverse perfecto, volverse
completo, volverse moralmente, espiritualmente como Cristo.
Él usó la palabra “ya,” dos veces, y él está enfatizando que
ahora, eso es lo que “ya” significa, no que ya lo haya
alcanzado, no que lo haya alcanzado aún, todavía es futuro,
todavía no soy perfecto.
Dice usted, “Pablo, pero tienes el conocimiento de Cristo.” Sí,
pero 1 Corintios 13 él dice, “Ahora conocemos… ¿en qué? en
parte, después, algún día seremos conocidos como somos
conocidos.” Pero Pablo, ¿no tienes la justicia completa de
Cristo?” Sí, colocada a mí cuenta, la tengo, porque pongo mi
fe en Cristo, pero prácticamente, 2 Corintios 7:1, “limpiemos
de toda inmundicia de carne, perfeccionando la santidad en el
temor de Dios.” Y él se incluye a sí mismo con los corintios
pecaminosos, como uno que necesita perfeccionar su carne.
Si, él tenía justicia, pero no la manifestación perfecta, práctica
de eso.
Dice usted, “Pero Pablo, ¿no tienes el poder perfecto de
Cristo?” Si tengo el poder de Cristo, pero no lo tengo tan
perfectamente en mi vida que nunca peco y nunca fallo. Y esa
es la razón por la que Dios, 2 Corintos 12, ha colocado un
aguijón en mi carne y me ha permitido estar debilitado, para
mantener controlado mi ego, porque si no tengo puesto mi
ego, se desataría conmigo debido a mis muchas revelaciones.
Entonces, todavía no conozco en mi carne como operar
perfectamente con el poder de Cristo.
“Bueno, Pablo, ¿no tienes la comunión de Cristo?” Sí, pero no
es una comunión perfecta, ni siquiera sé cómo orar como
debiera, entonces el Espíritu tiene que interceder por mí con
gemidos indecibles debido a mi ignorancia. Entonces, ¿cómo
puede ser mi comunión perfecta, si no puedo entender las
cosas que el Señor entiende? “Pero Pablo, ¿no tienes la gloria
de Cristo?” Si, en mí está el Espíritu quemora enmí, pero estoy
esperando, versículo 20 de Filipenses 3, estoy esperando un
Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo
de la humillación nuestra en conformidad o semejanza al
cuerpo de Su gloria. Todavía no he alcanzado esa gloria plena,
eso está por venir.
Entonces él dice, “Miren, tengo todas estas cosas, pero no en
perfección en mi propia vida. Debo crecer, debo buscar el
premio.” Y amados, ahí es dónde comienza, con una
conciencia de que usted no está ahí, una conciencia de que
usted no ha llegado, que usted tiene mucho que aprender, y
mucho que perfeccionar en su vida, y mucho que ceder al
poder del Espíritu de Dios y mucho más que conocer de lo que
usted conoce. Y si usted ha llegado al lugar en el que usted se
siente satisfecho, ese es un lugar muy peligroso en dónde
estar, muy peligroso.
Si usted tuviera suficiente oración y tuviera suficiente iglesia,
y suficiente enseñanza de la Palabra de Dios, y suficiente de
la Biblia y suficiente de la comunión cristiana para
satisfacerlo, usted está en una condición muy peligrosa,
porque si no es perfeccionismo teológico, usted ha llegado a
una especie de perfeccionismo pragmático en dónde usted es
tan perfecto como usted quiere ser, y eso asume que usted es
tan perfecto como Dios quiere que sea, cuando la verdad es
que si usted no está buscando el premio con toda su fuerza,
usted está evaluando de manera equivocada su condición
presente. Conciencia de la necesidad de buscar una condición
mejor, es dónde todo el progreso espiritual comienza. Usted
comienza a partir de una insatisfacción bendita, una
insatisfacción bendita, un reconocimiento de que usted no es
lo que debe ser.
Principio número dos: si usted va a buscar el premio de
manera eficaz, debe hacer un esfuerzo máximo por buscar
esa condición mejor. Primero, saber que usted lo necesita, en
segundo lugar, buscarlo. Debe haber un esfuerzo máximo por
buscar esa condición mejor. Vea el versículo 12 de nuevo.
“Sino que,” dice él, “prosigo por ver si logro asir aquello para
lo que cual fui también asido por Cristo Jesús.” Prosigo,
‘diokō’ corro, busco, persigo. Es usado de una persona que
corre a toda velocidad, y la palabra significa ‘un esfuerzo
agresivo con energía.’ Él dice, “estoy buscando esto con todas
mis fuerzas.”
No hay quietismo aquí, no hay crucifícate a ti mismo, deja
todo y deja que Dios lo haga, ese tipo de teología. Aquí está el
esfuerzo de todomúsculo espiritual, esto es correr para ganar,
1 Corintios 9, esto es buscar el premio con toda tu fuerza. Esto
es pelear la buena batalla, 1 Timoteo 6:12, 2 Timoteo 4:7. Esto
es correr la carrera para ganar. Hebreos 12:1-2,
“despojándonos de todo peso del pecado que nos asedia, y
viendo a Jesús el autor y consumador de nuestra fe, quien
está frente a nosotros.” Pablo dice: “Yo corro. Yo persigo. No
he llegado, esfuerzo máximo.” Y amados, eso es lo que se
necesita, se necesita esfuerzo máximo usando los medios de
gracia provistos para usted por Dios, para buscar la perfección
espiritual.
Dice usted, “Bueno, ¿Qué está buscando?” Ahora siga,
maravilloso, versículo 12, “estoy prosiguiendo por ver si logro
asir.” Oh, él está buscando un premio, él está buscando algo
específico. Es correcto. Él quiere agarrar algo. El verbo
significa ‘tomar’ o ‘agarrar’, estoy buscando algo. ¿Qué es lo
que estás buscando al correr Pablo? Bueno, aquí está, “estoy
buscando aquello para lo cual fui también asido por Cristo
Jesús.” Ahora, esa es una afirmación fascinante. ¿Ve usted lo
que él está diciendo? Él dice: “Estoy persiguiendo el premio
para que pueda aferrar aquello para lo cual fui asido por Cristo
Jesús.”
¿Qué quieres decir con eso, Pablo? “Quiero decir que estoy
buscando aquello que fue la razón por la que Cristo me buscó
a mí.” ¿Entendió eso? En otras palabras, mi meta en la vida
es
coherente con la meta de Cristo para mi salvación. Él me salvó
por un propósito y ese propósito de Él al salvarme se ha vuelto
mi propósito en mi progreso espiritual. ¿Lo ve? Esa es una
verdad muy, muy significativa. La razón por la que Cristo me
redimió se ha vuelto la meta de mi vida. Mi voluntad es ahora
Su voluntad. Quiero para mí lo que Él quiso para mí. Me salvó
para lograrlo.
Dice usted, “¿Qué fue?” ¿Qué fue? Vea Romanos 8. Romanos
capítulo 8, versículo 28, “Y sabemos que a los que aman a
Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que
conforme a su propósito son llamados.” Hablando de
cristianos. Ahora siga esto, porque a los que antes conoció, o
escogió, eso es…todos los creyentes, también predestinó para
ser conformados a la imagen, ¿de quién? Su Hijo.
Ahora, ¿por qué fue salvo usted? ¿Por qué es que Dios lo
escogió a usted y después lo salvó? Para hacerlo como
¿quién? Su Hijo. ¿Cuál es la meta de su vida cristiana
entonces? Es lo mismo para lo cual fue salvo, Él lo salvó para
hacerlo como Su Hijo y ese propósito para cual lo salva a
usted se vuelve el propósito para el cual usted vive, ¿lo ve? En
eso consiste nuestra vida. Estamos en una búsqueda de por
vida, de la semejanza a Cristo.
Y usted podría pensar que usted ha llegado a algún punto de
perfección espiritual, pero creo que, si usted se compara con
Cristo, usted va a ser un poco más realista. La semejanza a
Cristo es la meta. La semejanza a Cristo es lo que importa
aquí, y es aquello para lo cual fuimos redimidos, para que
fuéramos hechos como Su Hijo. Ese es el punto. Amados, ¿es
esa una verdad maravillosa? De hecho, en 2 Tesalonicenses
2:14, dice que hemos sido salvados para ganar la gloria de
nuestro Señor Jesucristo. ¡Qué afirmación!
