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Insuficiencia tricuspídea en caninos Fisiopatología

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Fisiopatología 
La válvula tricúspide malformada en la DVT, permite que la sangre se escape del 
ventrículo derecho a la aurícula derecha durante la sístole. El aumento del flujo 
sistólico en la aurícula derecha aumenta su volumen y esa cámara se expande para dar 
cabida a dicho aumento. El ventrículo derecho se hace más grande (hipertrofia por 
sobrecarga de volumen) para acomodar el aumento del retorno venoso (retorno 
venoso normal más el retorno de la sangre que regurgita hacia la aurícula derecha en 
la sístole) en diástole. El aumento del volumen diastólico del ventrículo derecho 
permite que expulse un mayor volumen latido, para compensar el volumen perdido en 
la aurícula derecha y mantener un volumen latido normal (hacia la arteria pulmonar). 
A medida que el corazón derecho crece, el anillo de la válvula tricúspide aumenta de 
tamaño. Debido a que la válvula tricúspide no puede crecer para mantener la 
coaptación, su orificio se hace más grande. El ciclo de aumento del tamaño del 
ventrículo derecho que empeora la de por sí grave regurgitación tricuspídea y 
aumenta el tamaño del ventrículo derecho, se convierte en un ciclo de 
empeoramiento de la hemodinámica que finalmente culmina en una regurgitación 
masiva que supera los mecanismos compensatorios del sistema cardiovascular. El 
resultado final es la insuficiencia cardiaca derecha congestiva (ICCD). La insuficiencia 
cardiaca derecha es el resultado de una regurgitación masiva de sangre hacia la 
aurícula derecha, lo que resulta en un aumento de la presión auricular derecha y una 
disminución del flujo hacia la circulación pulmonar. La disminución en el flujo 
pulmonar produce una disminución en el retorno venoso al corazón izquierdo. Como 
consecuencia, el corazón izquierdo se sobrecarga y probablemente se atrofia en 
respuesta. El resultado neto potencial es una disminución en el flujo sanguíneo 
sistémico. 
Los animales con DVT grave desarrollan insuficiencia cardiaca derecha. La 
manifestación más común de la insuficiencia cardíaca derecha es la ascitis. La DVT es la 
causa más común de insuficiencia cardiaca derecha pura que conduce a ascitis en los 
gatos. Junto con la ascitis, se puede identificar hepatomegalia y/o distensión de la 
vena yugular. En ocasiones, se puede identificar un derrame pleural, pero rara vez es 
grave. 
PRUEBAS DIAGNÓSTICAS 
Radiografía torácica 
 Las radiografías torácicas de perros y gatos con DVT grave revelan cardiomegalia 
importante, debida principalmente a un agrandamiento masivo de la aurícula derecha. 
El atrio derecho aumentado de tamaño, agranda todo el lado derecho de la silueta 
cardiaca, empujando a menudo, el corazón izquierdo más hacia la izquierda. El 
resultado neto puede ser una impresión de cardiomegalia generalizada. Más 
comúnmente, se puede distinguir la aurícula derecha marcadamente agrandada como 
una estructura separada. El agrandamiento masivo de la aurícula derecha en un 
animal joven con un soplo cardiaco sistólico apical derecho es el signo patognomónico 
 
