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EVALUACION NEUROLOGICA

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CAPÍTULO 5 
 
EVALUACIÓN NEUROLÓGICA 
 
OBJETIVOS DEL CAPÍTULO 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La evaluación neurológica debe seguir un orden sistemático, en 
virtud de no dejar de lado ninguna maniobra que pueda ser útil para 
sacar conclusiones al final del examen. Algunos parámetros a 
evaluar ya se explicaron en el capítulo 4 como parte del examen 
físico general. 
La evaluación neurológica consta de diferentes partes: 
 
Conciencia y Examen Mental (vistos en el capítulo anterior). 
Marcha ( visto en el capítulo anterior). 
Lenguaje. 
Reflejos y Motricidad. 
Sensilbilidad. 
Pares Craneanos. 
Cerebelo. 
 
 
LENGUAJE 
 
El lenguaje puede comenzar a evaluarse desde que el paciente 
ingresa al box de atención o desde que lo abordamos en una cama de 
hospital. Al conversar con él, podemos percatarnos desde su estado 
de conciencia hasta su capacidad de comunicarse a través del 
lenguaje hablado. Para conocer la normalidad del lenguaje 
propiamente dicho, es necesario conocer algunos signos como la 
Afasia Motora, Disfasia Motora, Afasia Sensitiva, Disartria, dentro 
de los más importantes. 
 
 
 
 
 
Uno de los objetivos de este capítulo es que el alumno aprenda la normalidad del ser 
humano desde el punto de vista neurológico. 
Para conocer esta normalidad, el alumno deberá valerse de una serie de maniobras que 
le permitan evaluar los diferentes aspectos del sistema nervioso: sensibilidad, 
motricidad, reflejos, etc. Es objetivo de este capítulo también, que el alumno aprenda, 
desde el punto de vista técnico, cómo se evalúa el sistema nervioso. 
La evaluación del Sistema Nervioso, por su complejidad, debe seguir un orden 
sistemático, de manera que el evaluador no olvide algunas maniobras que pueden ser 
importantes en su examen. En este capítulo también proponer un orden. 
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MOTRICIDAD 
 
Para examinar la motricidad en forma integral tenemos que evaluar: 
 
1) El trofismo: este se evalúa observando al paciente, especialmente 
los zonas que tienen mayor masa muscular como las extremidades. 
Aquí hay que observar también la simetría de estas (si una 
extremidad tiene menor masa que su contralateral, puede deberse a 
una hemiparesia. Si hay duda pueden medirse ambas extremidades 
y ver si hay diferencias. 
 
 
Fig. 1. Trofismo muscular. Medición de la masa 
muscular. 
2) El tono muscular: se evalúa pidiendo al paciente que se relaje. 
Hay que palpar los músculos de las extremidades para ver si el tono 
corresponde a la condición de normalidad o hay algún defecto. El 
paciente puede presentar hipertonía muscular o hipotonía 
muscular (en lesiones de la primera neurona motora y segunda 
neurona motora respectivamente, aunque no son las únicas 
condiciones que pueden producirlas). 
 
 
Fig. 2 Evaluación del tono muscular. 
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3) La Fuerza Muscular: al evaluar la fuerza muscular hay que 
hacerlo en todos los grupos musculares: proximales y distales y 
flexores y extensores, aductores y abductores de las cuatro 
extremidades. Habitualmente se logra esta evaluación: 
 
a) Haciendo que el paciente venza la fuerza de gravedad: levantando 
una extremidad inferior en el decúbito, por ejemplo. 
b) Haciendo que el paciente venza una resistencia expuesta por el 
evaluador: para evaluar la fuerza del deltoides, por ejemplo, pedirle 
al paciente que separe el brazo bajo una resistencia impuesta por el 
evaluador. 
c) Comparando la fuerza en grupos musculares similares de dos 
extremidades: Pedir al paciente que apriete los dedos índice y medio 
del evaluador, 
d) Desencadenando algún movimiento propio de alguna patología 
neurológica: pedir al paciente que en decúbito levante ambas 
extremidades superiores con las palmas vueltas hacia arriba, si una 
de las manos presenta una pronación es muy probable que esta tenga 
una paresia. 
 
 
Figura 2. Evaluación de la fuerza de los músculos del cuello. 
 
Figura 3. Evaluación de la fuerza de los músculos deltoides y bicipital. 
 
Figura 4. Evaluación de la fuerza del psoas y gemelos. 
 