Entonces Pablo dice, “Miren, hago un esfuerzo máximo. Hago
un esfuerzo máximo. Estoy buscando con toda mi fuerza
aquello para lo cual Cristo me buscó.” ¿Por qué es que Cristo
buscó a Pablo, lo llevó al polvo del camino de Damasco y lo
redimió? Para hacerlo como Cristo. Él dice, la meta de Cristo
se ha vuelto mi meta, mi meta. ¿Es esa una meta digna diría
usted? ¿Demanda el compromiso de una vida? ¿Es digno de
eso? Claro, claro, entonces él dice, corro, corro para ganar,
corro con toda mi fuerza, busco con fuerza para alcanzar esta
meta para la cual fui salvado.
¿Qué es necesario entonces al buscar el premio? Número uno,
es la conciencia de que hay una condición mejor. Número dos,
es el esfuerzo máximo requerido al moverse hacia esa
condición mejor. Demanda todo de mí, todo lo que tengo que
dar para correr, para ganar, para boxear y pegarle a mi
adversario. Tercer principio, al buscar el premio se requiere
que hay una concentración enfocada para buscar esa
condición mejor. No solo esfuerzo máximo, sino
concentración enfocada. Cualquier deportista sabe que
cuando usted está corriendo en una carrera usted tiene que
fijar sus ojos en algo que está adelante de usted.
Usted no puede ver sus pies o se va a caer sobre su rostro.
Usted no puede ver a la gente que lo rodea o se va a tropezar
o alguien lo va a rebasar por el otro lado. Su enfoque está
hacia adelante en la meta que está por delante. Y eso es
precisamente lo que él está diciendo aquí. Al hacer un
esfuerzo máximo hay un punto de concentración más allá de
usted sobre lo que se enfoque. Vea lo que dice en el versículo
13 acerca de eso. “Hermanos,” y, por cierto, ese es un término
de afecto, creo que él lo usa aquí como un término gentil de
intimidad para mover los corazones de los filipenses hacia él,
porque se han movido hacia los judaizantes que han estado
peleando en la iglesia. Entonces, en una expresión de calidez,
él jala su corazón, un poco, de esta manera.
“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado.”
Esa es la tercera vez que él ha dicho eso. Dice usted, “¿Por
qué lo repite tanto?” Porque hay una naturaleza polémica en
este pasaje, eso quiere decir que conlleva un argumento
dirigido a personas que están enseñando errores, entonces él
quiere presentar su punto de manera abundantemente clara,
porque mucho está en juego en esta polémica en particular.
Entonces, él básicamente lo vuelve a decir. Otra aclaración.
“Yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado. Y no me
importa si esos judaizantes dicen haberlo hecho o no. No es
posible.” Me lleva a creer de nuevo que los judaizantes
estaban afirmando que habían alcanzado la perfección
mediante guardar la ley y la circuncisión. Pero él está diciendo,
“No creo, no creo, no pienso, que lo he alcanzado ya.” Por
cierto, la palabra para ‘alcanzado’ aquí, es un verbo
compuesto muy fuerte, con un prefijo preposicional, lo cual
significa que no lo he alcanzado de manera completa, total,
plena, perfecta. Y él dice lo mismo de nuevo.
Y después esto. “Pero una cosa.” Y después los editores han
añadido ‘hago’, porque es implícito. Pero todo lo que hace de
una manera abrupta, a manera de estacato, breve, es, pero
una cosa, una cosa hago. Hombre, ahí está la clave, una cosa
hago, el hombre estaba tan concentrado, el hombre tenía un
nivel increíble de concentración. Esto es necesario para ser
un gran deportista, creo yo. Son aquellas personas que están
totalmente enfocadas, que tienen éxito en el deporte. Son
esas personas que están totalmente enfocadas que tienen
éxito en la vida. Usted sabe, el mundo, el mundo está lleno de
personas que son inteligentes en muchas cosas y no son
exitosos en nada, porque nunca pueden enfocar su vida. Son
como el hombre que saltó sobre su caballo, y empezó a
cabalgar como loco en toda dirección. Mucha energía y
mucha furia y mucha acción sin progreso. No están
enfocados.
Esa es la razón por la que el salmista oró: “Señor une mi
corazón, dame una cosa”. Esa es la razón por la que Santiago
advirtió de un hombre de doble ánimo que es inestable en
todos sus caminos y él es llevado por todos lados. Aquí estaba
un hombre con una concentración enfocada, y el enfoque de
su vida fue una cosa, una cosa, ésta sola cosa. ¿Qué era
Pablo? Era buscar el premio, versículo 14, esta cosa, prosigo
a la meta, al premio. Esa es la única cosa en mi vida. Eso es lo
que hace a un gran hombre.
Le he contado antes, mi abuelo me dijo, “Solo has una sola
correcta en tu vida y vas a estar adelante de la mayoría de la
gente.” Es correcto, solo una cosa. No critique a la persona
unidimensional quien es eminentemente exitosa en lo que
hace. En la dimensión espiritual es igualmente verdad, cuando
su vida tiene una meta, una motivación singular y es ser como
Cristo, usted está moviendo en la dirección correcta.
Søren Kierkegaard, el gran filósofo danés, escribió un libro
con un título interesante, el título es Pureza de Corazón es
Querer Una Cosa, pureza de corazón, dijo él, es querer una
cosa. Y claro, el lema poderoso de ese libro simplemente
explota en todo capítulo, y es que los cristianos solo son puros
cuando renuncian a todas las otras cosas y buscan una cosa.
¿Y cuál es? La verdad de Dios. Conforme usted busca la
verdad de Dios, usted lo enfoca en una cosa, la pureza de
corazón es querer una cosa. Él tiene una oración en el libro, en
la que él ora, “Entonces, dale al intelecto sabiduría para
comprender esa única cosa; al corazón sinceridad para recibir
este entendimiento; a la voluntad pureza que anhela una cosa.
En prosperidad que tú concedas perseverancia para que
querer una cosa. En medio de las distracciones, el querer una
cosa. En el sufrimiento, paciencia para querer una cosa.” Una
cosa.
Ahora, dicha concentración enfocada es el resultado de un
negativo y un positivo. Observe el negativo en el versículo 13,
para querer esa única cosa, Pablo dice, “olvidando
ciertamente lo que queda atrás,” ese es el negativo. Y después
él dice, “y extendiéndome a lo que está adelante.” Ese es el
positivo. Queriendo una cosa significa, número uno, negativo,
usted elimina el pasado. No mire atrás. Todos hemos visto un
corredor que mira hacia atrás, al ver su hombro, y es rebasado
por el otro lado. No mire hacia atrás. Es irrelevante, nada de lo
que pasó ahí atrás es relevante.
Usted ha escuchado las
entrevistas de corredores siendo entrevistados y dicen:
“¿Sentiste la presión de la persona que se acercaba?” No, corrí
mi propia carrera. No es relevante paramí lo que está pasando
a mi alrededor, es relevante solo para mí que yo haga el
máximo esfuerzo. Me preocupo solo por mi propio esfuerzo.
No mire atrás, rompa con el pasado. Este es un consejo tan
bueno. Hombre, tan importante. Los perfeccionistas, ah,
siempre están viendo el pasado, recordándole a todo mundo
de sus méritos pasados. Los legalistas siempre están viendo
el pasado, es la base sobre la cual tienen “su estatus espiritual
presente”. Los judaizantes en Galacia querían escarbar el
pasado e imponerlo sobre la iglesia de los Gálatas. Y Pablo
dice, “No se atrevan a dejarlos enredarse en el yugo de
esclavitud del cual ya han sido liberados.”
Ahora, ¿qué quiere decir él con el pasado? Él quiere decir, el
pasado, olvidando esas cosas que están atrás. ¿Qué cosas?
Todo. Ahora, siga esto, ¿muy bien? Cosas buenas y cosas
malas. Méritos, obras virtuosas, grandes méritos, ministerios
espirituales, como también cosas malas, pecados e
iniquidades, fracasos, desastres, todo eso. Dice usted:
“¿Olvídalo todo?” Es correcto. ¿Por qué? Porque no tiene nada
que ver con el futuro. ¿Entendió eso? No tiene nada que ver
con lo que está haciendo en este momento, absolutamente
nada que ver. Usted no puede vivir de victorias pasadas. Usted
no puede celebrar su valor por su pasado. Usted nunca debe
ser debilitado por sus pecados pasados, iniquidades y carga
de culpabilidad pasadas.
