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Había una vez un gato y un ratón. 
Un día el gato propuso al ratón una carrera en la que, si el gato ganaba, se comía al ratón, y si 
ganaba el ratón se podía comer todo el queso que él quisiese, el ratón aceptó. 
El gato pensó que ganaría por su gran tamaño y fuerza. 
Mientras el gato pensaba en si hacer ratón a la plancha o si hacer ratón hervido, el ratón 
empezó a idear estrategias para llegar antes a la meta. 
La carrera empezaba en el dormitorio principal, seguía por el baño, el comedor y la cocina, el 
primero en llegar al vestíbulo ganaba, (estaba permitido tomar atajos). 
Al fin llegó el momento de la carrera. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dormitorio 
(Comienzo) 
Despacho
Baño Comedor Cocina 
Meta 
Los dos empezaron a correr. 
El gato siguió el recorrido pero en cambio el ratón que era más astuto se metió por un hueco 
en la pared que llevaba directamente a la cocina. 
Pero el gato le había tendido una trampa y cuando salió le cayó una jaula encima. 
El ratón se quedó allí sentado hasta que pasó el gato, quien tenía sueño y pensó que ya que el 
ratón estaba enjaulado, él podría echarse una siesta antes de llegar al vestíbulo y ganar. 
El ratón se dio por vencido y se sentó entre dos barrotes y de pronto se cayó hacia atrás y salió 
de la jaula. 
¡Claro!, los barrotes de la jaula estaban tan separados que él cabía por el medio, ¡cómo no se 
había dado cuenta antes! 
Bueno el caso es que había llegado a la meta. 
UNAS HORAS MAS TARDE… 
Cuando el gato despertó se encontró metido en la jaula y el ratón delante comiendo un trozo 
de queso 
 
 
 
 James Brownie

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