 
 
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REFLEJOS OSTEOTENDINOSOS 
 
Son reflejos profundos que se logran percutiendo la piel por encima 
del tendón a evaluar, o a través del dedo del examinador puesto 
sobre la localización de este. Se integran a nivel de la médula y 
producen una respuesta que consiste en una contracción muscular. 
Esta contracción puede tener diferentes intensidades: arreflexia, 
hiporreflexia, normorreflexia e hiperreflexia, de menor intensidad a 
mayor intensidad respectivamente. La contracción tiene también un 
área reflexógena que puede estar circunscrita a un músculo o 
extendida a varios grupos musculares. 
Los reflejos más conocidos son: 
 
1) Reflejo Tricipital: se golpea el tendón del triceps (por encima del 
olécranon) y con la extremidad superior semiflectada en el codo. La 
respuesta normal es una extensión del antebrazo sobre el brazo. 
 
 
Figura 5. Reflejo Tricipital. 
 
2) Reflejo Bicipital: se logra golpeando un dedo del evaluador 
colocado sobre el tendón del bíceps de la extremidad superior 
semiflectada. La respuesta normal es la flexión del antebrazo sobre 
el brazo. 
 
 
Figura 6.Reflejo bicipital en A) el brazo proximal al evaluador, B) y el brazo distal a este. 
 
 
 
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3) Refleo Estilorradial: se percute a nivel de la apófisis estiloides 
del radio, con el antebrazo y mano relajados. La respuesta normal es 
una pronación de la mano. 
 
 
Figura 6. Reflejo Estilorradial. 
 
4) Reflejo Patelar o Rotuliano: se golpea a la altura del tendón del 
cuadríceps (por debajo de la rodilla), con la extremidad inferior 
flectada. La respuesta normal es una extensión de la pierna. 
 
 
Figura 8: Reflejo rotuliano. La mano izquierda del 
Evaluador sostiene la extremidad inferior del paciente 
tomándola por el área poplítea con la rodilla en semi- 
flexión 
 
5) Reflejo Aquiliano: se golpea el tendón de los músculos gemelos 
(tendón de Aquiles), con la pierna relajada. La respuesta normal es 
la flexión plantar del pie. 
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Figura 9. Reflejo Aquiliano. 
 
 
REFLEJOS CUTÁNEOS 
 
Son reflejos superficiales. Aquí no se usa el martillo de reflejos sino 
un estímulo táctil suave. También es útil el uso de un objeto romo 
para realizarlo, puede ser el extremo del mango de un martillo de 
reflejos de Taylor. El reflejo se integra a través del SNC. La resuesta 
es una contracción muscular. Los principales reflejos cutáneos son: 
 
1) Reflejo cutáneo-abdominal: se logra estimulando la piel del 
abdomen mediante estímulos sucesivos que van de la parte lateral 
hacia la parte medial del abdomen, la respuesta es una contracción 
del recto anterior del abdomen del lado estimulado. 
 
2) Reflejo cremastérico: se logra estimulando la parte interna del 
muslo, la respuesta es la contracción del músculo cremasteriano de 
ese lado, con el consiguiente ascenso del testículo ipsilateraal. 
 
3) Reflejo anal: se consigue estimulando la zona perianal, la 
respuesta es la contracción del esfínter del ano. 
 
4) Reflejo plantar: se estimula el borde externo del pie, y si el 
espesor de la epidermis no es muy grande se puede obtener una 
flexión de los dedos. 
 
Examinar los reflejos no tendría ningún valor si no nos ayudara a 
evaluar alguna parte acotada del sistema nervioso como son las 
diferentes raíces nerviosas. En la tabla siguiente viene la relación de 
raíces que evaluamos cuando examinamos los diferentes reflejos. 
 
 
 
 
 
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REFLEJO RAÍZ NERVIOSA 
EVALUADA 
Tricipital C6-C8 
Bicipital C5-C6 
Estilorradial C5-C6 
Rotuliano o Patelar L2-L4 
Aquiliano S1-S2 
Cutáneo Abdominal 
Supraumbilical 
T7-T10 
Cutáneo Abdominal 
Infraumbilical 
T12 
Cramastérico S1 
Anal S5 
Tabla 1. Reflejos osteotendíneos y cutáneos y sus respectivas raíces nerviosas. 
 