Sin embargo, la mayoría de la gente está tan distraída por el
pasado que nunca empiezan a correr hacia el futuro. Desde
un punto de vista positivo, bueno, tú sabes, solía enseñar y
solía estudiar la Biblia, y solía estar en un estudio bíblico, y me
acuerdo cuando llevé a un hombre al Señor, y todo está ahí
atrás. Y no puede usted avanzar de esa manera, usted está
anclado al pasado. O todo es, tú sabes, mi vida era tan mala,
era tan miserable y era tan inmoral como es que Dios puede
llegar a perdonarme, y están ahí atorados en la culpabilidad
del pasado. Olvídelo todo. Olvídelo todo. La visión más clara
es dada al que olvida el pasado.
Usted oye a la gente en la iglesia a decir, “Bueno, no es como
solía ser. Me acuerdo de los buenos días en el pasado cuando
todos estamos involucrados haciendo esto, y todos estamos
involucrados haciendo aquello, estamos haciendo esto y era
así, y así era y era todo tan maravilloso.” Es absolutamente
irrelevante. Significa absolutamente nada para el momento,
fuera de que lo va a paralizar a usted. Digo, el corredor no va
corriendo rápidamente ahí a los bloques y se sienta ahí y se
prepara para la carrera y le dice a los que lo rodean, “sabes
una cosa, solo que quiero que sepan que he ganado muchas
carreras en el pasado. Hombre, he corrido rápido en el pasado.
Me acuerdo cuando corrí rápido por aquí, y me acuerdo
cuando corrí.” ¡A quien le importa, hombre! Métete ahí. Esta
es otra carrera. Realmente no estamos interesados en eso, no
importa, porque si usted no se ve bien hoy, no va a ganar. Eso
es todo. Olvide esas cosas.
Y después no quieren oír a algún hombre que se meta ahí, y
diga, “Oh, sabes, tengo tantos pecados en mi pasado, y oh,
anoche me comí un helado de chocolate y sé que eso me va
a afectar, nunca voy a poder correr esta carrera, no voy a poder
jamás tener éxito, sé que no voy a ganar, y después tengo el
peor carril aquí y esto no va a funcionar.” Digo, cállate y corre
la carrera. Nadie está interesado en todas esas cosas de su
pasado. Nadie está interesado, se lo digo en este momento,
nadie está interesado en lo que usted hizo en el pasado. Nadie
está interesado en lo que yo hice en el pasado. En lo que Dios
está interesado es lo que estamos haciendo ahora, y adónde
vamos en el futuro.
Las iglesias están llenas de personas que se aferran a todo
tipo de amargura, rencor, perspectivas y basura del pasado, y
están paralizados por eso. Recordar lo que usted fue en su
estado anterior, inconverso, no debe paralizarlo a usted y no
debe desanimarlo, las decepciones y las tentaciones del
pasado no deben deprimirlo. Coloque su mano en el arado, no
mire atrás, y muévase. Busque el premio.
Y eso nos lleva al positivo en el versículo 13, “olvidando lo que
queda atrás y extendiéndome a lo que está adelante.”
Adelante, movámonos. La palabra aquí ‘extendiéndome’, me
encanta, epketeinomai, ektenes significa estirar un músculo
hasta su límite. Epek son preposiciones dobles añadidas,
significa estirar, estirar. Digo, su esfuerzo extremo está en
mente aquí. Este es un corredor estirando todo músculo para
alcanzar lo que está en frente de él. El premio, concentración
enfocada, nada con el pasado, simplemente viendo la meta,
moviéndose lo más rápido posible.
Ahora, hágase una pregunta, ¿tiene ese tipo de concentración
enfocada? ¿En que está enfocado? Incluso como un ministro
de Jesucristo, mi meta en la vida no consiste con edificar una
gran iglesia, mi meta en la vida no es tener éxito en la iglesia,
mi meta en la vida no es desarrollar programas. Mi meta
enfocada en la vida debe ser, ser como Jesucristo, y en la
búsqueda de ser como Jesucristo, a partir de ahí va a fluir una
vida que tenga impacto. Esa es la búsqueda. Eso es lo que
hago, eso es aquello que Pablo hizo. La perfección en Cristo,
la única meta, la única perspectiva legítima.
Pablo lo dijo, “queremos presentar a todo hombre perfecto en
Cristo,” Colosenses 1. “Queremos que los hombres lleguen a
la plenitud de la estatura de Cristo,” Efesios 4. “Queremos que
Cristo sea formado plenamente en vosotros,” Gálatas, “y
tengo dolores de parto hasta que lo vea pasar.” Entonces, lo
que le dijo a los corintios, él dijo, “Sed perfectos, esa es mi
oración.” ¿Qué está haciendo Epafras? Él está orando por su
perfección en toda la voluntad de Dios, Colosenses 4:12. Ese
es el punto. Esto es lo que hago.
Entonces, ¿qué se necesita para buscar eficazmente y crecer
espiritualmente? Uno: reconocimiento de la necesidad de una
condición mejor. Dos: esfuerzo máximo al buscar esa
condición mejor. Tres: concentración enfocada en la meta de
esa condición mejor. Principio número cuatro: motivación
espiritual para buscar esa mejor condición. Motivación
espiritual. Ya hemos hecho referencia a esto, y Pablo es muy
repetitivo, observe el versículo 14 el corazón del pasaje,
“prosigo o busco,” esfuerzo continuo, verbo presente activo
indicativo, continuo, “prosigo hacia”, palabra maravillosa,
kata, significa ‘hacia’, significa ‘acerco hacia’, continuamente
me acerco hacia ¿qué? la meta. Continuamente me acerco
hacia la meta. ¿Cuál es la meta? ¿Qué dijimos que era? ¿ser
como qué? como Cristo. Lo mismo para lo que lo salvó es lo
que usted busca.
Entonces, usted se acerca a esa meta, con esa concentración
enfocada, ese esfuerzo máximo. ¿Por qué hace eso? ¿Por qué
se acerca a eso? Le voy a decir por qué. Véalo, versículo 14,
aquí está el motivo, “por el premio”. Dice usted, “Bueno,
¿acaso eso no es algo crudo?” No. Usted lo hace por el premio.
Usted quiere ganar el premio. Corra para ganar. Dice usted,
“Bueno, eso es maravilloso.”
Entonces se acerca a la meta por causa del premio. Es
correcto. ¿Cuál es la meta? ¿Qué dijimos que era la meta? ¿Ser
qué? Cómo Cristo. ¿Cuál es el premio? Ser hecho como Cristo.
Esa es la razón por la que él dice, “se acerca al premio que es
el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”
¿Qué va a pasar cuando ese premio del supremo llamamiento
venga? Usted va a ser como, ¿qué? cómo Cristo. La meta es
el premio. El premio es la meta.
Entonces, Pablo dice: “Miren, la meta de mi vida es ser como
Cristo, y esa también es la recompensa de mi carrera.” Dice
usted: ¿Vas a alcanzar esta meta en esta vida? No, pero
todavía es la meta, todavía es la meta. Pero algún día seré
como Cristo. Ese es el premio que Dios le da al que corre la
carrera. La meta es ser como Cristo, perfección en Cristo. El
premio es ser como Cristo, perfección en Cristo. Algún día
seremos como
Él, porque le veremos tal cómo Él es, 1 Juan 3
dice.
¿Qué me motiva? ¿Qué lo motiva a usted? El supremo
llamamiento. Tenemos que vivir a la luz del rapto, ¿no es
cierto? Tenemos que vivir a la luz de ser llamados de este
mundo, a la presencia de Dios. Y en ese punto en particular se
nos dará gloria, se nos dará una recompensa eterna, seremos
hechos como Cristo. Y si Dios en Su gracia está dispuesto a
darnos ese premio, ¿cuán comprometidos debemos estar por
correr la carrera? Digo, véalo. Miserables, impíos, pecadores
viles, camino al infierno, Dios en gracia soberana nos escoge
para salvación, para que eternamente nos haga como Su
propio Hijo. ¡Qué gracia! Ese es el premio. No se usted, pero
eso me motiva a correr hacia la meta.
Pablo lo vio al final de su vida cuando él escribió su última
carta, y él dijo: “He terminado la carrera, y estoy esperando la
corona de justicia que el Señor, el Juez Justo me dará a mí en
aquel día.” ¿Cuál es la corona de justicia? Es la corona que es
la justicia. ¿Qué tipo de justicia? Perfección. Estoy esperando
la perfección que Dios me va a dar en el día que lo vea. Ese es
el premio.
