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Narrativas Transmedia. Entre teorías y prácticas El cambio que produce internet es antropológico y afecta a lectores y a no lectores, escribe Suso ...

Narrativas Transmedia. Entre teorías y prácticas El cambio que produce internet es antropológico y afecta a lectores y a no lectores, escribe Suso de Toro (2012) en el artículo “La nueva vida adicta”, como antes lo hizo con los medios de comunicación preexistentes, y afecta también las relaciones personales, la política y la economía. Muchos son los teóricos y académicos que no se cansan de subrayar que nuevas perspectivas están sacudiendo los paradigmas más antiguos de la comunicación colectiva. Castells lo explica perfilando un nuevo concepto: el de audiencia creativa. Con internet en casa, el consumo audiovisual se especializa y diversifica evolucionando hacia un universo que es multimodal, multicanal y multiplataforma. Las nuevas tecnologías ofrecen mayor flexibilidad y movilidad, por lo que permiten la gestión de cualquier actividad en cualquier lugar. Con la difusión de herramientas que hacen posible la participación en los procesos de producción, edición y distribución de información y contenidos, el consumidor se convierte al mismo tiempo en creador activo con capacidad para contribuir y compartir múltiples visiones del mundo en el que vive (Castells, 2001, p. 187). Es el “despertar de las audiencias” (Edo, 2002), los webactores (Pisani y Piotet, 2009) o la audiencia creativa (Castells, 2009, p. 178), como fuente de la cultura de la remezcla que caracteriza el mundo de la autocomunicación de masas (Castells, 2009, p. 185). De hecho, uno de los estudios realizados por Castells ha demostrado que cuanto más se usa internet, más aumenta el nivel de autonomía del sujeto en los sentidos individual, empresarial, profesional, comunicativo, sociopolítico y corporal (2001, p. 181). Pisani y Piotet (2009) denominan webactores a los usuarios, precisamente por su capacidad creativa de generar contenidos. Uno de los libros clásicos sobre periodismo de los Estados Unidos, he Elements of Journalism, publicado en 2001, destaca la figura del consumidor como pro-sumer: “En una era cuando cualquiera puede ser un reportero o comentarista en la web, ‘te diriges hacia un periodismo con dos direcciones’. El periodista se convierte en un forum leader, o en un mediador, más que en un profesor. La audiencia no es solo consumidora, sino prosumidora, un híbrido entre consumidor y productor”1 (Kovach y Rosenstiel, 2001, p. 24). Es la bidireccionalidad o la multiplicación de mensajes de “muchos a muchos”, que más que convertirse en la nueva panacea del siglo XXI, se transforma en una fuente poderosa de distribución de contenidos, conocimiento y mensajes. Aunque para Gillmor (2004), esta forma de periodismo personal no es un invento nuevo.2 1 Traducción libre de la autora. 2 “El periodismo personal no es un invento nuevo. Muchas personas han ido forjándolo desde antes de pi Narrativas trasmedia_final.indd 28 9/27/12 9:04 AM Diálogos interactivos: la evolución del ágora digital “Don’t be an idiot”, aconseja vía Skype, desde la Universidad de New York, Jef Jarviss a los alumnos de Rosental Alves de Entrepreunarial Journalism, de la Universidad de Texas en Austin, cuando una alumna le pregunta sobre si todas las publicaciones que ella hace en Facebook pueden repercutirle negativamente en su futuro profesional. El filósofo español, José Antonio Marina, afirmó en una ocasión: “un tonto delante del ordenador sigue siendo un tonto”. Una idea curiosa transmite la viñeta publicada en he New Yorker el 5 de julio de 1993: “On the Internet, nobody knows you are a dog”. Internet sigue “estipulándose” como la gran incógnita a causa de su espectacular evolución y su intensa influencia en nuestras vidas. En 1995, Sherry Turkle, profesora en el Massachusetts Institute of Technology (mit), avanzaba algunas conjeturas, patentadas con fuerza en la última década: “un rápido sistema de redes, conocido colectivamente como internet, une a millones de personas en nuevos espacios que están cambiando la manera de pensar, la naturaleza de nuestra sexualidad, la forma de nuestras comunidades, nuestras identidades”. Además, la investigadora adelantaba que el ordenador se ha convertido en una herramienta y en un espejo. Incluso, este universo en línea puede estar cambiando nuestros modos