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Las microconversaciones que se dan en las redes sociales en torno a las políticas públicas, con mucha frecuencia conllevan un carácter crítico. Es ...

Las microconversaciones que se dan en las redes sociales en torno a las políticas públicas, con mucha frecuencia conllevan un carácter crítico. Es una crítica que se construye simbólicamente, por medio de recursos intertextuales, enlazando diversos objetos del discurso, de manera dinámica y colaborativa. Los sujetos participantes, sin embargo, y también los objetos discursivos, pueden entrar y salir de la conversación sin tener que cumplir unas rígidas pautas de acceso o desvinculación. Por eso no en todos los casos en que se establecen estas conversaciones puede hablarse de comunidades interpretativas. Problemas y estrategias En el proceso de políticas, la definición de problemas con mucha frecuencia se aborda desde el punto de vista de una relación lineal causa-efecto. La mayor parte de los estudios de agendas han seguido esa orientación, poniendo énfasis, además, en el problema de la atención pública. Al margen de todas las críticas que han recibido los estudios de agendas por su reduccionismo teórico y metodológico, el enfoque lineal-causal resulta operativo únicamente en casos en que sea posible aislar sin mayor dificultad variables independientes y dependientes, pero no para procesos complejos. Recordemos que la teoría de agenda setting planteaba una tipología de agendas (mediática o informativa, pública o de los públicos, política) y la existencia de una relación causal entre ellas (Protess y McCombs, 1991). Los estudios buscaban probar hipótesis acerca del sentido de dicha influencia: qué agenda actuaba como causa y cuál como efecto. Desde luego, ese planteamiento funcionaba para estructuras organizadas de temas, con una cierta regularidad en el tiempo y en cuanto a sus comportamientos, lo que propiamente puede ser llamado la agenda. La teoría de la construcción social de la agenda ha intentado superar la linealidad explicativa de los estudios más tradicionales, asumiendo la circularidad de la atribución de sentido, proceso en el que colaboran las instituciones, los medios y la ciudadanía (Sampedro Blanco, 2000). Desde esa misma óptica constructivista, la teoría de los marcos discursivos (Sampedro Blanco, 1997) ha querido desplazar la atención desde el problema de la causalidad hacia la atribución de significados. Se advierte, además, que los actores sociales que promueven políticas públicas tendrán mayor éxito en la medida en que aprendan las convenciones periodísticas (la “lógica mediática”, en los términos que Altheide y Snow [1979] formularon el problema) y las utilicen a favor de su propia propuesta de agenda de temas. El enfoque de la construcción social amplía el ángulo de la mirada, tanto por la capacidad de tematización que hipotéticamente atribuye a actores colectivos como los movimientos sociales —por ejemplo—, como por su enfoque circular de todo el proceso. En todo caso, el enfoque considera la capacidad de construcción de sentido de movimientos que cuentan con una organización estable, en los cuales se produce el inicio del proceso de atribución de marcos discursivos al problema que se quiere promover hacia el ámbito de las políticas. Las teorías e investigaciones que se han venido agrupando bajo el rótulo de neoinstitucionalismo (Scharpf, 1997) también han puesto su mirada sobre las estrategias de los actores para intervenir en el espacio público. Se han interesado especialmente por la constitución de redes de acción y redes de políticas, como estrategias para negociar significados y acciones, y, con ello, influir tanto en la agenda de los medios como en la agenda política y la agenda del público. Los estudios sobre redes de acción oscilan entre énfasis diversos, desde los abiertamente normativos, hasta los que procuran ceñirse al plano empírico (Chaqués Bonafont, 2004). Algunas investigaciones recientes han usado la expresión “redes de confianza” (Francescutty et al., 2005) para calificar un tipo de red que se constituye de manera más o menos espontánea y sin necesidad de un objetivo del todo definido. El propósito de las redes de confianza sería más bien manifestar una postura crítica, aunque los participantes ni siquiera estén del todo de acuerdo en el diagnóstico de la situación. Se han estudiado en profundidad (Sampedro Blanco, 2005) esas redes. Los elementos de un marco discursivo son el diagnóstico del problema, la atribución de responsabilidades, la proyección de resultados.

Esta pregunta también está en el material:

Narrativas Transmedia
252 pag.

Teoria da Narrativa Universidad De La SabanaUniversidad De La Sabana

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