Entonces buscar el premio significa reconocer su necesidad,
significa hacer un esfuerzo máximo, significa concentración
enfocada, y significa ser motivado por la grandeza del premio
mismo. Número cinco, este también es un principio muy
importante. Al buscar el premio debemos reconocer recursos
divinos para buscar esa condición mejor. Estoy tan
agradecido por este versículo, es pasado por alto mucho,
versículo 15, pero es muy importante para mí. Versículo 15,
“Así que todos los que somos perfectos, esto mismo
sintamos, y si otra cosa sentís, esto también nos lo revelará
Dios.”
Ahora, siga este pensamiento aquí, muy importante. Dice
usted, “¿Por qué es que Pablo incluiría esa palabra ‘perfecto’
aquí? Esto simplemente confunde la claridad del texto. Le voy
a decir porque, creo que es sarcástico. Y creo que, de nuevo,
esto es polémico contra los judaizantes. Él está tratando con
el hecho de que los judaizantes estaban hablándole a los
filipenses, como si fueran perfectos, diciéndoles, “saben una
cosa, hemos alcanzado la perfección.”
Entonces, hay una especie de sarcasmo ahí, que en cierta
manera confronta las afirmaciones de los judaizantes, pero él
dice, “en cuanto a tantos de nosotros que verdaderamente
somos perfectos, necesitamos tener esta actitud.” Él piensa
eso, y todo pastor lo pensaría. Mi oración por usted es que
tenga esa actitud, que, si usted es un cristiano verdadero, su
deseo sea buscar el premio, que usted vea su propia
necesidad, que usted haga el esfuerzo máximo, que tenga esa
concentración enfocada, que seamotivado por el gran premio,
y que usted busque con toda su fuerza ese premio.
Por cierto, esa frase, “haya este sentir,” literalmente en el
griego significa ‘pensar de esta manera’ o ‘estén
concentrados en esto’ o ‘coloquen su mente en esto’. ¿En
qué? En buscar el premio. Pero Pablo no es torpe, entonces
vea que más dice, “Pero, sí otra cosa sentís,” ¿piensa usted
que esa es una posibilidad remota? Seguro. La iglesia está
llena de personas que no están interesados en buscar el
premio, están interesados en ver el pasado, están contentos
con dónde están y quieren pasar el resto de su vida
justificando el nivel de su mérito, y convenciendo a todo el
mundo que lo rodea que realmente son muy espirituales. En
lugar de reconocer su necesidad, en lugar de hacer un
esfuerzo máximo con concentración enfocada y motivación,
simplemente están contentos con el lugar en dónde están y
quieren pasar su vida justificando en dónde están. O están
tan atorados en el pasado que no pueden moverse.
Pablo dice, “Miren, si en algunas de estas cosas tienen una
actitud diferente, no ven la importancia de buscarlo de esta
manera o creen que ya han llegado, o creen que están
estancados o algunos de ustedes incluso creen que ahora
que son salvos pueden vivir de cualquier manera miserable,
que quieran como aquellos que describió en los versículos 17
al 21 que supuestamente eran cristianos, cuyo fin era
destrucción y su dios era el apetito. Si piensan algo diferente
de lo que les he dicho acerca de buscar el premio y no me
escuchan, vea lo que dice, “entonces Dios también les revelará
eso.” Él simplemente dice, tengo que dejarlos a Dios. Si usted
va a entender el mensaje y no lo va a recibir de mí, entonces
va a tener que recibirlo de Dios.
Todo pastor hace eso. He hecho eso. Yo lo hago. Señor, he
entregado mi corazón, he dicho todo lo que puedo decir y sé
que hay personas que continúan viviendo vidas no
comprometidas y lo que único que puedo decir es, Señor, no
lo puedo hacer, vas a tener que hacerlo, vas a tener que
revelarte a Ti mismo. La palabra ‘revelar’ es apocalupto,
descubrir, vas a tener que abrir sus mentes y descubrirles la
realidad. ¿Y sabe cómo el Señor normalmente lo hace?
¿Mediante qué? Pruebas, sufrimientos, disciplina, cosas así,
mediante alguna circunstancia especial de la vida que nos
hunde instantáneamente de regreso a la realidad espiritual.
Entonces Pablo dice, “Miren, van a tener que reconocer que,
en esta búsqueda del premio, dependen de recursos divinos,
y para todos nosotros, para todos nosotros habrán esos
momentos cuando no tendremos esta actitud, y el Señor
tendrá que disciplinarnos para hacer que nos movamos,
¿verdad? Seguro. Todos nosotros. Entonces eso es lo que
dice Pablo. Esto lo sé para mí, y se esto para ustedes, que hay
ocasiones cuando tenemos una actitud diferente, y solo Dios
puede movernos.
Y entonces, él está diciendo, “Quiero que Dios haga eso.
Quiero que Dios traiga a su vida lo que sea necesario para
moverlo sobre el camino de buscar el premio.” ¿Qué se
necesita? Se necesita reconocimiento de necesidad, esfuerzo,
concentración, motivación, y ayuda divina para esos tiempos
cuando no tenemos esa actitud correcta.
Y finalmente, hay un elemento más al buscar el premio,
llamémosle conformidad necesaria para buscar esa condición
mejor, conformidad necesaria para buscar esa condición
mejor. Realmente estamos hablando de constancia, la cual
sería una mejor palabra. No sucede mediante esfuerzo
intermitente, demanda una constancia. Vea el versículo 16,
“Pero,” eso realmente significa, no obstante, o mejor, una cosa
más.
Con frecuencia es usada al final de un párrafo para expresar
un pensamiento final. “Una cosa más, por cierto, sigamos
viviendo por eso mismo a lo cual hemos alcanzado.” En otras
palabras, miren, sigan moviéndose por el camino que los ha
llevado dónde están en su progreso espiritual. Esa es la idea.
Les va a parecer interesante saber que el verbo aquí es
traducido, “sigan viviendo”. De hecho, significa, sigan en línea,
alinéense. Eso es lo que significa.
Entonces, lo que él está diciendo es, espiritualmente
manténganse en línea, sigan moviéndose del punto de dónde
han llegado mediante ese mismo estándar, o el principio que
los llevó a dónde están. Mantenga el paso. Es usado de
ejércitos marchando en ordenes de batalla. Manténganse en
línea, mantenga el paso, sea constante. Siga moviéndose. En
dónde quiera que esté usted espiritualmente, o los mismos
principios que lo llevaron ahí, siga avanzando. Constancia,
conformidad. Viva al nivel de su entendimiento presente,
actual, y por los principios que lo llevaron ahí. Siga avanzando,
manténganse en línea.
Manténgase aferrado de manera fuerte al principio,
manténgase en su carril, por así decirlo, y muévase lo más
rápido que pueda de dónde está, sea cual sea la fortaleza y
energía que lo llevó a dónde está, úselo para avanzar. Si
estuviéramos hablando de la metáfora del corredor, diríamos,
has llegado hasta este punto en tu carril, y con gran esfuerzo
te ha llevado hasta aquí, mantén ese mismo esfuerzo, en ese
mismo carril, hasta que llegues al final, buscando el premio.
Ahora, ¿cuáles son los ingredientes que nos ayudan a hacer
eso? Cuatro de ellos. Uno es la palabra. “Desead como niños
recién nacidos la leche espiritual de la Palabra, para que por
ella crezcáis constantemente en la Palabra,
constantemente
en la Palabra.” Lo va a mantener a usted constante, lo va a
mantener en el camino, lo va a mantener avanzando, lo va a
mantener buscando el premio. Número dos, es oración.
Oración. Pablo al escribirle a los tesalonicenses ilustra este
punto cuando él dice, “noche y día seguimos orando de
manera apasionada porque veamos su rostro, y completemos
lo que falta en vuestra fe.” Estamos orando porque vuestra fe
sea completa.
Manténgase en la Palabra, esté en oración. Tercer principio,
siga un ejemplo. Vea el versículo 17, siguiente versículo en
nuestro texto. “Hermanos, sed imitadores de mí. Mirad a los
que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.”
Encuentre a alguien a quien imitar, consiga un discipulador,
un mentor espiritual que le pueda ayudar a buscar el premio
de manera constante. Demanda la Palabra, demanda la
oración, demanda un modelo que seguir, y una cosa más,
demanda pruebas, 1 Pedro 5:10, “Después que hayáis
padecido un poco de tiempo, el Señor os perfeccione,”
Santiago 1, las pruebas tienen su obra perfecta.