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de la regurgitación tricuspídea severa, generalmente debida a DVT. Incluso, en 
animales más viejos, la ampliación masiva de la aurícula derecha debe sugerir DVT, ya 
que la regurgitación tricuspídea adquirida rara vez produce una pronunciada 
ampliación de la aurícula derecha. Los animales que se tienen insuficiencia cardiaca 
derecha, comúnmente tienen una vena cava caudal muy agrandada que se puede 
identificar en ambas vistas radiográficas. 
Electrocardiografía 
El electrocardiograma suele ser anormal en perros y gatos con grave DVT. El hallazgo 
más común es la desviación del eje eléctrico derecho, debida a las ondas S profundas 
en las derivaciones I, II, III y aVF. También pueden estar presentes ondas P altas, que 
son indicativas de agrandamiento auricular derecho. Sin embargo, este hallazgo no es 
un medio sensible para detectar agrandamiento auricular derecho, y la ausencia de 
este hallazgo no descarta un agrandamiento auricular derecho en esta o cualquier otra 
enfermedad. El agrandamiento masivo de la aurícula derecha puede conducir a la 
producción de taquiarritmias supra ventriculares, la mayoría de las veces fibrilación 
auricular. 
Ecocardiografía 
El hallazgo más sorprendente en el ecocardiograma es la aurícula derecha 
notablemente agrandada. El tamaño de la aurícula derecha puede ser más grande que 
el del resto del corazón. También está presente una sobrecarga de volumen 
ventricular derecho, pero nunca en el mismo grado que la sobrecarga de volumen 
auricular derecho. El corazón izquierdo suele ser diminuto, con los diámetros 
diastólico final y sistólico final más pequeños de lo normal. El corazón izquierdo puede 
ser tan pequeño que lleva tiempo identificarlo durante un examen. Las valvas suelen 
ser anormales. La valva septal puede parecer adherida al tabique interventricular y 
tener poco movimiento. La valva mural puede parecer muy grande. Los músculos 
papilares pueden adherirse a esta valva o pueden estar mal posicionados. En perros, 
durante la sístole, siempre está presente un gran flujo (chorro) turbulento en la 
aurícula derecha, cuando se realiza un estudio con el ecocardiograma Doppler de 
color. En algunos gatos, se puede identificar el flujo regurgitante laminar. Dicho flujo 
ocurre cuando el orificio de la válvula tricúspide es muy grande en la sístole, 
probablemente de tamaño similar al orificio de la válvula pulmonar, lo que produce 
muy poca resistencia al flujo sanguíneo. En perros y gatos con DVT sin complicaciones, 
la velocidad del chorro de regurgitación, medida con Doppler de onda continua, está 
en el rango de 1,5-3,0 m/seg. 
La ecocardiografía de contraste con microburbujas puede realizarse en perros y gatos 
con DVT. Cuando se examina el corazón derecho después de la inyección de solución 
salina, las burbujas permanecen allí durante un período prolongado. En la 
regurgitación tricuspídea severa, la sangre es empujada hasta la circulación hepática 
en la sístole. En consecuencia, después de una inyección de solución salina en una 
vena cefálica o yugular, las burbujas a menudo se pueden visualizar en las venas 
 
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hepáticas. El flujo de vena hepática retrógrada también se puede documentar con 
ecocardiografía Doppler espectral. 
TRATAMIENTO 
Terapia medica. La terapia es paliativa y está dirigida a mejorar la calidad de vida, al 
reducir la cantidad de ascitis. La terapia estándar consiste en administrar furosemida y 
un inhibidor de la enzima de conversión de la angiotensina (ECA). Si el animal no se 
siente cómodo en el primer examen, se le extrae el líquido ascítico. La terapia médica 
suele ser eficaz para prolongar el tiempo hasta que el abdomen se distiende de nuevo, 
pero no suele ser efectiva para detener completamente la acumulación de líquido. En 
consecuencia, a menudo se requieren abdominocentesis y eliminación de líquidos. La 
eliminación periódica del líquido ascítico da como resultado la eliminación de grandes 
cantidades de proteínas cada vez que se repite el procedimiento. Sin embargo, en 
nuestra experiencia, esto rara vez resulta en una secuela clínicamente significativa. La 
concentración de albúmina sérica puede disminuir en estos casos, pero rara vez a 
menos de 2,0 g/dL. En consecuencia, nunca desalentamos a un propietario para que 
no regrese y se le apliquen procedimientos repetidos. Algunos propietarios pueden 
incluso aprender a realizar el procedimiento por sí mismos. A diferencia de los perros 
con insuficiencia cardiaca izquierda, los perros que sufren de insuficiencia cardiaca 
derecha generalmente se sienten bien y, por lo tanto, tienen una buena calidad de 
vida entre los procedimientos. En última instancia, sin embargo, el intervalo se vuelve 
demasiado corto para que la mayoría de los propietarios lo toleren y la eutanasia se 
convierte en una opción viable. 
Terapia quirúrgica. La terapia quirúrgica suele ser una mala opción en nuestra 
experiencia. Hemos observado los cursos clínicos de tres perros
después de la 
sustitución de la válvula tricúspide con una válvula bioprotésica. En cada caso, la 
válvula protésica se ha construido a partir de una endoprótesis vascular (stent) y del 
pericardio del perro. En cada caso, se ha producido trombosis y fibrosis extensas poco 
después de la cirugía. Un perro sobrevivió con estenosis tricuspídea moderada. Otro 
perro murió dentro de las 24 horas de la cirugía. El último perro murió una semana 
después de la cirugía con estenosis tricuspídea grave y posible tromboembolismo 
pulmonar. 
Los animales con DVT grave desarrollan insuficiencia cardiaca derecha. Su 
manifestación más común es la ascitis. La DVT es la causa más común de insuficiencia 
cardíaca derecha pura que conduce a ascitis en los gatos. Junto con la ascitis, se puede 
identificar hepatomegalia y/o distensión de la vena yugular. En ocasiones, se puede 
identificar un derrame pleural, pero rara vez es grave.

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