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ESCRITURA EN LA EDAD MODERNA 
Contexto histórico. 
Desde el siglo XVI, en pleno auge del período que 
llamamos Renacimiento, se tiene conciencia de vivir 
una nueva época, de que un fuerte movimiento de 
renovación está impulsando las sociedades 
europeas, se vive un sentimiento de novedad. Este 
sentimiento prende primero en Italia y algo más 
tarde en otros países, como Francia y España. 
 Mapa de Europa siglo XVI. 
 
El Renacimiento estuvo motivado por la invención de la imprenta y por las 
condiciones expansivas en las que este hecho se da. El crecimiento urbano 
vino a ser una de las causas de la nueva cultura y determinó, en gran parte, 
los caracteres con que aquélla se 
presentaba. 
 Propietarios de tierras. 
Esto no significa que la explotación de la 
tierra pasase a un segundo plano. La economía agraria siguió 
predominando, aunque, eso sí, con transformaciones estructurales 
importantes: separación entre cultivador y propietario y 
concentración de rentas en las ciudades, que facilitó lo que 
pudiéramos llamar la financiación del arte y de la cultura 
renacentista. 
El Renacimiento, despertar fecundo y hermoso de una cultura ciudadana, no se puede entender sin la 
referencia al campo. Es tal vez una de las fases en que más se cumple esa ley de la ciudad europea que 
postula su alrededor campesino. 
 Ciudad del renacimiento. 
Ese desarrollo pujante de las ciudades, tanto en el orden 
económico como en el demográfico, tiene su contrapartida: el 
testimonio de la conciencia incipiente de los males y vicios que 
el desarrollo de la vida de la ciudad trae consigo. Sociedad que 
conoce sus méritos y, aunque tenga conciencia de sus males, no 
deja de estimar en éstos el resultado positivo de un enriquecimiento cultural, económico y social, una 
acumulación de aportes que hace ascender el nivel de los tiempos. En la medida en que el grupo más 
directamente beneficiado de este movimiento ascensional es el de los burgueses. 
Con el Renacimiento los clásicos, el arte greco-romano, las ideas filosóficas pasan a ser auténticamente 
ejemplares con una clara conciencia histórica, capaz de distinguir entre épocas y de empezar a concebir la 
historia como una marcha hacia adelante. Se trata de conocer la Antigüedad, de admirarla, para ir más allá. 
Por otro lado, el Humanismo es la preparación o si se quiere el inicio del Renacimiento. 
El Humanismo o desarrollo cultural de la actitud «clasicista» que el hombre 
nuevo del Renacimiento ensaya en parte como imitación superadora, 
como emulación, llevará a un de-seo de textos auténticos escritos en latín 
puro, que dará como resultado que las primitivas traducciones fueran 
reemplazadas por otras nuevas y mejores y que empezasen a aparecer 
cuidadas ediciones de las obras más conocidas, así como de otras 
desconocidas hasta entonces. En el centro de la cultura humanística y, por 
tanto de la nueva escuela, se encuentran los antiguos. 
Se produce un agudo interés por el lenguaje y por las posibilidades de 
dicho lenguaje, que será uno de los aspectos más importantes del 
Humanismo. La lengua es el vínculo humano por excelencia; de ahí el 
nuevo estudio del griego, las nuevas traducciones, que responde a la 
necesidad de encontrar el valor del lenguaje, tanto de la lengua antigua como, a través de los cambios, de 
la moderna. Se cultiva la glosa y la etimología y se desarrollan los primeros rudimentos de la filología. 
 
Ello lleva a dos manifestaciones muy catalogables como renacentistas: 
- la biografía: Vidas de los mejores arquitectos, pintores y escultores 
italianos de Giorgio Vasari; Generaciones y semblanzas de Hernán Pérez de 
Guzmán; Claros varones de Castilla de Hernando del Pulgar, etc. 
 
 
 Giorgio Vasari. 
 
- el retrato pictórico, que tanta fuerza adquiere con los Van Eyck, Antonello de Mesina, Bronzino, 
etc., y da lugar a la estupenda floración de los retratistas franceses del XVI. 
 
El tópico de dignitate hominis se convierte en un género de todas las literaturas euro-peas: Charles de 
Bouvelles en Francia; Fernán Pérez de Oliva y Juan Luis Vives en España. 
 
 
 Escritura humanística. 
 
La importancia de la escritura humanística es más histórico-
cultural que paleográfico-práctica, ya que no presenta 
grandes obstáculos para la lectura e interpretación de sus 
tex-tos, ni por lo que respecta a la escritura ni a la lengua 
en ellos empleada. La escritura humanística representa una 
excepción que confirma una de las leyes que regulan la 
Paleografía científica, nos referimos a aquélla según la cual 
«la naturaleza de la escritura no admite saltos gráficos». 
 