Entonces en la búsqueda del premio, la Palabra, la oración,
seguir un modelo espiritual, avanza y Dios trae suficientes
pruebas a su vida para perfeccionarlo, para quitar la escoria,
para que usted sea puro. Pablo dice, “Miren, en Cristo tengo
mucho, tengo gran ganancia, pero no tengo perfección en
términos de mi vida práctica. Eso debo buscar con toda mi
fuerza.” ¿Por qué lo haces Pablo? Para ganar el premio.
¿Cómo te esfuerzas por hacerlo? Con esfuerzo máximo. ¿Qué
tan enfocado estás Pablo? No me concentro en nada más.
¿Cuánto dependes de Dios? Cuándo fallo confío en que Él me
va a revelar mi fracaso, y me va a sacar hacia adelante. ¿Cuál
es el secreto Pablo? Tiempo constante en la Palabra, tiempo
constante en la oración, siguiendo de manera constante un
ejemplo, y Dios trayendo las pruebas suficientes para forjar
mi vida.
Hágase usted la pregunta, ¿está buscando el premio? ¿Está
creciendo o está quedándose en un lugar mirando hacia atrás
y pasando la mayor parte de su tiempo defendiéndose a sí
mismo? ¿O está dispuesto a decir, no soy lo que debería ser,
pero estoy moviéndome? Muchas personas han muerto al
subir a los Alpes, cayéndose de precipicios. A los pies de una
de las muchas montañas que se ha intentado escalar varias
ocasiones, hay una pequeña tumba. Está la tumba de un
hombre que trató de subir hasta la cumbre y se cayó de un
precipicio hasta morir. La lápida ahí es muy simple, da su
nombre y después dice: “Él murió ascendiendo”. Esa
realmente debería ser la última frase que esté en la tumba de
todo cristiano, “Él murió ascendiendo.”
Oremos juntos. Y usted en su corazón podría orar
simplemente en silencio delante del Señor, y quizás refresque
su compromiso con buscar el premio, ascender, correr la
carrera. Si usted no conoce al Señor Jesucristo como
Salvador personal, en este momento mismo diría usted quiero
comenzar la carrera. ¿Va a recibir usted a Jesucristo en su
vida? Si Él ya está ahí, pero obviamente ha llegado a un punto
de satisfacción, usted piensa que conoce suficiente, que ha
oído suficiente, que ha hecho suficiente, y ahora es
simplemente tiempo para que usted detenga el proceso de
búsqueda, pídale a Dios que le perdone y que lo mueva hacia
adelante hacia el premio.
Padre, oramos con ese fin en mente, porque Tú salves a
algunos hoy, y que Tú llames a un compromiso fresco a todos
nosotros, a correr la carrera, enfocados, motivados, con
esfuerzo máximo, dependiendo de tus recursos para esos
momentos en los que estamos débiles, no fuertes, constantes
en la Palabra y la oración, siguiendo un patrón para que
podamos ser como Cristo, y parecernos lo más que podamos
a Él, y algún día seremos como Él en Tu presencia, por causa
de Jesús. Amén.
Siguiendo ejemplos piadosos
Filipenses 3:17–21
Abramos nuestras biblias esta mañana, al llegar al estudio de
la Palabra de Dios en Filipenses capítulo 3, y vamos a recoger
el texto en dónde lo dejamos hace unas semanas atrás en
nuestro estudio continuo de esta epístola que se ha vuelto tan
amada por todos nosotros, la gran carta a la iglesia en Filipos.
Continuamos a lo largo del mismo tema que comenzamos en
nuestro último mensaje de los versículos 12 al 16, ese es el
tema “Alcanzando el premio,” o buscando la meta.
Permítame leerle los versículos 17 al 21. Filipenses, capítulo
3, versículos 17 al 21. “Hermanos, sed imitadores de mí, y
mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis
en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os
dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son
enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será
perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su
vergüenza; que solo piensan en lo terrenal. Mas nuestra
ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos
al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo
de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo
de la gloria suya, por el poder con el cual puede también
sujetar a sí mismo todas las cosas.”
Ahora, este gran y emocionante pasaje como dije, continúa el
tema de buscar el premio. Nos concentra de regreso en
aquello que explicamos a detalle en nuestro último mensaje,
y eso es que la meta de la vida cristiana es ser como
Jesucristo. Y quiero en esta mañana recordarle esa verdad
tan simple y básica. Podría decirse a sí mismo, “parece lo
suficientemente básico, ¿es necesario incluso que se nos
recuerde esto?” Y mi respuesta a eso es, “lo creo.”
En esta cultura cristiana tan compleja en la que vivimos, en
dónde hay tantos puntos de vista y tantas teologías y tantos
seminarios y tantas fórmulas, y tantos ejercicios “en
crecimiento cristiano”. Algunas veces creo que podemos
nublar de manera total lo que realmente importa. Y quiero
hacer una afirmación más bien simple que es esencial para la
vida cristiana, y después ver si puedo reforzarla con usted
esta mañana. La vida espiritual, la vida cristiana, es un
proceso de buscar la semejanza a Cristo. La vida cristiana es
un proceso de buscar la semejanza a Cristo.
Eso en términos simples es la dirección del asunto entero de
la santificación. Debemos volvernos más y más como
Jesucristo. Dicho de manera simple, esa es la vida cristiana.
Como dije, hay tantos libros, y tantas cintas y tantas fórmulas
y tantos diferentes puntos de vista de cosas que algunas
veces la realidad en su simplicidad se pierde de manera total.
Quiero llamarnos de regreso, como lo hice hace unas cuantas
semanas atrás, a este asunto de buscar simplemente la
semejanza a Cristo.
Usted recuerda, cuando Jesús vino y llamó a Sus discípulos,
Él dijo, “Síganme.” Y ese mandato en particular no ha sido
reemplazado o mejorado. El asunto entero de la vida cristiana
y el cristianismo, es este asunto de seguir a Cristo, de volverse
más y más como Él. El apóstol Juan dijo, “Si perteneces a
Cristo, si permaneces en Cristo, entonces debes andar como
Él anduvo.” El apóstol Pablo escribiéndole a los gálatas dijo:
“Sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado de
manera completa en vosotros.” Y al escribir a los corintios, él
dijo un par de veces, “Sed imitadores de mí, así como yo de
Cristo.”
Pero de manera más significativa, quizás para nosotros, es la
palabra de Dios Padre. Romanos 8 registra para nosotros que
el propósito del Padre la salvarnos fue para que fuéramos
conformados a la imagen de Su Hijo. Cristo nos llamó a ser
como Él, Juan nos recuerda a ser como Él, Pablo está en dolor
hasta que seamos como Él, y eso es porque ese fue el
propósito de Dios en el comienzo, que fuéramos hechos como
Jesucristo.
Ahora, la meta entonces, de la vida de todo cristiano es ser
como Cristo. Esa es la meta. Ese es aquello que buscamos.
Ese es el propósito de nuestro tiempo aquí, y esa es la vida de
nuestra santificación. Se vuelve entonces el objetivo de por
vida, de todo cristiano, volverse más y más y más como
Jesucristo. Eso es tan básico como puede ser afirmado.
Simplemente para recordarnos que este es el tema general
del texto, regrese
al versículo 12, por un momento, en dónde
comenzamos la última vez.
Pablo dice, “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea
perfecto, sino que prosigo por ver si logro asir aquello para lo
cual fui también asido por Cristo Jesús.” Pablo dice, “No he
llegado a la perfección. No soy como Cristo. Pero esa es la
razón por la que Dios se asió de mí. Y eso es lo que deseo. No
he llegado. No lo he obtenido, pero prosigo.” Después él lo
vuelve a decir en el versículo 13, “Hermanos, yo mismo no
pretendo haberlo ya alcanzado.”
Ahora, ¿por qué lo diría dos veces? ¿Por qué lo repite? Bueno,
creo que hay una especie de polémica aquí. Bien pudo haber
sido que los judaizantes que estaban confundiendo a la iglesia
filipense, estaban diciendo que mediante la circuncisión y el
guardar la Ley, habrían alcanzado algún tipo de perfección.
Parece como si Pablo estuviera discutiendo en contra de algo,
como también simplemente afirmando un punto. No obstante,
el punto que él presenta es que él no ha llegado. “Pero una
cosa hago.” Me encanta eso.