 
SENSIBILIDAD 
 
La sensibilidad tiene diferentes formas de examinarse de acuerdo al 
tipo de sensibilidad que se desea evaluar. En general hay 2 tipos de 
sensibilidad que se pueden evaluar de la siguiente manera: 
 
1) Sensibilidad superficial: la sensibilidad superficial abarcala 
sensibilidad táctil, dolorosa y térmica. 
 
a) Sensibilidad táctil: se puede usar el pincel del martillo de reflejos 
neurológico o una tórula de algodón. Se pide al paciente que refiera 
dónde siente el estímulo y la intensidad de este con respecto a la 
zona contralateral. Debe aprovecharse para medir la discriminación 
táctil entre 2 puntos cercanos. 
 
 
Figura 10. Evaluación de la sensibilidad superficial táctil. 
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b) Sensibilidad dolorosa: se puede usar una aguja estéril para 
evaluarla. 
c) Sensibilidad térmica: sepuede evaluar con un objeto caliente o 
frío según se requiera. 
 
 
PARES CRANEANOS 
 
1) I par o Nervio Olfatorio: se evalúa haciendo oler al paciente un 
aroma conocido (café). Esta evaluación no es privativa de la 
indemnidad del primer par. Una anosmia o hiposmia puede deberse 
a problemas de la mucosa nasal. 
 
2) II par o Nervio Óptico: el reflejo fotomotor es útil en la 
evaluación del nervio óptico, sin embargo la ausencia de este reflejo 
también puede deberse a una lesión del tercer par craneal o motor 
ocular común. Ante la ausencia del reflejo fotomotor, entonces hay 
que evaluar el tercer par también, si este está indemne, estamos 
frente a una lesión del segundo par. Si se dispone de oftalmoscopio, 
es mejor hacer un fondo de ojo para descartar lesiones ajenas al 
nervio óptico, como la opacidad de algunas de las estructuras 
transparentes del ojo que también pueden alterar el reflejo 
fotomotor. 
 
 
Figura 11. Evaluación del nervio óptico mediante el reflejo fotomotor. Si este no está 
presente, se puede realizar un fondo de ojo para descartar opacidad de las estructuras 
transparentes del ojo que también pueden abolir este reflejo. 
 
 
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La evaluación del segundo también se puede hacer mediante la 
agudeza visual, para lo cual se puede usar el test de Snellen, o 
elaborar una cartilla con letras para que el paciente las lea (preguntar 
primero si usa lentes, si es así, debe colocárselos). 
Por último se debe evaluar el campo visual del paciente, para lo cual 
el evaluador se coloca a la misma altura del paciente, mirándose 
ambos de frente y tapando ambos un ojo (el derecho el evaluador y 
el izquierdo el evaluado). El evaluador deberá hacer un círculo con 
el dedo de la otra mano a la vez que va preguntando al paciente si es 
que mira el dedo y comparándolo con su propio campo visual. 
Después de ello deben tapar ambos el otro ojo. El campo visual sirve 
para evaluar el nervio óptico en su recorrido al cerebro y detecta 
lesiones del nervio a diferentes niveles de recorrido y/o diferentes 
grados de lesión, por ej amaurosis, hemianopsia, cuadrantopsia. 
 
3) III, IV y VI pares o Nervios Oculomotores: estos se evalúan en 
conjunto. Uno se coloca frente al paciente, le muestra el dedo índice 
a 30 cm de distancia y le pide que lo siga con la vista. Se moviliza el 
índice con lentitud en forma vertical y horizontal. 
 
a) III par o Motor Ocular Común: el III par craneal inerva todos 
los músculos extrínsecos del ojo menos el recto lateral, además 
inerva los músculos del iris y el elevador del párpado , de manera 
que una lesión en este nervio dará un estrabismo divergente, ptosis 
palpebral y midriasis. 
 
b) IV par o Patético: produce la rotacíón interna del ojo y permite 
rotar el globo ocular hacia abajo y adentro. Su lesión produce la 
mirada patética. 
 
c) VI par o Motor Ocular Externo: inerva el músculo recto lateral 
del ojo y su lesión produce un estrabismo convergente. 
 
4) V par o Nervio Trigémino: este nervio tiene 3 ramas sensitivas y 
2 motoras 
 
a) Rama oftálmica: esta se evalúa mediante el reflejo corneal, es 
decir se estimula la córnea con un algodón y debe producirse un 
parpadeo bilateral. 
 
b) Rama maxilar: se evalúa explorando la sensibilidad de la zona 
maxilar. 
 