Gráficamente considerada, la humanística no es más que la 
escritura carolina restaurada en sustancia y en muchos de 
sus accidentes. Incluso el tipo cursivo, aunque parece derivar de un tipo preexistente de cursiva gótica 
italiana, muestra un ductus nuevo y bien definido que la caracteriza netamente. 
 
Los tipos esencialmente góticos que habían precedido a la 
nueva escritura continúan existiendo, incluso después de la 
humanística y en los mismos centros culturales. Robert 
Marichal afirma que durante los siglos XV y XVI, en los libros 
más cuidados, las tres escrituras se enfrentan, cada una de 
ellas simbolizando una corriente espiritual. 
 
La escritura humanística es esencialmente un producto 
cultural, una expresión literaria. Fue adoptada y reproducida 
con una intención particular por gentes que habían aprendido 
a escribir de modo diferente y que utilizaban tanto una 
escritura como otra. Vespasiano da Bisticci recuerda que 
Niccolò Niccoli escribía en formata y en cursiva y tanto en una 
como en otra era un excelente escriba. Aunque en un principio 
se trataba de copiar ad unguem, es decir fielmente, la carolina, 
según los consejos de Traversari, se fue más allá de lo que 
habían pensado sus iniciadores. 
Las modificaciones impuestas por la humanística a la carolina 
alteraron no poco su aspecto: a la gravitas y a la honestas, por 
emplear los términos usuales en los dos renacimientos, 
comunes a ambas escrituras, la humanística agrega siempre 
una suavitas, en la que hasta el espíritu menos avisado 
reconoce la «mundanidad» de sus autores. 
 
La humanística es una típica escritura de élite: era la expresión de una cultura docta, basada 
exclusivamente en la instrucción de tipo superior y en el perfecto conocimiento del latín clásico; el libro 
escrito en humanística era con frecuencia el libro de lujo, elegante, costoso, cuidado en los más mínimos 
detalles. 
 
La humanística no era normalmente enseñada en las escuelas, sino 
que se reproducía exclusivamente por imitación de modelos 
antiguos en carolina o de modelos de escribas contemporáneos 
particularmente notorios. Su ámbito de difusión social era por ello 
muy limitado, ya fuese por la función particular que le estaba 
reservaba, ya fuese por la falta de una verdadera y propia 
enseñanza. 
 
 Poggio 
 
Este sistema de aprendizaje trae como consecuencia el grave 
problema de la identificación del individuo, es decir, del escriba, y a 
veces, del círculo cultural en el cual trabaja. 
 
Finalmente, la escritura humanística se impondrá en toda Europa 
como escritura virtualmente única y se extenderá fuera de ella por 
los cinco continentes. Germinó y floreció en un momento clave de la cultura del Occidente europeo. 
 
 
 
 
 
Causas que condicionan la aparición de la escritura humanística. 
 
La crisis de la escritura gótica. 
 
En los primeros años del Trecento, el hombre culto italiano tenía a su 
disposición dos tipos diferentes de escritura: la minúscula cancilleresca, 
también llamada gótica cursiva, y la gótica libraria, o mejor dicho, gótica 
textual. 
 
 Escritura gótica 
 
 
La primera, más omenos elegante, según las intenciones y las 
capacidades del escriba, presenta unas características generales 
relativamente uniformes en todo el territorio italiano. En la fase de su 
máxima expansión (siglo XIV) fue la escritura usual de notarios, juristas, 
hombres políticos, eclesiásticos, literatos y burgueses en general, 
excluidos los mercaderes y artesanos que tenían su propia escritura, la 
mercantesca. 
 
La otra, llamada rotunda, más angulosa y rígida, era por el contrario reposado, compacto, baja, con claro 
contraste entre trazos gruesos y delgados. Era la escritura propia de los textos universitarios, de los 
clásicos de la cultura medieval, y había sido adoptada, preferentemente, aunque no de forma exclusiva, 
por las oficinas anejas a las grandes universidades y en los centros escritorios de las nuevas órdenes 
religiosas. 
 
Pero entonces, como ahora, la cultura no se limitaba a la universitaria. En las universidades no tenían 
cabida ni la literatura vulgar ni la producción latina de los primeros humanistas, ni el vasto repertorio 
producido en el ambiente y por cuenta de los hombres de baja y mediana instrucción que constituían la 
clase dirigente de la sociedad comunal de la época: eran obritas ascéticas y devocionales, vulgarizaciones, 
crónicas ciudadanas, tratadillos profesionales, colecciones de proverbios, recetarios, composiciones 
poéticas. 
 
 
Tipos de escritura moderna. 
 
Tipos: redonda o formada, cursiva, de cancillería y corriente. 
 
Escritura humanística redonda o formada, imita a los modelos 
de los códices datados en los siglos X y XI, como características 
destacan: 
 
- Uso del ápice (punto) sobre la i 
 
- El travesaño de la letra t cruza su alzado. 
 