Ahora, con esa afirmación, Pablo ha reducido la vida cristiana
a su común denominador más reducido. ¿Qué haces Pablo?
“Una cosa.” ¿Qué es esa cosa? “Olvidando lo que queda atrás
y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta.”
¿Cuál es la meta? “Semejanza a Cristo, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Por cierto, señalamos
la última vez que la meta y el premio son lo mismo. La meta
es la semejanza a Cristo, la buscamos. Nunca la alcanzamos
en esta vida, pero se vuelve el premio que Dios nos da en la
vida por venir. Lo que es nuestra meta aquí es nuestro premio
allá. Algún día seremos hechos como Cristo, hasta ese día
cuando recibamos el premio, buscamos eso como la meta.
Entonces Pablo está diciendo, “Mira, no he llegado. No hay
perfección aquí.” Él no es un perfeccionista. Él no cree que
usted puede alcanzar un punto en dónde su pecado es
erradicado, en dónde usted ya no peca o transgrede en contra
de Dios. Esa no fue su experiencia, ni fue hallado eso en
cualquier cosa que él había recibido a manera de revelación
del Espíritu de Dios.
Entonces, él está diciendo, “Estoy en una búsqueda. Y mi vida
se reduce a una cosa, ser como Cristo.” Dice usted, “Bueno,
ahora, espere un minuto. ¿No tenemos más cosas que hacer
que eso? ¿Supuestamente, no debemos estar glorificando a
Dios?” Sí, y entre más glorifica a Dios usted, más es usted
como Cristo. ¿No debemos estar evangelizando a los
perdidos? Si, y entre más hace usted eso, más es semejante
a Cristo, porque Él dijo que vino a buscar y salvar lo que se
había perdido. La meta de la vida cristiana, y la búsqueda de
la santificación, simplemente se reduce a la semejanza a
Cristo.
Ahora eso nos deja con una necesidad de entender dos cosas,
¿cómo es que eso va a pasar? Bueno, hay un elemento
objetivo y uno subjetivo. El elemento objetivo es la Palabra de
Dios. Si vamos a volvernos como Cristo tenemos que saber
cómo fue Cristo. Si queremos saber cómo es Cristo entonces,
¿adónde vamos? Vamos a la Biblia, ¿verdad? Porque esta es
la revelación de Cristo. Este es el descubrimiento de Cristo. El
Antiguo Testamento prepara la escena para Él, crea la
necesidad para Él, anuncia que Él viene. Los evangelios
registran Su llegada. El libro de los Hechos registra el impacto
inmediato de eso. Las epístolas delinean la importancia de Su
vida y ministerio. Y el Apocalipsis habla de la consumación.
Pero Cristo es el enfoque de todo.
Entonces, conforme estudiamos la Palabra de Dios, la
estudiamos para que sepamos cómo es Cristo. Amados,
quiero alentarlos en esta área. Esa es una verdad tan básica
en la vida cristiana, pero con frecuencia se pierde. Estudiamos
la Biblia para efectos de teología, estudiamos la Biblia para
efectos de responder las preguntas de alguien, estudiamos la
Biblia para efectos de argumento, estudiamos la Biblia
pensando que de alguna manera al absorber algo de
información bíblica va a impactar nuestra vida espiritual. En
algunos casos, claro, contribuye a ese fin, pero el producto
que Dios busca al darnos la revelación, es que al entender
más acerca de Cristo, por lo tanto, conozcamos mejor la meta
de nuestra propia vida. Y si usted estudia la Biblia, por algo
menos que entender más acerca del Cristo, como quien debe
ser usted, usted ha perdido de vista el objetivo.
El segundo elemento que es subjetivo en este asunto, es la
obra del Espíritu Santo. Si vamos a ser como Cristo,
dependemos de conocer como es Cristo, y eso significa que
debemos estudiar la Palabra de Dios. También dependemos
de la obra espiritual de cambiarnos a la imagen de Cristo, la
cual es la obra del Espíritu Santo. 2 Corintios 3:18 dice que
conforme vemos la gloria que es revelada, la gloria de nuestro
Señor, el Espíritu nos cambia a Su imagen.
Entonces, objetivamente estamos comprometidos con el
estudio profundo de la Palabra, subjetivamente estamos
comprometidos con la sumisión al Espíritu de Dios. Un
creyente lleno del Espíritu, que deja que la Palabra acerca de
Cristo more en abundancia en él, es uno que progresa hacia
lameta. ¿Queda claro? Y esa es la afirmación simple, el meollo
de la vida cristiana. Y lo enfatizo porque tengo la confianza de
que ha sido nublado en nuestro día, y puede ser perdido en
términos de su importancia simple y muy esencial. Debemos
ser como Cristo. Eso debe consumirnos.
Pablo dice, “Una cosa hago, prosigo hacia esa meta de
semejanza a Cristo. Eso es lo que hago.” ¿Acaso eso
simplifica el enfoque de su vida espiritual? Dice usted, ¿cómo
puede reducir la vida eso? Regrese al versículo 7. Pablo tuvo
una vida muy compleja antes de que fue cristiano, él estaba
tratando de guardar todas las leyes y tradiciones y fórmulas
del judaísmo, tanto divinas como humanas. Él estaba tratando
de seguir todos los privilegios y todo lo que depositaban en
su cuenta. Y en todo eso, él no encontró lo que buscó.
Y después recuerde en el camino a Damasco, él fue
confrontado con el Cristo viviente. E inmediatamente al llegar
al entendimiento del hecho de que Cristo era todo, versículo
7 dice, “Cuántas cosas eran para mí antes ganancia, las he
estimado como pérdida, por amor de Cristo. Una vez que
conocí a Cristo, me di cuenta de que todo en mi columna de
bienes era una deuda. Aunque pensé que era deuda, lo tuve
por pérdida, encontré todo lo que necesitaba en Cristo. Y
ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida, por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por
amor del cual lo he perdido y lo tengo por basura, por estiércol,
para ganar a Cristo.”
Como puede ver, Cristo es todo para él, y en Cristo está todo.
¿Necesita recordar sus grandes afirmaciones en Colosenses
capítulo 2, en dónde dice que, en Cristo, versículo 3, están
escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del
conocimiento? Eso es sorprendente. Esa es una afirmación
amplia. ¿En dónde están los tesoros de la sabiduría y del
conocimiento? Están en Cristo. Todos están en Cristo. Entre
más conozco acerca de Cristo, entre más conozco acerca de
la sabiduría y del conocimiento.
Esa es la razón por la que en el versículo 6 dice, “como habéis
recibido a Cristo Jesús el Señor, así andad en él.” Imiten la
vida de Él, versículo 9. “Porque en él habita corporalmente
toda la plenitud de la deidad. Y vosotros estáis completos en
él.” Pablo lo entendió, todo está en Cristo. Amados, de alguna
manera recuérdese a sí mismo de despojarse de cualquier
cosa que nuble eso, o cubra eso, y regrese a esa realidad
gloriosa, básica, de que estamos buscando la semejanza a
Cristo.
Entonces, cuando usted estudia los evangelios, estúdielos
para que usted pueda conocer a Cristo mejor. Por cierto, yo
en todos los años que he estado en Grace, nunca he querido
estar en un momento en mi ministerio de predicación en
dónde fuera domingo por la mañana, domingo por la noche,
que no estuviera predicando una serie u otra, de la persona de
Cristo, porque Él debe ser nuestro enfoque. Una de las razones
por las que escogí estudiar Filipenses, fue porque quería pasar
mucho tiempo en el capítulo 2, hablando de Cristo y las glorias
de Su encarnación. Debemos estar enfocados en la Persona
de Cristo. Y cuando usted lee la Palabra de Dios, deje que le
hable a usted de Cristo, deje que le revele las glorias de Cristo
a usted. Y conforme usted cede al Espíritu de Dios en
obediencia, que sea con el deseo de que Él lo moldee y lo forje
de un nivel de gloria al siguiente, hasta que sea más y más
hecho como Jesucristo.
Ahora, en los versículos 12 al 16, Pablo exhortó a los lectores
a eso. Él exhortó a todos nosotros a avanzar en esa dirección,
a proseguir hacia esa marca, ese premio, esa meta. De hecho,
en el versículo 15, él dijo, “Si otra cosa sentís, y no están
dispuestos a hacer eso, Dios va a tener que tratar con
ustedes.” Podría haber algo de disciplina. Y después en el
versículo 16 él dice, “pero en aquello a que hemos llegado,
sigamos una misma regla. Sigan buscando la semejanza a
Cristo.”