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c) Rama mandibular: se explora la sensibilidad de la mandíbula. 
 
d) Rama para los maseteros: se evalúa palpando la contracción de 
estos. 
 
e) Rama para los pterigoideos: se pide que el paciente abra la boca 
y la mueva hacia los lados. 
 
5) VII par o Nervio Facial: se evalúa viendo la simetría de los 
pliegues de la cara y la movilidad de los músculos de la cara. Como 
este inerva la mayoría de los músculos de la cara, se puede pedir al 
paciente que cierre los ojos con fuerza y que impida que el 
evaluador se los abra, que sople o que muestre los dientes. 
 
 
 
Figura 12. Tres formas de evaluar el VII par craneal o Facial. 
 
El nervio facial inerva también los 2/3 anteriores de la lengua,rama 
que se puede evaluar haciendo probar al paciente un producto con 
sabor conocido. 
 
6) VIII par o Nervio Auditivo: tiene 2 componentes, el coclear y el 
vestibular. 
 
a) Rama colear o auditiva: se evalúa frotando los dedos cerca del 
oído del paciente y preguntándole si escucha. 
 
b) Rama vestibular: se evalúa mediante irrigación de los conductos 
auditivos con agua fría o caliente. Esta evaluación debe hacerla un 
especialista. Sin embargo hay que saber el concepto de nistagmo y 
vértigo por si el paciente los presente espontáneamente en el 
momento de la evaluación. 
 
7) IX par o Nervio Glosofaríngeo: se evalúa pidiendo al paciente 
que abra la boca para observar si la úvula es central o está desviada 
mientras emite un sonido. 
 
8) X par o Nervio Vago: se evalúa haciendo que el paciente emita 
algún sonido para escuchar si presenta una voz bitonal. 
 
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9) XI par o Nervio Espinal: inerva los músculos trapecio y 
esternocleidomastoideo: se evalúa haciendo rotar la cabeza del 
paciente contra la fuerza del evaluador o pidiéndole que levante los 
hombros. 
10) XII par o Nervio Hipogloso: inerva la parte motora de la lengua, 
se evalúa pidiendo que el paciente protruya (saque) la lengua, la 
desviación de esta nos hablará de daño contralateral a la lesión. 
 
 
 
 
Fig. 13. Evaluación del nervio hipogloso 
 
 
 
CEREBELO 
 
Para evaluar el cerebelo tenemos que examinar el equilibrio y la 
coordinación de los movimientos. 
 
1) Equilibrio: se evalúa pidiendo al paciente que se pare derecho 
con los pies juntos. El debe guardar el equilibrio, si aumenta su base 
de sustentación (separa los pies) se debe pedir que junte los pies, si 
presenta una lesión se inclinará hacia un lado, lo que se denomina 
pulsión. Esto puede suceder en pacientes con problemas vestibulares 
también. 
Otra forma de evaluar el equilibrio es mediante la maniobra de 
Romberg. Se pide al paciente que se pare con los pies juntos y ojos 
cerrados, el paciente con lesión vestibular o cerebelosa comenzará a 
oscilar y perderá el equilibrio. 
Se puede evaluar el equilibrio mediante la marcha también. Una 
lesión cerebelosa puede producir una marcha atáxica o de ebrio 
 
 
 
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Fig.15. Examen del cerebelo mediante la evaluación del equilibrio con el paciente estático 
y en marcha. 
 
2) Coordinación y metría: se examina mediante movimientos 
alternantes y repetitivos, que usan musculaturas opuestas, es decir se 
evalúa la diadacocinesia, para esto se pide al paciente que golpee 
una mesa en forma alternada y rápida con el dorso de la mano y la 
palma de esta, cuando se hace mal o hay una imposibilidad de 
hacerlo se habla de disdiadacocinesia o adiadacocinesia 
respectivamente. 
La metría se mide pidiendo al paciente que con un dedo índice se 
toque alternadamente la nariz y el otro dedo índice y se le puede 
pedir que realice la prueba talón-rodilla, es decir que con el talón de 
un pie golpee la rodilla contralateral y después el talón del otro pie. 
 
Por último, existen varios signos que no encontraremos en un ser 
humano normal, pero que es útil buscarlos en el paciente, y que 
evalúan demencia, meninges, etc. Sería útil repasar los signos 
meníngeos por ejemplo: rigidez de nuca, Signo de Brudzinski, 
Signo de Kernig, o en la demencia la aparición de reflejos arcáicos 
como el: palmo mentoniano, orbicular, de búsqueda, glabelar, 
prehensión, etc.

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