- La letra A de tradición uncial 
 
- La letra d minúscula (espalda recta) 
 
- La letra g presenta una cabeza separada del cuerpo de la letra, utiliza la s mayúscula al final de la 
palabra e incluso a veces puede utilizarla en el centro. 
 
- Muy pocas abreviaturas 
 
- Usa dos ligaduras: st, ct (ligaduras carolinas) 
 
- Nexo carolino: et 
 
- Aparece el diptongo: ae, oe 
 
- Buena separación de palabras 
 
Escritura humanística cursiva, se caracteriza por el ángulo 
oblicuo que presenta el trazado de sus letras respecto a la 
línea. Las características son: 
 
- Tendencia a unir las letras que forman una palabra. 
 
- La letra a ejecutada de un solo trazo de pluma. 
 
- Utilización de la d de carácter minúsculo junto con otra de carácter cursivo. Las letras f y s suelen 
descender por debajo de la pauta. Utilización de dos tipos de r (r cuadrada y de martillete). 
Utilización de la s alta. 
 
- Abundancia de ligaduras y a veces las vocales van precedidas de un semicírculo. 
 
Escritura humanística de cancillería, se realiza con una 
planificación de la escritura cancilleresca italiana, pero 
influenciada por la escritura humanística cursiva. Se caracteriza 
por contener elementos decorativos. Las astas se inician a 
partir de un punto. Presenta inclinación hacia la derecha y los 
trazos descendentes suelen terminar en un refuerzo. Presenta 
menos ligaduras que la cursiva y tiene pocas abreviaturas. 
 
 
Escritura humanística corriente, se relaciona con la escritura cursiva pero trazado con mayor rapidez lo que 
genera ligaduras. Se tiende a enlazar palabras entre sí. Se produce una deformación del aspecto de la letra 
por la rapidez en el trazado de la escritura. Tintas transparentadas. Tintas de sulfato de hierro y papel 
ácido. Tamaño similar de la letra e con la letra l 
 
La estirilización de la escritura gótica, Castilla y Aragón son diferentes en la política y en la escritura. 
Procede de la letra de privilegios. Estos fenómenos de cursividad no son exclusivos de la Corona de Castilla, 
sino que se da en otros países europeos: Italia, Francia. Felipe IV de Francia, en el siglo XIV, dice que los 
notarios deben utilizar una letra legible. Este desbarajuste no pasó desapercibido a los contemporáneos. 
Cervantes y Santa Teresa ya nos hablan de esta escritura. Los Reyes Católicos en 1489 en unas ordenanzas 
dicen a su canciller que no quieren que se selle ningún documento que esté en letra procesal. Luis Vives en 
sus Diálogos nombra esta deformación de la letra. Girón en una carta al obispo Guevara le reprocha una 
mala letra, diciendo que prefiere descifrar escrituras secretas que leer su carta. 
 
Se desarrolla paralelamente a la humanística. En el siglo XVIII, el padre Terreros observa que los Reyes 
Católicos llaman a estas escrituras Cortesana y Procesal que publican unos aranceles. Se conoce como letra 
cortesana: letra apretada. Fijan el número de líneas de un escrito y el número de letras de un renglón. En 
unos textos hacia 1481 también se contraponen la escritura procesal y la cortesana. Las características 
comunes son: mala separación de palabras, abundancia de ligaduras y deformación morfología esencial. 
 
La escritura cortesana, se forma entre 1400 y 1425 y desde 1425 en la única 
escritura usada en Castilla, usada en la Cancillería, códices y documentos 
privados. Esta escritura compite con la humanística que la irá desplazando. 
Su decadencia se produce en el último cuarto del siglo XV y en la cancillería 
dejará paso a la humanística bajo Carlos V. Desaparecerá y en 1448 en un 
tratado de Juan de Iciar no recoge esta escritura. Sus características son: 
 
- Módulo pequeño 
 
- Contrasta el cuerpo de la letra con rasgos ascendentes y 
descendentes 
 
- Abundancia de curvas, lazos y bucles. 
 
- Abreviaturas en espiral 
 
- La letra a formada por una u cerrada por la parte superior. La letra d de tradición uncial. 
 
- Cambio del sistema abreviativo respecto de la época medieval. 
 
La escritura procesal, nació en el siglo XV. Se usa en las cancillerías, pero 
sobre todo, en los tribunales de Justicia. A lo largo del siglo XVI sufre la 
influencia de la Escritura Humanística, generando las escrituras híbridas. 
Llegarán hasta el siglo XVIII, encontrándose en documentación americana. 
En el siglo XVIII, algunos notarios mejoran si escritura mientras que en 
otros irán empeorando dando lugar a la procesal en cadenilla o 
encadenada. 
Sus características son: 
 
- Desaparecen lazos, bucles propios de la cortesana 
 
- La letra g de doble ojo se confunde con la f 
 
- La letra p presenta el ojo abierto y el trazo descendiente muy 
corto 
 
- Las letras e, l, s presentan la misma morfología y el mismo 
aspecto. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
FIN.

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