¿Alguna vez alguien le ha dicho a usted, “sabes una cosa,
realmente deberías leer la Biblia a diario, realmente deberías
estudiar la Biblia a diario”? Y algunas veces usted se dice a sí
mismo, “Bueno, estoy haciendo eso, pero no estoy seguro de
lo que debo estar aprendiendo o lo que debo estar
entendiendo.” Mantenga esto en mente. El propósito de todo
eso es moldearlo a la imagen de Jesucristo, es dejar que la
Palabra de Cristo more en abundancia en usted, es dejar que
el Espíritu de Dios lo llene para que se lleve a cabo un moldeo
en semejanza a Cristo.
Ahora, conforme usted llega al versículo 17, Pablo quiere ser
práctico. Y él nos sugiere que hay tres elementos necesarios
en esta búsqueda, que van a ayudarnos conforme buscamos.
Tres cosas que son necesarias para buscar la semejanza a
Cristo. Número uno, siguiendo ejemplos. Número dos,
huyendo de enemigos. Y número tres, fijándose en
expectativas. Esas son las tres cosas con las que él trata en
los versículos 17 al 21. Siguiendo ejemplos, huyendo de
enemigos, y fijándose en expectativas. Esto es muy práctico.
Y únicamente le voy a dar el número uno esta mañana, porque
las otras dos demandan mucho de nuestros pensamientos.
Veamos la número uno. Si voy a buscar esta meta de la
semejanza a Cristo, entonces necesito seguir algún ejemplo
para que me enseñe como. Observe, el versículo 17,
“Hermanos,” esa, por cierto, es la tercera vez que él ha usado
esa palabra en este capítulo, él se está sintiendo muy cálido
de corazón hacia ellos, muy conciliador. “Hermanos, sed
imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen, según el
ejemplo que tenéis en nosotros.”
Ahora, ese versículo entero simplemente trata de seguir a
otros que están buscando este premio. Ahora, permítame
hablarle de eso por tan solo un momento. Quiero que lo
entienda. En primer lugar, Pablo no se está colocando en un
pedestal, no un pedestal de perfección. Pablo no está
diciendo, “Soy perfecto, sean como yo.” Lo que Pablo está
diciendo es, “Soy imperfecto, sigan la manera en la que me
muevo hacia esa perfección.” Él quiere que entendamos, en
los versículos 12 al 16, que él no lo ha obtenido, que todavía
no es perfecto, que él no ha llegado aún.
Y si usted lee el Nuevo Testamento usted estámuy consciente
de eso. Dios tuvo que darle un aguijón en la carne para evitar
que él fuera demasiado soberbio, porque él estaba inclinado
a la soberbia. Él tenía que ser reprendido de manera
significativa por dejar que su boca hablara en contra del sumo
sacerdote, al final del libro de los Hechos, y decir cosas que él
nunca debería haber dicho. No, él no era un hombre perfecto.
Y en eso se encuentra la importancia de su ejemplo. De hecho,
en 1 Timoteo 1:15, él dijo: “Yo soy el primero de los
pecadores.” No fui, sino, soy.
Y ciertamente él entendió el principio de 1 Juan 1:7-9, que si
usted dice que no tiene pecado usted hace que Dios sea un
mentiroso. Entonces, él no es alguien que está ausente de
pecado, él no ha alcanzado la perfección, su naturaleza de
pecado no ha sido erradicada, no hay una segunda obra de
gracia que lo ha colocado aquí en una categoría diferente del
resto de la gente. Él está diciendo, soy un pecador, tengo
problemas con mi carne, pero estoy buscando la meta, sigan
mi ejemplo.
Si fuera a escalar una montaña alta, una expedición peligrosa
de ascenso, solo, lo cual es una posibilidad muy remota, pero
si ocurriera hay una pequeña aventura ahí para mí. Y si
decidiera escalar esta montaña y si me preparara con todo el
equipo necesario para subir por este precipicio peligroso, ¿de
qué me serviría que un helicóptero volara por encima de la
cumbre de eso, y dejara caer a un hombre sobre la cima y ese
hombre desde ahí arriba me gritara, aquí estoy arriba? ¿aquí
es adónde quieres venir? Si tan solo puedes llegar aquí, aquí
está la cima. Y estoy viendo hacia arriba y estoy aquí abajo y
él está ahí arriba.
El problema es que él llegó ahí con un helicóptero y él no
conoce tampoco como llegar ahí arriba. Él no ha pasado por
esa ruta. Él no me ayuda mucho. De hecho, entre másme grita
desde arriba, más frustrante se volverá. Lo que yo preferiría
tener es que un hombre subiera delante de mí, que está
ascendiendo por el camino y me diga, “Sígame, yo sé cómo
llegar allí arriba.”
Lo que necesito es a alguien quien me dé un ejemplo de cómo
llegar hacia arriba, que me muestre el proceso. ¿Cómo
enfrento mi carne caída? ¿Cómo enfrento las luchas de la
vida? ¿Cómo enfrento la decepción? ¿Cómo enfrento las
pruebas? ¿Cómo enfrento la soberbia? ¿Cómo enfrento la
tentación? ¿Cómo enfrento el pecado? Alguien tiene que
mostrarme ese camino, porque es solo en la superación de mi
pecaminosidad que me muevo hacia ser como Cristo.
Entonces, tengo que seguir a alguien que está luchando por
vencer al pecado. Si voy a subir por este precipicio, quiero que
alguien que conoce el camino con una cuerda amarrada a su
cintura, esté amarrada a la mía, quién me jale por el camino
correcto. Ese es Pablo. Pablo se colocó en esa posición en
varias ocasiones. Y él está diciendo, “No soy el modelo
perfecto. Ese es Cristo. Simplemente soy alguien que pueden
seguir en el camino a la victoria.”
Entonces, él dice, versículo 17, “Acompáñenme al seguir mi
ejemplo.” Literalmente el griego dice, “sean colegas,
imitadores de mí. O sigan siendo colegas imitadores. Sum
mimētēs, de la cual obtenemos la palabra mimo. Sum,
significa ‘junto con’. Es una especie de llamado colectivo. Él
está diciendo, “todos ustedes, todos ustedes, sean colegas,
imitadores de mí. Sean mimos míos, sigan la manera en la
que vivo mi vida. De regreso al versículo 14, “estoy
prosiguiendo hacia la meta, vean como lo hago.”
Sabe una cosa, creo que no hay un mejor ejemplo histórico
que Pablo, y esa es una de las razones ciertamente por la que
el Espíritu Santo llenó el Nuevo Testamento con ese hombre,
él domina todo, después de los Evangelios. Él domina el libro
de los Hechos, a partir del capítulo 13. Trece de las epístolas
salieron de su pluma y de su corazón y de su mente, y de su
vida. Él es un personaje dominante, y ¿por qué? Porque
podemos imitarlo.
Podemos ver como luchó como la carne. Él es un modelo para
nosotros de virtud. Él es un modelo para nosotros de
moralidad, él es un modelo de victoria y tentación. Él es un
modelo para nosotros de adoración, él es un modelo para
nosotros de servicio, él es un modelo para nosotros de
paciencia y soportar y sufrimiento. Es un modelo de cómo
manejar el temperamento. Él es un modelo de cómo manejar
las posesiones. Él es un modelo de cómo manejar las
relaciones. En tantas maneras nos muestra como la piedad
enfrenta la condición caída, algo que Cristo nunca pudo
mostrarnos, porque Él nunca estuvo caído.
Y creo que una de las razones por las que el Espíritu Santo ha
cargado el Nuevo Testamento con este hombre, es porque él
es un patrón tan maravilloso. Esa es la razón por la que él les
dijo a los corintios dos veces, “sed imitadores de mí.” Esa es
la razón por la que le escribió a los tesalonicenses, capítulo 1,
versículo 6, “os volvisteis imitadores de nosotros y del Señor,
a quien imitamos.”
Entonces, conforme usted estudia el Nuevo Testamento y yo
también, podemos ver mediante la vida de Pablo, tanto que
nos ayuda. Y les confieso amados, que, mediante la vida de
este hombre en mi ministerio, el modelo número uno ha sido
Pablo. Él es el patrón del camino, la búsqueda; él es el alpinista
que quiero seguir. Trato de ver como enfrentó situaciones,
trato de oír como late su corazón. Puedo regresar y leer y leer
y leer las mismas cosas una y otra, y otra, y otra vez acerca de
Pablo como recordatorios de cómo debo responder, cómo
debo vivir, cómo debo actuar, cómo debo ordenar mis
prioridades, cómo debo enfrentar las pruebas y el sufrimiento
y el problema. Él es un patrón constante para mí. Constante.
