Logo Studenta

Se había mencionado con anterioridad el concepto skinneriano de condicionamiento operante; consiste en que la respuesta emitida por el organismo es...

Se había mencionado con anterioridad el concepto skinneriano de condicionamiento operante; consiste en que la respuesta emitida por el organismo es aquello que se correlaciona con la entrega del reforzador, así, “en el condicionamiento operante, el reforzamiento no puede producirse a no ser que aparezca la respuesta condicionada, el reforzamiento es contingente a la respuesta”. En síntesis, para Skinner la conducta está necesariamente ligada a sus contingencias de reforzamiento, es decir, que una operante se manifieste dependerá de cuánto y cómo ha sido reforzada en el pasado, cada vez que se ha exhibido e implica necesariamente un acto físico observable y por ende, cuantificable. La conducta encubierta (no observable) no será motivo de análisis en esta colaboración, dado el tema que nos ocupa. Las contingencias de reforzamiento resultan sumamente útiles para moldear la conducta final que se espera observar en el organismo. Las contingencias o programas de reforzamiento existentes en el análisis conductual aplicado son básicamente de dos clases: de razón y de intervalo. En los programas de razón fija, el organismo recibe el reforzador inmediatamente después de haber emitido una cantidad determinada de respuestas consideradas correctas; una vez que la tasa de presentación de la conducta se encuentra en el nivel adecuado, se aplica un programa de razón variable con la finalidad de mantener la frecuencia de presentación de la conducta en un nivel conveniente para el programa de aprendizaje del organismo. En el programa de razón variable, el organismo recibe el reforzador “en función de la respuesta promedio o media” con la que manifiesta la conducta meta, así, el organismo se mantiene expectante sobre el momento en que será reforzado y exhibe la conducta con frecuencia. El reforzamiento se hace en un número próximo superior o inferior a la media de la conducta, cuidando que sea cambiante en cada ocasión. Los programas de reforzamiento de intervalo fijo y de intervalo variable obedecen los mismos principios enunciados en el párrafo anterior, sólo que en lugar de reforzar al organismo en función de un número de respuestas, se le refuerza en función de un lapso de tiempo, en el que la conducta se ha exhibido o se ha inhibido. Por ejemplo, a un niño que constantemente se levanta de su banca se le reforzará por permanecer sentado por cierto periodo inicialmente, y luego de forma variable por un periodo cercano a su media de permanencia en la banca. Cuando se utilizan programas de reforzamiento nunca debe perderse de vista que si bien se inicia con una entrega muy frecuente del reforzador –en ocasiones, en cada ocurrencia de la conducta–, debe cambiarse tan pronto como sea posible a un programa de reforzamiento variable, con la finalidad de que las conductas en proceso de aprendizaje terminen por integrarse al repertorio conductual del individuo lo más rápidamente posible y se manifiesten de forma natural y espontánea en el futuro, sin necesidad del empleo de un reforzador propiamente dicho, sino como una conducta auto-motivada. En nuestro modelo de atención a personas con TEA, se emplea el análisis conductual aplicado justamente buscando dicho fin.

Esta pregunta también está en el material:

IMPACTO_DE_UNA_INTERVENCION_PEDAGOGICO_M (1)
254 pag.

Pedagogia Vicente Riva PalacioVicente Riva Palacio

Todavía no tenemos respuestas

¿Sabes cómo responder a esa pregunta?

¡Crea una cuenta y ayuda a otros compartiendo tus conocimientos!


✏️ Responder

FlechasNegritoItálicoSubrayadaTachadoCitaCódigoLista numeradaLista con viñetasSuscritoSobreDisminuir la sangríaAumentar la sangríaColor de fuenteColor de fondoAlineaciónLimpiarInsertar el linkImagenFórmula

Para escribir su respuesta aquí, Ingresar o Crear una cuenta

User badge image

Otros materiales

Otros materiales