de sentir porque, de alguna manera, puede modular nuestros pensamientos gracias a una miríada de sinergias generadas por los nuevos formatos digitales. García Canclini señala que “las redes virtuales cambian los modos de ver y de leer, las formas de reunirse, de hablar y de escribir, de amar y de saberse amados, o acaso imaginarlo” (citado por Aparici, 2010, p. 22). La conexión a internet: adicción contra libertad Durante el despegue de internet, hacia 1995, fueron muchos los periodistas que observaron el nuevo auge digital como una amenaza. Jones y Salter (2012, p. 2) citan varios ejemplos: he New York Times se refería a la “atracción y a la adicción de la vida en línea” (18 de marzo de 1995). he Globe and Mail informaba que “un creciente número de usuarios en línea se han convertido en junkies” (15 de octubre de 1995). La metáfora de la droga continuó al año siguiente, he USA Today afirmó que “el uso obsesivo de los usuarios implica una verdadera adicción” (1.º de julio de 1996), más allá del Atlántico, he Sunday Times hablaba de “las trampas de fundar la nación; uno de los más destacados en la historia de Estados Unidos fue Benjamin Franklin, cuyo Pennsylvania Gazette tuvo un mentalidad cívica y ocasionalmente controversial” (Gillmor, 2004; traducción libre). pi Narrativas trasmedia_final.indd 29 9/27/12 9:04 AM 30 Narrativas Transmedia. Entre teorías y prácticas los internautas en la web de la adicción” (9 de junio de 1996); un último ejemplo, es el del Daily Mail que equiparó este problema al de la adicción a la cocaína para usuarios atrapados en un mundo de fantasía (4 de enero de 1996). El poder de los ordenadores como fenómeno referido a la adicción de la droga ha sido, además, rescatado por Turkle, aunque esta autora prefiere la metáfora de seducción porque enfatiza la relación entre persona y máquina. “Lo que me atrae del ordenador son las posibilidades de ‘conversación’ entre las múltiples ventanas de mi pantalla y la manera de responder instantáneamente a mis ansiedades”, escribe Turkle (1995, p. 30), vinculándolo a dos conceptos fundamentales del mundo virtual: el de la interactividad y el de la reactividad. Más revolucionaria aún es la idea de la ciberantropóloga Amber Case, quien en el encuentro de SouthBySouthWest, en Austin, donde se reúnen expertos del mundo digital en Estados Unidos, explicó cómo la evolución de las tecnologías nos convierte a todos en cyborgs. Por tanto, según Case, “la mejor tecnología es aquella invisible que nos permite vivir nuestra vida”. Esta antropóloga agrega que cuantos más dispositivos electrónicos portemos y más aplicaciones seamos capaces de descargar en nuestras plataformas, mayor será nuestra necesidad de trabajar con interfaces sin problemas. De esta manera, el híbrido hombre-máquina, hombre conectado a una máquina, se vislumbra como una teoría que va más allá de los géneros de ciencia ficción del cine. Las anteriores son reflexiones nada desdeñables, si se analiza la cantidad de tiempo estimado frente al uso del ordenador y los datos que oscilan en torno a las nuevas tecnologías. Según una noticia de he New York Times, anualmente a la gente les gusta un billón de cosas en Facebook, 91 000 millones de fotos se publican en esta red social y 500 millones de personas utilizan Facebook desde sus teléfonos inteligentes. En concreto, para los jóvenes —en la línea del sociólogo Bauman—, el principal atractivo del mundo virtual proviene de la ausencia de contradicciones y los malentendidos que caracterizan la vida online. A diferencia de la alternativa online, el mundo online hace concebible —es decir, posible y viable— la multiplicación infinita de contactos. En el entorno de internet, la cantidad de conexiones, más que la calidad, determina las oportunidades de éxito o fracaso. En conjunto, agrega Bauman (2011, p. 25), internet facilita, impulsa y requiere una incesante labor de reinvención hasta un extremo inalcanzable en la vida online. En esta misma línea escribe el filósofo francés Wolton, refiriéndose a un “superhumanismo”. Las relaciones humanas y sociales son mucho más complicadas que Facebook o que navegar por internet. Ya tiranizados por los innumerables correos electrónicos inter- pi Narrativas trasmedia_final.indd 30 9/27/12 9:04 AM Diálogos interactivos: la evolución del ágora digital cambiados, los individuos, al borde del

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