Pero va más allá de eso. Y quiero que vea que él sabe eso.
Regrese al versículo 17, él dice, “acompáñenme al seguir mi
ejemplo, y mirad,” y esa por cierto es skopeite, es la misma
raíz de la palabra cómo skopos que es traducida mente, en el
versículo 14. Y cuándo dice, “mirad,” quiere decir, ‘fija tu
mirada en’. Es como ver una meta y fijarse en ella.
Entonces, él está diciendo, “Fija tu mirada en aquellos que se
conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.” Por
cierto, prefiero la idea de que el ‘nosotros’ ahí se refiere a
Pablo, es lo que llamo, me imagino que usted lo llamaría un
plural literario, diseñado para manifestar humildad. Podría
referirse a Pablo, Timoteo, Epafrodito, y no estaría mal asumir
eso, pero Pablo usa eso en un par de lugares que creo que en
cierta manera es una herramienta literaria que en cierta
manera quiere evitar decir, “síganme, síganme, soy el
perfecto.” Él simplemente dice ‘nosotros’, lo cual en cierta
manera evade un poco ese engrandecimiento personal del
cual alguien lo podría acusar. No obstante, lo que él está
diciendo es no solo síganme, sino “observen a otros que
caminan conforme al patrón que yo manifiesto.”
Entonces, siga esto, él probablemente tiene en mente a
Timoteo y Epafrodito, pero más allá de ellos que han sido
mencionados en la epístola, eran conocidos por los filipenses,
él está diciendo, “sigan a otras personas que me siguen a mí.”
Ahora, escuche con cuidado, todos podemos seguir a Pablo,
porque él está impreso. Pero eso tiene sus limitaciones, y
entonces lo que él está diciendo es, “vayan más allá de eso y
sigan carne y sangre.” Timoteo y Epafrodito y los otros nunca
escribieron libros del Nuevo Testamento. No tenemos registro
histórico de eso.
Entonces, si podemos resumirlo, la idea aquí sería esto. Cristo
es la meta, Cristo es el estándar, Cristo es el modelo, debemos
ser como Cristo. Para saber cómo es Cristo estudiamos la
Palabra de Dios, la estudiamos hasta que la palabra acerca
de Cristo mora en abundancia en nosotros profundamente,
entonces tenemos un entendimiento profundo de Cristo, y
sabemos cómo es Él, entonces sabemos cómo debemos ser.
En segundo lugar, cedemos al Espíritu de Dios quien sigue
moldeándonos a esa semejanza que entendemos.
Ahora, para ir por ese camino y seguir a alguien, seguimos a
Pablo quien literalmente está revelado a nosotros de una
manera repleta en el Nuevo Testamento. Entonces, tenemos
suficiente información para saber cómo él vivió y como el
actuó, pero más allá de eso, necesitamos algo de sangre y
carne, tangible, personas vivas que respiran, que también
podamos seguir.
Entonces, Pablo lo lleva un paso más adelante y dice,
“observen aquellos que andan,” eso es conducta diaria, “que
viven diariamente su vida conforme al patrón que tienen en
mí, o en nosotros,” es la idea. Ahora, ¿cómo es que esto llega
a nosotros prácticamente? Amados, tenemos la misma
situación hoy día, la meta es Cristo, tenemos un patrón
maravilloso para buscar la meta en Pablo, pero necesitamos
algunos ejemplos en carne y sangre, ¿no es cierto? No
tenemos a Timoteo, no tenemos a Epafrodito, no escribieron
nada, entonces no tenemos nada que seguir a manera de
material escrito, pero tenemos pastores piadosos y ancianos.
Y yo creo que las responsabilidades de los Timoteos y los
Epafroditos de esa época, son las responsabilidades de los
pastores, maestros, ancianos de esta época. Y tenemos esa
gran responsabilidad de seguir a Pablo hacia Cristo, de tal
manera que nos volvemos la sangre y carne que otros siguen.
Esta es nuestra responsabilidad. Esta es la responsabilidad
de esos ancianos y sobreveedores y pastores maestros y
maestros que guían, debemos establecer el patrón. Esto es
tan importante, tan importante.
Pablo al escribirle a Timoteo dice, “Sé un ejemplo, sé un
ejemplo.” Y él incluso delinea las categorías en las que esa
vida ejemplar debe llevarse a cabo. Sé un ejemplo en palabra,
conducta, amor, fidelidad, y pureza. Vive una vida ejemplar.
¿Por qué? Estás mostrándole a la gente el camino. Sí, ven la
perfección de Cristo. Sí, pueden leer acerca del camino de
Pablo, pero necesitan alguien a quien puedan tocar, a quien
puedan ver, alguien a quien puedan sentir, alguien con quien
pueden hablar, a alguien que pueden conocer, alguien en su
mundo, en su tiempo, en su lugar que puedan seguir.
Pablo no está diciendo, “Imita mis dones.” Él no está diciendo,
“Imita mi llamado, mis privilegios, mis méritos.” No. Él está
diciendo, “Imiten a mí y a otros que también están imitando
mis virtudes, nuestra humildad, nuestro servicio abnegado,
nuestra disposición a sufrir, nuestra devoción a Cristo, nuestra
valentía, nuestro esfuerzo en el crecimiento espiritual. Eso es
lo que él quiere que imitemos. Pero amados, me carga mucho
en el corazón, que tengo esa responsabilidad como los
ancianos de esta iglesia y de toda iglesia y de todo pastor, y
maestro, de ser personas que ustedes pueden seguir.
Ese es un mandato ordenado por Dios. Es importante lo que
digo, es importante lo que cualquier maestro de la Palabra de
Dios dice, es esencial que enseñemos la verdad, que seamos
fieles a la Palabra de Dios, pero debe ser respaldada, apoyada,
rodeada, por una vida virtuosa. Usted está subiendo por esa
misma montaña. Y usted puede ver la meta en la cima, pero
necesita a alguien de cuya cuerda usted pueda sostenerse, a
alguien a quien usted pueda tocar y abrazar para que pueda
seguir el camino.
En términos personales creo que esta es una de las fallas más
serias de la iglesia en la actualidad. No sé todo lo que la
historia de la iglesia va a registrar en el futuro, pero creo que
va a registrar el colapso desastroso de tantos “líderes
espirituales,” que el estándar de la expectativa fue rebajado y
muchos, muchos miles, sino millones de personas perdieron
su camino en el camino a la semejanza a Cristo. Esa es la
tragedia. Esa es la tragedia.
Digo, ¿adónde va usted para encontrar a los Timoteos y a los
Epafroditos? ¿Dónde están los hombres santos? ¿Dónde
están los hombres veraces? ¿Dónde están los amables y
aquellos que manifiestan la mansedumbre y la gentileza de
Cristo? ¿Dónde están los poderosos? ¿Dónde están los
humildes? ¿Dónde están los modelos de virtud abnegada?
¿Dónde están aquellos que nos muestran el camino de la
victoria sobre la tentación? ¿Dónde están aquellos que
caminan en ese andar santo? ¿Dónde están aquellos que no
muestran el camino de la oración en la adversidad? ¿Dónde
están aquellos que nos muestran cómo enfrentar la prueba y
la dificultad? ¿A quién podemos observar? ¿A quién podemos
aferrarnos? ¿La cuerda de quién nos va a ayudar a subir?
¿Quién vive la verdad? ¿Quiénes son los líderes que pueden
decir, “imítenme, no solo escúchenme, imítenme? Ese es el
mandato. Ese es el mandato.
Otra razón por la que el proceso entero de crecimiento
espiritual hacia la semejanza a Cristo está tan manchado y
tan distorsionado hoy día, es porque el liderazgo a nublado el
punto. El patrón es muy simple, Cristo es la meta, la Escritura
revela como es Él, el Espíritu de Dios es el poder que lo mueve
a Su imagen, Pablo le ha dado a usted un camino que seguir,
la iglesia debe colocar un liderazgo de carne y sangre frente
a usted, que usted pueda observar muy de cerca, para ver
como caminar.
Pero tanto ha afectado esa estructura tan simple, la

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